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7.11.10

Las raíces cristianas de Europa: Tres evangelizadores por el norte de Europa

Tres monjes intrépidos: Willibrordo, Pirminio y Anscario

Hoy toca el turno a otros tres hijos de San Benito, anglosajones de origen, a los que debemos en gran parte la evangelización del norte de Europa. Quizás poco conocidos en ambientes hispanos, más que nada por la lejanía de aquellas tierras y por los muchos santos que tenemos en nuestro ámbito cultural, son sin embargo muy conocidos en el norte de Europa, donde se les venera como padres de la fe de aquellos pueblos.

La labor misional de los monjes anglosajones en el continente empezó a fines del siglo VII. La Iglesia anglosajona era de corte romano como ninguna otra en Occidente fuera de Roma. Difunde con su misión rasgos típicos de Roma en la Iglesia franca. Los misioneros estuvieron muy ligados a la estirpe carolingia. Desde el principio los monjes anglosajones buscaron el nexo con la familia más potente de los francos, es decir, los Carolingios. La idea de arribar al continente deriva del monacato irlandés-escocés con su estilo de peregrinación. Elbert, sacerdote, fue uno de los primeros en el 691. Los monjes ingleses tuvieron una gran conciencia de su cercanía nacional con el pueblo del continente que se había quedado en tierra, sin invadir la isla. En torno a Britania se acerca Elbert. Seguía el ideal monástico de la peregrinatio: si no tenía éxito sabía que tenía que seguir su camino, finalizando en Roma para venerar las reliquias sagradas.

La motivación misionera era más fuerte entre los sajones que entre los monjes irlandeses. De hecho, la primera gran figura fue Wilibrordo (+739), monje de Ripon, cerca de York, en Inglaterra y discípulo de Wilfredo, uno de los primeros monjes benedictinos que pisaron aquellas tierras. Nacido en la región inglesa de Northumbria, como su nombre indica al norte del río Humber, en el 658, de familia anglosajona, su padre le encomendó para la primera educación a los monjes del monasterio de Ripon (York), donde poco después tomaba el hábito. Hacia el 678 pasó a Irlanda, al monasterio de Ratmelsigi, donde permaneció 12 años, y recibió la ordenación sacerdotal.

En el año 690, Wilibrordo se embarcó al frente de once compañeros con el propósito de predicar el Evangelio en Frisia, aprovechando la ocasión de que el rey Radbodo había sido vencido por Pipino II y toda la Frisia meridional estaba sojuzgada por los francos. Esta coyuntura hacia posible la realización de los sueños misioneros de Egberto, noble nortumbriano que había hecho voto de vivir en tierra extraña y regía como abad el monasterio irlandés de Rathmelsigi, donde residía Wilibrordo desde hacía doce años. Wilfrido, que se enorgullecía de haber introducido la Regla de san Benito en Inglaterra, había predicado la fe cristiana a los frisones durante su destierro; esto explica el interés del abad Egberto por la evangelización de Frisia.

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