15.09.26

Abrumado. Crónica de un final y un principio

Abrumado. Es la palabra exacta. 

Les contaba el otro día la despedida en Piñuécar. Bien me creía yo que ahí paraban las emociones. Total, despedida por todo lo alto había tenido también en Braojos y La Serna y solo quedaba Gandullas, que apenas hacía dos años que me lo adjudicaron. Mis previsiones eran claras: un adios tras la misa del sábado y algún achuchón a la salida. 

Son 75 habitantes y a la misa dominical, que celebramos el sábado por la tarde, suelen acudir en torno a quince personas. Pues bien, me revisto y cuando salgo a decir misa me encuentro la iglesia llena. Más de medio pueblo. Y acaba la celebración y ahí que me sale Paquita leyendo una cosa. Je. Porque hubo merienda, regalos, una carta preciosa. 

  • Pero bueno, si apenas  he estado aquí un par de años. 
  • Sí, pero le hemos cogido mucho cariño.

Así empezaban su carta: “Querido Don Jorge: Hoy nos cuesta encontrar las palabras adecuadas, porque algo se muere en el pueblo cuando un cura se va, y más cuando ese cura ha dejado una huella tan profunda en el nuestro. Se marcha a la Iglesia de Miraflores para asumir su nuevo servicio como Vicario, y aunque nos alegramos de corazón por su nuevo destino, no podemos evitar sentir el vacio que nos deja aquí".

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12.09.26

Los serranos tienen su corazoncito. Gracias, Piñuécar

Nueve años. Estoy escribiendo este post casi a carreras antes de cerrar el ordenador y terminar de recoger las últimas cosas. Se abre el momento de una nueva etapa ahora como vicario parroquial de Miraflores.

Esta semana última ha venido cargada de afecto y emociones. Los serranos somos poco dados a los besos y achuchones. Nuestra expresividad está a la altura de cualquier piedra berroqueña del entorno. Tenemos nuestro corazoncito, pero debe ser cosa de educación, costumbre o un ADN peculiar lo que nos lleva a quedarnos con todo muy adentro. Por eso encontrarme en estos días de despedidas con tanta gente que ha acudido y la novedad de las emociones, las lagrimitas, aplausos y regalos y detalles que salen del corazón, pues uno, tambien duro y forjado entre peñascos, acaba con un nudo en la boca del estómago que al final revienta en lágrimas.

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9.09.26

Entre el fidiómetro y el devotómetro

Me sale poner en medio el idiotómetro, incluso el gilipollómetro, y no me voy a quedar con las ganas. 

Ayer terminé las fiestas de mis pueblos. El remate braojeño, ciertamente espectacular: cuatro días con misa solemne, procesión, subasta de varas y ramos y aperitivo popular, y un día de romería a la ermita. Nada mal. Mucha asistencia, especialmente a la romería, con un rito que se repite año tras año: traslado de la Virgen hasta la ermita, con acompañamiento de dulzainas, trajes serranos y baile de jotas. Al llegar, subasta de varas y ramos, ofrenda floral, misa “serrana” solemnísima con compañamiento de guitarras, laúdes, tambor y dulzaina, y, al acabar la misa, presentación de niños a la Virgen. Aperitivo una vez más, y traslado de nuevo a la parroquia. 

Yo no tengo homologado fidiómetro alguno que me permita calibrar si la fe de los braojeños y su cariño hacia la Virgen del Buen Suceso son suficientemente conciliares, sinodales, maduros, insertados en la realidad y comprometidos con la causa de los pobres y el calentamiento planetario. Es más, si les preguntase por el particular simplemente me responderían con un muy expresivo ¿mande? Tampoco un devotómetro para discernir entre devociones maduras, superstición, costumbres y repeticiones de loro. Vaya usted a saber. 

Eso sí, tengo un gilipollómetro que me permite detectar a distancia tanta cursilería en forma de “falta formación", “hay que actualizarse", “superar lo tradicional” y “ofrecer nuevos enfoques teológicamente más ricos y precisos". Cosas mías.

Romería de la virgen del Buen Suceso. Los braojeños, felices con  la Virgen y portando cada uno su ramito de flores para la ofrenda. Los mejores trajes tradicionales para que se note que es fiesta grande, hasta los chiquitines, y la Virgen ese día de serrana, con su refajo y su mantón. 

No sé que hubieran marcado este pasado sábado el fidiómetro y el decotómetro. Me da igual. La gente sabe de amores a la Virgen y lo expresan no cómo pretenden los sabios de este mundo, sino según lo aprendido de sus mayores. Y parece que va bien. 

Los serranos somos duros a la hora de mostrar sentimientos, pero las lagrimitas asoman incluso alguna vez y si hay que dejar salir los sentimientos un día, pues se hace. 

Hablé en la homilía de lo bonito que es querer a la Virgen con apellido, porque si bien es verdad que solamente hay una, uno tiene todo el derecho del mundo a decir que si, que una, pero mi virgencita del Buen Suceso es algo muy especial. Concluí la homilía diciéndoles que me llevo a la Virgen del Buen Suceso en el corazón, y que ante ella seguiré rezando cada día por los braojeños. Se me quebró la voz… y entonces rompieron en un aplauso enorme allí en la ermita que no acababa nunca. Terminamos llorando todos, yo abrazado al buenazo de Cándido, ese sacristán fidelísimo y hoy gran amigo. 

Oiga, D. Jorge, que no se puede aplaudir dentro de la misa. Bah. Trabajo para el gilipollómetro. 

7.09.26

Algunas cosas MUY CONCRETAS con motivo de mi traslado a Miraflores

Muchos de ustedes se han volcado con estos pueblos serranos de mil maneras. Creo que bien podemos decir que se han sentido de alguna manera feligreses y como tales han sabido comportarse. Por eso creo que es bueno aportar algunas consideraciones:

La primera, mi agradecimiento y el de todos mis feligreses. Si en ocasiones hemos podido salir adelante, ha sido gracias a su generosidad. Dicho esto:

SAN JOSÉ DE LA SIERRA. La imagen de san José queda en la parroquia de Braojos. Desde ahí seguirá velando por todos nostros. La comunión de los santos lo garantiza. 

INTENCIONES DE MISAS. Tengo el compromiso de celebrar algunas ya anotadas desde ahora hasta fin de año. Cuenten con ello, pero no puedo comprometerme a recibir más intenciones, al menos de momento, mientras no hable con el párroco responsable de la parroquia de la Asunción de Miraflores. 

DONATIVOS Y LIMOSNAS. Esté yo, o no esté, esos pueblos siempre están necesitados. Hagan como vean más conveniente. 

PAGO DE UNA AVEMARÍA por leer el blog. Eso hay que mantenerlo. Por Braojos, La Serna, Piñuécar y Gandullas, y añadimos Miraflores. 

CUENTA DE MAIL. Como habrán visto en el blog, he cambiado la dirección de cuenta de correo electrónico. La actual es de las parroquias de estos pueblos y desde ahora la administrará el nuevo párroco, D. Óscar González. A partir de ahora utilizaré la cuenta [email protected]  

DESPEDIDA Y COMIENZO. Este próximo domingo, día 13, celebraré todavía las misas de los cuatro pueblos. El sábado, a las 19 h., en Gandullas. El domingo, como siempre: 11 h en La Serna, 12 h Piñuécar y 13 h. Braojos. A partir del próximo lunes, día 14, estaré plenamente en Miraflores. Allí me tienen.  

Seguiré con el blog, y seguiremos con el informativo semanal. Poco a poco. 

5.09.26

Qué pasa en la Iglesia. Nº 133

ESPAÑA

1. El ridículo ante Ceuta. Como Iglesia, salvo alguna excepción, hemos hecho el ridículo. 

2. Torreciudad. El lío que no cesa. Aquello es lo que es por lo que es. El amago de dimisión de Pérez Pueyo, patético. 

3. Sigue el proceso de beatificación de la reina Isabel. Una excelente noticia. 

MUNDO

4. El cardenal Ouellet gana demanda por abusos. Ya está bien de aguantar calumnias. 

5. El papa ordena quitar mosaicos de Rupnik. De las publicaciones vaticanas y de Lourdes. Más veremos. 

6. Aprender a decir no. Es que una Iglesia que tolera todo es una Iglesia que no sirve para nada. 

7. Qué pretenden los obispos italianos. Triste que Avvenire admita cosas en contra de la doctrina. 

 8. El fin de los cementerios tradicionales

9. Una parroquia de confianza. Las familias tienen derecho y obligación de buscar una parroquia así. Ya lo dijimos en el blog  hace años.