Miedo al tiempo, miedo al silencio
En cualquier caso, es igual, pero hoy me quiero referir especialmente al momento de la comunión y la proliferación de ministros extraordinarios por la cosa de que no se alargue la celebración. Salvo grandes celebraciones y algunas misas con una asistencia realmente extraordinaria, no pasa nada porque la distribuya el celebrante y se demore unos pocos minutos.
Lo que alarga las celebraciones no es especialmente el momento de la comunión. Yo invitaría a acudir un día con un cronómetro e ir marcando el tiempo que se nos va en cosas del todo discutibles:
- Moniciones, introducciones, morcillas varias.
- Homilías interminables
- Procesión de ofrendas
- Cantos (cuántas veces el celebrante tiene que parar hasta que los del coro acaban).
- Avisos sin tasa
¿Y el problema son los tres minutos de más en la comunión?






