Una mujer al frente del poder papal: Lucrecia Borgia

LA LEYENDA NEGRA HA OCULTADO DURANTE SIGLOS LA VERDADERA IMAGEN DE LA ÚNICA MUJER QUE FUE GOBERNADORA DE LOS ESTADOS PONTIFICIOS

Víctor Hugo (1802-1885) reavivó con su existosa obra Lucrèce Borgia (1833) la leyenda negra acerca de esta importante dama de la historia de la Iglesia. No fue el primero en verter acusaciones sobre ella, pues Franceso Guicciardini en su célebre Historia de Italia datada en el siglo XVI fue quien sentó los odiosos infundios contra Lucrecia que hicieron escuela. Pero Victor Hugo aprovechó el personaje, ya muy discutido, para elaborar toda una nueva imagen, más siniestra si cabe: Sobre una Lucrecia Borgia debilitada por algunos comentarios maliciosos e infundados lanzados por los enemigos políticos del papa Alejandro VI (su padre), Victor Hugo construye toda una leyenda negra venenosa y calumniosa hasta lo irreal y absurdo. Gracias a su obra de teatro el bajo pueblo sacia sus oídos ávidos de morbosidad. Desalentado por sus infructuosas investigaciones deseosas de encontrar nombres y datos de los asesinatos ordenados o perpetrados por Lucrecia Borgia, el novelista cita a varios… ¡escogidos al tuntún!

En la introducción a Thèatre, de Víctor Hugo (Garnier-Flammarion, parís, 1979) el profesor de la Universidad de Lovaina Raymond Pouilliar afirma: “Tomasi había escrito un libro, tres veces editado en francés, las Memorias para servir a la historia de César Borgia, duque de valentinois; muy tarde, casi en el momento de su redacción, Víctor Hugo encontró uno de estos ejemplares en la biblioteca real. Los nombres italianos estaban afrancesados por el traductor de Tomasi; la Biografía Universal de Michaud los da en su forma original…” Esto es, toma los nombres de una Biografía universal que por muy grande que fuera no podía mencionar a todas las víctimas que le carga a Lucrecia. Más delante señala: “Hugo inventa parientes próximos para asegurar la existencia de vengadores". Toma algunos de entre los enemigos de Alejandro VI. En el colmo del peor dramón de su carrera literaria y el colmo de la ficción antihistórica, Victor Hugo hace que Lucrecia, en el último acto, envenene a su hijo Juan y a cinco amigos suyos… ¡y su hijo moribundo, en un acto de estremecedora justicia, la apuñala, matándola!

Lo malo de esto es que pese al relativo poco éxito que tuvo la obra en Francia (estrenada el 2 de febrero de 1833), en el extranjero tuvo tal acogida que para diciembre ya la habían convertido en ópera. Hugo demanda a Felice Romani -libretista- por plagiar de forma literal su obra. Donizzeti compuso la música y la estrenó en la misma Scala de Milán. Hugo impide que se estrene en París. La ópera es reconstruida y retitulada La Rinnegata (La Repudiada) y se estrena en 1845. Otro colega de Victor Hugo, Alejandro Dumas, padre, también las emprende contra Lucrecia y le agrega todo el mito del veneno, extendiéndolo a ser un uso común en la familia. Un excéntrico Manuel Fernández y González (1821-1888) publica un folletón titulado Lucrecia Borgia, Memorias de Satanás. Y así por delante. Lucrecia era, a ojos de todos, el mismo demonio en persona. Pasada la moda de desprestigiarla, aparece en 1941 un panfleto con forma de libro titulado Lucrecia Borgia, la princesa de los venenos…

De nada habían servido los esfuerzos de un Giusepe Campori quien en 1866 publicó un hiperdocumentado estudio titulado “Una vittima della Storia: Lucrezia Borgia". Como si faltasen más pruebas, Ferdinand Gregorovius (Lucrecia Borgia, Stuttgart, 1874), renombrado experto en historia romana, añade nada menos que setenta y cinco nuevos documentos para acabar con el mito.

Las más recientes investigaciones publicadas demuestran que Lucrecia Borga no sólo no fue la infiel esposa como se dice (y aún sería poco esperable dada la vergonzosa corrupción de costumbres del Renacimiento) sino que jamás utilizó ni mandó utilizar un puñal, espada ni arma alguna. Tampoco utilizó el mítico veneno d elos Borgia (la cantarella). Es más, en palabras del inmortal historiador inglés William Thomas Walsh, “Lucrecia (…) según la historia, documentos y memorias dignas de fe, era en su época una d elas mujeres más virtuosas y dignas de alabanza” (cfr. Isabel La Cruzada, Espasa Calpe Argentina, 1945)

El amor a la verdad exige ser rigurosos y abiertos a todas las posibilidades que los hechos y sanos razonamientos nos vayan presentando ante los ojos. Por ello repasaremos brevemente la verdad histórica que envolvió a Lucrecia y a Alejandro VI. Como origen debemos remontarnos poco antes, cuando el papa Calixto III (1378-1458) es entronizado en Roma. De origen español -obispo de Valencia- hizo frente a la invasión turca y a la agresión de las tropas otomanas. Rehabilitó la memoria de Juana de Arco mediante un nuevo proceso (1456). El problema comienza con las justificadas acusaciones levantadas en su contra por las numerosas pruebas que dio de sostener nepotismo exagerado, al conceder muchos cargos y privilegios a los miembros de su familia, en especial a su sobrino Rodrigo de Borja, el futuro papa Alejandro VI (1431-1503).

Éste, español como su tío provenía de la familia Borja. Italianizaron su apellido adoptando el de tradicional Borgia. Prefecto de Roma, bajo Sixto IV fue nombrado legado papal, reconcilió a Enrique IV de Castilla con su hermana Isabel (1472). Logró rechazar a Carlos VIII de Francia de los Estados Pontificios, y después se alió con Luis XII. En 1493 promulgó una bula fijando la línea alejandrina, que determinó la divisoria del Nuevo Mundo entre Castilla y Portugal. Favoreció a sus hijos (habidos sacrílegamente de Vanozza Catanei), en especial a César y a Lucrecia.

De Alejandro VI se ha dicho demasiado y se ha calumniado tanto su memoria como a la de su hija. Las calumnias, básicamente, se popularizaron cuando el radical y exaltado Savonarola predicaba su reforma moral, que algunos han considerado precursora del puritanismo protestante, comenzó a gritar por las calles que todo quien siguiera al papa era enemigo de Cristo y profetizaba por doquier. “Yo os aseguro, in verbo Domine, que este Alejandro no es en absoluto Papa y no debe ser tratado como tal", sostenía. Llegó a sostener que había comprado el cargo y que ni siquiera creía en Dios. La gente sencilla se escandalizaba, pero la verdad es que pese a sus pecados personales, la doctrina que enseñó fue fidelísima a la Tradición y a la Revelación y aún manifestaba una gran y tierna devoción por la Santísima Virgen.

Recordemos que ya nos encontramos en el Renacimiento y que las luchas de poderes se daban ya no por motivos religiosos sino por motivos viles, materiales y humanos. Las “familias” o Casas asesinaban, calumniaban, corrompían o exiliaban conforme necesitaban para asegurar y aumentar su poder. Por eso los enemigos políticos de la casa de los Borgia (favorecida en demasía, como ya hemos dicho, desde el gobierno de Calixto III) azuzaban al pueblo con historias de simonía, de inmoralidad y de corrupción. Vicios creíbles en tanto que eran harto frecuentes en esa época.

Pero lo que originó las gravísimas e infamantes calumnias dirigidas contra sus hijos César y Lucrecia, fue el haber iniciado el plan de centralización y de unificación de Italia, conforma se estilaba en la Europa del momento. Esto significó, de paso, arrasar con las noblezas y poderes corruptos que oprimían duramente al pueblo. Así actuó Luis XI en Francia, Enrique VII en Inglaterra, Isabel y Fernando en España. Trayendo orden a la anarquía renacentista, los nobles y reyezuelos despojados, nada creyeron demasiado vil como para decir del Papa y su familia.

Lucrecia fue víctima de las intrigas, la casaron y descasaron según conveniencias de la política circunstancial. La primera boda se concertó con Juan Sforza, sobrino del Duque de Milán cuando apenas tenía 13 años y duró nada más que dos escasos años ya que, tras trasladarse a Pesaro, el propio Papa se encargaría de intentar liquidar al duque mediante el burdo asesinato. Alertada por su propio hermano, Lucrecia no dudó en poner en guardia a su esposo de forma que el Papa no tuvo más remedio que quitárselo de en medio anulando (a pesar de no ser verdad) el matrimonio a través de la anulación de votos debido a la no consumación de la unión-

La tristeza con la que recibió esta noticia Lucrecia le hizo sumirse en un estado de depresión y se enclaustró en un convento comunicándose únicamente con su padre por medio de un mensajero. Se dice que fue a raíz de este acontecimiento cuando surgió el sórdido relato que rodeó a esta familia. Con el inesperado embarazo de Lucrecia una vez sin marido y enclaustrada, muchos fueron los rumores referentes a la paternidad del futuro niño. Hay versiones que dicen que el padre era el mensajero que se había hecho amante de la princesa (un tal Pedro), otras dicen más bien que el niño era producto de las supuestas relaciones que mantenía Lucrecia con su padre o con su hermano.

Un segundo matrimonio se realizaría con el príncipe de Aragón Alfonso de Biscaglie, como estrategia de apoyo al Papa a partir de esta nueva alianza con el Reino de Nápoles que terminaría siendo paradójicamente adversa a los Borgia. El príncipe Alfonso es apuñalado y al borde de la muerte es la propia Lucrecia quien lo cuida y lo cura temiendo más atentados contra su vida. A pesar de encontrar en este hombre el que se dice que fue su verdadero amor, la ambición de los Borgia de nuevo la dejarían viuda.

En el año 1501, Lucrecia Borgia asume temporalmente la dirección de la Iglesia por mandato de su padre el Papa Alejandro VI, quien debe ponerse al frente de sus ejércitos para defender las tierras del Papado. Alejandro VI otorgó a Lucrecia el título de Vicariesa. A pesar de la férrea oposición de la Iglesia ante este nombramiento, el hecho de que Lucrecia dominase el español, el griego, el italiano, el francés, el latín y pudiese escribir en todos esos idiomas fueron herramientas determinantes para una espléndida gestión del cargo.

Las ambiciones políticas de la familia Borgia harían concertar un tercer y último matrimonio entre Lucrecia y, esta vez, el príncipe y heredero del reino de Ferrara. Sería, por consecuencia, Alfonso d’Este quien otorgaría el título de duquesa de Ferrara a la cortesana. A partir de este momento, sus coetáneos hablan de una Lucrecia buena como esposa y madre de cuatro niños, aunque al mismo tiempo, mantuviera un romance platónico con el poeta Pietro Bembo. Con 22 años falleció su padre y en su persona sufrió la terrible lucha por el poder que muchas otras familias igual de corruptas mantuvieron. El final de la familia Borgia como poderosos gobernantes llegaría a su fin para pasar a una vida de retiro y de tristeza.
Quizá fue frívola y ligera como las mujeres de su época. Pero ya con su tercer matrimonio se dedica a asistir al teatro, a leer mucho, a divertir con su presencia: era elegante, culta (hablaba italiano, español, latín y griego), bella, y con mucha clase. Se dedicaba a obras de caridad, visitaba hospitales y hospicios, asistiendo personalmente a los desdichados y enfermos. Les levantaba la moral con sus cuidados, sus dádivas y alegre presencia.

Los últimos años de su vida se retiraba con frecuencia a pasar largas temporadas al convento de San Bernardino. Cuando ya habían muerto su padre el Papa y su hermano Cesare, el famoso Príncipe de Machiavelo, ella, muy sufrida por la muerte de su anterior esposo asesinado, Don Alfonso de Aragón, Duque de Bisceglie, probó ser una magnífica esposa para Alfonso d’ Este, Duque de Ferrara, a quien dio siete hijos, entre ellos a Hércules d’Este, su sucesor. Lucrecia fue una mujer de los más nobles sentimientos, muy graciosa e ilustrada. Su gran amigo fue el veneciano Pietro Bembo, insigne poeta y promotor, para todos los tiempos, como gramático, del italiano literario. Pietro Bembo escribió la obra “Gli Asolani ”, diálogos sobre el amor platónico caballeresco, que dedicó a Lucrecia Borgia, por quien profesaba un enamoramiento poco secreto. Otro gran veneciano que admiraba a Lucrecia fue el pintor Bartolomeo Veneto que trabajó en la decoración del palacio de los duques de Ferrara.

Su muerte fue producida por un alumbramiento complicado. Una sietemesina fue la causa de su muerte. Tras nueve días de fiebre, murió con el consuelo de los sacramentos y rodeada del amor familiar que comenzaba a disfrutar.

10 comentarios

  
Raffaelo
Una historia poco conocida, sin dudas.

Se extiende como la pólvora hoy día, la leyenda negra de los Borgia, sin lugar a la bondad y por extensión a la maldad en y de la Iglesia.
20/09/09 10:23 PM
  
Polaza
Y a pesar de estas maldades, la Iglesia continúa en pie. Y a los cristianos nos fortifica la fe, con la certeza que continuará hasta el fin de los siglos, como prometió Jesucristo, su fundador.
22/09/09 7:13 AM
  
Felisa Rodríguez Valenzuela
Y a pesar de estas maldades, la Iglesia continúa en pie.
Y a los cristianos nos fortifica la fe, con la certeza que continuará hasta el fin de los siglos, como prometió Jesucristo, su fundador.
22/09/09 7:16 AM
  
io
Respecto a Savonarola, creo que convendria profundizar mas.No creo que fue asi como dice. En los Predicadores le tienen culto privado.
19/10/09 2:38 PM
  
Elisa Rosa Spagnolo Cecchini
A la luz de la informacion fundamentada, se aclara la leyenda negra. No deja de ser apasionante conocer la historia y las intrigas politicas y religiosas de la epoca, sin tocar el tema de fe o no fe.
Se han puesto a analizar y ubicarse en la vida de esa nina que comenzo su vida sexual a tan temprana edad y que hoy seria denominado pedofilia ?
A pesar del as presiones de todo tipo recibidas a tan tierna edad, pudo adquirir tantos idiomas y cultura y debio continuar siendo victima de los tetricos manejos de su familia.
26/11/09 3:15 PM
  
POL
Lucrecia alimentaba a los pobres y visitaba a los enfermos tal como hacía John Malkovich en "Amistades Peligrosas".
05/01/10 2:33 AM
  
Gustavo
Lei que el supuesto amanate y padre del hijo de Lucrecia mientras estaba en el convento fue asesinado por Cesar Borgia, alguien podria aclararme esto? el dato lo saco de una publicacion que no comulga con la Iglesia, por lo tanto puede ser mas bien una propaganda sucia contra la Iglesia.
06/05/11 12:09 PM
  
Borja
Para saber más:

http://sites.google.com/site/diarioborjaborgia

DIARIO DE LOS BORJA (BORGIA)

Una historia de la familia Borja - Borgia de tres siglos en forma de diario con ilustraciones, genealogía y textos.
20/09/11 12:08 PM
  
Rubén
Termino de leer La Madonna de las siete colinas de Jean Plaidy donde se muestra a Lucrecia como una dulce criatura y a Cesar como como el villano. A grandes rasgos concuerda mucho con esta publicación.
Alguien sabe si es verdad que Alfonso, Dique de Bisceglie, muere estrangulado en el propio Vaticano?
14/04/12 11:18 AM
  
M.Borja
Para saber más sobre los Borja Borgia

Una historia de la familia Borja - Borgia de tres siglos en forma de diario con ilustraciones, genealogía y textos.

DIARIO DE LOS BORJA (BORGIA)
http://sites.google.com/site/diarioborjaborgia/Home

Sobre este episodio ver: Ubi está penna vostra?
http://sites.google.com/site/diarioborjaborgia/1501
05/06/12 11:20 AM

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