Obligatorio pensar como ellos
Cuando se ha sometido la conciencia y el criterio de los hombres, los pueblos se han sabido levantar contra la injusticia cientos veces a lo largo de la historia. Por eso Marx sabía que la estabilidad de su imposición ideológica, pasaba imprescindiblemente por el férreo control de las aulas. Por eso la masonería siempre ha hecho énfasis en la importancia de imponer sus valores a través de las escuelas, y en esa línea todas las corrientes que han querido uniformizar el pensamiento de la sociedad han intentado adoctrinar a las nuevas generaciones, todavía en sus pupitres.
Que el Tribunal Supremo no haya reconocido el derecho a objetar Educación para la Ciudadanía ha sido una noticia triste, muy triste. Por primera vez existe una asignatura obligatoria que marca como requisito para que el alumno apruebe imprimir en su conciencia moral una serie de ideas. Es decir, la asignatura no se presenta como mero objeto de conocimiento, ni contrasta con una visión histórica o sociológica las posturas de los diferentes movimientos o ideologías, sino que el objetivo final reconocido y condición previa para aprobar, pasa por el adoctrinamiento.

Tras registrarse en Facebook, el usuario entra en una red de contactos en relación con sus datos personales introducidos, el colegio al que has ido, la universidad, tu ciudad… De este modo, al vincularse desde un principio a personas conocidas en la vida real, Facebook se convierte en una herramienta para estar enterado de lo que hacen tus amigos, para compartir fotos, blogs, o información de cualquier tipo. Los colectivos sociales, partidos políticos, periódicos, programas de televisión y radio también usan Facebook, de modo que también se crean una serie de vínculos de contacto con personas afines a tus intereses y tendencias.
_Es tan simpático, tan extrovertido… ¡Qué maravilla! Cuando habla transmite tanta contundencia y una seguridad… ¿cómo dudar de sus palabras? Creo que el mundo va a cambiar con éste chico tan majo, ¡y qué sonrisa más convincente!
Si los jóvenes -salvadas excepciones- han abandonado toda idea de compromiso que conlleve un esfuerzo o sacrificio frente a la comodidad más inmediata y superficial, no es de extrañar que las iglesias -salvadas excepciones- al comprobar la media de edad entre sus feligreses habituales, sobrepasen casi siempre los setenta años. ¿Cómo ser joven y católico cuando para serlo es necesario una actitud muchas veces sacrificicada, esforzada y de servicio?. Los jóvenes no abandonan la Iglesia porque les parezca aburrida. Quienes han llegado a esa conclusión y han hecho de la liturgia un espectaculo teatral, no han conseguido más que causar extrañeza y desvirtuar el fin de la propia liturgia.




