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13.11.18

Religiosas renuncian a sus votos para salvar su carisma

Desde que hace años, siendo todavía Papa Benedicto XVI, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica decidió intervenir, todavía no sabemos bien por qué ni para qué, los Franciscanos de la Inmaculada, se ha ido produciendo un goteo constante y creciente de visitas apostólicas, revisión de estatutos, etc, de congregaciones religiosas de reciente fundación con un carisma tradicional. 

Por lo general, no suelen ser noticia porque los consagrados, tanto religiosos como religiosas, no son especialmente partidarios de quejarse ante los medios de comunicación. Pero lo cierto es que da la impresión de que estamos en plena cacería de carismas que no son del agrado de los actuales responsables de la Iglesia.

Curiosalmente, la espantosa crisis de vocaciones entre las órdenes y congregaciones religiosas “históricas” -iba a decir tradicionales, pero sería faltar a la verdad-, contrasta con la abundancia de las mismas entre esas nuevas realidades de la vida consagrada.

Desgraciadamente, sobre todo para sus almas, algunos están empeñados en ser la versión eclesial de El perro del hortelano, “que ni come ni deja comer". En vez de ver la presencia del Espíritu Santo en esa auténtica primavera eclesial, que no provoca titulares pero es testimonio vivo de que Dios no ha abandonado su Iglesia, hacen uso de la autoridad eclesial para machacar los primeros tallos, las primeras espigas.

Uno de esos nuevos institutos de vida consagrada, y sigo a partir de ahora el relato de Marco Tosatti, son “Las Hermanitas de María, Madre del Redentor” (Petites Soeurs de Marie, Mère du Rédempteur). Están en Francia, concretamente en la diócesis de Laval. ¿A qué se dedican? Cuidan de los ancianos, colaboran en el cuidado pastoral de las parroquias, ayudan a los pobres y, he aquí el “problema", viven una espiritualidad que es considerada demasiado “clásica” en el Vaticano: amor por la adoración eucarística, oración ferviente de intercesión y devoción filial a María. (*)

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5.11.16

En un país multicolor nació una abeja bajo el sol

Los de mi quinta en España (no sé si en otros países de Hispanoamérica), recordarán bien los dibujos animados de la abeja Maya, cuya canción de inicio era esta:

En un país multicolor
nació una abeja bajo el sol
y fue famosa en el lugar
por su alegría y su bondad.

Y a la pequeña abeja la llamaron Maya,
la pequeña y dulce abeja Maya.
maya vuela sin cesar
a su mundo sin igual.

No hay problema que no solucione Maya,
la pequeña y dulce abeja Maya.
maya, yo te quiero Maya,
Maya (Maya), Maya (Maya),
Maya, ven y háblanos de ti.

… sigue.

Si algo he de agradecerle al nuevo Prepósito General de la Compañía de Jesús, el P. Arturo Sosa, es que me ha hecho recordar esa abejita tan linda y pizpireta que iba de acá para allá. En la entrevista concedida tras su elección, ha dicho:

«El verdadero rostro de Dios es multicolor, multicultural y multivariado. Dios no es un Dios homogéneo. Todo lo contrario. La creación nos está mostrando por todas partes la diversidad, cómo se complementan unas cosas con las otras. Si la Compañía logra ser imagen de esto estará siendo ella misma expresión de ese rostro de Dios».

Créanme ustedes si le digo que la frase “Dios no es homogéneo. Todo lo contrario” me causa un poco de estupor. Según el diccionario de la RAE, homogéneo significa:

1. adj. Perteneciente o relativo a un mismo género, poseedor de iguales caracteres.

2. adj. Dicho de una sustancia o de una mezcla de varias: De composición y estructura uniformes.

3. adj. Dicho de un conjunto: Formado por elementos iguales.

“Todo lo contrario", heterogéneo, significa:

1. adj. Compuesto de partes de diversa naturaleza.

En otras palabras si hay que elegir entre homogéneo y heterogéneo, si Dios es algo sin duda es “homogéneo” (¿se acuerdan de “homousios"?). Por tanto, al P. Sosa le ha salido, sin duda sin quererlo, una afirmación heterodoxo a más no poder. Por el contexto es evidente que no estaba dando una clase de doctrina trinitaria, así que no hay que darle mayor importancia a la cosa, pero bien hará en buscarse otro palabra para definir a Dios en un futuro.

Lo que creo que el nuevo superior de los jesuitas quiso decir es que para el Señor todos los hombres son objeto de sus desevelos, independientemente de la raza, cultura o nación a la que pertenezcan. Hasta ahí plenamente de acuerdo. Pero si algo ha de ser el pueblo de Dios es homogéneo, en el sentido de tener una misma fe. Si cada cual cree lo que le parece, si cada cual tiene la moral que le viene en gana, si cada cual celebra la liturgia a su modo y manera sin ajustarse a lo que indica la Iglesia, lo que sale no es un pueblo multicolor, multicultural y multivariado, sino algo que de Iglesia solo tendrá el nombre. 

Acabo mostrando mi hondo pesar por lo que afirma el P. Sosa sobre la línea a seguir durante su mandato. El entiende su elección «como una confirmación de la dirección que comenzó la Compañía en tiempo de Arrupe. Entiendo esta elección como una confirmación de que hay que seguir por aquí. Pero yo, personalmente, soy como muchos jesuitas de mi generación».

Si eso hace, será seguramente el enterrador de la orden fundada por San Ignacio de Loyola. De hecho, son muchos los fieles a los que les cuesta horrores ver en la actual Compañía de Jesús algún reflejo del verdadero espíritu ignaciano. Está en algunos buenos jesuitas, acá y allá. Ellos son una gloria para la Iglesia. Pero el panorama general es como para que alguno piense que lo mismo la llegada del P. Sosa va a conseguir lo que no le dio tiempo al P. Arrupe: acabar con su orden. Y no parece que haya un San Juan Pablo II dispuesto a intentar poner orden en el marasmo creado por Arrupe. Quién sabe si el Señor quiere que pase esto para luego levantar de las cenizas una nueva y reformada Compañía de Jesús que sea fiel de verdad al carisma que puso en San Ignacio.

El lema “Reforma o apostasía” también vale para las órdenes religiosas. Está claro cuál es la opción tomada por la mayoría de los que dicen ser hijos de San Ignacio. A los que son fieles les ruego que aguanten dentro, al menos mientras no les echen. El Señor no necesita de ejércitos numerosos para lograr su victoria.

Luis Fernando Pérez Bustamante

 

26.10.16

Hazlo posible. Cree en ti

Este es el vídeo del lema anual de los colegios marianistas: “HAZLO POSIBLE”

Se supone que los marianistas son colegios católicos. ¿Ven ustedes en el vídeo la menor referencia a la fe católica, al Dios cristiano, a Cristo, a María, a los santos, a los sacramentos, etc? (*)

No, al contrario. Lo que vemos es un mensaje buenista y profundamente pelagiano. No se trata de creer en Dios sino en uno mismo. No se trata de agarrarse a la gracia para poder obrar conforme a la voluntad divina. Se trata de confiar en los pasos que uno da. 

Es prácticamente IMPOSIBLE que los críos que son educados en esos valores puedan convertirse en cristianos católicos que aprenden a vivir la vida de la gracia

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19.06.16

Buen rollito con las religiosas proabortistas y pro-lobby gay

Ahí donde las ven ustedes tan sonrientes y vestidas cual socias del club de jubiladas amantes del bridge de Stawnford, esas señoras son religiosas de la congregación de las Hermanas del Loretto (no confundir con las Hnas del Loreto, a las que perteneció la Madre Teresa de Calcuta), fundada en 1812 por tres religiosas bajo la dirección de un sacerdote de Kentucky (EE.UU).

Es harto probable que dicha congregación fuera católica en sus inicios. Hoy no lo es. ¿Por qué? Fácil:

- No puede ser católica una congregación que está a favor de la agenda del lobby gay.

- No puede ser católica una congregación que está a favor del derecho al aborto -bajo el eufemismo de “materia reproductiva".

- No puede ser católica una congregación que apoya públicamente “la disensión civil y eclesiástica consistente con nuestros valores”. O sea, con los valores antes mencionados.

Esos puntos forman parte de su Declaración de Identidad del año 2009. Seguramente llevaban décadas apoyando esas ideas. 

Estamos, pues, ante uno de los ejemplos más claros de secularización interna de una congregación religiosa, que ha perdido cualquier esencia de catolicismo que pudiera haber formado parte de su carisma inicial.

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10.03.16

Sor Patrocinio no podía caer en el Olvido

Si les digo que tengo la convicción de que Sor Patrocinio es una de las hijas más preciosas de la Iglesia en España, seguramente se pregunten si no me habrá dado un pasmo. Efectivamente, ¿cuántos de ustedes han oído hablar una concepcionista franciscana española del siglo XIX que fue mística, profeta, estigmatizada, visionaria, fundadora?

Semejante alma fue tan bella por obra del Alfafero divino como ha sido desconocida para los católicos de hoy en día. Pero el Señor sabe cuándo y cómo ha de brillar aquello que nace de sus manos para mayor gloria suya. Y para dar a conocer el derroche de sus gracias sobre aquella mujer, que había elegido para adornar de santidad el camino de la Iglesia en España durante prácticamente todo el s. XIX (1811-1891), se ha valido de Javier Paredes, historiador católico, que honra con su trabajo tanto su vocación profesional como su don bautismal.

Don Javier nos ha regalado el libro “Las llagas de la monja". Miren, yo podría hacer una reseña larga, cuidada, con citas de la obra acá y allá. Pero no dejaría de ser una reseña más. Casi es mejor que les copie el mensaje que envié a Javier el pasado 1 de marzo:

“Sor Patrocinio me tiene prendado".

Con eso digo todo. Si en algo estiman ustedes mi opinión, compren el libro. Y si quieren dar un gran regalo a alguien a quien estimen, compren otro ejemplar.

A esto hay que añadir que con el libro del profesor Paredes no solo conocemos la vida de Sor Patrocinio, sino mucha de las claves de la historia de España, no solo del siglo XIX, sino de lo que ocurriría después. Al leer “Las llagas de la monja” vemos persecución religiosa, vermos odio a la Iglesia, vemos superiores religiosos tibios, vemos mártires que, incomprensiblemente, no han alcanzando el reconocimiento de su martirio ni siquiera en forma de beatificación. Mucho antes de que los “rojos” derramaran sangre de católicos en este país, lo habían hecho los liberales, que tan buena fama tienen hoy en muchos círculos católicos aburguesados. Si algo odian los enemigos de la Iglesia es a los santos que demuestran con su vida que lo sobrenatural no solo existe, sino que puede llenar una vida entera. Ese es el caso de esta hija de San Clemente (Cuenca). Por eso buena parte de su vida fue llevada de acá para allá, intentando que tanta santidad no prendiera fuerte en otras almas, especialmente la de la reina Isabel II. 

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