Miró i Ardèvol versus Oriol Domingo

La doble página de religión de La Vanguardia venía este domingo con una sorprendente novedad: un artículo a cinco columnas de Josep Miró i Ardèvol titulado “Los católicos catalanes y su Iglesia: una fotografía”. El artículo era una contestación voluntarista al reportaje emitido por el mismo rotativo el día 11 de enero, titulado “Catalunya es menos católica”

No voy a adentrarme en el contenido de ambos artículos. Los dos se refieren a estadísticas y ya se sabe que pasa con las estadísticas y los pollos.

Más que el artículo en sí, lo que constituye una auténtica noticia es que la doble página de religión de La Vanguardia, que en los últimos años solo ha tenido un dueño y señor: Oriol Domingo; pueda albergar otras voces que se hallan en las antípodas del titular de la página.

Cierto es que en algunas ocasiones se han publicado artículos y reportajes de otras firmas, pero siempre eran amigos de Domingo y sobre temas muy especializados. Constituye una auténtica novedad que La Vanguardia haya permitido la publicación de un artículo, con tanta extensión y riqueza tipográfica, respecto a un tema, del que no solo podía haber escrito Oriol Domingo, sino sobre el que precisamente ya había escrito el periodista en el esquemático blog que le mantiene la propia La Vanguardia. Además, no debe olvidarse que Miró es articulista habitual en el periódico y podían haberle publicado la pieza en su sección semanal. La inserción del artículo en la sección de Religión es un claro menosprecio a Oriol Domingo.


A La Vanguardia han llegado numerosísimas quejas acerca de la peculiar información religiosa que proporciona Oriol Domingo. Les daba cuenta de ellas en mi anterior artículo del 15-12-2009. La capacidad equilibrista del periódico del Conde de Godó es notoria. Ampliar el abanico de su página de religión puede parecer una decisión hábil, aunque en la práctica signifique alargar la colaboración de un profesional, que se halla absolutamente desacreditado para la misión que tiene encomendada y que es frecuente motivo de escándalo y división entre los católicos, por consecuencia de su habitual manipulación informativa.

Sabrán los directivos de La Vanguardia que enfoque atribuir a sus columnas religiosas, pero es indudable que las voces de protesta contra Oriol Domingo han contribuido a esta decisión salomónica.

Es importante también que La Vanguardia haya decidido respaldar públicamente al líder de E-cristians en un momento en que está recibiendo las invectivas de la progresía, entre cuyos más conspicuos miembros se halla su propio compañero de página. En el último número del fanzine “El Pregó”, que dirige Josep María Totosaus, se permitían enviar a Miró al “quarto fosc” (cuarto oscuro) , porque en E-cristians se había abierto una sección titulada “Felicita a Munilla”, desde la que se enviaban correos personales de apoyo al nuevo prelado guipuzcoano. La insidia de Totosaus fue contestada por el propio Miró i Ardévol, con un excelente artículo. En mi opinión, uno de los mejores que le he leído.

Pero a pesar de las críticas progres, incluso del distanciamiento con que les trata el cardenal Martínez Sistach, hoy en día E-cristians es uno de los movimientos con mayor capacidad de convocatoria en el cristianismo catalán.  Pese a ello, nos hallamos ante la paradoja de que solo se habla desde los medios de comunicación religiosos para zaherirles. La marginación mediática que sufre E-cristians es vergonzosa. Tan vergonzosa como la orientación unidireccional del periodismo religioso en Cataluña. Era absolutamente patético contemplar el programa de TV3 “Signes del Temps”, en una tertulia sobre el año 2009, en la que debatían (¿)  Domingo, Llisterri, Marta Nin y Jordi Caselles. Todos de la misma orientación. Obviamente ninguno de ellos habló de E-cristians, ni de otro de los hechos más relevantes de la iglesia en Cataluña: la fecundidad vocacional del Seminario de Terrassa.

Creen los informadores religiosos catalanes que no informando de la realidad pueden conseguir que esta no exista. Pero los hechos son tozudos. Al menos, La Vanguardia lo ha entendido. Ignoro sí solo por un domingo.

Oriolt