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11.09.22

Fin de fiesta

Las fiestas de los pueblos son lo que son. Los que tenemos tres pueblos, tres fiestas patronales… o más. 

Hoy ponemos el punto final a las fiestas de la Virgen del Buen Suceso en Braojos. En lo religioso, hemos tenido novena, misa solemne y procesión los días 8 y 9, ayer sábado, día 10, romería a la ermita con ofrenda floral y presentación de niños. Todavía hoy nos queda otra misa solemne a las 13 h. seguida de procesión. Antes, misas a las 11 en La Serna y a las 12 en Piñuécar. Muy entretenido, como puede verse. Cansado. Bastante cansado. Normal. Contento de cómo ha ido transcurriendo todo, pero cansado.

Consecuencia: que los próximos días los voy a dedicar a la tranquilidad: pasear, leer, rezar un poco, mimar a Socio y, básicamente, no hacer nada. 

Se lo digo porque durante unos días no voy a publicar. Mis lectores, tranquilos que no pasa nada. Mis detractores, que no se hagan ilusiones. En unos días volveré, con fuerza. 

Les dejo un par de fotos: una de las celebraciones de Braojos y el regreso con la Virgen desde la ermita al templo parroquial. 

8.09.22

Aquel catecismo holandés

En mis tiempos de relgioso joven, hablamos de los años setenta, el llamado vulgarmente “Catecismo holandés” era algo así como la excelencia de la nueva modernidad conciliar. Podíamos ignorar a santo Tomás, sonreír ante Trento, ironizar sobre los padres de la Iglesia y despreciar el Vaticano I. Pero… había realidades  intocables, infalibles y dignas si no de adoración, casi. 

De los primeros libros que uno se compraba y leía con fruición, fundamental era el catecismo holandés. Uno, con la formación de los catecismos nacionales de siempre, que hoy sigue siendo mi base, de repente se topaba con lo que te presentaban como la síntesis de la nueva y definitiva teología según el Vaticano II, y quedabas más atónito que Moisés ante la zarza. Es verdad que ya desde entonces ese catecismo tuvo que incorporar con carácter de urgencia algunas correcciones básicas, pero ya se sabía que Doctrina de la Fe no llegaba a la suela del zapato a los obispos holandeses. 

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6.09.22

Reivindicación del hermano mayor

Ya está bien de presentar al hijo mayor como ese malvado que no se alegra de la vuelta del hermano pequeño. Vamos a repensar la historia que tiempo habrá de sacar las conclusiones. 

Una casa y una hacienda. Un padre y dos hijos. El pequeño pide su parte de herencia, se larga y la derrocha en malos pasos, incluyendo prostitución. El mayor se queda en casa trabajando a las órdenes del padre. El pequeño se arruina, no encuentra un trabajo que merezca la pena, pasa hambre y decide volver. El padre lo recibe gozoso, mata el ternero cebado y monta una gran fiesta. El hermano mayor se queja por lo que considera trato diferente: toda la vida trabajando y ni un cabrito para comerlo con mis amigos y a este… 

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1.09.22

¿Inconsciencia o plan deliberado para la liquidación?

Los datos son tercos y a nadie se le escapan. La tan por algunos cacareada antes primavera conciliar y ahora primavera de Francisco no es más que una mentira repetida con la loca pretensión de que llegue a ser verdad. Estamos bajo mínimos.

Sabemos, por ejemplo, que, en Hispanoamérica, mientras el número de católicos se desploma, crecen como setas las iglesias evangélicas. Lo de España es trágico. Pueden buscar datos. No se bautizan ni la mitad de los niños que nacen, las bodas por la iglesia apenas suponen algo más de un 10 % del total de los matrimonios que se celebran, y el porcentaje de jóvenes que se consideran católicos apenas llega al 50 %. A esto añado, experiencia propia y de compañeros cercanos, que hasta en los pueblos más pequeños, que suelen ser más tradicionales, ya se va dando el caso de sepelios sin presencia de sacerdote. No voy a entrar en más datos. Cierres de conventos y escasez de vocaciones ahí están.

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25.08.22

Había una vez un ficus

En la parroquia de san Jacinto de Sevilla. Alguien lo plantó y mira por donde a ese ficus le dio por crecer y crecer y empezar a dar problemas. Parece, eso cuenta la prensa, que en una ocasión el desprendimiento de una rama causó serias lesiones a una buena mujer. También se cuenta que las raices del arbolito originaban graves problemas en la propia edificación. No será ni la primera vez ni la última que estas cosas suceden.

Desde la parroquia, con un enorme consenso y muchísimos apoyos, se llevó el problema a las instancias municipales correspondientes y el ayuntamiento, después de valoraciones y estudios, se supone, dio permiso para talar el ficus. Ya está. Un árbol, un ficus, que tampoco es el del la ciencia del bien y del mal,  que es un problema para personas y edificios, se tala y, como suele decirse, aquí paz y después gloria. 

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