Los medios de comunicación y la Semana Santa
Aunque la lluvia ha dejado este año en el armario mi túnica de cofrade, he seguido de cerca a través de los medios de comunicación las procesiones que una vez más han recorrido las calles de España. Hay que dar la enhorabuena y el agradecimiento a tantos medios que están haciendo una labor estupenda, a Popular TV, que en estos días está acercando Roma a nuestras casas, a Libertad Digital por el estupendo seguimiento fotográfico personal de sus lectores, a Carlos Herrera que todos los años radia de una forma magistral las procesiones de la madrugá sevillana en Onda Cero, a la Cadena COPE y a Radio María que se han volcado en dar un sentido sincero y espiritual a la Semana Santa. Es un placer ver que muchos medios de comunicación de alcance nacional, nos han acercado con una estupenda calidad e intensidad los acontecimientos en torno a esta expresión tan popular y pública de nuestra fe, en estos días en los que intentamos vivir tan cerca del Señor.
Contrasta este tratamiento estupendo que hemos podido ver en los medios de comunicación de fundamento religioso (que están en franco crecimiento) con el tratamiento confuso y amarillista que han dado otros medios de comunicación de más alcance.

Las masas son embaucadoras, débiles, alterables y tremendamente hipócritas. El domingo una masa recibía entre palmas y vítores a Jesús entrando en Jerusalem a lomos de un pollino, pero poco les costó volver a unirse en masa y pedir su crucifixión cuando Pilatos les preguntó que hacer con él.
La postura del Partido Popular frente a la nueva ley del aborto podrá ilusionar a alguien, a mí desde luego no. Volvemos a ver la escenificación de un amargo fraude que ha conseguido que en España desde 1985, la lucha social contra el aborto esté totalmente silenciada y apartada de la opinión pública, y que no exista ni una mísera voz en nuestras cámaras legislativas en defensa del concebido no nacido.