¿El regreso de la esclavitud? –2

Reseña del libro: Hilaire Belloc, El Estado Servil, La Espiga de Oro, Buenos Aires, 1945; traducción de la tercera edición del original inglés: The Servile State.

En las Secciones V-IX, el autor se esfuerza para demostrar la tesis del libro: la sociedad industrial, tal como la conocemos, tiende al restablecimiento de la esclavitud.

En la Sección V, Belloc sostiene que el capitalismo es intrínsecamente inestable, una mera fase de transición entre un estado estable anterior y un estado estable posterior. Para explicar esto, Belloc comienza por recordar su definición del Estado capitalista: “Llamamos capitalista a una sociedad en la cual la posesión de los medios de producción está limitada a cierto número de ciudadanos libres, no lo suficientemente grande como para hacer de la propiedad el carácter general de la misma, mientras que los restantes carecen de tales medios de producción y son, por consiguiente, proletarios.” (p. 93).

El autor sostiene que las dos tensiones internas principales que vuelven inestable al capitalismo son: a) el conflicto entre su realidad social y su base moral y legal; b) la inseguridad y penuria a que condena a los ciudadanos libres.

Acerca de la primera tensión interna, Belloc dice que las leyes se aplican generalmente a los pequeños hurtos, pero muchos grandes fraudes causados por la avaricia desenfrenada de unos pocos poderosos no se castigan o no se pueden castigar. Quizás convendría mencionar aquí también la importancia que en muchos países capitalistas tiene el sector informal de la economía, una fuerte realidad social que opera (casi necesariamente) al margen de la ley.

Acerca de la segunda tensión interna, Belloc subraya que la inseguridad propia del capitalismo es sufrida también por los capitalistas (porque la competencia desenfrenada puede hacerles perder su capital), pero afecta sobre todo a los proletarios, sobre los cuales se cierne constantemente la grave amenaza del desempleo, que casi equivale a una condena a la miseria.

Según el autor, la inestabilidad del capitalismo es tal que le impide proseguir hasta su conclusión lógica (que sería, supongo, la competencia perfecta de la teoría económica liberal) y produce un fuerte impulso reformista que tiende a limitar la inseguridad de los poseedores y de los desposeídos del capital.

En la Sección VI, Belloc sostiene que hay sólo tres ordenaciones sociales estables que pueden sustituir al inestable capitalismo: la solución distributiva, la solución colectivista y la solución servil. Empero, dado que ningún reformador preconizará abiertamente la solución de la servidumbre, sólo quedan dos vías abiertas para los reformadores: la solución distributiva y la solución colectivista.

En la Sección VII, Belloc sostiene que el capitalismo tiende mucho más fácilmente al colectivismo que al distributismo. Los conservadores, que preconizan el Estado distributivo, quieren poner la propiedad de los medios de producción (hoy en manos de una pequeña minoría de capitalistas) en manos de la mayoría de los ciudadanos. En cambio los socialistas, que preconizan el Estado colectivista, quieren poner esa propiedad en manos de los gobernantes, para que la administren en beneficio de todos.

Belloc enfatiza que, de las dos escuelas de reformadores, los conservadores son los más prácticos, porque manejan en mayor medida cosas que tienen o han tenido existencia real; mientras que los socialistas son los menos prácticos, porque su ideal no puede ser localizado en ninguna fase anterior conocida y estudiada de nuestra sociedad. Sin embargo, reformar el capitalismo en un sentido colectivista es mucho más fácil que hacerlo en sentido distributivo. Por ejemplo, es mucho más fácil estatizar una gran compañía privada poseída por pocos capitalistas que distribuir la propiedad de esa empresa entre un gran número de accionistas. El autor resume la situación diciendo que, en la sociedad capitalista, los reformadores distributistas (entre los cuales se cuenta él mismo) trabajan “a contrapelo”, mientras que los reformadores socialistas trabajan “a favor del pelo”. El colectivismo parece ser una consecuencia natural del capitalismo, pero en la sección siguiente Belloc sostendrá que la tentativa colectivista está condenada al fracaso y a engendrar en la práctica algo muy diferente de lo que se proponía: el Estado servil. (Continuará).

Daniel Iglesias Grèzes


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2 comentarios

  
gringo
A lo que tiende el capitalismo es a acumular propiedad en pocas manos, eso no es colectivismo.

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DIG: No pero, parafraseando a Chesterton, al ciudadano común y corriente tanto le da que toda la propiedad de los medios de producción esté en manos de un solo capitalista o del Estado. Porque, y esto lo agrego yo, en el primer caso, es casi seguro que ese capitalista controlará también al Estado, y en el segundo habrá un gobernate supremo que, en un Estado totalitario, cumplirá el mismo rol que el capitalista monopólico.

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He leído que Belloc escribió El estado servil en 1912. Pues creo que si comparamos la Gran Bretaña de hace casi cien años con la de ahora, lo siento por el señor Belloc pero es innegable que los británicos ahora además de vivir mejor son políticamente más libres.


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DIG: Sobre las fortalezas y debilidades de la tesis de Belloc opinaré, Dios mediante, en el último artículo de la serie. ¡Feliz Domingo!
21/06/14 6:06 PM
  
Ricardo de Argentina
Esto se pone cada vez más interesante.

Belloc nos muestra que el Comunismo, lejos de ser enemigo a muerte del Capitalismo como ellos (tanto capitalistas como comunistas) nos quieren hacer creer, surgió de las entrañas mismas del Capitalismo como un intento de perpetuación del Sistema Liberal.

Y ello se pone en evidencia por la COMÚN CONCENTRACIÓN DEL APARATO PRODUCTIVO EN POCAS MANOS: en la oligarquía económica en el Capitalismo (multinacionales, Bilederberg,etc.) , y en la oligarquía estatal en el Comunismo.

Quienes conocen los orígenes del comunismo soviético, afirman que la Revolución de Octubre se financió con aportes de la banca judía de Nueva York. Si non e vero, e bene trovato. Quizás eso ha tenido alguna relación con el hecho de que Capitalistas y Comunistas, en ocasión de la más grande guerra de la Historia, lucharan hermanados y no enfrentados.

En cuanto a la tesis central: "la sociedad industrial, tal como la conocemos, tiende al restablecimiento de la esclavitud", cabe acotar que la Esclavitud Moderna o Trata de Negros estuvo muy vinculada a los orígenes de la Revolución industrial, según se deduce de este párrafo tomado de la Wiki, artículo: "Comercio de esclavos africanos": "Eric Williams ha intentado mostar la contribución de los africanos sobre la base de los beneficios del comercio de esclavos y de la esclavitud, y el empleo de esos beneficios para financiar el proceso de industrialización británico. Opina que la esclavitud de africanos fue un elemento esencial de la Revolución Industrial, y que la riqueza europea es resultado de la esclavitud. Sin embargo, argumentó que hacia el momento de su abolición había perdido su rentabilidad y que fue prohibido en Inglaterra por motivos económicos."

¿Alguien en su sano juicio puede creer que un sistema que se financió en sus orígenes con la caza inhumana de los pieles-negras, y que creció con la explotación despiadada de los proletarios europeos, pueda tener escrúpulos en apelar a nuevas y sofisticadas formas de esclavitud, si en ello les va el poder mantener los privilegios de las pocas familias que son dueñas desde hace siglos de la gran renta mundial?

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DIG: No parece que el número de esclavos africanos en Inglaterra haya sido tan importante como para justificar la tesis de Eric Williams.
21/06/14 8:57 PM

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