Entre un obispo anglicano y un sacerdote católico
Convencí a Paca Bezota de que podía permitirse el lujo de bajarse la entrevista “de pago” del The Times, por una módica libra esterlina. Más me costó convencerla de que aquello que los periódicos recogen de lo que EFE dice que dijo el padre Ángel es lo que el padre Ángel dijo. Pero también lo conseguí.
Yo entiendo la alegría del padre Ángel por la bondad del mundo y sus habitantes. A pesar de que la jerarquía católica se muestra tan torpe, gracias a gente como él, o como las Hermanas Caram y Forcades o los Padres Masiá y Pousa, y con la ayuda de gente con vara alta entre la jet society, como Ana Botella o Pepe Bono, los españoles seguimos conservando el puesto númber one en la Nueva Evangelización.
Sin ir más lejos, el padre Ángel se encuentra entre los 10 primeros del mundo en el conocido ranking de “creyentes polivalentes” y en el archipremiado escalafón de “oenegés católicas por su difusión, estatales por su financiación y ambidiestras por su filiación”.
