El escándalo de la fidelidad o la dictadura de los flexibles
Hablaba ayer con un buen amigo sacerdote. Joven, muy buena formación y creo que las ideas suficientemente claras. Me decía que lo que más le está sorprendiendo en su corta vida sacerdotal es encontrarse con que la fidelidad en cosas que debieran parecer simples le está suponiendo graves dificultades.
Por ejemplo, en la liturgia. Acude a concelebrar en un funeral en la parroquia de X. Cuando se está colocando su estola morada como manda la liturgia, el celebrante le dice que no, que usarán el verde porque es color de esperanza. En otra ocasión similar que el blanco, porque es la pascua definitiva del difunto. Y cuando este sacerdote dice tímidamente que la liturgia pide el morado, porque es una misa en sufragio del alma del difunto, la respuesta que recibe es que vosotros los jóvenes solo pensáis en las normas.

Hace tiempo escribí sobre la
En estos días han aparecido artículos en diversos medios analizando los datos de audiencia de la información religiosa en España. Si no lo han hecho ya, tienen obligación de leer despacio y a conciencia
Qué mal deben pintar las cosas, qué malas las noticias, las encuestas y las impresiones para que medios que en otros tiempos se mostraron tan críticos con san Juan Pablo II y Benedicto XVI hayan tocado a rebato las campanas de su redacción, llamado a todos los colaboradores y se inventen formas, adhesiones, estudios y teologías para decirnos que viva Francisco y que es obligatorio aplaudir cualquiera de sus ocurrencias, sea la que sea, bajo pena no de condenación eterna, porque estos son de los del infierno vacío, que lo acaba de decir el papa, pero sí de romper la comunión eclesial, que es el mantra que se han buscado para acallar cualquier voz discrepante.
Es el último reducto de los monjes jerónimos, que llegaron a ser más de mil en el siglo XIX y que tras la exclaustración obligada fruto de la desamortización, llegaron a extinguirse. Hoy la