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13.09.08

El Cardenal Martínez, hijo adoptivo de Bañalbufar


Coincidiendo con sus fiestas patronales de septiembre el municipio de Banyalbufar situado en la zona costera de la mallorquina Sierra de Tramontana concede el título de hijo adoptivo de la villa a nuestro n.s.b.a. Cardenal Arzobispo. El evento es anunciado en la web de nuestro Arzobispado. El motivo de tal distinción no es otro que recordar los veraneos de la familia Martínez Sistach en la “Isla de la Calma”. Eran los años de posguerra, media España se rascaba los piojos de la miseria y hacia lo posible para no morirse de hambre haciendo cola en las tiendas con la cartilla de racionamiento o a las puertas del Auxilio Social. Pero aquel comerciante de “vetes i fils” (cintas e hilos) que fue el augusto padre de nuestro Cardenal se trasladaba con su familia en barco a Mallorca donde arrendaba una casita para su familia y poder así concederles un merecido tiempo de descanso y asueto. El joven Lluiset acababa sus cursos en los Maristas del Colegio de la Inmaculada de la calle Valencia con holgado aprovechamiento y esperaba con ilusión el advenimiento del periodo vacacional. En Banyalbufar pudo gustar por vez primera las delicias de la cocina payesa mallorquina: las ensaimadas y las empanadas de carne, las cocas de “trempó” y “amb pinxes” (sardinas) y las sobrasadas de matanza, y como no, los aromas del “frit” mallorquín aunque parece ser prefería los refinados “escaldums” de pavo, por no ser mucho de su gusto ni las asaduras de cordero ni cualquier otro tipo de despojos.

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12.09.08

El síndrome Pujol-Carrera, también conocido como de la "botigueta" (y II)


La paternidad idealista del integrismo

Si el nacional-catolicismo español es fruto del integrismo español, ergo el nacional-catolicismo catalanista es hijo del integrismo catalán. Fèlix Sardà i Salvany (1844-1916) no era de Villanueva de la Serena. Nació y se crió en Sabadell, que no está precisamente en el fondo del último y más recóndito valle del Pirineo catalán, ni en medio de la meseta castellana. Autor del panfletario El liberalismo es pecado, su pensamiento es reflejo de la empanada filosófico-política típica del integrismo. Falto de filosofía tomista y formación jurídica, el integrismo, también el catalán, buscaba un sable católico que pusiese orden en el caos a que, en su opinión, llevaba la democracia. Liberalismo en economía, dictadura paternalista en política, idealismo en filosofía. Nada más contemporáneo para el siglo XIX, nada mas alejado de la tradición católica de las edades medieval y moderna.

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11.09.08

¿Cambio de estrategia en el cardenal Sistach?


Como ya se informó en esta misma sección, n.s.b.a cardenal Sistach ha decidió cambiar a su secretario personal, el Rvdo. Robert Baró (del que ya hablamos sobradamente) dejará su puesto que será ocupado por el Rvdo. Alfred Sabaté Botet. Mi primer comentario es que me alegro mucho, porque el Rvdo. Sabaté no tiene nada que ver con su antecesor, es un buen sacerdote, bien formado (incluso en Roma) con las ideas claras y que ha vestido siempre como lo que es. Estoy convencido que cumplirá eficazmente con su labor porqué tiene cualidades y sobre todo no dará ningún problema al arzobispo, que es realmente lo que éste quiere, y que ciertamente no sucedió con el Rvdo. Baró.

No es éste el único cambio que va a hacer el cardenal Sistach para este nuevo curso y hasta donde yo sé los cambios tengo que catalogarlos como positivos, es por eso que alguien puede preguntarse ¿es que nuestro arzobispo va a cambiar de estrategia y va apostar por personas más capacitadas y coherentes con la doctrina de la Iglesia? Pues a pesar de todo creo que no.

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9.09.08

Necesitamos a Església Plural


Nos estamos quedando sin referentes progres. Progres, de verdad. No esos sucedáneos, tipo Llisterri o escolapio frustrado. No. Me refiero a aquella tropa peleona, irreductible, ducha en montar campañas y ataques, que en Cataluña lideraba Església Plural. Hace un par de años que se hallan en caída libre. Se puede comprobar fácilmente en su página web. Hablan de una convocatoria a una manifestación que ya se celebró, por cierto con un fiasco absoluto o sobre la renovación de Jiménez Losantos, de la que ha pasado ya un trimestre. Sin casi comentarios, ni participación. El último artículo es del 1 de Septiembre y, además de estar pesimamente redactado, contiene un sinfín de errores, como llamar Sánchez Meneses al obispo de Terrassa. No se sabe nada del algodonoso Torrens, que demostró sus notables dotes de estratega, en las campañas contra el Cardenal Carles. Ya casi ni aparece Mossén Francesc Romeu, que era más lastre, que provecho. Están languideciendo con una rapidez inusitada. Cierto es que no se habían sabido amoldar a los nuevos tiempos, no solo los eclesiales, sino a la propia idea de globalización, pero un fenecimiento tan precipitado, resulta sorprendente, cuesta de entender.

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Curso veraniego de Liturgia para víctimas del C.P.L.5: estola y estolón, tunicela, dalmática, casulla y capa pluvial

Estola

Según algunos la estola fue al principio una simple toalla que usaban los diáconos en su ministerio, y la de los sacerdotes una bufanda. Otros, los más documentados, que fue desde el inicio una insignia litúrgica en señal de orden y potestad como lo era entre los tribunos y las matronas romanas. Hoy, efectivamente, tiene ese significado de orden y potestad. Se llamó “orarium” (de ore: boca) pues lo utilizaban los oradores y predicadores y aún se llama así entre los griegos: lo usan pues aquellos a quienes está confiada la predicación en virtud de su ministerio: obispos, presbíteros y diáconos. La forma de la estola es la de una tira o faja larga y estrecha con tres cruces, una en cada extremo y otra en el medio, que se besa siempre que se pone o quita la estola. Se pone al cuello y el obispo y el presbítero la dejan caer por delante del pecho sin cruzarla. Los presbíteros hasta la reforma litúrgica del 69 sólo la llevaban así en la administración ordinaria de los sacramentos y cruzada sobre el pecho cuando endosaba la casulla. Los diáconos la llevan diagonalmente colocando el centro de la estola sobre el hombro izquierdo y cruzándola sobre el hombro izquierdo y cruzándola por debajo del brazo derecho. Algunos dicen que este uso proviene de la costumbre que en los banquetes del pueblo romano tenían los que servían la mesa de llevar una servilleta o lito en el hombro izquierdo, por eso el diácono la lleva de esta manera, porque sirve al pueblo en el Divino Banquete. Sólo en el rito ambrosiano la lleva el diácono sobre la dalmática, en el romano, siempre debajo de ella. Como signo de potestad la Iglesia concedió su uso a algunas abadesas de célebres monasterios, como por ejemplo, el de las Huelgas de Burgos, que tenían jurisdicción sobre ciertas iglesias.

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