Pepita no pudo aguantar más, pero es que semos ansí
Parroquia cualquiera. Pepita, religiosa de edad más que cierta, pizpireta donde las haya, poquita cosa en lo físico y un corazón generoso hasta lo inimaginable. Misa de la tarde de un día cualquiera de diario. Presidida, vamos a decir, por don Severiano, que, como dirían en mi pueblo, era largo de pastorela, vamos, de enrollarse con facilidad. Pasaban los minutos y ni aportaba nada ni veía cómo acabar la homilía. Hasta que Pepita, con un suspiro que le salió de las entrañas, exclamö:
- ¡Ay que pesao!
Me acuerdo con frecuencia de Pepita, fallecida hace muchos años cuando leo y escucho las mismas cosas de siempre, pero sin concretar nada de nada, ni por qué, ni para qué ni el cómo.
- Diálogo, sinodalidad, escucha, participación, que todos intervengan.
- ¡Ay qué pesaos!

He presentado esta semana 
La verdad es que a uno le preguntan de todo. No sería la primera vez que una familia me pide referencias sobre la parroquia Tal o la asociación Cual. Como puden imaginarse, por más que uno tenga amigos en muchas partes, no es fácil hacerte una idea del funcionamiento de tal comunidad o las garantías de ese movimiento. Por otra parte, tampoco es tan complicado. Basta saber que el talón de Aquiles de cualquier parroquia es su liturgia. De ahí, el título del post.