6.07.19

En el Corazón de Jesús a través del Corazón de María

San Juan Pablo II adoptó como lema de su pontificado la expresión “Totus tuus”, que significa “soy todo tuyo”. Ese lema viene de la famosa oración de San Luis María Grignion de Monfort: “Totus tuus ego sum, Maria, et omnia mea tua sum” (Soy totalmente tuyo, María, y todas mis cosas son tuyas), y quiere expresar el deseo de vivir unido a María para cumplir en plenitud el primer mandamiento dado por Dios en el Antiguo Testamento: “Escucha, Israel, amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y todas tus fuerzas” (Deut 6, 4). Ese primer mandamiento no es sólo amar al Señor, sino amarlo “con todo” nuestro ser, como lo amó María. Muchas veces nosotros caemos en la soberbia de creernos más listos y mejores que Dios y pretendemos enmendarle la plana. María, en cambio, acepta con humildad lo que Dios le pide y cumple sus mandamientos, aunque a veces no los entienda, porque sabe que Dios es más grande y sabe más que nosotros.

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29.06.19

Todos estos reinos te daré

“Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; y le dijo el diablo: «Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. Así que, si me adoras, toda será tuya.»  Jesús le respondió: «Esta escrito: Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto.»”
Lucas, 4

Satanás, el Diablo, Lucifer… El Demonio, en definitiva, se caracteriza por odiar a Dios y al hombre. Satán odia a Dios porque odia al hombre y odia el amor de Dios por sus criaturas. El ser humano – “hombre y mujer los creó” – está creado a imagen y semejanza de Dios. Por eso, cada vez que el Demonio mata a un hombre está rebelándose y ofendiendo a Dios

Satanás es más listo que nosotros y nos engaña. Y el mayor engaño es hacer creer a la mayoría de la gente que él no existe, que es un invento del hombre. Pero el diablo existe. Y trabaja incansablemente por nuestra condenación.

Satanás es el acusador. Él se presenta ante Dios y le dice: “¿Ves a este a quien tanto quieres? Pues es un canalla y un miserable. Tú lo amas y él te escupe, te desprecia y no cumple tus mandamientos. Y quien no cumple tus mandamientos es mío y debe morir.” La escena de Las Crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario de C. S. Lewis en la que la Bruja Blanca se presenta en el campamento de Aslan para reclamar la sangre de Edmund refleja perfectamente esa labor de gran acusador del demonio. Por eso Cristo derrama su sangre y entrega su vida en la cruz: para salvarnos del pecado y de la muerte que merecemos por nuestras traiciones a Dios y a nuestros hermanos, por nuestras faltas de amor a Dios y al prójimo, por nuestro egoísmo y nuestra soberbia. Es su sacrificio el que nos salva, si nos arrepentimos, le pedimos perdón y nos convertimos.

Pero Satanás es muy listo. Y siempre se nos presenta con apariencia de bien: “Mira a ese pobre anciano enfermo… ¡Cómo sufre! Lo mejor es matarlo para que deje de sufrir”. “Mira a esa pobre chica embarazada. Ella no desea a su bebé: mejor que aborte”. “Lo único importante es el amor y todas las religiones valen lo mismo: no hay que hacer proselitismo ni anunciar la conversión a Cristo”. “Hay que evitar el cambio climático provocado por el hombre que contamina: mejor si vivís como los indígenas del paleolítico y adoráis a los espíritus paganos”. “La tierra es la Pacha Mama que sangra por las heridas que le infligís los hombres. Adorad a la Madre Tierra y no prediquéis la conversión a Cristo”. Siempre empieza el diablo apelando a nuestra sensibilidad y a la compasión. Y acaba proponiendo la muerte y la destrucción del hombre y el desprecio a Dios. Ese es el criterio de discernimiento fundamental: cualquier doctrina que conduce a matar seres humanos y a despreciar a Dios, viene del Demonio. De Dios viene la Vida, la Caridad, el Amor, el Sacrificio, la Cruz. Del Demonio, la muerte, la fornicación (que es la falsificación del amor), el hedonismo, el odio a la Cruz, a Dios y a los hermanos.

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25.06.19

21.06.19

Sois los guerreros de Narnia: salid a combatir

Comparto el discurso que pronuncié ayer, jueves, 20 de junio - festividad del Corpus Christi - en el Acto de Graduación de los alumnos de 4º de ESO del Colegio Juan Pablo II de Puerto Real.


Sois los Guerreros de Narnia: salid a combatir

Permitidme que empiece mi discurso contándoos una historia. En el Primer Libro de Samuel, aparece la historia de Ana, una mujer que había sufrido mucho porque no podía tener hijos: era estéril. Pero ella le pidió al Señor tener un hijo y Dios se lo concedió.

Cuando el niño se hizo un poco mayor, Ana lo llevó al Templo para ofrecerle su hijo al Señor que se lo había dado y rezó así:

Mi corazón se regocija en el Señor, tengo la frente erguida gracias a mi Dios. Mi boca se ríe de mis enemigos, porque tu salvación me ha llenado de alegría. No hay Santo como el Señor, porque no hay nadie fuera de ti, y no hay Roca como nuestro Dios.

Que no hablen con tanta arrogancia; que la insolencia no les brote de la boca, porque el Señor es el Dios que lo sabe todo, y es él quien valora las acciones. El arco de los valientes se ha quebrado y los vacilantes se ciñen de vigor; los satisfechos se contratan por un pedazo de pan, y los hambrientos dejan de fatigarse; la mujer estéril da a luz siete veces, y la madre de muchos hijos se marchita.

El Señor da la muerte y la vida, hunde en el Abismo y levanta de él. El Señor da la pobreza y la riqueza, humilla y también enaltece. Él levanta del polvo al desvalido y alza al pobre de la miseria, para hacerlos sentar con los príncipes y darles en herencia un trono de gloria; porque del Señor son las columnas de la tierra y sobre ellas afianzó el mundo. Él protege los pasos de sus fieles, pero los malvados desaparecerán en las tinieblas, porque el hombre no triunfa por su fuerza. Los rivales del Señor quedan aterrados, el Altísimo truena desde el cielo. El Señor juzga los confines de la tierra.”

Fin de la historia. Pensaréis que no viene a cuento. Pero sí que viene… Ya lo veréis.

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15.06.19

Sobre el Documento "Varón y mujer los creó"

Nota previa:

Queridos lectores: lean por favor el artículo hasta el final, no vaya a ser que, leyende lo de “Magnífico documento” se llamen ustedes a engaño y se queden con una idea equivocada de mi opinión sobre el Documento “Varón y mujer los creó". Si no tienen ustedes suficiente paciencia o son perezosos, pueden empezar a leer desde donde pone “Hasta aquí perfecto“, que he puesto en rojo para que ustedes lo vean bien. La retranca y la ironía no siempre son bien entendidas.


Magnífico documento el que ha publicado la Congregación para la educación católica el pasado 10 de junio sobre la cuestión del género en la educación.

El Documento en cuestión resulta contundente en el rechazo frontal a esta ideología desde las primeras líneas. “Vivimos una emergencia educativa, en particular, en lo que se refiere a los temas de afectividad y sexualidad.” “En muchos casos han sido estructurados y propuestos caminos educativos que “trasmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra, pero que en realidad refleja una antropología contraria a la fe y a la justa razón” (los subrayados son míos).

“En este contexto, la misión educativa se enfrenta al desafío de una ideología, genéricamente llamada gender, que niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y mujer. Esta ideología presenta una sociedad sin diferencias de sexo y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer.”

La ideología de género – señala el documento – “pretende, como señala el Papa Francisco, responder a ciertas aspiraciones, a veces comprensibles, pero busca imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños.

Pero “hay que escuchar y comprender”, dice el documento. La ideología de género plantea “la posibilidad de los individuos de autodeterminar sus propias inclinaciones sexuales sin tener en cuenta la reciprocidad y complementariedad de la relación hombre-mujer, así como la finalidad procreativa de la sexualidad”. “El individuo pretende ser radicalmente autónomo y su orientación sexual va a depender de la actitud subjetiva de la persona, que puede elegir un género que no corresponda con su sexualidad biológica. Lo que vale es la absoluta libertad de autodeterminación y la elección circunstancial de cada individuo en el contexto de cualquier relación emocional”.

“De esta manera, se apela al reconocimiento público de la libertad de elección de género y la pluralidad de uniones en oposición al matrimonio entre hombre y mujer, considerado una herencia del patrimonio patriarcal. Por lo tanto, se quisiera que cada individuo pudiera elegir su propia condición y que la sociedad se limite a garantizar tal derecho, también mediante un apoyo material; de lo contrario, nacerían formas de discriminación social contra las minorías. La reivindicación de dichos derechos ha entrado en el debate político de hoy día, obteniendo aceptación en algunos documentos internacionales e integrándose en alguna legislaciones nacionales.”

El documento señala acertadamente que para la ideología de género la voluntad del individuo se vuelve absoluta, conduciendo a un relativismo, donde todo es equivalente e indiferenciado, sin orden ni finalidad. “Estamos ante una revolución cultural e ideológica en el horizonte relativista y ante una revolución jurídica que promueve derechos individuales y sociales específicos. La identidad humana se entrega a una opción individualista en la que cada uno juzga como le parece, como si más allá de los individuos no hubiera verdades, valores, principios que orienten, como si todo fuera igual y cualquier cosa debiera permitirse”.

La complementariedad fisiológica, basada en la diferencia sexual, asegura las condiciones para la procreación. En cambio, el recurso a las tecnologías reproductivas puede consentir la generación de una persona, pareja de una pareja del mismo sexo, con “fertilización in vitro” y maternidad subrogada: pero el uso de tecnología no es equivalente a la concepción natural, porque implica manipulación de embriones, fragmentación de la paternidad, instrumentalización y/o mercantilización del cuerpo humano, así como reducción del ser humano a objeto de una tecnología científica.”

“Por lo que concierne al sector escolar, es propio de la naturaleza de la educación la capacidad de construir las bases para un diálogo pacífico y permitir un encuentro fructífero entre las personas y las ideas. Además, la perspectiva de una extensión de la razón a la dimensión transcendente parece no secundaria. El diálogo entre fe y razón “si no quiere reducirse a un estéril ejercicio intelectual, debe partir de la actual situación concreta del hombre y desarrollar sobre ella una reflexión  que recoja su verdad ontológico-metafísica”. En esta situación se coloca la misión evangelizadora de la Iglesia sobre el hombre y la mujer.”

La descripción y la crítica de la ideología de género me parece certera y demoledora. Se trata, ni más ni menos, que de una ideología totalitaria contraria a la fe y a la razón. Hasta aquí perfecto.

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