Honor

Una de las características más llamativas, al menos para mí, de la modernidad es la disociación, que todo el mundo parece aceptar con la mayor normalidad, entre la vida privada y la vida pública de las personas. Un político (un periodista, un profesor, un abogado) puede tener una reputación intachable en su vida “pública” profesional y, al mismo tiempo, en su vida privada, puede ser adúltero, mentiroso, perjuro, ladrón y sinvergüenza. Porque parece ser que la vida pública y la privada no tienen nada que ver. Pero ¿se puede uno fiar de alguien que incumple su juramento matrimonial de fidelidad? Si no es capaz de cumplir su palabra con su propia esposa, ¿cómo vamos a poder fiarnos de él para ocupar responsabilidades públicas?

Pues no, señores. No puede ser. Una persona debe ser íntegra, auténtica, coherente. Y su honra, su fama, su prestigio, su buen nombre debe asentarse en una vida honorable: en fundar toda tu vida sobre los cimientos de la verdad y el bien; de una vida moral, decente y digna. No hay una vida laboral pública independiente de la vida personal o familiar. No hay dos vidas: hay una sola. Y quien vive dos vidas cae en una esquizofrenia imposible de sostener en el tiempo.

No puedes ser marxista leninista y predicar que tú nunca te vas a ir de Vallecas y luego mudarte a vivir a una casa de lujo en una zona exclusiva. No hay coherencia. Y lo único que demuestra tu inautenticidad es que eres un mamarracho, un arribista, un trepa, un mentiroso y un sinvergüenza. Y que alguien sigue votando a un tipo así…

Un político que no dice una verdad ni por casualidad es un impresentable. Un tipo capaz de plagiar su tesis doctoral ya es para echarlo de cualquier cargo a patadas. Un señor que se escuda repetidas veces y públicamente en una comisión de expertos científicos para tomar decisiones sobre el confinamiento o desconfinamiento de toda la población y que luego no tiene empacho en reconocer que esa comisión no existió nunca es un caradura sin principios éticos de ninguna clase; un tipo que con tal de mantenerse en el poder es capaz de todo sin el más mínimo escrúpulo. Y que haya gente dispuesta a seguir votando a personas así solo denota la grave enfermedad moral de un alto porcentaje de españoles (y fíjense que no hablo de ideologías ni de partidos políticos, sino de personas).

Y para que nadie piense que hay un sesgo ideológico en mi tesis, conste que nada me parece más repugnante que el caso de quien va a misa por la mañana y vota a favor de leyes inicuas por la tarde. Ninguna incoherencia peor, ninguna hipocresía mayor que la de quien presume de católico y vota a favor del aborto o de cualquier otra clase de ley que promueva la degradación moral, atentando contra la ley de Dios. Y que haya gente que todavía vote a esta banda de hipócritas, es para hacérselo mirar.

Un rey que cobre comisiones difícilmente justificables, que cometa adulterio; un señor que lleve una doble vida, aparentemente ejemplar de puertas a fuera e impresentable de puertas para dentro, no puede acabar bien de ninguna manera.

Una persona debe ser ejemplar y coherente. Tenemos la obligación de cumplir nuestros juramentos, de ser fieles a nuestras esposas o maridos y velar por la educación de nuestros hijos. Tenemos el deber de sacrificarnos por nuestras familias y de anteponer su bienestar y su felicidad a nuestros deseos, a nuestras pasiones, e incluso a nuestra propia “felicidad” personal: ¿hay mayor felicidad que ver crecer sanos a tus hijos? ¿Hay algo mejor que pueda dar sentido a la vida que educar a tus hijos y verlos crecer en sabiduría y en gracia de Dios? ¿Llevar una vida disoluta y enfangada en el hedonismo hediondo te va a hacer más feliz que el amor de tus hijos y de tu esposa? ¡Qué engañado vive el mundo!

Tenemos la obligación de ser honestos y honrados: de no mentir ni robar ni estafar; de no matar ni ser cómplices de quienes matan niños indefensos o pretenden liquidar a ancianos  y enfermos. Tenemos la obligación de ser ejemplares, de llevar una vida digna y decente. En cristiano: debemos ser santos, por la gracia de Dios. No vamos a ser impecables ni perfectos, porque perfecto solo es Dios. Pero con la ayuda de Nuestro Señor, estamos todos llamados a la santidad, a la ejemplaridad en nuestra vida pública y privada. Amar a la esposa, amar a los hijos, sacrificarse para sacar adelante a tu familia, desempeñar tu trabajo lo mejor posible, ser buen vecino, buen ciudadano; amar al prójimo y comportarte con todos como te gustaría que los demás se comportaran contigo. En definitiva, una persona debe tener honor. Porque perder el honor es peor que perder la vida. Vivamos en gracia de Dios, vivamos en la verdad; tratemos de hacer el bien a todo el mundo y de cumplir los Mandamientos de la Ley de Dios. El mundo sería muy distinto si todos intentáramos vivir así. El mundo cambiará cuando todos tengamos a Cristo como único Rey y Señor de nuestra vida personal y social; cuando todos tratemos de cumplir la voluntad de Dios con la humildad de nuestra Madre, la Santísima Virgen María. Que ella interceda por nosotros como medianera de todas las gracias y nos libre de todo mal.

¡Viva Cristo Rey!

43 comentarios

  
Oscar
Con el sistema del 78, ser político a cierta altura y resistírse a la tentación de no cobrar comisiones ilegales, de no robar, es casi imposible, casi todos han chupado estando en el poder, y no estándolo muchos tambiéN. Échele un vistazo al Expediente Royuela, está en internet, para hacerse una idea de la magnitud de la corrupción en España, asesinatos incluidos, lo que menciona en su artículo son migajas comparado.
Robar y engañar a este nivel es pecado mortal, y si no se arrepienten y restituyen de alguna manera lo robado, conduce al infierno. ¿Ha oído usted decir esto a algún obispo o sacerdote en algún sermón? Parece que desde el CV2 el infierno ha desaparecido o está vacío.
Pero es que en este sistema a alto nivel se necesitan gracias especiales para no caer en la tentación, la CEE no está libre, y en el fondo es más grave que los desgraciados que menciona en su artículo. La CEE también es comprable, como los políticos, bien que lo sabía Zapatero, dinero a cambio de poner en sordina cosas gravísimas como el aborto, por ejemplo.
Por cierto, hablando de falsificar curriculums, ¿qué le parece si le pongo en el suyo que además es matemático y creo que alguna carrera más? ¿Y si el ínclito resulta que es cardenal, que hacemos?
04/08/20 12:27 PM
  
Francisco de México
"Una de las características más llamativas, al menos para mí, de la modernidad es la disociación"

Don Pedro:

allá en mi rancho lo llamamos coherencia. Y la incoherencia se ha extendido en política y en Iglesia, incluso dentro de la jerarquía vaticana.
Y no solo el honor, también el pudor y la inteligencia han sufrido enormidades. La "diosa razón" se ha convertido en la sinrazón.
04/08/20 12:28 PM
  
Palas Atenea
Había alguien a quién se llamaba "Honorable" y resultó que no lo era. Es la última vez que oí emplear ese calificativo, así que mejor no lo lleve nadie. El honor es algo que en España se llevaba muy a gala y que en otros países causaba risión porque se entendía como honores y los honores son radicalmente contrarios al honor. El honor, salvo en el caso del Alcalde de Zalamea dado que el Rey lo entendió, suele costar muy caro y no produce honores porque es algo muy íntimo.
Hay una célebre poesía, no recuerdo de quién ni tampoco a quién se refería, de un noble español al que el Rey obligó a dar alojamiento a "un fementido traidor" y, cuando se fue, quemó el castillo porque había sido manchado por su felonía.

He encontrado la poesía, que es del Duque de Rivas, solamente empleando estas palabras "fementido traidor", que son las que recordaba:

Un castellano leal

«Hola, hidalgos y escuderos
de mi alcurnia y mi blasón,
mirad, como bien nacidos,
de mi sangre y casa en pro.
»Esas puertas se defiendan,
que no ha de entrar, ¡vive Dios!,
por ellas, quien no estuviere
más limpio que lo está el sol.
»No profane mi palacio
un fementido traidor,
que contra su rey combate
y que a su patria vendió.
»Pues si él es de reyes primo,
primo de reyes soy yo;
y conde de Benavente,
si él es duque de Borbón.
»Llevándole de ventaja,
que nunca jamás manchó
la traición mi noble sangre,
y haber nacido español.»

Así atronaba la calle
una ya cascada voz,
que de un palacio salía
cuya puerta se cerró;
y a la que estaba a caballo
sobre un negro pisador,
siendo en su escudo las lises
más bien que timbre, baldón;
y de pajes y escuderos
llevando un tropel en pos,
cubierto de ricas galas,
el gran duque de Borbón,
el que, lidiando en Pavía,
más que valiente, feroz,
gozose en ver prisionero
a su natural señor;
y que a Toledo ha venido,
ufano de su traición,
para recibir mercedes,
y ver al emperador.


II

En una anchurosa cuadra
del alcázar de Toledo,
cuyas paredes adornan
ricos tapices flamencos,
al lado de una gran mesa
que cubre de terciopelo
napolitano tapete
con borlones de oro y flecos,
ante un sillón de respaldo,
que entre bordado arabesco
los timbres de España ostenta
y el águila del Imperio,
de pie estaba Carlos quinto,
que en España era primero,
con gallardo y noble talle,
con noble y tranquilo aspecto.
De brocado de oro blanco
viste tabardo tudesco,
de rubias martas orlado,
y desabrochado y suelto,
dejando ver un justillo
de raso jalde, cubierto
con primorosos bordados
y costosos sobrepuestos,
y la excelsa y noble insignia
del Toisón de Oro pendiendo
de una preciosa cadena
en la mitad de su pecho.
Un birrete de velludo
con un blanco airón, sujeto
por un joyel de diamantes
y un antiguo camafeo,
descubre por ambos lados,
tanta majestad cubriendo,
rubio, cual barba y bigote,
bien atusado el cabello.
Apoyada en la cadera
la potente diestra ha puesto,
que aprieta dos guantes de ámbar
y un primoroso mosquero.
Y con la siniestra halaga,
de un mastín muy corpulento,
blanco, y las orejas rubias,
el ancho y carnoso cuello.

Con el condestable insigne,
apaciguador del reino,
de los pasados disturbios
acaso está discurriendo.
O del trato que dispone
con el rey de Francia, preso,
o de asuntos de Alemania,
agitada por Lutero,
cuando un tropel de caballos
oye venir a lo lejos
y ante el alcázar pararse,
quedando todo en silencio.
En la antecámara suena
rumor impensado luego;
ábrese al fin la mampara
y entra el de Borbón soberbio.
Con el semblante de azufre
y con los ojos de fuego,
bramando de ira y de rabia
que enfrena mal el respeto,
y con balbuciente lengua
y con mal borrado ceño,
acusa al de Benavente,
un desagravio pidiendo.

Del español condestable
latió con orgullo el pecho,
ufano de la entereza
de su esclarecido deudo.
Y, aunque advertido, procura
disimular cual discreto,
a su noble rostro asoman
la aprobación y el contento.
El emperador un punto
quedó indeciso y suspenso,
sin saber qué responderle
al francés, de enojo ciego.
Y aunque en su interior se goza
con el proceder violento
del conde de Benavente,
de altas esperanzas lleno
por tener tales vasallos,
de noble lealtad modelos,
y con los que el ancho mundo
será a sus glorias estrecho.
Mucho al de Borbón le debe
y es fuerza satisfacerlo;
le ofrece para calmarlo
un desagravio completo.
Y llamando a un gentilhombre,
con el semblante severo
manda que el de Benavente
venga a su presencia presto.


III

Sostenido por sus pajes,
desciende de su litera
el conde de Benavente,
del alcázar a la puerta.
Era un viejo respetable,
cuerpo enjuto, cara seca,
con dos ojos como chispas,
cargados de largas cejas.
Y con semblante muy noble,
mas de gravedad tan seria,
que veneración de lejos
y miedo causa de cerca.
Era su traje unas calzas
de púrpura de Valencia,
y de recamado ante
un coleto a la leonesa.
De fino lienzo gallego
los puños y la gorguera,
unos y otra guarnecidos
con randas barcelonesas.
Un birretón de velludo
con un cintillo de perlas,
y el gabán de paño verde
con alamares de seda.
Tan solo de Calatrava
la insignia española lleva,
que el Toisón ha despreciado
por ser Orden extranjera.

Con paso tardo, aunque firme,
sube por las escaleras,
y al verle, las alabardas
un golpe dan en la tierra.
Golpe de honor y de aviso
de que en el alcázar entra
un grande, a quien se le debe
todo honor y reverencia.
Al llegar a la antesala,
los pajes que están en ella
con respeto le saludan,
abriendo las anchas puertas.
Con grave paso entra el conde,
sin que otro aviso preceda,
salones atravesando
hasta la cámara regia.

Pensativo está el monarca,
discurriendo cómo pueda
componer aquel disturbio,
sin hacer a nadie ofensa.
Mucho al de Borbón le debe,
aún mucho más de él espera,
y al de Benavente mucho
considerar le interesa.
Dilación no admite el caso,
no hay quien dar consejo pueda,
y Villalar y Pavía
a un tiempo se le recuerdan.
En el sillón asentado,
y el codo sobre la mesa,
al personaje recibe,
que, comedido, se acerca.
Grave el conde lo saluda
con una rodilla en tierra,
mas como grande del reino
sin descubrir la cabeza.
El emperador, benigno,
que alce del suelo le ordena,
y la plática difícil
con sagacidad empieza.
Y entre severo y afable,
al cabo le manifiesta
que es el que a Borbón aloje
voluntad suya resuelta.
Con respeto muy profundo,
pero con la voz entera,
respóndele Benavente
destocando la cabeza:
«Soy, señor, vuestro vasallo;
vos sois mi rey en la tierra,
a vos ordenar os cumple
de mi vida y de mi hacienda.
»Vuestro soy, vuestra mi casa,
de mí disponed y de ella,
pero no toquéis mi honra
y respetad mi conciencia.
»Mi casa Borbón ocupe,
puesto que es voluntad vuestra;
contamine sus paredes,
sus blasones envilezca,
»que a mí me sobra en Toledo
donde vivir, sin que tenga
que rozarme con traidores,
cuyo solo aliento infesta;
»y en cuanto él deje mi casa,
antes de tornar yo a ella,
purificaré con fuego
sus paredes y sus puertas.»

Dijo el conde, la real mano
besó, cubrió su cabeza
y retirose, bajando
a do estaba su litera.
Y a casa de un su pariente
mandó que le condujeran,
abandonando la suya
con cuanto dentro se encierra.
Quedó absorto Carlos quinto
de ver tan noble firmeza,
estimando la de España
más que la imperial diadema.


IV

Muy pocos días el duque
hizo mansión en Toledo,
del noble conde ocupando
los honrados aposentos.
Y la noche en que el palacio
dejó vacío, partiendo
con su séquito y sus pajes
orgulloso y satisfecho,
turbó la apacible luna
un vapor blanco y espeso,
que de las altas techumbres
se iba elevando y creciendo.
A poco rato tornose
en humo confuso y denso,
que en nubarrones obscuros
ofuscaba el claro cielo;
después, en ardientes chispas,
y en un resplandor horrendo
que iluminaba los valles,
dando en el Tajo reflejos,
y al fin su furor mostrando
en embravecido incendio,
que devoraba altas torres
y derrumbaba altos techos.

Resonaron las campanas,
conmoviose todo el pueblo,
de Benavente el palacio
presa de las llamas viendo.
El emperador, confuso,
corre a procurar remedio,
en atajar tanto daño
mostrando tenaz empeño.
En vano todo; tragose
tantas riquezas el fuego,
a la lealtad castellana
levantando un monumento.
Aún hoy unos viejos muros
del humo y las llamas negros,
recuerdan acción tan grande
en la famosa Toledo.

¿Un inglés quemando su castillo por eso? ¡Ni por pienso! Las noticias del honor no trascienden dos generaciones, en cambio el castillo-profanado o no por la presencia del traidor-puede quedar en herencia.

04/08/20 1:04 PM
  
Cordá Lac
No se han enterado de lo que dijo el sabio: «Yo soy yo y mi circunstancia».

También se puede aplicar el razonamiento a los «mass media» por los documentos que publican en los que se engaña y miente y roba documentos para conseguir alguna noticia. Si engañan (y no tienen reparo en mostrarlo así) a los sujetos de las noticias, ¿cómo puedo saber que no me engañan a mí también?
04/08/20 1:12 PM
  
Palas Atenea
Y aunque el honor es español por derecho también hay que reconocer que es la interpretación que se dio en España, sobre todo en Castilla, a la doctrina católica que no permite doblez. De manera que rasgos de eso podemos ver, por ejemplo, en San Edmund Campion, que era inglés.
La doblez es profundamente anticatólica y el que se haya perdido, prefiriendo las palabras halagüeñas a las verdaderas, es una pérdida de identidad tanto católica como española. Pero, ya digo, es un rasgo católico que trasciende fronteras y por eso toda persona honorable entendía a otra que también lo fuera en cualquier lugar de Europa. Es un despego por lo material y un triunfo del espíritu: arda mi casa pero no se doblegue mi espíritu.
04/08/20 1:28 PM
  
doiraje
La disociación es uno de los rasgos psicopatológicos más graves que existe. Cuando prevalece en la constitución psíquica de la personalidad, produce cuadros psicopáticos e incluso psicóticos. Los espectaculares cuadros de doble o aun triple personalidad, que hace a la persona llevar vidas paralelas de las cuales el propio sujeto no es consciente, son ejemplos muy graves de disociación.

Aunque hay muchas personas que saben separar o aislar muy bien la vida afectiva de la profesional o social, lo cierto es que siempre van unidas. El ser humano es siempre uno en todas las manifestaciones de su vida. Una cosa es saber controlar las emociones durante el trabajo, por ejemplo, y otra escindir completamente una actividad de la persona que la realiza: podemos trabajar estando tristes o alegres, pero es enfermizo hacerlo sin la menor afectividad.

La trampa de la disociación afectiva es que produce disociación también moral. Si sólo importa mi actuación pública o profesional, en el resto me es lícito hacer lo que desee en ese momento. Y esto propicia que la persona se deslice hacia el mal de forma cada vez más profunda. El rey emérito, hoy en boca de todos, pasa por ser un gran rey en cuanto a su actuación pública; sin embargo, en su vida privada ya vemos cómo se ha conducido. Sería muy arriesgado y erróneo afirmar de forma psicologista que de sus miserias personales proceden las miserias del régimen político que él instauró; pero lo cierto es que en ambas esferas la corrupción es evidente. He conocido profesionales en mi gabinete clínico muy competentes, y que en su vida afectiva eran lo opuesto, así que afirmar, por ejemplo, que no se puede ser buen abogado sin ser buena persona resulta excesivo. Pero lo cierto es que de qué me sirve ser un buen abogado, si personalmente soy un miserable.

Insisto, lo grave es esto: la disociación, la separación de esferas de vida y de actuación que no son escindibles hace posible abandonarnos sin frenos o límites al mal, mientras una parte de nuestra vida parezca o aparente estar salvada. Y eso es, en efecto, una enorme mentira.
04/08/20 3:28 PM
  
Luis Piqué Muñoz
En estos ¡Ay! Perversos Tiempos modernos de Persecución a Cristo y adoración de la Materia ¡satánico materialismo! no tiene sentido Hablar de Honor, Virtud, Bien, Verdad, Belleza ¡Cristo! En efecto el Honor no existe para los hipócritas y cínicos corruptos ¡Peor que Pecadores! Políticos del contubernio de la sanguinaria y Fanática Tiranía democrática Occidental ¡Los Tiempos del Honor ¡la Busca de Honra y adelanto en Brava y Noble Lid! defendido a Muerte, en Combate glorioso y Ejemplar, de los Caballeros andantes por la Virtud de su adorada Dama ¡como el Quijote! de la Cristiandad, no merecen ¡Ay! hoy más que desprecio, críticas y Burlas! ¡Viva el Honor! ¡Viva la Cristiandad! ¡Viva Dios!
04/08/20 3:32 PM
  
sofía
No le falta razón al blogger.
Algunos comentaristas se han centrado en el "honor". Respecto a eso, en nombre del "honor" mal entendido se han cometido a veces aberraciones muy poco honorables. Es un término q en algunas culturas se usa para justificar conductas abominables e injustas.
Así q mejor centrarse en ser persona sin doblez, sin disociaciones, con valores verdaderos, de una pieza, una persona buena justa, honrada.
04/08/20 4:51 PM
  
hornero (Argentina)
Buenas razones aporta Palas Atenea a las dadas por Don Pedro LLera.
"La doblez es profundamente anticatólica y el que se haya perdido, prefiriendo las palabras halagüeñas a las verdaderas, es una pérdida de identidad tanto católica como española. Pero, ya digo, es un rasgo católico que trasciende fronteras y por eso toda persona honorable entendía a otra que también lo fuera en cualquier lugar de Europa. Es un despego por lo material y un triunfo del espíritu: arda mi casa pero no se doblegue mi espíritu", párrafo excelente que dice todo. Y tan es verdad que "trasciende fronteras", que aquí lo tenemos en San Rafael, presentando RESISTENCIA al obispo, con el respeto y fidelidad debidos. Como lo hizo San Pablo ante Cefas en Antioquía: "LE RESISTÍ, en su cara, porque era reprensible" (Gál 2, 11). Ha llegado el momento de plantarse, de PROCLAMAR LA VERDAD ante unos Pastores que no defienden EL HONOR DE LA VERDAD DE CRISTO,


04/08/20 5:28 PM
  
manuelp
El personaje aludido en el poema del duque de Rivas titulado "Un castellano leal" es el conde de Benavente que era pariente del Condestable de Castilla, Iñigo Fernández de Velasco y Mendoza, y ambos dos fueron protagonistas de la derrota de los Comuneros en la campa de Villalar, que para mi es el principio de la decadencia de España.
Si el conde de Benavente reprochaba al duque de Borbón que hubiese abandonado a su señor natural, él mismo habia luchado en el bando de Carlos que habia sido proclamado fraudulentamente rey de Castilla en contra de la legitimidad de su madre doña Juana.
Por tanto es muy problematico opinar sobre que es el honor pues como dice Schopenhauer en su "Tratado sobre el honor" :

"El honor es la opinión que tienen los demás acerca de nosotros, y en especial la opinión general de quienes saben algo de nosotros."
04/08/20 5:29 PM
  
manuelp
Por demás el mismo duque de Rivas - liberal exaltadísimo en sus primeros tiempos - depositó su lealtad nobiliaria en Isabel II en contra del evidente mejor derecho dinástico de Carlos.
Asi que hay que convenir con Schopenhauer en su obra citada cuando dice:

"En una primera instancia, es nuestra naturaleza aparente, y no la verdadera, la que determina la opinión general que los demás tienen acerca de nosotros, es decir, la que determina al honor; y sólo cuando esta concuerda con nuestra naturaleza verdadera, nos hallamos frente al verdadero honor. De ahí que el honor, y el valor al cual este representa, sean de dos clases: alguien puede perder su honor sin haber perdido su valor, y viceversa. "
04/08/20 6:28 PM
  
Diácono
Es interesante el artículo. Pero esta disociación entre lo público y lo privado es de siempre. No de ahora. Sólo hace falta ver en la historia la vida privada, incluso de reyes considerados "buenos". No faltan infidelidades, hijos bastardos, amantes y comportamientos despreciables en lo "privado". Díganme, por ejemplo, un rey de España intachable en lo privado y lo público. No existe. Iban a misa devotamente por la mañana, por la tarde mandaban decapitar a decenas por delitos nimios y por la noche iban al lecho con una cortesana. Y así todos los días. Lo triste es que eran considerados reyes católicos y fidelísimos y la Iglesia les ponía alfombra roja. También ahora. Miren ahora cómo se deshace en elogios la Conferencia Episcopal con Juan Carlos I, pero ¿nadie se acuerda de sus pecados privados y públicos? ¿O no fue él el que firmó y refrendó sin problema la actual ley del aborto, del matrimonio gay, etc? Y su hijo, igual. Firmará lo que le pongan por delante.

Y lo mismo hasta llegar a los simples vasallos. Por eso es difícil encontrar vidas ejemplares.

De acuerdo con lo que cuenta un comentarista sobre la frase de Schopenauer.

Cuidado, que queriendo defender el honor se cometieron y cometen grandes barbaridades, peores que la ofensa. Por ejemplo, el honor familiar si una hija soltera dejaba de ser "doncella" (creo que se me entiende), o si alguien decía que uno era cobarde, lo cual podía desembocar en un duelo a muerte. Así era normal dar muerte a uno que nos había acusado de mentirosos. ¿Qué es peor ser llamado mentiroso o asesino? Pues por lo visto era más deshonroso ser llamado mentiroso.

Ese honor que se defendía, incluso a muerte, era de carácter público: "lo importante es lo que conocen de mí y es público y notorio", no lo que en realidad soy. Así se mataba (¿mata?) por cuestiones de cobardía, infidelidades, traiciones, acusaciones de mentira, etc... Pero sólo si era público y notorio. Lo cual nos demuestra que esa lucha por el honor era también falsa, retorcida. Era por el "qué dirán". ¿Iba alguien a arriesgar su vida por una pérdida de honor en lo privado? No lo creo, porque cualquier pecado privado hubiera hecho dar una misma respuesta, y no era así.
Lo normal era: ¡nunca dirán de mí que yo soy un cobarde!
04/08/20 7:14 PM
  
Palas Atenea
Es bastante cuestionable que se le pueda achacar al Conde de Benavente no ser partidario de los Comuneros de Castilla porque alguien que quema su propia casa, evidentemente, tiene honor. El desprecio por lo material siempre indica que tal cosa existe, las personas sin honor son corruptas, se compran y se venden, y los corruptos no hacen nada que les perjudique.
En cuanto a que en nombre del honor se hayan cometido cosas abominables es una razón que echa por tierra la tesis del Sr. Llera. Es decir, dedicarle un artículo al honor carece de sentido, como carecen de sentido también los versos de Pedro Crespo. La no doblez y el honor son sinónimos porque alguien que no tiene doble cara es una persona de honor.
Uno puede estar de acuerdo o no con la lucha que se organizó pero cuando el General Helmuth von Pannwitz vio que los ingleses desarmaban a los cosacos engañándolos y después les mandaban a Rusia en medio de la desesperación general porque en la Conferencia de Yalta Churchill había prometido a Stalin hacer tal cosa, y a él le dijeron: "a usted no le reclama nadie porque es alemán así que lo llevaremos a un campo de prisioneros bajo nuestra custodia" les contestó: "Yo soy el Atamán de atamanes del los cosacos del Don, no abandonaré a los que pusieron en mi su confianza y a dónde ellos vayan iré yo". Naturalmente los soviéticos le mataron. Si eso no es honor, el mantenimiento de la palabra dada, que venga Dios y lo vea. Al fin y al cabo los alemanes solo le habían mandado que se pusiera al mando de la caballería cosaca pero estos, no solo aceptaron su autoridad, sino que le dieron la máxima que un cosaco otorga a alguien-Atamán de atamanes- él la aceptó gustoso y su destino quedó sellado por aquel pacto. Se le puede llamar tonto si se quiere, cosa que se puede decir de todas las personas de honor que suelen sacar pocos beneficios de esa cualidad. Desde luego von Pannwitz podría ser descrito también como una persona sin doblez, si gusta más el término. ¿Dónde está la diferencia? Tal vez si hubiese aceptado la propuesta de los británicos sería difícil considerar tal cosa como traición, pero él llevo su concepto más allá.
Naturalmente que se pueden cometer tropelías en nombre del honor, pero eso no quiere decir nada porque también se cometen en nombre del amor, de la libertad y de cualquier otro concepto y a nadie se le ocurre invalidarlos por los abusos que se cometan. ¿Porque Carlota Corday dijera, con toda razón: "Libertad, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!" nos vamos a hacer partidarios de la tiranía?
04/08/20 7:41 PM
  
Palas Atenea
"El honor es la opinión que tienen los demás acerca de nosotros, y en especial la opinión general de quienes saben algo de nosotros."
Nadie cita al General von Pannwitz, manuelp, la historia se lo tragó pero su honor no depende de eso sino de lo que hizo. Y si no, cambie honor por honra, aunque el diccionario le va a decir lo mismo. Si Crespo tuviera razón el destinatario del honor es Dios, no el mundo, por ser patrimonio del alma.
04/08/20 7:58 PM
  
manuelp
Bueno, no conozco ese cargo de "ataman de atamanes". Los cosacos del Imperio Ruso estaban organizados en 11 huestes y cada una de ellas tenia su ataman, pero no habia un "capo de tutti capi" como en la mafia.

https://es.wikipedia.org/wiki/Hueste_cosaca

No es que yo caiga en la demonizacion de las Waffen-SS (SS combatientes) que a diferencia de las Allgmeine- SS (SS generales) luchaban como soldados pero a pesar de que su divisa era precisamente "Mi honor es mi lealtad" es claro que en frente del Este se hicieron culpables de graves crimenes. Precisamente Helmuth von Pannwitz fue SS-Obergruppenführer y Atamán del XV Cuerpo de Caballería cosaco de las SS y su ejecucion fue debida a los cargos de crimenes de guerra.

https://es.wikipedia.org/wiki/Helmuth_von_Pannwitz

Lo que no es óbice para que la entrega de los cosacos a los sovieticos fue una de las muchas traiciones y crimenes de los "buenos" en la segunda guerra mundial, por ejemplo la muerte de un millon de soldados alemanes prisioneros de guerra en los campos de concentración anglo-americanos documentada por James Bacque en su libro "Otras perdidas".
04/08/20 9:22 PM
  
manuelp
Por demas la frase adjudicada por Palas Atenea a Carlota Corday la pronunció madame Rolland al pie del patibulo.

https://es.wikipedia.org/wiki/Madame_Roland

Honor y honra (fama) son cosas diferentes como tambien aclara Schopenhauer:

El honor reviste un carácter negativo, y en ello se distingue de la fama, que lo tiene positivo; consiste, en efecto, en la opinión que se posee, no acerca de cualidades especiales que nos engalanan, sino acerca de cualidades que, según la regla general, son de esperar en nosotros, y de las que no estamos privados. Lo único que expresa es que no constituimos una excepción, mientras que la fama indica que somos excepcionales. La fama debe ser primero conquistada, a saber, mostrando que se dispone de atributos que otros de la misma especie no poseen y que hacen que uno se destaque; quien carece de fama no es porque la haya perdido, sino porque jamás la adquirió. El honor, en cambio, se da por sobreentendido, y el que no lo posee es porque lo ha perdido.
04/08/20 9:34 PM
  
Palas Atenea
Se puede poner en cuestión cualquier concepto porque todos ellos pueden degenerar, razón por la cual no se podría hablar de ninguno. Hay quién está seguro de que NADIE sería capaz de dejar en su sitio una gran cantidad de dinero si estuviera seguro de su impunidad, pero lo cierto es que un grupo minoritario de personas sí lo haría porque su honor les impide robar. Si no fuera así la humanidad sería un conjunto de seres despreciables.
Es más, yo creo que hay un número mucho mayor de personas de las que pensamos que se ponen coto a si mismas, si no fuera así perdería totalmente mi fe en el género humano. Si Cristo murió por muchos algo bueno tendremos.
¿Que el concepto del honor ha generado conductas despreciables? También el del amor, como la madre que sabe que su hijo es un asesino y se lo calla o la que se enamora de un casado y cree que el amor justifica el adulterio. Somos mucho más proclives a entender los motivos del que obra mal por amor que los del honor pero todo tiene sus límites.
04/08/20 10:44 PM
  
Palas Atenea
Últimamente he notado que cada vez que un bloguero menciona una virtud vienen un chorreón de comentarios adversos a ella. Sigamos así y acabaremos siendo discípulos de Diógenes el Cínico-o el perro-en vez de seguidores de Jesucristo.
Me da igual quién pronunciara la frase porque no estamos haciendo un concurso de erudición, incluso aunque fuera inventada tiene su punto: los límites de la libertad, como los límites de cualquier otra cosa entendida como buena, aunque la libertad para el Cristianismo nunca haya sido virtud. Todos sabemos que la Prudencia puede convertirse en miedo, la Fortaleza en rigidez y la Templanza en escrúpulos, aparte de la dificultad extrema que conlleva a veces ejercer la Justicia. Barramos entonces las virtudes para evitar que se desmadren y quedémonos con una incertidumbre total a la hora de comportarnos por miedo a pasarnos de virtuosos. Que el honor no sea traba en nuestro comportamiento.
04/08/20 11:05 PM
  
Palas Atenea
No lo puede conocer todo Sr. manuelp, nadie puede aunque usted crea que sí. El cargo de Atamán de atamanes se daba a la autoridad máxima de los cosacos del Don y de Kubán , en ucraniano no se dice atamán sino hetmán: Hetmán de los cosacos zaporogos, como Ivan Mazeppa o Taras Bulba (personaje de ficción).
Me importa un pito las razones que tuvieran unos u otros, lo que importa aquí es un hombre que se ligó a un compromiso y lo cumplió, lo cual es honorable. Las posibilidades de Pannwitz de salir vivo de un campo de prisioneros británicos eran muy altas, pero en Rusia no tenía ninguna posibilidad.
Su manía de poner los puntos sobre las íes pasa ya de castaño oscuro. ¿No puede dejar un comentario sin intentar convencer de que el que habla no tiene ni idea de lo que está diciendo?
04/08/20 11:19 PM
  
hornero (Argentina)
El honor está unido a la dignidad. Es la espada que la defiende. Antes muerto, que indigno, tal el grito de guerra del honor. El honor no es egoísta, no mira al interés personal, no defiende la fama que envanece, sino que es custodio de la dignidad que nos trasciende, porque se funda en las virtudes que nos ennoblecen. Pero la dignidad sola es indefensa frente al ultraje, no así el honor, voz heroica que nos lanza a la carga contra quien ultraja nuestro nombre o el de nuestros prójimos, a la Iglesia o a la Patria.


05/08/20 12:47 AM
  
Palas Atenea
En este mundo de hoy es difícil dar por sobreentendido el honor de nadie si se cuelgan en internet todo tipo de guarradas, si hay problemas de tve que consiste en que los participantes se pongan a caldo; si todo es relativo, etc... Ciertamente antes se daba el honor como supuesto, lo mismo que el valor-"valor se le supone" ponía en la cartilla militar de mi padre que nunca combatió-pero ahora no. Ahora si no demuestras valor u honor no se supone que lo tengas, más bien se supone lo contrario dada la enorme cantidad de gente que puede vivir sin honor y sin que eso suponga un escándalo para nadie. El escándalo que suponía la pérdida del honor y su consecuente ostracismo social es hoy fuente de jugosos ingresos: casamientos de homosexuales, estancias en la cárcel de políticos por diversos tipos de fraude, divorcios con prensa incluída...generan mucho dinero.
Los escándalos del rey emérito, por ejemplo, tratan de que los veamos como algo normal, trayendo a colación otros que suceden en otros países, a pesar de haber quebrantado personalmente todo aquello que debía a todos los españoles por el cargo que ostentaba, sin tener en cuenta el comportamiento con su propia familia.
05/08/20 1:01 AM
  
hornero (Argentina)
Ciertamente, el honor es afín a todas las virtudes, incluida la humildad que lo oculta. Porque el humilde muchas veces calla, y soporta los ultrajes a ejemplo de Cristo, de Su Madre y de los santos. A veces el honor debe actuar públicamente, externamente, no necesariamente de modo guerrero. Siempre defendiendo la dignidad de un bien, de la verdad que lo proclama. Ésta debe ser defendida siempre, porque no atañe sólo a nosotros. Cristo defendió su Inocencia y su condición de Rey. La Virgen proclamó su dignidad en el Magnificat. San Pablo expuso sus trabajos realizados por amor a Cristo. Como cristianos llevamos las insignias de Cristo, deben ser defendidas, lo exige el Honor de Cristo. El honor y la gloria son el ornato del Trono del Altísimo.

05/08/20 2:05 AM
  
Manuelp
Bueno voy a pasar de contestar a alusiones personales agrias y maleducadas como es característico de la comentarista que las perpetra.
Si quisiera decir - dado el tema del post que nos ocupa - que ante los trágicos momentos que esperan a España sería sumamente deseable que hubiesen muchos españoles/as que aplicasen lo que dijo cierto capitán de navio: Por encima de la disciplina está el honor.
05/08/20 7:05 AM
  
Palas Atenea
Cierto, Hornero, el honor, la dignidad, la honra son casi lo mismo con algunos matices. Incluso a Dios se le atribuye honor, como en el canto Eucarístico:
"¡Gloria a Cristo Jesús,
cielos y tierra, bendecid al señor
honor y gloria a Ti, rey de la gloria
amor por siempre a Ti
Dios del Amor!"
Lo que pasa que en Dios el Honor es un atributo, como la Omnipotencia, y en nosotros no porque podemos perderlo. Somos nosotros los que honramos a Dios y los que debemos defender su honor. De ahí que algunos se angustien ante formas que les parecen poco dignas, como los seminaristas de San Rafael y ahora parece que algunos sacerdotes británicos y no sabemos cuántos más. La línea que separa cuántas cesiones podemos hacer no está clara y por lo tanto se angustiará quién perciba una progresiva disminución del debido culto a Dios, pero los que no le den importancia a las formas no se angustiarán. Estamos en una especie de sálvese quién pueda, si yo tengo la suerte de que mi párroco no haya quitado los reclinatorios y pueda arrodillarme en la Consagración y, además, tenga a bien darme la Comunión en la boca, estupendo; si me encuentro ante la imposibilidad de arrodillarme y me dan obligatoriamente la Comunión en la mano tendré que dilucidar si comulgo o no. Y así estamos. Agravada la cosa por el hecho que, si antes podías desplazarte buscando las iglesias dónde las cosas se hacen como antes, ahora la pandemia impide el desplazamiento y te coloca en una situación de problemas de conciencia. Y parece que muchos obispos no reparan en ello.
05/08/20 11:13 AM
  
Marina
Su artículo, es claro y certero, lo guardaré, para leerlo y comentarlo con mi gente.
!El que es fiel en lo poco,también es fiel en lo mucho¡
05/08/20 12:06 PM
  
sofía
La cuestión no es q no importen las formas, sino q las formas tienen un significado diferente según el contexto.
SanTarsicio no falta el respeto a la Eucaristía llevando la comunión a los presos. Parecería una falta de respeto a Dios considerar q Él lo juzgaría una falta de respeto.
Hay maneras distintas de mostrar respeto en cada circunstancia.
05/08/20 12:59 PM
  
Palas Atenea
Entonces los seminaristas de San Rafael y los del Oratorio de Londres están equivocados. No se puede tener razón diciendo una cosa y su contraria, por lo tanto que obedezcan y se dejen de tonterías porque lo que dicen son puros escrúpulos. Seguro que ya sabían que San Tarsicio hacía eso, y yo también estando mi madre enferma, pero es que, tanto en un caso como en otro, ni los presos ni mi madre tenían acceso a la comunión por medio de un sacerdote ya que San Tarsicio vivió en época de persecución y en el caso de mi madre el párroco no llevaba la Eucaristía a los enfermos más que de higos a peras.
05/08/20 3:09 PM
  
estoy cansado
Ni se diga de la honestidad intelectual, el débito entre el discurso teórico y el ejercicio de la profesión.
Médicos, abogados, economistas... afirmando hermosos preceptos en textos y cátedras, que en sus actuaciones profesionales simplemente echan a la basura.

Cierto día acompañé a un amigo a un establecimiento comercial a abogar por los derechos de su hermano menor, el cual hubo sido despedido del mismo sin el pago debido de las indemnizaciones de ley...., lo que, se supo luego, era práctica habitual del propietario en sus varias empresas comerciales.
Como resultado terminamos echados por un propietario-patrón iracundo con nueve milímetros en mano...

Un domingo, días después de aquel hecho, el amigo me pidió nuevamente que lo acompañase, pero esta vez al templo de una parroquia cercana. Cuál no sería mi asombro, al ver al susodicho empresario, con cara de yo no fui y gestos de quien no quiebra un plato, comulgando en compañía de su familia..., y para los colmos, al decir del párroco, era un ciudadano honorable, buen católico y gran colaborador con la parroquia...

Por su obrar los conoceréis.
05/08/20 3:39 PM
  
hornero (Argentina)
El Honor y la Gloria se corresponden. Uno, es el ornato y la guarnición que defiende a ésta, que es el resplandor del Trono. El HONOR y la GLORIA asientan en torno al Altísimo, eternamente tributados. Dios ha participado al hombre la imagen y la semejanza de tan tremendo océano de Majestad, ante el cual tiemblan las potestades angélicas. Y en todo el universo resuena su Voz (Ps 29; Hech 17, 27; Rom 19, 20), que conmueve los abismos de los espacios y las interioridades de las cosas. El Honor y la Gloria de Dios alientan la Creación, y ésta los tributa como un eco que vuelve hasta el trono del Altísimo. Custodios del Honor y de la Gloria del Reino Eminente, dormitamos inconscientes. Necesitamos ser transfigurados a semejanza de la TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR, cuya Solemnidad celebra la Iglesia mañana 6 de agosto. Así, la reflexión sobre el Honor nos conduce hasta la Transfiguración, esto es, el paso del orden creado al orden de la Gloria Increada, “cuando Cristo se manifieste” (Col 3, 4). María irradia su Aurora, plena de la potente Luz de la Gloria de Cristo, que se manifiesta como un nuevo Amanecer, en la Iglesia, en la humanidad y en el universo. Tiempo escatológico, que nos introduce progresivamente en el Misterio, a fin de que nos sean revelados los nuevos parámetros del Reino. Tiempo profético, sacerdotal y de realeza, que nos convoca a asumir nuestra condición de custodios y edificadores del Reino, del Mundo Nuevo del Paraíso de Dios que ha de transfigurar la Creación en un estado superior al original. Porque Cristo ha sobre-elevado todo; su Reino está por arriba de los reinos creados por el “hombre viejo del pecado”(Rom 6, 6; Ef 4, 22); “¡Abba, Padre!...y si hijos, también herederos, herederos de Dios, coherederos de Cristo” (Rom, 8, 15-17). El capullo de crisálidas que nos contiene y encierra, debe ser roto por la fuerza de nuestra alas, ¡que nos remonten más alto que las montañas, que batan bajo la luz de las estrellas y nos lancen hacia los caminos infinitos del Reino, que ya resplandece entre nosotros! “Ha venido el Día, ¿Y, no lo ven? Ha venido la Misericordia, ¿Y, no la aceptan?” (Jesús, Mensaje en San Nicolás, 2-nov-2013); “Días gloriosos os esperan, en Mí os regocijáis amados hijos míos” (id. 17-nov-1983).
05/08/20 5:00 PM
  
sofía
Seguramente lo sabrán, como deberían saber que hay una forma respetuosa de comulgar en la mano. Cosa que parece lo más recomendable en esta pandemia.
Pero efectivamente hay personas que repiten mil veces al día que hacerlo es no solo una falta de respeto sino pecado, profanación, sacrilegio... Son capaces de crear escrúpulos en donde simplemente debería verse una práctica provisional respetuosa q está de acuerdo con las normas de la Iglesia en estas circunstancias.

Naturalmente, también pienso que se debería tener en cuenta buscar soluciones para estas personas que sienten escrúpulos, siempre que sea posible. Comulgar al final y que el sacerdote se lave las manos entre comulgante y comulgante, por ejemplo. No pueden evitar pensar como piensan, según parece.
Eso sí, al mismo tiempo se les debe pedir que dejen de acusar falsamente de profanadores a las personas normales que comulgan respetuosamente en la mano cuando las circunstancias y el obispo así lo aconsejan.

Como digo una cosa, digo la otra.

Y no voy a seguir hablando de este tema.
Paz y Bien.
05/08/20 5:37 PM
  
Palas Atenea
Que la medida sea provisional habrá que verlo.

05/08/20 10:24 PM
  
Palas Atenea
El problema de rendirnos ante el posible contagio lleva a lo que denuncia el Obispo de Salamanca: "El prelado traslada la «especial preocupación» por la práctica de los responsables de algunas residencias de mayores que, en la actual situación sanitaria y normativa con la pretensión de seguir protegiendo del contagio por el virus, «no permiten la entrada de sacerdotes para atender espiritualmente a los residentes que solicitan los sacramentos en la etapa final de su vida». Y, ciertamente, si nos atenemos a la sanidad y ésta es tan importante es difícil encontrar argumentos para rebatir esta prohibición. Nos pongamos como nos pongamos pisamos la raya entre el espíritu y el cuerpo dando supremacía al segundo y no parece que la Iglesia ponga pie en pared.
06/08/20 5:54 PM
  
sofía
Pues toca hablar de los ancianos y el peligro de contagio. Yo diría, x el contrario, q difícilmente se puede encontrar una razón para q no pueda asistirles espiritualmente un sacerdote q ha tomado todas las medidas sanitarias pertinentes.
Esa manía de enfrentar la salud corporal y la espiritual no tiene razón de ser. Haciendo las cosas "como Dios manda" se cumple el dicho "mens sana in corpore sano".
06/08/20 9:53 PM
  
JSP
1. Ni tronos, ni dominaciones, ni principados, ni potestades dan honor. El espíritu del mundo no da ni honor ni dignidad.
2. El Pecado donde dijo digo ahora dice diego.
3. Dios es el único que cumple Su Palabra. Y en Cristo todo fue creado por medio de él y para él. Él existe antes que todas las cosas y todo subsiste en Él. El honor y la dignidad es en Cristo Rey.
06/08/20 9:55 PM
  
Palas Atenea
"Mens sana in corpore sano" es una locución latina que proviene de las Sátiras de Juvenal, pero, que yo sepa, éste no era cristiano.
07/08/20 10:53 AM
  
Palas Atenea
Aquí la división entre nosotros proviene de que unos ven muy compatible a Dios con el César y otros vemos que se están produciendo incompatibilidades. En una situación en la que nos jugamos la Vida Eterna el problema sanitario puede ser secundario en muchos casos, como en el de las personas de las residencias y otras cuestiones. La cosa es todo menos simple y cómo puede afectar esto al famoso Artículo 18 de los DDHH tampoco está claro porque es posible que se sea un derecho irrelevante y a merced de cualquier autoridad que lo derogue y nosotros mismos contribuyamos a ello replegándonos a interior de nosotros mismos: Comuniones espirituales, perdón de Dios sin intercesión de los sacerdotes, etc...
07/08/20 12:03 PM
  
sofía
Pero es que yo he puesto una condición previa a esa frase, esta vez lo pondré en negrita para que no deje de verlo:
Haciendo las cosas "como Dios manda" se cumple el dicho "mens sana in corpore sano".
07/08/20 1:32 PM
  
Palas Atenea
A eso, desde luego, no hay contestación, de la misma manera que tampoco la hay si digo que leyendo los Evangelios se cumple la máxima que estaba escrita en el Templo de Apolo en Delfos: "Conócete a ti mismo". ¿Quién podría decir lo contrario?
07/08/20 11:14 PM
  
sofía
No había visto aún el comentario sobre Dios y el César, pero espero que de todas formas mi respuesta sirva también para eso.
Yo he dejado claro que hay que hacer las cosas "como Dios manda. Y Dios ha dejado claro que las leyes justas hay que cumplirlas. Las injustas no.
La cuestión es que no veo la incompatibilidad entre llevar mascarilla y gel hidroalcohólico y todo lo que haga falta para no contagiar y la posibilidad de atender a los ancianos corporalmente y espiritualmente.

Se puede ver que dije - y mantengo- que difícilmente se puede encontrar una razón para q no pueda asistirles espiritualmente un sacerdote q ha tomado todas las medidas sanitarias pertinentes.
08/08/20 1:24 AM
  
Palas Atenea
Aquí nadie habla de las mascarillas ni del gel. Quedarse en eso, como si los que vemos con preocupación la posible incidencia en la religión de las presentes restricciones nos opusiéramos a eso, es falaz.
Las mascarillas y el gel tienen una incidencia nula en la práctica de la religión pero otras cosas sí la tienen como el modo de comulgar, el cierre de templos o prohibiciones de misas y otras consecuencias que vemos todos los días. Hablar de "mens sana in corpore sano", de mascarillas y de geles es una forma de echar balones fuera.
No está demostrado que comulgar en la mano sea más "higiénico" que comulgar en la boca y, por otro lado, si el coronavirus se volviera una enfermedad que ha venido para quedarse, como la gripe común, ¿qué hemos pensado para un futuro próximo? ¿hay una respuesta que venga de Roma o nombramos papa al capitoste de la OMS?
No les hace falta razones para impedir a un sacerdote entrar a dar auxilios espirituales a enfermos de coronavirus, lo mismo que tampoco necesitaron razones para irrumpir en la Catedral de Granada. El error es considerar que todas las cosas son razonables como si estuviéramos libres de ideologías que aprovechan la ocasión para manifestarse, la cuestión es cómo oponerse a ello que no sea poniendo un recurso que va a ser resuelto dentro de cinco años.
Si unas personas consideran más importante la salvación de su alma inmortal que la de su cuerpo eso debería estar recogido en el art. 18 de los DDHH porque para rezar el "Yo Pecador" in extremis no necesitamos el permiso de nadie. La Iglesia debería tener ya una posición clara sobre eso.
08/08/20 10:33 AM
  
sofía
Decir q no está demostrado q comulgar en la boca es más contagioso q comulgar en la mano, apartándose a un lado para levantar la mascarilla, sí q es falaz, teniendo en cuenta lo q sabemos de la transmisión de este virus.
Pero si no se trata del modo de comulgar, no hacía falta q volviera vd a repetirlo.

El uso de las medidas adecuadas quita la razón para impedir q nos quieran privar del culto.
Si actúan irracionalmente quedan en evidencia y hay motivos para oponerse a esas actuaciones.
En cambio si no tomamos las medidas adecuadas les damos la razón a ellos.

Y no se trata de q tú puedas arriesgarte a contagiarte sino de q tú pones en riesgo la salud de los demás, puedes ser un asintomático q contagia. No lo puedes hacer usando el nombre de Dios en vano. Tienes obligación de cumplir la ley justa.

Por supuesto no hay razones para impedir q un sacerdote o una enfermera q cumplan las medidas sanitarias se acerquen a un anciano para auxiliarle en el mantenimiento de su salud corporal y espiritual.

Otra cosa sería si los creyentes, tentando a Dios, actuáramos irresponsablemente esperando q supla con milagros nuestra falta de responsabilidad.

No creo q haya ninguna incompatibilidad entre cuidar la salud corporal o la espiritual en estos casos: las dos son compatibles.

08/08/20 3:31 PM
  
Palas Atenea
En lo tocante a este virus no está demostrado nada.
08/08/20 11:48 PM
  
sofía
Evidentemente hay muchas cosas que sí están comprobadas, en las que coinciden todos los científicos sin importar de dónde sean o cuáles sean sus creencias.
Se transmite seguro por gotitas y el alcance de la transmisión por el aire parece ser mayor de lo que en principio se creía.
Se transmite solapadamente incluso a través de personas que no muestran síntomas aún de la enfermedad, incluso algunos q jamás llegan a mostrar ningún síntoma, pero son portadores. Ese es el principal problema.
Ataca con más virulencia a las personas mayores y a las que son de riesgo por tener alguna enfermedad crónica previa, aunque también puede ser peligrosa en ocasiones para personas jóvenes.
La distancia social es la mejor arma contra el virus, así como el uso generalizado de mascarillas y limpieza y desinfección de todo lo habido y por haber.
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Pedro L. Llera
Por favor, cíñanse al tema de artículo. O tendré que volver a cerrar comentarios...
09/08/20 12:12 PM

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