InfoCatólica / Razones para nuestra esperanza / Etiquetas: orchard

15.04.21

Dennis Barton, La tradición clementina del Evangelio -4

Dennis Barton, La tradición clementina del Evangelio, edición de 2017

Introducción

Capítulo 1. Redescubrimiento de la tradición clementina del Evangelio

Capítulo 2. El zigzag sinóptico y los dobletes

Capítulo 3. El origen del Evangelio de Marcos

Capítulo 4. El Evangelio de Marcos y Lucas-Hechos

El Evangelio de Marcos se interrumpe abruptamente en 16:8. Esta ruptura involucra un final con una forma enclítica de la gramática griega, un final inapropiado para un párrafo y tanto más para un libro. Luego el Evangelio continúa con doce versículos más. Orchard sugirió que podrían haber sido notas para una charla adicional que no se produjo.

Pero hay una alternativa por la que Orchard mostró interés. Orchard había señalado que Pedro se detuvo al final de su testimonio ocular personal de la vida terrena de Cristo (RO 271-8). Por lo tanto Pedro no había comentado toda la nueva información suministrada por Lucas. Esto da lugar a otra respuesta posible. El material de Lucas habría provocado preguntas y estos últimos versículos podrían haber sido un registro de las respuestas de Pedro. Aquí hay algunas observaciones:

1. Dado que el “él” del versículo 9 no se refiere al joven del versículo 5, uno habría esperado leer “Jesús". Pero si el nombre del Señor hubiera estado contenido en una pregunta, el uso de “él” sería correcto.

Leer más... »

11.04.21

Dennis Barton, La tradición clementina del Evangelio -3

Dennis Barton, La tradición clementina del Evangelio, edición de 2017

Introducción

Capítulo 1. Redescubrimiento de la tradición clementina del Evangelio

Capítulo 2. El zigzag sinóptico y los dobletes

 

Capítulo 3. El origen del Evangelio de Marcos

No deberíamos esperar descubrir los motivos y métodos exactos de los involucrados en el nacimiento del Evangelio según [San] Marcos, pero no es irracional suponer que ellos habrían actuado como la gente lo haría hoy en la misma situación. 

Mateo había escrito para los judíos –para proclamar el cumplimiento de las profecías hebreas. El Evangelio de Lucas era para los gentiles. La llegada de Lucas a Roma, con su Evangelio, debe de haber electrificado a los cristianos de Roma. La información extra en el Evangelio de Lucas y algunas contradicciones o discrepancias aparentes con la narración de Mateo habrían planteado preguntas. Además, habría surgido la cuestión acerca de la conveniencia de leer el Evangelio de Lucas en las iglesias.

Había una necesidad de un comentario de Pedro sobre los dos documentos. Orchard ha sugerido que Pablo habría querido especialmente que la obra de Lucas fuera aceptada por Pedro, para que pudiera ser usada en sus iglesias gentiles.

Otra consideración podría haber sido que, cuando un evangelista entraba en una ciudad, era costumbre visitar primero la sinagoga. Usando el Evangelio de Mateo, se formaría un núcleo de creyentes judíos y luego se lo utilizaría para predicar a los gentiles. Sin embargo, Pablo planeaba ir a España, donde existían pocas sinagogas. Un aval al Evangelio de Lucas permitiría a Pablo usarlo para comenzar su predicación.

Esta situación habría conducido a la decisión de celebrar una conferencia de un día donde Pedro podría dirigirse a la comunidad. La tarea que Pedro tenía ante sí no habría sido fácil. Los dos documentos necesitarían ser examinados de cerca, línea por línea, por Pedro, Lucas, Pablo, Marcos y probablemente otros.

Leer más... »

8.04.21

Dennis Barton, La tradición clementina del Evangelio -2

Dennis Barton, La tradición clementina del Evangelio, edición de 2017

Introducción

Capítulo 1. Redescubrimiento de la tradición clementina del Evangelio

 

Capítulo 2. El zigzag sinóptico y los dobletes

La tradición clementina, revivida en 1764 por Henry Owen, sostiene que el Evangelio de Marcos fue formado por la fusión (dos corrientes mezclándose para formar una corriente) de Mateo y Lucas (HO). Cuando [Mateo, Marcos y Lucas] son colocados lado a lado (un arreglo sinóptico) podemos ver dónde tuvo lugar el préstamo.

Un arreglo sinóptico puede variar levemente dependiendo de cómo los versículos y perícopas del evangelio son divididos (una perícopa es una pequeña sección o sub-sección de un versículo). Para ilustrar más abajo este efecto de zigzag fueron consultadas las obras de varios autores, incluyendo a H. Riley (RO 4-18), Orchard (RO 263-272) y Meijboom (JJK 151-155).

Donde Mateo y Lucas son idénticos, no podemos decidir qué evangelio Marcos/Pedro estaba siguiendo en ese momento, pero una variación pequeña puede suministrar una clave. Por ejemplo, en la Transfiguración, Marcos sigue los “seis días” de Mateo en lugar de los “aproximadamente ocho días” de Lucas.

La tabla ilustra el préstamo alternado de versículos completos, pero no es suficientemente detallada para indicar el préstamo de palabras o frases individuales. Por ejemplo, aunque Marcos 6:7-16 como un todo está tomado de Lucas, las palabras en 6:14 son de Mateo. Aunque Marcos 8:27-10:40 está tomado principalmente de Mateo, la influencia de Lucas se puede ver en 8:38 y 9:32-33 (JJK 153-5).

En las áreas sombreadas podemos ver cómo el Evangelio de Marcos tomó prestado alternativamente de los dos Evangelios existentes. PN indica el Padre Nuestro y B las Bienaventuranzas. Los versículos propios de Marcos están indicados con { }. C es donde Orchard sugiere que Pedro comenzó cada charla.

Leer más... »

4.04.21

Dennis Barton, La tradición clementina del Evangelio -1

Dennis Barton, La tradición clementina del Evangelio, edición de 2017

Capítulo 1. Redescubrimiento de la tradición clementina del Evangelio

En general se conviene en que se llevaron a cabo préstamos entre los autores de Mateo, Lucas y Marcos. También hay acuerdo en que el Evangelio de Marcos tiene una gramática pobre en comparación con los otros dos. Los partidarios de la teoría de la prioridad de Marcos afirman que sería inconcebible que Marcos hubiera cambiado el griego bien construido por un griego pobre. Él debe haber escrito antes que los otros. Suena lógico pero contradice a todos los historiadores antiguos que registran que Mateo escribió primero.

Los adversarios de la prioridad de Marcos han basado su posición en la evidencia de los historiadores. Pero, hasta hace poco, no han podido dar una razón para el griego pobre de Marcos. También han tratado de sostener el orden de escritura Mateo-Marcos-Lucas, usado por Jerónimo.

No obstante, B. H. Streeter, el principal promotor de la prioridad de Marcos en Inglaterra durante los comienzos del siglo XX, se acercó a resolver parcialmente el problema. Acerca de la diferencia entre el estilo de Marcos y los otros dos, escribió: “Es la diferencia que siempre existe entre la lengua hablada y la escrita. Marcos se lee como una versión taquigráfica de una historia contada por un orador espontáneo –con todas las repeticiones, redundancias y digresiones que son características del habla viva. Y me parece lo más probable que su Evangelio, como las Epístolas de Pablo, haya sido la transcripción de un dictado rápido de tipo oral.” (BHSG 163)

Streeter supuso que Marcos había transcrito las palabras en privado, mientras actuaba como un secretario personal. Por lo tanto Streeter no se desvió de la defensa de la prioridad de Marcos. Pero fue en los años ‘80 que Bernard Orchard consideró significativa la observación de Streeter. Orchard se interesó particularmente en los versículos de Marcos en los que la Escritura es citada incorrectamente y sin embargo no es corregida.

Orchard especuló que, como Lucas no había sido un testigo ocular de la vida de Cristo, Pablo pidió a Pedro que avalara la narración de Lucas. Además especuló que Pedro había respondido a la solicitud de Pablo dando charlas públicas, citando a Mateo y Lucas y agregando comentarios por su cuenta. Orchard sugirió que el Evangelio de Marcos era una transcripción exacta de estas charlas en griego común (koiné), no en griego clásico. Esto haría que el orden de escritura fuera Mateo-Lucas-Marcos.

En 1991 E. R. Richards estableció, con base en datos nuevos, que la taquigrafía griega estaba en uso antes del año 52 AC. Él explicó: “hacía mucho tiempo que era una costumbre para los hombres públicos hacer que sus discursos fueran registrados por taquígrafos competentes.” (BOO 13)

Esto convirtió la especulación de Orchard en una hipótesis. Él la publicó en 1993 como The Fourfold Gospel Hypothesis [La hipótesis del Evangelio cuádruple] (BOF 1). Dado que Marcos transcribió las charlas públicas literalmente en taquigrafía, ellas contenían defectos que se encuentran en el discurso común no editado. Orchard explicó: “Nuestra tesis, que Pedro iba a restringir su testimonio a lo que él podía garantizar por sus propios recuerdos personales del Ministerio [público de Jesús], es apoyada por su omisión de las narraciones de Lucas sobre el nacimiento, de su sección central y de sus historias de la Resurrección y su omisión de todo lo que el mismo Lucas dejó afuera de los seis discursos compuestos de Mateo.

Leer más... »

22.02.21

"La tradición clementina del Evangelio", por Dennis Barton

(2017, Edición 2)

Introducción

En memoria de Dennis Barton (fallecido el viernes 24 de marzo de 2017).

Durante 2000 años los cristianos han aceptado que los cuatro Evangelios proveen hechos históricos confiables acerca de la vida de Jesús. Ellos también han aceptado que los historiadores antiguos suministraron relatos confiables acerca de los orígenes de los Evangelios. Obviamente, varios préstamos tuvieron lugar entre los autores de Mateo, Marcos y Lucas. Pero quién había tomado prestado de quién fue de poco interés académico hasta 1764. Fue entonces que Henry Owen, un vicario anglicano, propuso que Marcos escribió después de Lucas. La idea de Owen fue ignorada en Gran Bretaña y, aunque fue discutida en Alemania, los académicos conservadores la rechazaron. Su motivo principal fue que ella contradecía la secuencia de [San] Jerónimo: Mateo-Marcos-Lucas-Juan. Sin embargo Owen había llegado a su teoría examinando críticamente las palabras usadas por los autores, y esto impulsó a otros a usar la misma técnica. En 1838, Christian Weisse afirmó que, como el Evangelio de Marcos estaba escrito en un griego gramaticalmente pobre, comparado con los otros dos, debió haber sido escrito antes que ellos. Su argumento fue que un ‘prestamista’ no convertiría deliberadamente un griego de buena calidad en uno de calidad pobre. Su idea de que Marcos escribió primero se volvió conocida como la teoría de la prioridad de Marcos. No creyentes de universidades alemanas, apoyados por el gobierno [de Alemania], propugnaron esta teoría porque todos los historiadores antiguos habían dicho que Mateo escribió primero. La aceptación de la prioridad de Marcos significaría que todos los primeros historiadores cristianos estaban seriamente equivocados y así no eran confiables en nada de lo que reportaron. También podía argumentarse que, como la mayoría de los académicos fechaban la redacción de Marcos alrededor del año 64 DC, Mateo y Lucas debían haber sido escritos mucho después. Por lo tanto, ambos Evangelios habrían sido escritos por individuos anónimos que nunca se habían encontrado con Cristo ni con nadie que lo hubiera hecho. Su retrato de la vida de Cristo y del cristianismo no habría estado basado sobre hechos históricos, sino sobre su fe personal. Como tales, los Evangelios nos hablarían de un Cristo de la fe y no del Jesús de la historia. La aceptación de tal visión de la Escritura podría devastar al cristianismo evangélico; y también socavar la afirmación de la Iglesia Católica de haber sido fundada históricamente por Jesús. Los cristianos respondieron a los que promovían la prioridad de Marcos basando su posición en la confiabilidad de Jerónimo al ordenar los Evangelios como Mateo-Marcos-Lucas-Juan. Pero aunque ellos desafiaron firmemente la confiabilidad de la teoría de la prioridad de Marcos, no pudieron explicar el griego “pobre” de Marcos. Por otra parte, los marcanos encontraron necesario confiar en un supuesto documento histórico al que llamaron Q -aunque no había la más leve evidencia histórica de que hubiera existido jamás. Los dos bandos se combatieron el uno al otro hasta llegar a una paralización. La [constitución] Dei Verbum del Concilio Vaticano II sostuvo que testigos oculares, apóstoles y asociados suyos, habían redactado los cuatro Evangelios. El Concilio también permitió una investigación más libre, lo que condujo a la emergencia de una tercera teoría (o mejor dicho, la re-emergencia de la teoría de Owen en una forma moderna). Ésta apuntó a reconciliar los métodos modernos de análisis crítico con la evidencia histórica.

Leer más... »