InfoCatólica / Javier Tebas / Archivos para: Noviembre 2008

16.11.08

Fui al cine a ver Bella

Una butaca en la fila cuatro, las palomitas más grandes, y yo la mar de contento el sábado por la tarde en el cine, para ver en la versión original subtitulada de Bella. Esa película que tanto ha dado que hablar por ser excepción y mostrar unos valores morales tras la trama.

La sala estaba llena, y había mucha gente joven, lo cual es muy significativo. No sé todavía si habrá sido un éxito en la taquilla de los cines españoles, pero la labor de apostolado que han realizado los impulsores de esta película en favor de la cultura de la vida ha sido excepcional. Sobre todo en una sociedad de medios donde es tan difícil transmitir un mensaje de valores, a todos en general y a la juventud en particular, por eso decía que es muy significativo que hubiera muchos jóvenes en el cine. Una juventud que no es receptiva a este tipo de mensajes si no están por ejemplo presentados en películas, formato que su (o nuestra) conciencia - digámoslo así- digiere mejor.

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12.11.08

La niña que solicita morir

Hannah Jones tiene 13 años, la vida de esta adolescente inglesa no ha sido nada fácil, en su rostro se lee la madurez que otorga el sufrimiento prematuro. A los 5 años le detectaron una leucemia especialmente complicada, contra la que ha estado luchando toda su corta vida. Los recuerdos de su infancia están acompañados por duros tratamientos y largos periodos en fríos hospitales, a los que Hannah nunca terminó de acostumbrarse. Debido a los fuertes medicamentos con los que consiguió acabar con su leucemia, su corazón ha perdido un alto porcentaje de sus facultades cardiacas, y sin un transplante morirá.

Historias como la de Hannah muchas veces nos muestran gente que ante las dificultades lucha con coraje hasta el final, consigan o no salir finalmente adelante. Pero somos humanos, ante situaciones extremas también nos desesperamos, ante el dolor hay ocasiones en las que vence la desesperanza. Hannah Jones en ese cansancio que acarrean tantos años de tan joven sufrimiento, ha tirado la toalla y ha decidido firmemente que no quiere que le realicen el transplante que necesita para seguir viva. Quiere volver a casa y morir.

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10.11.08

Domingos en Igriés

De caminar sorteando gente apresurada que vuela por las aceras abarrotadas de Madrid, o enlatarme en un vagón de metro y contener la respiración hasta la siguiente parada. Volver por el pueblo es un momento estupendo para descansar el espíritu del ajetreo metropolitano. Para decelerar la frecuencia de mis pasos.

Cuando digo el pueblo, es que en Huesca -como antes era de bien en toda España- todos tenemos uno, quien más quien menos guarda en su identidad un vínculo especial con un pueblecito de la provincia, donde viven los abuelos, donde vivieron quizás, donde el tiempo pasa a otro ritmo y huele a tierra mojada por la mañana.

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6.11.08

La era Youtube al servicio de Dios

Internet ha supuesto un cambio sin precedentes en la comunicación entre las personas. No hace falta escribir un artículo de topicazos, o hacer un análisis al detalle para darnos cuenta de que las comunicaciones han experimentado un salto histórico en los últimos diez años. Yo - que apenas paso por los pelos la mayoría de edad- podré (Dios mediante) contar a mis nietos los recuerdos de una infancia ¡sin Internet!, los primeros contactos prehistóricos con el medio ya en la adolescencia, y mi primera tarifa plana a esa velocidad tan buena para ejercitar la paciencia, entonces sentados con el abuelo me mirarán como si mirasen al mismísimo hombre de las cavernas.

A la hora de evangelizar, lo que para los primeros cristianos supuso la facilidad de viajar por las avanzadas calzadas romanas, supone de algún modo ahora para nosotros esta gran autopista de la información, donde todos somos sujetos activos y protagonistas en primera persona tras nuestro teclado.

Sobre esta apasionante realidad hay mucho escrito. Hemos recibido por parte de la Iglesia cantidad de mensajes que nos instan como católicos a tomar iniciativas para evangelizar a través Internet. Pero hay un fenómeno reciente , presente desde hace apenas dos años sobre el que me gustaría hablar, ha sido “la revolución de la revolución”. Y me refiero a Youtube.

Poder ver, difundir o intercambiar vídeos con la facilidad pasmosa del novedoso sistema presentado por Youtube, ha abierto una puerta audiovisual que todavía está en expansión, y que cuenta con una audiencia potencial de millones de usuarios. Con ello las iniciativas de cristianos en general, no tardaron en apostar por avanzar dentro del fenómeno mediático, que progresivamente incentiva una selección de la programación, que puede acabar por fín con el predominio imperante de la baja moral impuesta por las grandes cadenas.

Desde iniciativas elaboradas como la dinámica televisión puesta en marcha porla diócesis de Málaga, a algo tan simple como un chico que frente a su web cam nos razona una demostración de la exitencia de Dios (os recomiendo hacer click y verlo), o a canales que nos muestran selección de los mejores videos de religión, pasando por los videos de ACI Prensa, o la actualidad religiosa que en un informativo diario nos presenta h2o news, encontrando también oraciones o hasta un joven que explica su vocación sacerdotal.

El campo de la evangelización en el desarrollo audiovisual de los videos online, está creciendo, y nosotros, los internautas católicos, estamos con ello, con todas las iniciativas valientes que salen cada día adelante.

¡Bienvenidos a la era Youtube!

Javier Tebas

4.11.08

Morir y perdurar en el tiempo

El 21 de Mayo de 1972, un hombre llamado Lazlo Toth se abalanzó con un martillo sobre la Piedad de Miguel Ángel en el Vaticano, causando serios destrozos a una de las obras de arte más admiradas. Su único objetivo era el de grabar su nombre en los anales de la Historia.
Quizás movido por el miedo - desencadenado en una paranoia macabra- este joven australiano (residente en Hungría) expresó fatídicamente el temor a que su persona, pasase por el mundo desapercibida por el resto de los humanos. O a que su recuerdo fuese solamente uno más entre tantos millones, anónimos y olvidados por el ineludible transcurso de los años.

La obsesión por hacer perdurar nuestro nombre en el tiempo, por encima de la mera voluntad ejemplarizante en la memoria de nuestros seres queridos, que nos sucederán en él. Pone sobre la mesa actitudes llevadas al extremo, como la de Toth, y tantas cada cual más calamitosa en la Historia del hombre, que son consecuencia de la propia naturaleza humana, encarcelada en la barrera mental de ésta concepción espaciotemporal, a la que través de nuestras limitaciones físicas estamos avocados hasta la muerte, o mejor dicho hasta la resurrección.

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