Artículos de Jesús Sánchez en InfoCatólica

Jesús Sánchez

Sacerdote de Madrid (1978).

«Cuando estabas debajo de la higuera, te vi»

¿Qué hacía Natanael debajo de higera?

Marta y María

Una lectura eucarística de la escena evangélica

No consentirás pensamientos ni deseos impuros, «explícale esto a un enamorado y lo entenderá»

Los mandamientos son inapelables, los reconocemos en nuestro ser y los exigimos en los demás para ser amados, aunque hayamos nacido bajo cualquier tipo de régimen o religión.

«No darás falso testimonio ni mentirás»

Para Santo Tomás «El mal moral es una privación del orden debido en la voluntad libre y en su acción correspondiente respecto a las normas del orden moral». Si el mal es una ausencia de bien, podríamos decir que el mal ausenta del bien eterno.

«No robarás… el lenguaje»

Para robar, a veces es necesario mentir. Si al hombre se le dio el gobierno y cuidado de todo lo creado, esto le fue robado por una mentira dentro de un dialogo.

«No cometerás actos impuros»

No podemos entender los 10 mandamientos separados de una unidad ontológica y absoluta del corazón del ser humano

«No matarás»

El 5º mandamiento está en el centro, porque si no se cumple la unidad de los mandamientos y cedemos en cualquiera de ellos, comienzan todos los enfrentamientos y contiendas, que nos ponen en el resbaladero de la muerte, propia y ajena; física, espiritual y eterna.

«Honrarás a tu Padre y a tu Madre»

El amor a Dios por encima de todas las cosas como primer mandamiento, no solo no excluye el amor y escucha a los padres, sino que nos perfecciona, para honrarles según Dios Padre todo poderoso y María, madre de solicita escucha.

«Santificarás las Fiestas»

Este mandamiento esconde una belleza de incalculable valor. No puede compararse a ninguno, pues es una perla escondida y quien la encuentra deja todo y guarda el resto de los mandamientos, como son en Verdad.

«No tomaras el nombre de Dios en vano»

Ideología de género, deconstrucción, gnosticismo, masonería…

Maestro bueno

Quería hacer una reflexión sobre la parábola del joven rico, porque creo que es la base para empezar un aprendizaje real, del maestro bueno que nos dice ven y sígueme, hacia un amor perfecto.