Nosotros semos ansí de brutotes
Más de cinco años en estos pueblos y quizá ahora es cuando más me vienen a la cabeza historias, comentarios, charlas de aquellos primeros momentos.
Quizá la primera cosa que hice fue la de anunciar la celebración de la santa misa no solo los domingos, por supuesto, sino también entre semana, aunque he de reconocer que, generalmente, los martes no tengo horario fijo, ya que es el día que suelo dejar más libre para esas cosas que uno tiene que hacer fuera de las parroquias.
- ¿Y dice usted que misa algún día entre semana? No tenemos costumbre, no vendrá nadie.
- Es igual, yo toco las campanas, celebro y si vienen bien, y si no, rezaremos para que acudan.
- No se moleste. No sabe usted cómo es la gente de estos pueblos. Se cansará.
- Tampoco la gente de estos pueblos sabe cómo soy yo. Ya veremos.

La codorniz fue una revista española de humor que se publicó en España desde 1941 a 1978. Su lema era «la revista más audaz para el lector más inteligente». Así era. Había que leer no digo entre líneas, sino entre las entre líneas. Hoy, que hemos perdido el sentido del humor o, peor aún, nos pensamos que el sentido del humor son dos memes oportunistas, un repetir chistes más viejos que Ramón Tamames, y dos palmetadas en la espalda al grito de “qué bien te veo tía, o tío o tíe", La codorniz no tendría futuro.
Mi amigo Manolo nunca aceptó la crudeza de Filomena. Fue siempre un hombre convencido del calentamiento global acelerado y ante su terquedad de pensamiento no había realidad que le pudiera sacar no solo de sus certezas, sino de la necesidad de hacer propaganda de las mismas a tiempo y a destiempo.
Piensen y verán que no ando tan errado. Todas las grandes cuestiones del sínodo, al menos las más conocidas y divulgadas, son cosas que pasan por la entrepierna. A ver si no:
Mañana de domingo en Guadalix de la Sierra. Apenas unos minutos para que dé comienzo la misa de las 13 h. Servidor, a carreras de pueblo en pueblo. A llegar a la sacristía mi buena María, la gran colaboradora de la parroquia de Guadalix durante muchos años, me dice: