El arzobispo de Granada planta cara al león rugiente
“Estad alerta y velad, que vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda rondando y busca a quién devorar” (1ª Ped 5,8)
No abundan los cristianos capaces de plantar cara al ídolo de lo política y socialmente correcto. Da igual que sean seglares que sacerdotes, religiosos u obispos. La comodidad de dejarse llevar por la corriente es una tentación en la que se cae fácilmente. Por eso, cuando una periodista italiana saca un libro y le pone como título una frase de la epístola de san Pablo a los Efesios, se monta un cirio de padre y muy señor mío. Pero ojo, no en Italia, donde la obra se ha vendido como rosquillas. El escándalo tiene lugar en España, donde llevamos muchos años siendo sometidos a la dictadura político-mediática del laicismo de izquierdas y de derechas que nos impone la ideología de género, la degeneración de la institución familiar y el aborto.

A lo largo de los veinte siglos de historia de la Iglesia, muchos fieles, seglares, religiosos, sacerdotes, obispos, cardenales y Papas han cometido actos infames. Ciertamente son una minoría comparada con las miriadas de santos que pueblan el cielo. Pero no hay razón alguna para justificar dichos actos. Tampoco para esconderlos. La Biblia misma está llena de ejemplos de hombres y mujeres que pertenecían al pueblo de Dios cuyo comportamiento no era ejemplar. Sin ir más lejos, el rey David, de cuyo linaje procede el Salvador, se acostó con la mujer de unos de sus soldados, la dejó embarazada y para esconder su pecado cometió otro mayor. Ordenó la muerte de su marido. El profeta Natán se encargó de señalar su múltiple crimen.
Desde determinados sectores del progre-eclesialismo español se viene anunciando -o más bien deseando- la aceptación por parte del Papa de la renuncia del cardenal Rouco como arzobispo de Madrid. Su Excelencia Reverendísima cumplió 77 años el pasado 24 de agosto, así que ya lleva más de dos años de prórroga al frente de su archidiócesis. Se podría pensar que ni Benedicto XVI ni Francisco han querido “jubilarle” antes debido a su condición de presidente de la Conferencia Episcopal Española. No sabemos, aunque yo más bien creo que no, si Benedicto XVI tenía en mente ese asunto, pero hoy queda claro y diáfano que no es el caso del papa Francisco.
Mons. José Ignacio Munilla concedió hace un par de días una entrevista de media hora a Euskadi Irratia. La misma tuvo lugar en euskera, pero alguien debió traducir parte de la misma al castellano, de forma que a las pocas horas teníamos en las agencias -sobre todo Europa Press- algunos titulares. En InfoCatólica
En el progre-eclesialismo español andan la mar de ilusionados esperando que el papa Francisco eche a patadas a los obispos que no son del gusto de esos paladines del mal. Piensan que el Santo Padre va a dedicarse a poner patas arriba la Iglesia en España y ya tienen fijada su hoja de ruta. Les caen mal Mons Munilla, Iceta, Sanz Montes, Demetrio Fernández, Reig Pla, Francisco Pérez, etc, y han llegado a la siguiente conclusión: “Como Francisco es de los nuestros, se va a cargar a los que no nos gustan".


