La única solución es Cristo

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en Cristo nos bendijo con toda bendición espiritual en los cielos; por cuanto que en Él nos eligió antes de la creación del mundo, para que fuésemos santos e inmaculados ante Él en el amor, predestinándonos a la adopción de hijos suyos por Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, por la que nos ha hecho gratos en su Amado, en quien tenemos la redención por la virtud de su sangre, la remisión de los pecados, según las riquezas de su gracia, que abundantemente derramó sobre nosotros en toda sabiduría y prudencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, conforme a su benévolo designio, que se había propuesto, para realizarlo en la plenitud de los tiempos, de recapitular en Cristo todas las cosas, las de los cielos y las de la tierra. Todo lo que se ha manifestado, todo lo creado, se resume en Cristo y ha de unirse a Cristo para siempre, porque Él es el camino, la verdad y la vida. Y nada ni nadie vive, si no es por Él: por el Espíritu Santo, que es Señor y Dador de Vida.

Tengo por cierto que los padecimientos del tiempo presente no son nada en comparación con la gloria que ha de manifestarse en nosotros; porque la expectación anhelante de lo creado ansía la manifestación de los hijos de Dios, pues lo creado fue sometido a la vanidad, no de grado, sino por razón de quien lo sometió, con la esperanza de que también lo creado será liberado de la servidumbre de la corrupción para participar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que hasta el presente todo lo creado gime y siente dolores de parto.

Cristo es el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Todo lo que existe ha sido creado por Cristo y para Cristo. Cristo es el Señor del Cielo y de la Tierra y de todo cuanto en la Tierra existe. Cristo es Señor del clima y del mar, de la lluvia y de la sequía; es Señor de cuantas plantas y animales pululan sobre la tierra o en el fondo de los mares. Y todo nos lo entregó para que lo sometiéramos y lo domináramos y nos sirviera de sustento.

Y creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios le creó, y los creó macho y hembra; y los bendijo Dios, diciéndoles: «Procread y multiplicaos y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados, y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra».

Dijo también Dios: «Ahí os doy cuantas hierbas de semilla hay sobre la haz de la tierra, y cuantos árboles producen fruto de simiente, para que todos os sirvan de alimento. También a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del cielo, y a todos los vivientes que sobre la tierra están y se mueven, les doy por comida cuanto de verde hierba la tierra produce». Y así fue. Génesis 1.

Pero el hombre desobedeció a Dios y llevado por el orgullo se rebeló contra Él. Sólo por Cristo somos dignos de la redención de nuestros pecados, en virtud de la preciosísima sangre de Cristo que derramó en su pasión y muerte en cruz para ser Él la víctima propiciatoria que se ofreció por nuestros pecados y se sigue ofreciendo cada día – ahora de manera incruenta – en el sacrificio de la Misa.

Bienaventurados los que lavan sus túnicas para tener derecho al árbol de la vida y a entrar por las puertas que dan acceso a la ciudad de Dios.

Fuera quedarán los malvados, los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todos los que aman y practican la mentira. Los impíos, blasfemos y sacrílegos, conociendo a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se entontecieron en sus razonamientos, viniendo a oscurecerse su insensato corazón; y alardeando de sabios, se hicieron necios y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por la semejanza de la imagen del humano corruptible; y de aves, cuadrúpedos y reptiles.

Por esto los entregó Dios a los deseos de su corazón, a la impureza con que deshonran sus propios cuerpos, pues cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Criador, que es bendito por los siglos, amén.

Dios los entregó a las pasiones vergonzosas, pues las mujeres mudaron el uso natural en uso contra la naturaleza; e igualmente los varones, dejando el uso natural de la mujer, se abrasaron en la concupiscencia de unos por otros, los varones de los varones, cometiendo torpezas y recibiendo en sí mismos el pago debido a su extravío.

Y como no procuraron conocer a Dios, Dios los entregó a su réprobo sentir, que los lleva a cometer torpezas y a llenarse de toda injusticia, malicia, avaricia, maldad; llenos de envidia, dados al homicidio, a contiendas, a engaños, a malignidad; chismosos, calumniadores, aborrecidos de Dios, ultrajadores, orgullosos, fanfarrones, inventores de maldades, rebeldes a los padres, insensatos, desleales, desamorados, despiadados; los cuales, conociendo la sentencia de Dios que quienes tales cosas hacen son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que aplauden a quienes las hacen.


Nosotros, en cambio, seamos santos, por la gracia de Dios. Imploremos la santidad al Señor, porque sólo Él es Santo. Adoremos a Dios. Cristo vive y su corazón palpita en cada Hostia consagrada, deseando llevar nuestros corazones a su fin último por la caridad. La Hostia Consagrada es Cristo, es el Altísimo, es el Logos, el Verbo encarnado. En Él fueron creadas todas las cosas del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles, los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades; todo fue creado por Él y para Él. Él es antes que todo y todo subsiste en Él.

Él es la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia; Él es el principio, el primogénito de los muertos, para que tenga la primacía en todas las cosas; porque quiso Dios que en Él habitase toda la plenitud y por Él reconciliar consigo, pacificando por la sangre de su cruz todas las cosas, así las de la tierra como las del cielo.

Y a nosotros, que éramos en otro tiempo extraños y enemigos de corazón por las malas obras, ahora nos ha reconciliado en su cuerpo de carne, por su muerte, para presentaros santos e inmaculados e irreprensibles delante de Él.

Son santos los pobres en el espíritu: los que sabemos que sin Cristo no podemos hacer nada. Somos santos los que sabemos que no podemos cambiar el mundo ni acabar con el mal y las injusticias. Somos santos porque sabemos que somos insignificantes y que solo Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Y que no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Y somos santos porque Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños». Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. Somos santos porque sabemos que toda la creación está en las manos de Dios y que Él gobierna el universo con sabiduría y rectitud. Y que la tierra no se calienta ni se enfría si Dios no lo consiente; y los océanos no suben ni bajan sin el permiso de Dios. Y que ni una pluma de un ave se perderá ni un pelo de la cabeza caerá, si Dios no lo quiere. Y todo lo que Dios quiera será siempre para bien de los que lo amamos. Porque todo el poder y la gloria es de Dios que hizo el cielo y la tierra.

Son santos los mansos, los bondadosos, los que procuran hacer el bien a todos sin esperar nada a cambio, sin alaracas, sin creernos más ni mejores que nadie; los que bendecimos y no maldecimos a nadie. Los que esperamos con fe la conversión de todos porque sabemos que nadie está perdido y que el Señor puede venir en cualquier momento a salvar a su oveja perdida y hacer fiesta por su recuperación. Somos santos porque creemos que todos pueden ser santos, por la gracia de Dios.

Son santos los que lloran por los pecados del mundo: los que lloramos por los niños abortados, por los ancianos abandonados, por los enfermos abocados a la eutanasia, por los niños maltratados y abusados, por las mujeres asesinadas por sus parejas, por las violadas, por los que no conocen a Dios y no creen; por las guerras, por los odios fratricidas…

Somos santos los que sollozamos por la Iglesia en ruinas; por el daño que hacen los modernistas, los herejes, los blasfemos; somos santos los que lloramos por el Papa, por los cardenales, por los obispos y por los sacerdotes. Mucho nos están haciendo llorar y sufrir. Cristo lloró por Jerusalén; nosotros hoy lloramos por Roma.

Son santos los que tienen hambre y sed de justicia. Tenemos hambre de reparación, hambre de que los pisoteados sean resarcidos en su dignidad. Tenemos sed de Dios, sed de caridad, sed de bien, de amor. Tenemos sed de felicidad. Y sabemos que esa felicidad que anhelamos solo la alcanzaremos al final de nuestro camino, cuando lleguemos a la Patria definitiva. Entonces seremos saciados y nuestras lágrimas serán enjuagadas.

Son santos los misericordiosos, los que no juzgan a nadie ni dan a nadie por perdido, por muy pecador que sea. Porque sabemos que Dios es más grande que nuestros pecados y, si es su voluntad, hasta el mayor pecador se convertirá. Miremos al prójimo con compasión, con amor, con humildad, con caridad… Todos somos pecadores y todos necesitamos la gracia de la penitencia y la conversión. Y bastante tenemos con la viga que tenemos en nuestro ojo como para fijarnos en la paja en el ojo ajeno. Somos pecadores, sí, pero anhelamos ser santos. Y ya el deseo de ser santo es una gracia de Dios.

Son santos los limpios de corazón, los que no tienen doblez, los que no tienen nada que ocultar, los que no tienen nada de qué avergonzarse; los que, cuando pecamos, no tenemos escrúpulos de ir a pedir perdón al confesionario, porque vivir en gracia de Dios es más importante que vivir y por nada del mundo queremos ofender al Señor.

Son santos los pacíficos, los que ansiamos la paz de Cristo en el Reino de Cristo. Somo santos los que queremos la verdadera paz, que no es la paz del mundo, sino la de Dios. Porque dice el Señor:

No crean que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada. Porque he venido a poner en conflicto: al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, a la nuera contra su suegra; los enemigos de cada cual serán los de su propia familia.

No habrá verdadera paz hasta que todos los hombres, las familias y los pueblos se arrodillen ante Cristo y toda lengua confiese que Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre. Esa es la paz que tanto ansiamos los santos.

Somos santos los que sufrimos persecución por Cristo, los que somos insultados e injuriados a diario por profesar la fe de nuestros padres; por defender la sana doctrina de la Iglesia, aquella que se ha predicado siempre en todo el mundo y que constituye el depósito de la fe; por defender la liturgia de siempre; por defender el Credo y los Sacramentos; por querer vivir conforme a los Mandamientos de la Ley de Dios y los de la Iglesia. Por defender que «el pasto es verde», que el mal es pecado y las virtudes, buenas; que hay que defender a los débiles y enfrentarse a los enemigos de Cristo: sean quienes sean y ocupen el cargo que ocupen: porque lo único importante es la salvación del alma y solo debemos temer a quien puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Sí, somos necios por amor de Cristo. Hasta el presente no nos queda otro remedio que pasar toda clase de calamidades; somos injuriados y despreciados. Afrentados, bendecimos; y perseguidos, lo soportamos; difamados, consolamos; hemos venido a ser hasta ahora como el desecho del mundo, como estropajo de todos. De mil maneras somos atribulados, pero no nos abatimos; Estamos perplejos ante lo que estamos viendo y padeciendo en la Iglesia y en el mundo, pero no nos alteramos; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no nos hundimos.

Adoremos a Jesús Sacramentado que nos aguarda en todos los sagrarios del mundo. Cristo lo puede todo y nada pueden contra Él. Y todo lo que Él permite contribuirá a nuestra salvación.

La solución a los problemas de España es Jesús Sacramentado.

La solución a los problemas del mundo, al calentamiento global, a las guerras, a las crisis migratorias es Cristo. Sólo Cristo. Sólo Dios basta. Nadie más que Cristo gobierna el mundo. Sólo Él tiene palabras de vida eterna. Convertíos a Cristo todos. Y daos prisa, que se acerca el día en que queramos confesarnos y ya no podamos porque no hayamos llegado a tiempo.

Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera. Llenad vuestras lámparas con el aceite de la confesión bien hecha y estad preparados y en gracia de Dios, porque se acerca el día en que llegará el Esposo y ese día será el llanto y el crujir de dientes.

Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.

Sólo Tú eres Santo, sólo Tú, Señor; sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén

¡Viva Cristo Rey!

15 comentarios

  
Ilecara
Amén
26/07/23 5:40 AM
  
rocamador
España ha abandonado a Dios y se mofa de él. Las naciones mueren, y reciben el justo castigo por sus actos. En algún medio digital, hay quien se ríe de una estupenda articulista que, para salvar a España, invoca la intercesión del Apóstol Santiago.
26/07/23 6:27 AM
  
Vicente
en verdad.
26/07/23 7:16 AM
  
JSP
1. Señor Llera me ha gustado mucho y me reconfortado bastante leer y escuchar en mi corazón lo que echan en falta mis oídos de mis pastores.
2. Hay un matiz importante que aclarar: "Sólo por Cristo somos dignos de la redención de nuestros pecados, en virtud de la preciosísima sangre de Cristo que derramó en su pasión y muerte en cruz para ser Él la víctima propiciatoria que se ofreció por nuestros pecados y se sigue ofreciendo cada día – ahora de manera incruenta – en el sacrificio de la Misa." El Sacrificio del Cordero inocente en la Cruz no se sigue ofreciendo cada día, pues el Sacrificio es único y eterno, y es Su Iglesia quien lo actualiza para ofrecerlo diariamente por las almas del Purgatorio y la salvación de las almas del pasado, presente y futuro.
3. La herejía luterana evangélica consiste en que no pueden ser salvos quienes no han conocido a Cristo, quienes no pueden ser justificados por su fe en Él. A parte de las herejías propias del luteranismo.
4. El Sacrificio de Jesucristo en la Santa Misa es ofrecido por todo el género humano, pues para Dios no existen tiempos de espera, para nosotros si, y por ello nuestro destino es Su Providencia. Por ello, nos predestina antes de la Creación, porque nos conoce hasta el último cabello, por ser Omnisciente, por ser Presente eterno, por ser el Creador. La predestinación no es la hereje calvinista y otras.
26/07/23 10:25 AM
  
Vladimir
La gran tentación en que están cayendo muchos, hoy en la Iglesia, es la de hablarle al mundo, con palabras del mundo. Han dejado de hablarle con la Palabra de Dios y por eso no despiertan en nadie, la conciencia del pecado, sentimientos de arrepentimiento y deseos de conversión, anhelo por la virtud y aspiración por el Cielo.
Las palabras del mundo solo generan conformismo, mediocridad y persistencia en el apego al suelo.
LAS PALABRAS DEL MUNDO NO GENERAN SANTOS.
26/07/23 3:03 PM
  
Luis Fernando
Jeremías 18:15
Pues bien, mi pueblo me ha olvidado. A la Nada inciensan. Han tropezado en sus caminos, aquellos senderos de siempre, para irse por trochas, por camino no trillado.
26/07/23 8:32 PM
  
Francisco
Impresionante Post, Sr. Llera. Es para leerlo una y otra vez.
No dudo que hay mucha oración detrás.
Paz y bien.
Solo Cristo.
27/07/23 12:27 PM
  
Tanto por hacer y padecer
Juan Nadie: "...¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto". (Lc 6,25)
28/07/23 8:53 AM
  
LJ
Que raro Juan, pero cruzaste las líneas del respeto debido. No es decir las cosas como se nos ocurren, porque el tema es porqué se te ocurren así, la boca habla de la abundancia del corazón.(Lc 6, 45).

Los artículos del Sr. Llera son de mi agrado e interés y son plenamente católicos, que es lo que hoy echamos de menos.
28/07/23 11:48 AM
  
Oscar Alejandro
Solo Cristo!

Gracias Don Pedro.
Le tengo en mis oraciones y si quiere recuérdeme en las suyas.
Bendiciones
28/07/23 12:00 PM
  
Pedro de Torrejón
Muchas Gracias don Pedro Luis. Llera :" Sólo Cristo " . " Sólo Dios ,Sólo Dios " decía el Santo de San Isidro de Dueñas ,( Palencia ).

Dejemos al Espíritu Santo ; y todo vendrá por añadidura. " Todas las cosas colaboran para el bien de los que aman a Dios " ; nos dice San Pablo .

Decía el otro día un sacerdote en su homilía :" ningún partido político menciona a Jesucristo ni a la Iglesia ; para ellos somos irrelevantes ".

La Iglesia no ha dejado de existir ; tenemos para siempre y con nosotros a la Institución que Nuestro Señor Jesucristo fundó en el siglo primera de nuestra era. Y la Iglesia de fieles laicos que antaño iba a Misa todos los domingos ; tampoco ha dejado de existir ; sigue estando ahí ; cautiva en la moderna Babilonia política ; pero ahí está.

Tengo para mí ; que a las derechas nos van a echar de la política ; porque tenemos en España a un personaje público y político, dispuesto a hacer un pacto con Satanás el Diablo.

El destino de las derechas lo veo en el seno de las Parroquias . Nos vamos a tener que reinventar de nuevo , convirtiéndonos en un partido totalmente confesional y dependiente de la Iglesia. Y vamos a tener que repetir una y otra vez :" Sólo Cristo, sólo Cristo " . O cómo San Rafael Arnaiz : " Sólo Dios, sólo Dios."
29/07/23 10:23 AM
  
hornero (Argentina)
“Mi Corazón Inmaculado triunfará en el mundo”.
“Quien rechaza a Mi Madre, a Mí me rechaza”.
“Causa de la Aurora más resplandeciente es el Señor. Yo haré que la veáis”.
“Ha venido el Día ¿Y no lo ven? Ha venido la Misericordia ¿Y no la aceptan?”.
“He aquí que el mundo debe saber, que la Madre de Cristo triunfará sobre satanás, porque a su lado estarán los humildes del Señor”.

Palabras alentadoras de Cristo y de Su Madre.

Porque Cristo ha confiado sólo a María la Conducción de la batalla final y decisiva contra el demonio. Ella, la Señora Vestida de Sol pisará la cabeza del dragón infernal, como está anunciado desde el Génesis.

El mundo moderno de la Babilonia traidora, apóstata, depravada, vendida al NOM, se ha alzado aliada con el enemigo contra la Misión que María lleva adelante.

“El enemigo es astuto, el Señor lo es más”, nos dice la Virgen en San Nicolás. Quiere separar a Cristo de Su Madre, intento blasfemo, porque no hay Cristo sin María, ni Iglesia sin María su Madre y Reina, ni humanidad sin María Madre de todos los hombres.

El demonio quiere silenciar al Trono y Santuario de la Santísima Trinidad, despojar a Cristo de la Aurora de María que lo Anuncia: “Anuncio a Cristo, anuncio Su Reino, anuncio Su Amor” (La Virgen en San Nicolás).
Pretende silenciar las Apariciones y Mensajes de María, desde La Salette a Lourdes y Fátima, hasta sus actuales Manifestaciones, El Papa se ha referido a la Misión de la Virgen en San Nicolás como a “Jefa de Correos”, y a las Apariciones de Fátima como “Jefa de Telégrafos”.

Bien, tendrán lo que se merecen. Despreciaron la Misericordia, soportarán la Justicia,

31/07/23 11:20 AM
  
hornero (Argentina)
El Director de la NASA, Bill Nelson, ha visitado la Argentina durante seis días, a fin de informarse e informar sobre nuestras relaciones con el Ente Espacial norteamericano.

Ha sido útil conocer que llevan adelante proyectos de gran envergadura hacia un progresivo dominio del espacio sideral vecino y también del remoto, que de hecho ya han concretado en diversas misiones a la Luna y a Marte.

Esto me lleva a reflexionar sobre la necesidad de que la Iglesia haga oír su voz de Madre y Maestra, proclamando a Cristo Rey del Universo como el Único Soberano al que está sujeto el cosmos y todo cuanto existe.

La cuestión no es tanto que deba desarrollar una doctrina que existe, sino que la exponga de modo insistente y la difunda a fin de que la humanidad sea evangelizada en cuanto a los alcances del Reino, que no se limita a la Tierra, donde Cristo lo sembró y estableció como Iglesia, sino que comprende los espacios siderales que la ciencia y la técnica racionalista-nihilistas-ateas reclaman con títulos de exclusividad.

Por esto es necesario que la Iglesia proclame mediante la Sagrada Liturgia la Soberanía de Cristo sobre cada mundo y región del universo. De forma que tome posesión espiritual en Nombre de Cristo, impida la usurpación del demonio en estos tiempos de la batalla final y decisiva contra el enemigo infernal.

Que confíe en la Conducción de María que nos alienta a la Conversión, a “Cruzar el Umbral de la Esperanza” (S.J.P. II), a “restablecer la armonía primitiva” (Pío XII), tan necesaria hoy en una Tierra que tambalea por todas partes.

La Iglesia unió siempre la tarea de evangelizar a la de civilizar, Fe y razón convergen en un mismo fin. Hoy los horizontes de la humanidad se abren de a poco al espacio que nos rodea, nuestras industrias participan en los proyectos espaciales; que no queden entonces huérfanos de la presencia evangelizadora de la Iglesia.

Es posible que entre los crujidos de la humanidad y los rumores del mar, no obstante esté amaneciendo un Mundo Nuevo. La Aurora de María irradia la Luz de la Gloria de Cristo que se Manifiesta de modo creciente en la Iglesia, en la humanidad y en el cosmos.





04/08/23 1:59 AM
  
hornero (Argentina)
Hoy 6 de agosto, la Liturgia celebra la Fiesta de la Transfiguración del Señor.

Cristo en el Monte Tabor hablaba con Moisés y Elías, mientras quedaron deslumbrados Pedro, Juan y Santiago. Cristo reveló su Gloria que iluminó su Humanidad transfigurándola.

Nos anticipó lo que ha de ocurrir con nosotros y con toda la Creación cuando Él se manifieste.

Aún permanecemos ciegos ante la realidad de lo existente, pero la Fe nos permite concebir desde ahora la Luz inextinguible que la ha de transfigurar.

Por esto es bueno que la Iglesia tenga presente ante ella que la imagen de este mundo pasa, que es sólo aparente, porque detrás de ella late la participación de todo ser creado por el Verbo Creador.

Cuando la ciencia y la técnica se conviertan, comenzarán a entender que el mundo de los objetos que tratan constituyen realidades sacras, que los movimientos del cosmos ejecutan una verdadera y misteriosa Liturgia por la que glorifican a la Santísima Trinidad.

Entonces, la humanidad convertida realizará sus trabajos consciente de que los vivifica la participación de la vida divina, que los mismos no son profanos, sino eminentemente religiosos,

Y Cristo será honrado y servido de verdad como Rey del Universo, puesto que “Todo fue creado por Él, en Él y para Él” (Col 1, 17).
06/08/23 5:29 PM
  
Oscar Ignacio
Otro que tal baila: https://www.religiondigital.org/opinion/moral-sexual-binaria-monsenor-Munilla-Jmj-Lisboa_0_2584841492.html
07/08/23 1:57 PM

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