La muerte de Franco, una efeméride tabú
“Españoles. Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico. En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi voluntad constante ser hijo fiel de la Iglesia, en cuyo seno voy a morir…”
Han pasado más de tres décadas desde aquella mañana en la que Arias Navarro, visiblemente emocionado y conteniendo las lágrimas, leía el Testamento político de Franco, ante la mirada atenta de millones de españoles tras los televisores. Todavía hoy la efeméride de este fallecimiento aquel día 20 de Noviembre de 1975, sigue siendo para el pueblo español una ineludible fecha de memoria y reflexión.
Las misas que se ofician por su alma en muchas provincias, o los documentales y programas con los que las televisiones nos bombardean durante estos días, nos recuerda a todos en este trigésimo tercer aniversario de su muerte a la persona de Francisco Franco, quien opiniones aparte, es indiscutiblemente una figura clave para entender el siglo XX.
