Miedo al tiempo, miedo al silencio
En cualquier caso, es igual, pero hoy me quiero referir especialmente al momento de la comunión y la proliferación de ministros extraordinarios por la cosa de que no se alargue la celebración. Salvo grandes celebraciones y algunas misas con una asistencia realmente extraordinaria, no pasa nada porque la distribuya el celebrante y se demore unos pocos minutos.
Lo que alarga las celebraciones no es especialmente el momento de la comunión. Yo invitaría a acudir un día con un cronómetro e ir marcando el tiempo que se nos va en cosas del todo discutibles:
- Moniciones, introducciones, morcillas varias.
- Homilías interminables
- Procesión de ofrendas
- Cantos (cuántas veces el celebrante tiene que parar hasta que los del coro acaban).
- Avisos sin tasa
¿Y el problema son los tres minutos de más en la comunión?
Luego está lo del miedo al silencio, especialmente en algunos momentos. También me refiero a la comunión. Y me planteo un par de cuestiones:
- ¿Es obligatorio cantar mientras se distribuye la comunión? Sinceramente creo que no.
- Y en caso de que se cante ¿hay que rellenar todo el tiempo cantando algo? Es decir, imaginemos un pequeñito canto de comunión. Pero… los del coro, los responsables del canto, descubren que aún queda gente en la fila, y entonces deciden que hay que cantar lo que sea porque queda gente. Por mí podrían descansar un poco. Es más, podría suceder que ya iniciada la canción, anque se haya termninado de distribuir la comunión, hay que acabarla, siempre y cuando no se decida otra de acción de gracias.
Y claro, al final, andamos mal de tiempo, así que no podemos dejar de acción de gracias más que unos segundos.
Yo propondría un par de cosas:
- Menos ministros extrordinarios, salvo especialísimas circunstancias,
- Y en la comunión no cantar o cantar lo justito de forma que tengamos silencio suficiente.
P.D.: Acostumbrado a mis pueblecillos, llegar a la iglesia de Miraflores y ver sábado y domingo prácticamente llenas tres misas y la cuarta hasta arriba… impresiona.
36 comentarios
«Instrucción Inmensae Caritatis, art. 4.1.
Instrucciones sobre algunas cuestiones... colaboración laicos. 1988: Art. 8,2.
Código Dcho. Canónico, 230, 910.
Instrucción «Redemtionis Sacramentum», 2004: Art. 156-158.
Estoy totalmente de acuerdo con usted.
La Comunión es un sacramento y los fieles reciben los sacramentos de manos consagradas.
Los ministros ordinarios de la Comunión son el obispo, el presbítero y el diácono. Es decir, quienes han recibido el sacramento del orden.
Cuando se autorizaron a los ministros extraordinarios, tal parece que no se puso atención a la palabra "extraordinarios", lo que significa, como usted bien dice "en especialísimas circunstancias".
Hace muchos años, cuando servía como monaguillo en mi parroquia, aunque era un niño pequeño, me enseñaron a servir en el altar desde un escalón abajo, porque el nivel más alto del altar está reservado a quienes han sido ordenados. ¿Tocar la superficie del altar? ¿Poner las manos en la puerta o, por decir lo menos, en la cortina del sagrario? ¿Cargar un copón con formas consagradas? Todo eso era impensable.
Aquellos eran otros tiempos. Hoy cualquier vecino, o vecina, abre el sagrario, reparte la comunión y hasta hay casos de que se encarga de llevar el viático.
Le cuento una anécdota. Una vez el Cardenal Rafael Merry del Val celebró la Santa Misa y, al momento de la comunión, se percató de que, por descuido, el sacerdote que había celebrado antes de él en ese mismo altar, había dejado el sagrario abierto. Para llamarle la atención le hizo una sola pregunta: "¿Usted alguna vez ha dejado abierto el cajón en donde guarda su dinero?". Quien es fiel en lo poco es fiel en lo mucho. Por las palabras de Merry del Val se me ocurre una sugerencia para los párrocos aficionados a los ministros extraordinarios de la comunión. Que antes de permitirles abrir el sagrario y tocar formas consagradas, les den las llaves de su escritorio, de su archivo, de su oficina, de su casa y de su automóvil y también, ¿por qué no? la clave de acceso a su cuenta bancaria. Después de todo, si les confían a Jesús Sacramentado, lo material es lo de menos.
Discúlpeme Padre, por mi comentario tan extenso.
Rezo su Ave María.
Lo de "morcillas' me da que define muy bien.
Las canciones: de verdad, creo, que estaría muy bien revisarlas, y acotarlas; y creo reza mucho mejor en latín.
El silencio: pareciera que tal vez sería necesario disponer de desfibriladores, por si alguien cree que no pudiera soportarse.
Ave María
Cantamos demasiado Y cantamos.. a veces muy mal.
Sobre todo en la misa diaria, que por diaria no debe prolongarse demasiado.
Nosotros solemos cantar la antífona de comunión nada más empieza a comulgar el sacerdote, como marca la OGMR, que suele ser una frase corta. Comulgamos el coro y, mientras comulgan los fieles, cantamos otro canto acorde con la antífona o el Evangelio. Después dejamos un respetuoso silencio sagrado, porque el coro también tiene derecho a tener su momento de oración personal después de comulgar.
Lo que sí hacemos, y lo recomiendo a todos los coros, es no cantar el canto de presentación de dones durante la Cuaresma, por el tema de la austeridad. Y es más, que el sacerdote presente los dones en silencio, opción que también marca la OGMR. Es impresionante la sensación de sacralidad que produce ese silencio.
Hace mes y medio en la Iglesia de la Concepción , en Huelva, el celebrante , a la hora de la comunión se descuelga con un :"Sarita, me ayudas a dar la comunión?
Así que me he pasado el verano yendo a la misa en latín de las 11 en la Rábida.
En mi parroquia en las Misas de invierno gélido con 20 personas en la misa de primera hora de la mañana ayuda a dar la comunión el ministro extraordinario. Sacerdote y ministro extraordinario y esto se mantiene todo el año.
Voy a contar algo, lo voy a contar todo a terceros que pueda para no dar pistas y poderlo contar:
Deberían de revisar algo muy importante y es la pastoral de enfermos. En la pastoral de enfermos deberían de llevar la comunión los sacerdotes o en su defecto los diáconos si los hubiese. Por favor laicos no. Errores que cometen los laicos a veces en esta pastoral: ir por la calle hablando mientras portan el Santísimo de temas profanos. Portar el Santísimo en algo parecido a un pastillero con plástico blanco en el interior y dorado en el exterior. Explican el Evangelio y cometen errores. Sacerdotes por favor, la Eucaristía es suya, tengan muchísimo cuidado en que manos la dejan: si, ya sabemos que son bautizados, gente de la pastoral de enfermos. Vayan ustedes a llevar la Eucaristía a los enfermos.
Conviene cantar el canto de entrada, la antífona del salmo responsorial, el verso antes del Evangelio, durante la presentación de las ofrendas, durante la comunión y una antífona mariana al final de la Misa.
Cuando se pueda, cantar en latín Kyries, Gloria, Credo, Sanctus, Agnus Dei.
Aprovechando que no me conoce nadie (eso espero), personalmente nunca un sermón me ha servido me ha servido en mi vida de oración. Me sirve Royo Marín, Lanspergio,... ¿pero los sermones de los curas? Solamente una vez un sacerdote en un retiro, dijo algo que no sé que harían los demás, pero yo me puse las pilas rápidamente. Fueron dos palabras, pero muchas veces me acuerdo de esas dos palabras, y me pongo las pilas rápidamente. Pero esto no es lo normal. Y otra vez no en un sermón, sino el sacramento de la penitencia, el sacerdote me dijo una cosa pero no me la explicó ni me dio la razones para decirme eso, y entonces me puse a pensar, y a leer, y como no encontraba la respuesta, el Espíritu Santo me inspiro que fuera a Biblia y volviera a leer un capítulo entero de un libro concreto porque ahí estaba lo que me había dicho el sacerdote y fue clavado. Increíble. Y luego seguí dándole vueltas porque había leído en el Derecho Canónico... y no me encajaba, y entonces el Espíritu Santo me iluminó del todo, y lo comprendí todo a la perfección. Ha sido una gracia de Dios. Pero el Señor para darnos su gracia quiere que nosotros pongamos un pequeño "sustrato" de nuestra parte, en este caso el "sustrato" lo puso el sacerdote en el sacramento de la penitencia. Y ha sido una experiencia espiritual brutal.
A Dios hay que acercarse con TEMOR Y TEMBLOR.
Los sacerdotes además de consagrados, además de haber sido ordenados, además de haber sido ungidos, son ALTER CHRISTUS.
Los diáconos, y religiosos, y los laicos, NO somos ALTER CHRISTUS.
Los sacerdotes tienen una dignidad muy por encima de cualquier otro bautizado porque ellos son con Cristo la cabeza de la Iglesia, mientras que el resto de bautizados somos el Cuerpo Místico.
Otras , generalmente improvisadas, aportan poco...
Si son de más de 8 -10 minutos, suelen aburrir y repetir una idea dicha de mil maneras. Hay que prepararlas a conciencia.
Hay homilías en que el celebrante se quiere lucir con exposición de su enorme cultura. Un error
Hay otras , pocas por desgracia. en que en cinco minutos se dicen tres ideas llenas de Evangelio y de sabiduría.
Cantos en la comunión???? A veces el texto del canto invita a una reflexión y a un acercamiento a un pasaje del Evangelio
Que la gente desentone ....es secundario. No todo el mundo es José Carreras o Pavarotti. Dios no creo que exija haber estudiado solfeo ni haber ido a un conservatorio.Sino que valorará el que alguien exprese como pueda ( incluido el silencio) su diálogo con Él .
Tampoco es un disparate poner por los altavoces música de una cantata de Juan Sebastian Bach
O el silencio..
Todo tiene sus ventajas
Hay una iglesia donde los "extraordinarios" (el adjetivo calificativo es claro, "extraordinario", casos especiales) y los/las acólitos/as, están a la orden del día. La cuestión es que haya muchos "participando"; como si el resto de los fieles no participara.
Por otro lado, se podrían recuperar los comulgatorios, facilitaría la formación de la fila y ofrecería la posibilidad de comulgar de rodillas.
Rezo la preceptiva Ave María.
Yo busco misas (y las encuentro) en las que en el momento de la Comunión no se canta, y solo se escucha al sacerdote con "el Cuerpo de Cristo". La diferencia es tan enorme, tan abismal, que no entiendo porque no se aplica esto por norma.
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Tiene toda la razón Raurel, y de hecho ese silencio en la Comunión permite escuchar lo verdaderamente esencial.
Hay un fenómeno curioso con el Novus Ordo Missae: si uno solo escuchara a los habituales profetas del desastre, pensaría que para encontrar una misa devota, reverente y libre de invenciones raras hace falta una máquina del tiempo o una expedición arqueológica. Pero la realidad es bastante más sencilla y luminosa: esas misas cuidadas, bellas y vividas con auténtico fervor existen, abundan y están al alcance de cualquiera que busque con un mínimo de honestidad.
No hace falta retorcer la narrativa ni dejarse llevar por las exageraciones de quienes insisten en contraponer épocas como si la Iglesia hubiera empezado ayer o se hubiera extinguido anteayer. Al fin y al cabo, el punto mil trescientos cuarenta y cinco del Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda algo muy simple citando a San Justino en el siglo II: la estructura fundamental de la liturgia se ha conservado a lo largo de los siglos, desde la alborada de la fe hasta nuestros días.
A veces, el misterio no necesita acompañamiento musical ni grandes artificios; le basta el peso de dos palabras pronunciadas en la quietud: "El Cuerpo de Cristo".
Las preces! Algunas veces no duele oírlas; otras sí. Ya me entienden los que lo entiendan....
Si el sacerdote está despierto podría...
En mi parroquia de pueblo solo hay un día al año en que hay ministros extraordinarios de la comunión y es el 1 de noviembre.
La iglesia está de bote en bote porque vienen los que viven fuera y seguido a la misa hay responso en el cementerio y se intenta no alargar la celebración
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