7.02.15

(63) Retrato del Católico Pasmado

Avanza el desierto, gritaba Nietzsche. ¡Avanza la descristianización!, gritamos nosotros.

Muchos no quieren enterarse y prefieren coquetear con Leviatán. Son cristianos que no quieren ver, que se acurrucan en la axila del Monstruo liberal. Mientras, miles de hermanos son masacrados, torturados, martirizados, bajo el silencio embobado de Occidente.

Naturalismo ético, aconfesionalismo moralizante, humanismo autónomo de corte pelagiano, desrealización antropológica, constructivismo pedagógico… son soportes del pensamiento global del Gran Teatro del Mundo, en el que por desgracia no faltan complicidades del cristianismo liberal.

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30.01.15

(62) ¡Es el Señor! ¡Es el Señor!

1.- ¡Ábrenos los ojos! Y nuestro grito atraviesa milenios, porque el Espíritu Santo nos abrió la boca y puso el deseo de ver en nuestra garganta, como una llama. - Señor, ¡ábrenos los ojos!

2.- Despierta la plenitud de Cristo en el goce de la mañana, y participa el cristiano su virtud, atesorándola y viviéndola gracia tras gracia.

3.- ¡Es el Señor, es el Señor! Que caminando hacia nosotros, sobre el negro oleaje, se nos arrima y nos elige con eficacia: ven conmigo. Y vamos sobre el agua. ¡¡Es el Señor!!

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27.01.15

(61) Sobre el principio de estabilidad, y las grandes velocidades de la autodestrucción

Contra el espíritu de vértigo de la mentalidad nihilista, el principio de estabilidad,
con su potencia desmundanizante:

Liturgia, oración, ayuno, limosna.

Desde la perspectiva sobrenatural se pierde el miedo al Maelstrom y su tremenda potencia de acelaración.

Para oponerse a la atracción del Mundo Caído, se obtienen de la Iglesia fuerzas sobrenaturales que manan de Cristo, y son su gracia.

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26.01.15

25.01.15

(59) Que sólo el Señor puede enderezar nuestros pasos, y no los maestros del error.

 ¡De cuánta incapacidad, espesa como bosque oscurecido, nos libra el auxilio de Dios, estremeciendo la espesura como sendero de plata, hacia el fulgor indiviso!

La red de la alabanza, y la oración litúrgica de la Iglesia, sondean las profundidades de la Redención, y emerge repleta de tesoros: gratuidades sin cuento y condescendencias sin fin, para los miembros de Cristo.

Señor, es indecible tu delicadeza. El alma asiente a tu salvación llevada por ti tan inefablemente…

Oh Madre, cuán hermoso es tu Hijo.

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