Nombramientos parroquiales

A medida que se acerca la fiesta del Nacimiento de San Juan Bautista empiezo a temblar, porque los nombramientos de párrocos y vicarios de nuestra diócesis están a punto de caer y siempre me temo lo peor. La experiencia de estos últimos años demuestra que no hay motivos para la esperanza. A diferencia de otras diócesis "germinantes" en que se apuesta por las nuevas generaciones de sacerdotes y por la renovación en la línea de nuestro Santo Padre, en Barcelona siempre es más de lo mismo. Los mismos de siempre con unos años más y unos cuantos cargos o parroquias de más a sus espaldas.

Con decreto de fecha 21 de junio del presente, nuestro n.s.b.a. Cardenal Arzobispo, escuchadas las súplicas del pueblo fiel del barrio de Collblanch y consultados los pertinentes Vicarios Episcopales ha tenido a bien conceder el traslado pastoral a nuestro insigne amigo Mn. Joaquim Brustenga, capitoste de la “Unió Sacerdotal de Barcelona” hasta la parroquia de Santa Magdalena en el populoso barrio de Les Roquetes en Barcelona.
En 1960 se conocieron los proyectos de Juan XXIII sobre la liturgia reflejados en el Decreto "Rubricarum Instructum" del 25 de julio de 1960: ese decreto, que disponía una reforma de detalle, apuntaba a una reforma de fondo. La discusión de los principios fundamentales concernientes a la reforma litúrgica, lo hemos visto durante este año y a través de la mirada de Martín Descalzo, será confiada a los padres del Concilio. Faltaban pocos meses para la apertura del Concilio, habrá que actuar con rapidez. Los reformadores acrecentaron su actividad y publicaciones. El neo-liturgo será Dom Adrien Nocent, monje benedictino de Maredsous, nacido en 1913, ex-alumno del Instituto de Liturgia de Paris, nombrado en 1961 profesor en el Pontificio Instituto de Liturgia de San Anselmo en Roma. En esta venerable Universidad fundada por León XIII, donde Dom Lambert Beauduin había enseñado, Dom Nocent preparaba el asalto. Su obra "El porvenir de la liturgia" (L´avenir de la liturgie. Ed. Universitaires 1961) fue publicada ese mismo año con el imprimatur de Mons. Suenens. He aquí un extracto de la introducción, con una caricatura del buen fiel y una descripción llena de caridad del católico progresista, y por fin el trazado exacto de la vía media que tomará el Concilio (sólo en una primera etapa que abrirá la puerta a reformas ulteriores).Mirad lo que decía: