Qué pasa en la Iglesia. Nº 129
ESPAÑA
1. Invasión o problema humanitario. No seamos ingenuos.
2. Desde la Conferencia episcopal. “Es urgente ofrecer una respuesta adecuada a los más de 1.000 menores". “Apelo a las autoridades y a los responsables políticos para que actúen con responsabilidad, humanidad y celeridad ante esta grave situación.” Bla, bla, bla…
3. Respuesta de las distintas comunidades religiosas: “Basta ya. Ceuta no se rinde".
MUNDO
4. Ley fundamental del Vaticano. Lo que sería la constitución civil de un estado soberano.
5. Liturgia tradicional. Es urgente una solución.
6. Caritas secularizada. En España lo sabemos. En Francia, también.
7. Fundación CARF. Destinó el 80% de sus recursos, más de 6,3 millones de euros, a financiar la formación de 1.960 seminaristas y sacerdotes procedentes de 85 países y más de 1.200 diócesis
8. Salvar un altar. Hacer altares sencillos sale carísimo.
9. Disparates del caso Rupnik.
9 comentarios
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D Jorge, lo verdaderamente urgente es detenernos a examinar si los textos del Oficio de Lecturas y las traducciones actuales dicen la verdad. Si las fuentes son fidedignas —como atestiguan San Justino, San León Magno y las Constituciones Apostólicas—, la conclusión es ineludible: durante los cuarenta días posteriores a su resurrección, Cristo instruyó a los apóstoles sobre la celebración de la Liturgia Eucarística. S Justino en el oficio de lectiras de la solemnidad del tercer domingo de Pascua lo dice sin ambages: Cristo instituyó en rito de la Paz y la plegaria universal de los fieles y celebró en vernácula por lo que si Cristo celebró en vernácula , lo tradicional es ir a misa en vernácula. Aparte de la claridad de San Justino , tambien lo afirma san Leon Magno y las constituciones apostolicas
Si esto es así, existen partes de la liturgia que poseen una institución propiamente divina y que nunca debieron suprimirse. A partir de esa premisa fundamental deberíamos replantearnos lo demás, pues los católicos de hoy no somos responsables de una visión histórica a menudo incompleta.
Conviene situarse en el contexto de aquella época, donde no existían las distracciones modernas y un periodo de cuarenta días permitía una enseñanza profunda y prolongada. A menudo manejamos una perspectiva demasiado reducida de las apariciones pascuales. Personalmente, es un periodo que me fascina, por lo que procuro estudiar a fondo todo lo referente a aquellos días y a las enseñanzas que Cristo transmitió entonces.
Los hechos son inapelables. Por un lado, las fuentes patrísticas confirman que Cristo instruyó a los apóstoles y celebró los sagrados misterios en el idioma cotidiano, el que todos entendían. Por otro lado, la propia Última Cena fue en vernácula.
Pretender que la verdadera "tradición" es rezar en una lengua ininteligible para el pueblo es una mentira monumental. Si el modelo indiscutible es el de Cristo, todo lo que se aparte de él rompe con el origen. Calificar de "tradicional" un rito que le da la espalda a la lengua viva del pueblo es falsificar el Evangelio y mofarse del mandato fundacional del Maestro. Lo que Cristo instituyó se respeta; lo demás es invento de sacristía.
Y respecto a lo del primer comentarista, Cristo no pudo estar detrás de un rito cuya introducción vació inmediatamente seminarios y conventos hasta hoy, y diezmó a los creyentes de naciones enteras también hasta hoy.
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A esto ya te ha contestado el Padre Aberasturi en su blog, y te repito lo que te ha dicho:
"No creo que haya sido el rito. Para cuando se implantó, ya se había vaciado lo que afirmas. La causa va siempre antes que el efecto, en toda y legítima lógica"
Y yo respondo que el rito, rápidamente universalizado, no ha restañado la fe herida de los antaño países católicos, ni ha protagonizado nada parecido a las épicas campañas misioneras que se llevaron a cabo con la misa tradicional por delante.
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Todo eso lo supera con creces la Misa que describe san Justino, vigente tal cual durante los primeros cinco siglos: en lengua vernácula, concelebrada, con el beso de la paz y la plegaria universal de los fieles. Vamos, un auténtico calco de la Misa de san Pablo VI.
Y es un hecho que durante esos cinco siglos no hubo cismas ni fracturas como la protestante; al contrario, soportando la persecución más sangrienta, el Imperio romano entero se convirtió en apenas tres siglos.
Podría usted ser honesto y mirar la historia al completo, en lugar de cercenarla. No olvide que tanto el cisma de Oriente como el protestantismo surgieron cuando la liturgia ya se había alejado de la que Cristo instruyó, tal como atestigua san Justino.
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