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18.09.21

El Reino del Anticristo

Todos los males que sufrimos tienen una causa: el alejamiento de la mayoría de los hombres de Jesucristo y de su ley santísima, tanto en su vida y en sus costumbres, como en la familia y en el gobierno de los Estados.

Eso escribía Pío XI en 1925: hace menos de cien años… Pero no: no es solo que nos hayamos alejado de Jesucristo y de su Ley Santísima. Hemos dado un paso más. El mundo adora al mismísimo demonio, a Satanás, al Anticristo.

Y se postraron ante el Dragón, porque había dado el poderío a la Bestia y se postraron ante la Bestia diciendo: «¿Quién como la Bestia? ¿Y quién puede luchar contra ella?» Le fue dada una boca que profería grandezas y blasfemias y se le dio poder de actuar durante 42 meses; y ella abrió su boca para blasfemar contra Dios: para blasfemar de su nombre y de su morada y de los que moran en el cielo. Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos; se le concedió poderío sobre toda raza, pueblo, lengua y nación. Y la adorarán todos los habitantes de la tierra cuyo nombre no está inscrito, desde la creación del mundo, en el libro de la vida del Cordero degollado. (Apocalipsis 13).

¿Acaso no lo ven? ¿No se dan ustedes cuenta de las mentiras de quienes mandan y gobiernan en este mundo? El Demonio es el padre de la mentira. Dice el Catecismo:

2482 “La mentira consiste en decir falsedad con intención de engañar” (San Agustín, De mendacio, 4, 5). El Señor denuncia en la mentira una obra diabólica: “Vuestro padre es el diablo […] porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira” (Jn 8, 44).

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7.09.21

Por qué es importante que los colegios católicos tengan maestros católicos

El título parece una perogrullada pero no lo es. Por sentido común, los maestros de los colegios católicos deberían ser católicos. Y los colegios católicos, a su vez, deberían ser católicos. Pero, lamentablemente, no se puede dar nada por sentado… Este texto es un texto destinado a los profesores de mi colegio para la reflexión personal. Pero creo que le podría servir a cualquier maestro que trabaje en un colegio católico. 

¿Qué es eso de ser “católicos”?

Hoy en día no se puede dar por supuesto que nadie sabe en qué consiste ser católico. Muchas veces pretendemos hacer una fe a nuestra medida, quedándonos con lo que nos resulta agradable y eliminando lo que no nos gusta. Pero la fe no es un traje a medida. La fe es lo que la Iglesia ha predicado siempre en todas partes.

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4.09.21

La Muerte de Occidente (II)

 

Explicábamos en el artículo anterior cómo el discurso apocalíptico del cambio climático “antropogénico” (provocado por el hombre), la pandemia del Coronavirus, las campañas de vacunación y los nuevos movimientos sociales (manejados como marionetas por las élites políticas y económicas) están tratando de imponer un Nuevo Orden Mundial. Este Nuevo Orden pretende acabar con cualquier vestigio de la civilización cristiana para imponer un gobierno global contra Dios. Pero para poder imponer esta nueva dictadura global, los poderosos necesitan el apoyo de la mismísima jerarquía de la Iglesia, que se ha rendido con armas y bagajes a los poderes de este mundo. A este cambio de época lo han llamado “el Gran Reseteo”, metáfora significativa que nos deja bien a las claras lo que quieren hacer: apagar el mundo  y volver a encenderlo con un sistema operativo nuevo y radicalmente distinto al que ha sustentado la Civilización Occidental durante los últimos milenios. La Iglesias y la Catedrales arden. Hay que reducir a cenizas todo lo que recuerde la soberanía de Cristo. Porque estos hijos de puta sirven al Anticristo. Así estamos. Y lo que nos quedará por ver, si Dios no lo remedia, porque las pandemias suelen venir de la mano del hambre y las guerras; y entre los fines de los poderosos está la reducción de la población mundial de manera significativa. Porque según estos canallas, el hombre es un virus que amenaza la supervivencia de la Tierra, que ve en peligro su “sostenibilidad” por un aumento “insostenible” de la población. Conclusión: sobran muchos millones de personas en el planeta. Las pandemias, las guerras y las catástrofes son la solución al problema de la superpoblación.

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30.08.21

La Muerte de Occidente

 

Fulgencio Coll, general retirado y ex JEME,decía recientemente en una entrevista en Libertad Digital:

“La salida de Afganistán es un error estratégico enorme, una huida y una derrota que evidencia la pérdida de liderazgo de EEUU y de Europa y que abre muchos interrogantes sobre el futuro de Occidente, donde hay una lucha cultural interna en el que se ponen en duda nuestras raíces, nuestros principios y nuestros valores“.

El periódico digital eldiario.es señalaba en un artículo titulado América derriba a Colón en el segundo centenario de su independencia, lo siguiente:

El movimiento iconoclasta contra el marino italiano se multiplicó en 2020 con el movimiento Black Lives Matter, en EEUU, contra los símbolos racistas. El Gobierno de Colombia ha decidido retirar ahora estatuas de Colón e Isabel I para abrir “una reflexión".

Para  la artista peruana Daniela Ortiz, de 35 años, los monumentos dedicados a Colón y a los militares españoles que “invadieron América” hace cinco siglos deben ser derribados del espacio público. Dijo que son símbolos que reivindican la supremacía blanca y que por ello se deben vandalizar y retirar de las calles. Para Ortiz estas esculturas honran en Europa y en España un proceso colonial que sigue vigente y acaba con la vida de miles de personas, a través de los procesos de control migratorio. Entonces Susanna Griso le dijo a la artista que a ella la estatua de Colón no la ofendía. A lo que Ortiz respondió rápido: “Claro, porque eres blanca”.

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22.08.21

Ley, Esperanza y Temor de Dios

El Santo Padre nos ha planteado algunas preguntas muy interesantes en la audiencia general del 18 de agosto:

Nos hará bien preguntarnos si aún vivimos en la época en que necesitamos la Ley, o si en cambio somos conscientes de haber recibido la gracia de habernos convertido en hijos de Dios para vivir en el amor. ¿Cómo vivo yo? ¿En el miedo de que si no hago esto iré al infierno? ¿O vivo también con esa esperanza, con esa alegría de la gratuidad de la salvación en Jesucristo? Es una bonita pregunta. Y también la segunda: ¿desprecio los Mandamientos? No. Los observo, pero no como absolutos, porque sé que lo que me justifica es Jesucristo.

Reflexionemos, pues, sobre el sentido de la Ley, sobre la esperanza y sobre el temor de Dios. A ver cómo somos capaces de responder a las preguntas del Papa. Y como yo no soy teólogo ni soy nada, me basaré en la Encíclica Libetas de León XIII y en el libro Teología de la Perfección Cristiana de Fr. Antonio Royo Marín, O. P.

1.- La Ley

Veamos lo que dice sobre la ley la Encíclica Libertas Praestantissimum, de Leon XIII:

La ley

6. Siendo ésta la condición de la libertad humana, le hacía falta a la libertad una protección y un auxilio capaces de dirigir todos sus movimientos hacia el bien y de apartarlos del mal. De lo contrario, la libertad habría sido gravemente perjudicial para el hombre. En primer lugar, le era necesaria una ley, es decir, una norma de lo que hay que hacer y de lo que hay que evitar. La ley, en sentido propio, no puede darse en los animales, que obran por necesidad, pues realizan todos sus actos por instinto natural y no pueden adoptar por sí mismos otra manera de acción. En cambio, los seres que gozan de libertad tienen la facultad de obrar o no obrar, de actuar de esta o de aquella manera, porque la elección del objeto de su volición es posterior al juicio de la razón, a que antes nos hemos referido. Este juicio establece no sólo lo que es bueno o lo que es malo por naturaleza, sino además lo que es bueno y, por consiguiente, debe hacerse, y lo que es malo y, por consiguiente, debe evitarse. Es decir, la razón prescribe a la voluntad lo que debe buscar y lo que debe evitar para que el hombre pueda algún día alcanzar su último fin, al cual debe dirigir todas sus acciones. Y precisamente esta ordenación de la razón es lo que se llama ley. Por lo cual la justificación de la necesidad de la ley para el hombre ha de buscarse primera y radicalmente en la misma libertad, es decir, en la necesidad de que la voluntad humana no se aparte de la recta razón. No hay afirmación más absurda y peligrosa que ésta: que el hombre, por ser naturalmente libre, debe vivir desligado de toda ley. Porque si esta premisa fuese verdadera, la conclusión lógica sería que es esencial a la libertad andar en desacuerdo con la razón, siendo así que la afirmación verdadera es la contradictoria, o sea, que el hombre, precisamente por ser libre, ha de vivir sometido a la ley. De este modo es la ley la que guía al hombre en su acción y es la ley la que mueve al hombre, con el aliciente del premio y con el temor del castigo, a obrar el bien y a evitar el mal. Tal es la principal de todas las leyes, la ley natural, escrita y grabada en el corazón de cada hombre, por ser la misma razón humana que manda al hombre obrar el bien y prohíbe al hombre hacer el mal.

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