Obispos que me caen especialmente bien
Todo obispo ordenado como tal con mandato apostólico es obispo de la Iglesia católica y tiene, cómo no, mi respeto. Eso sí, uno tiene derecho a decir que hay obispos que me caen mejor que otros.
La inmensa mayoría de obispos del mundo y de España ni bien ni mal sino todo lo contrario. Llevan adelante su ministerio con una cierta dignidad sin entrar en detalles. No vamos a esperar de ellos grandes cosas, pero tampoco especiales estropicios, que tal y como está el panorama, es para darse con un canto en los dientes.
Saben mis lectores, y los seguidores del programa de noticias del viernes, que no acabo de llevarme bien con la gran mayoría de los sinodalizados alemanes, que soy más que benévolo con los africanos y con los norteamericanos una de cal y otra de arena.
Entre los ya purpurados algunos son para un servidor y los amigos de la red, auténticos puntos de referencia. ¿Cómo no voy a nombrar a Müller, Sarah, Burke, Zen o Rouco? Y luego van apareciendo otros, obispos de base de verdad, que vas descubriendo y ante los cuales te quitas el bonete.
Uno de ellos es el obispo Rob Mutsaerts, auxiliar de la diócesis de Bolduque, en Holanda. Me impactó la carta abierta que en agosto dirigió al papa León XIV sobre sinodalidad, y que no tiene desperdicio.
También hay que destacar lo que dijo en una entrevista hace apenas unos días, recomendando a los fieles que busquen una parroquia donde se viva y se celebre la fe correctamente: “Si hay una mala Misa Novus Ordo, me temo que no puedes cambiar a esos sacerdotes. Así que vete a otro sitio, afirmó Mutsaerts. Antes pensaba: Apoya a tu propia parroquia. Ya no digo eso, porque allí puedes perder la fe. Ve a algún lugar donde pienses: Esto es correcto, esto es auténtico, esto es verdadero".
Y en otro momento, preguntado por la manera de conservar la fe en el actual contexto eclesial, Mutsaerts recomendó mantener las prácticas ordinarias de la vida católica: acudir a una buena Misa, rezar el Rosario, buscar la verdad y dar buen ejemplo. “Haz las cosas católicas de siempre. Ve a una Misa donde haya una liturgia adecuada, reza el Rosario, da buen ejemplo", afirmó.
Pues me cae muy bien este obispo. Y hay más, pero lo dejaremos para otro momento.

Las discusiones que más me hartan no suelen ser agnósticos o incluso anticatólicos. Sé de que van y hasta dónde puede ir a cosa. Más me joroba debatir con católicos tan ignorantes como soberbios y que, tras asistir a cuatro charlas y dos experiencias argumentan desde la superioridad.
Han pasado diez años, así que toca recordar los hechos. El 19 de marzo del año 2006 se publica la exhortación apostólica postsinodal “Amoris laetitia” del papa Francisco sobre el amor en la familia. Una auténtica conmoción en grandes sectores de la Iglesia. Tras la claridad de “Familiaris consortio” nos encontramos con vaguedades y puertas abiertas a lo que para muchos era renunciar a los principios esencales de la fe y la moral católica.
Dicen que donde más se nota una homilía improvisada es en que el predicador no sabe terminar. Empieza como puede, sigue dando vueltas a lo ya expuesto, unas generalidades por aquí, otras por allá, unas pocas más por acullá… y no consigue rematar faena de forma más o menos digna. Y, encima, muy posiblemente, se eterniza para no decir nada.