¿Se está produciendo un calentamiento global antropogénico catastrófico? –y 6

Reseña del libro: Steve Goreham, The Mad, Mad, Mad World of Climatism –Mankind and Climate Change Mania, New Lenox Books, New Lenox IL USA, 2012.

1. Climatismo –encaminado hacia una quiebra

En el Capítulo 13 (el último del libro) Goreham sostiene que el climatismo se encamina hacia una caída estrepitosa. Las temperaturas globales reales del período 1990-2012 muestran claramente que todos los modelos de computadora del IPCC están equivocados. También las mediciones del cambio del calor contenido en los océanos en 2004-2012 divergen absolutamente de las proyecciones de los modelos (cf. pp. 238-240). Después de 20 años de alarmismo, es claro que la catástrofe climática no está ocurriendo. “La ciencia climática saltó a una conclusión equivocada hace más de 20 años, y ahora el climatismo está impulsado por dinero” (p. 240).

Después de 20 años de negociaciones políticas y de muchas cumbres mundiales sobre el clima, no ha habido logros significativos. La emisión global de gases de efecto invernadero de 2010 fue un 45% mayor que la de 1990. La tasa de crecimiento de las emisiones del período 1990-2010 fue igual a la del período 1970-1990. Está cada vez más claro que los remedios del climatismo han fracasado. Recientemente muchas naciones recortaron sus subsidios a la energía renovable. “¿Cuántos subsidios permanecerán después de que la gente se dé cuenta de que los humanos no están destruyendo el clima de la Tierra?” (p. 244). La Unión Europea sigue auspiciando una reducción del 80% de las emisiones de CO2 para el año 2050. Aunque las emisiones europeas se redujeron un 7% de 1990 a 2009, gran parte de ello se debió a un desplazamiento de la producción por importaciones. Por ejemplo, las emisiones de las industrias británicas bajaron un 22%, pero las emisiones asociadas al consumo en el Reino Unido subieron un 12%. En los hechos, el concepto de desarrollo sustentable está íntimamente asociado a la creencia en el calentamiento global antropogénico. “Pero dado que la naturaleza, no el hombre, controla el clima, la filosofía del desarrollo sustentable está edificada sobre una falsedad” (p. 246).

Reproduzco los párrafos finales del libro: “Cada día, 25.000 personas mueren por causas relacionadas con el hambre en las naciones en desarrollo. Más de 1.000 millones de personas tratan de sobrevivir con menos de $ 1,25 por día. 2.500 millones de personas no tienen saneamiento adecuado. 1.400 millones no tienen electricidad, y casi 1.000 millones no tienen acceso a agua potable. Cada año, 2 millones mueren de SIDA. Casi 2 millones mueren de tuberculosis. La malaria, la neumonía y las enfermedades diarreicas matan millones más (cada una).

La tragedia del climatismo es el mal uso de recursos en una escala vasta. Como discutimos en el Capítulo 1, el mundo gastó 243.000 millones de dólares en 2010 en energía renovable para tratar de “descarbonizar” los sistemas energéticos. Más de un billón [= un millón de millones] de dólares fue gastado en los últimos diez años, y los gobiernos e industrias están en camino de desperdiciar otro billón en los próximos cuatro años en programas climáticos tontos. Cada año, el gasto en el fútil intento de parar el calentamiento global es el doble del gasto en […] ayuda internacional. Imagine los beneficios para los pobres del mundo si los gastos en descarbonización pudieran ser redirigidos a resolver los problemas del hambre, la enfermedad y la pobreza.

Hoy, miles de millones de personas creen en la teoría del calentamiento global antropogénico. Pero, año tras año, las temperaturas no siguen las predicciones de los modelos, los niveles del mar no suben anormalmente, los osos polares prosperan y los desastres predichos no ocurren. Los ciudadanos del mundo lo resolverán. Los cambios en la opinión pública ya muestran que los ciudadanos están empezando a aprender la historia verdadera. La quiebra del climatismo será estruendosa.

Apresuremos la caída del climatismo y el despertar de la humanidad a la realidad del clima. El cambio climático es natural y los autos son inocentes. Reasignemos los vastos fondos gastados en tontos esfuerzos para combatir el calentamiento global, para a cambio resolver los verdaderos problemas acuciantes de la humanidad” (ídem).

2. Mi opinión sobre el libro

En mi opinión, se trata de un libro magnífico, sumamente interesante: muy bien escrito y argumentado, muy claro y ordenado, lleno de información relevante, bien documentada, con muchas ilustraciones y gráficos excelentes. Además, es un libro muy entretenido. Al principio de cada capítulo, una buena caricatura y una cita (con frecuencia humorística) presentan el tema central del capítulo. El texto tiene muchos recuadros notables, en los que el humor suele estar presente. Algunas de las series de recuadros se titulan así: “¡Castiguen a los negacionistas!”, “Titulares chiflados sobre el cambio climático”, “¿Hipocresía climática?”, “Predicciones fallidas”, “El Efecto Gore”, “Plata grande para el cambio climático”, etc. El prólogo, escrito por Harrison Schmitt, ex Senador de los Estados Unidos y ex astronauta del Apolo 17, resume en ocho puntos breves y contundentes el fuerte alegato del libro (cf. pp. v-vi).

En mi opinión, las principales limitaciones de este libro son las tres siguientes.

A) Goreham asume, sin cuestionamientos, la existencia del efecto invernadero atmosférico. Pienso que habría sido oportuno por lo menos mencionar que los físicos alemanes Gerhard y Tscheuschner han publicado un paper de 115 páginas titulado Falsification of the Atmospheric CO2 Greenhouse Effects within the Frame of Physics, para demostrar que el efecto invernadero atmosférico es contrario a las leyes de la física. La versión 4 del paper (de 2009) se encuentra aquí: http://arxiv.org/pdf/0707.1161.pdf. Aún mejor habría sido evaluar la corrección o incorrección de ese paper, cosa que yo no haré aquí.

B) Goreham no analiza en detalle si o en qué medida las actuales políticas ambientales y energéticas orientadas principalmente a combatir el calentamiento global podrían estar justificadas por otras razones, independientemente de su motivación principal. Pienso que al respecto se puede decir lo siguiente. Si se llegara a la conclusión (muy plausible) de que el Calentamiento Global Antropogénico Catastrófico (CGAC) no existe, cada una de esas políticas debería ser reexaminada en profundidad y sin prejuicios. En esa hipótesis, subsistirían dos problemas principales: la contaminación del aire y el futuro agotamiento de las reservas de petróleo y gas natural.

A diferencia del supuesto CGAC, el problema de la contaminación del aire no es una tragedia global, sino un problema local mucho más manejable, restringido básicamente a las grandes ciudades. Muchas ciudades lo han resuelto con base en simples medidas urbanísticas. Los créditos de carbono, los impuestos al carbono y otras medidas semejantes están totalmente fuera de lugar en este escenario. El CO2 no contamina el aire; y la contaminación causada por los caños de escape de los autos a nafta se puede reducir mucho mediante la construcción de sistemas de transporte colectivo eléctricos (como los trenes subterráneos), la promoción del uso de bicicletas, la prohibición de circulación de automóviles con números de placa par o impar en días alternados y muchas otras medidas semejantes. No sería necesario en absoluto trastornar toda la economía mundial prosiguiendo la actual cruzada fervorosa contra el CO2.

En cuanto a la finitud de las reservas de hidrocarburos, si el CO2 no está destruyendo el clima y el problema de la contaminación del aire de las ciudades se puede resolver sin mayores dramas, entonces no hay por qué considerar el uso de petróleo o gas como una nueva especie de pecado capital. Sin dejar de lado la investigación y el desarrollo de formas alternativas de energía, podremos seguir usando sin remordimientos petróleo o gas, mientras estén disponibles en abundancia. Los precios del mercado de combustibles nos indicarán en qué momento convendrá iniciar una transición fuerte hacia otras formas de energía. La promoción a ultranza (sin sentido económico) de las formas de energía renovable está fuera de lugar en este escenario.

C) Goreham no analiza en profundidad cuáles son las causas subyacentes de la ideología climatista. Pienso que se trata de un fenómeno complejo, pero que entre sus factores más determinantes cabría señalar al neomaltusianismo, que sustenta hoy a una suerte de imperialismo demográfico. A continuación reproduzco dos citas del libro de Goreham que apuntan en esa dirección, que ameritaría una mayor investigación:

“"En la búsqueda de un nuevo enemigo para unirnos, se nos ocurrió la idea de que la polución, la amenaza del calentamiento global, la escasez de agua, el hambre y similares encajarían en ese rol. Todos estos peligros son causados por la intervención humana, y es sólo a través de actitudes y conducta cambiadas que ellos pueden ser vencidos. El verdadero enemigo, entonces, es la humanidad misma” –Alexander King, fundador del Club de Roma, think tank ambientalista (1991)” (p. 21).

“"Somos demasiadas personas; por eso tenemos calentamiento global… sobre una base voluntaria, todo el mundo debería comprometerse a que uno o dos hijos es todo” –Ted Turner, magnate de los medios y padre de cinco hijos (2008)” (p. 33).

3. ¿Por qué escribí esta reseña?

Probablemente a varios lectores les parezca raro o inadecuado que yo haya publicado esta reseña de un libro sobre el calentamiento global en este blog, dedicado a temas religiosos. Mis motivos principales son dos.

El primero es que la religión está íntimamente conectada con la moral y que las actuales políticas ambientales y energéticas, orientadas principalmente a combatir el supuesto Calentamiento Global Antropogénico Catastrófico (CGAC), plantean un problema moral social de primerísima magnitud, como surge de los elocuentes párrafos finales del libro, citados por mí más arriba.

El segundo es que ya han aparecido referencias al supuesto CGAC en muchas declaraciones y documentos eclesiásticos, y que muchas de ellas parecen dar por buena la teoría del CGAC, al menos en cierta medida. Cito los siguientes ejemplos, elegidos de entre muchos otros semejantes:

Ante el cambio climático, la Santa Sede exige medidas serias
Ante las elecciones al Parlamento Europeo. Véase el punto 5: “Somos custodios de la creación y debemos profundizar en nuestra decisión de respetar y alcanzar los objetivos de emisión de CO2, promover el entendimiento internacional sobre el cambio climático, comprometernos a adoptar un enfoque más ecológico e insistir en que la sostenibilidad es un elemento fundamental de cualquier política de crecimiento o desarrollo.”
Las campanas suenan por el clima
¿La respuesta de los católicos ante el cambio climático? Organizaciones católicas de EE.UU piden que se respete la creación Véase que la declaración de esas organizaciones católicas asume plenamente la teoría del CGAC.

Como contraejemplo, cito también a una voz profética que clama en el desierto contra los peligros del ideologizado catastrofismo climático:

Cambio climático y la reingeniería de las religiones, por el Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja.

Habiendo leído y reflexionado bastante sobre este tema, mis consejos para los ministros de la Iglesia, por si acaso a alguno de ellos le interesa conocerlos, son dos: escuchen “las dos campanas” en el actual debate científico y político sobre el “cambio climático” y extremen los esfuerzos para evitar que las aguas puras de la doctrina moral social católica se mezclen (en medida grande o aun pequeña) con las aguas turbias del catastrofismo climático. (Fin).

Daniel Iglesias Grèzes

Nota: Las traducciones del inglés son mías.


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7 comentarios

  
Franco
Daniel

Muy interesante todo. Aunque sólo comenté en el post anterior, leí toda la serie.
Quisiera señalar dos puntos en particular que me llamaron la atención y agregar algo:

- Goreham señala que los inútiles gastos en combatir el falso cambio climático podría servir para ayudar a los pobres. Resulta curioso, que los climatistas, que invierten esas cantidades, digan que para acabar con la pobreza hay que dejar de producir armas por unos días(lo que sabemos no funcionaría), pero no dejar de invertir en, no sólo políticas(lo que voy a señalar en el próximo punto) climatistas. Detrás de la hipocresía climatista subyace sin dudas un burdo pacifismo al que nadie se opone, para desviar el asunto.

- Vos señalaste que una ideología detrás del climatismo es el neomaltusianismo. Totalmente de acuerdo, y no es la única. Seguramente te habrás fijado en T. V., revistas, etc., que cuando se habla de un mundo mejor, invariablemente se habla de contaminación, incluso más que de tolerancia. Se les hace creer a todos(sobre todo a los niños) que un mundo mejor es aquél donde no haya tanta basura, y se pone el cuidado del medio ambiente como un valor absoluto, un equivalente de paz en todos sus sentidos. Según esta apabullante propaganda, si no hubiera contaminación, tampoco habría guerras, ni enfermedades, ni pobreza. Obviamente que lo anterior no se explicita, de lo contrario todos se darían cuenta que no existe relación alguna, pero aún así es un deber de todos, cuyo incumplimiento es peor que cualquier crimen.

Saludos.

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DIG: Después de publicar el último post de la serie, he pensado que se debería agregar al neomarxismo como un factor importante en el auge del "climatismo". Esto se advierte en el hecho de que muchos climatistas presentan el calentamiento global como la máxima falla del mercado en la historia económica y de que abogan por políticas cada vez más intervencionistas y dirigistas del Estado en la economía para combatir el calentamiento global. A la mayoría de los políticos les gusta esa clase de políticas porque aumenta mucho su poder.
17/05/14 5:21 PM
  
Ricardo de Argentina
Muy interesante serie, Daniel, muchas gracias.

Como intento de ínfimo aporte quisiera complementar un comentario hecho en uno de los artículos de la serie. Allí yo afirmaba que además del maltusianismo, coadyuva al gran despropósito del Climatismo la "antropolatría": el Hombre es capaz de manejar el Clima, nada menos.
Sobre esto quisiera agregar que el antropolatrismo está en la raíz del panteísmo al que tantos adhieren, bajo las advocaciones de "Gaia", "Madre Tierra" o la más doméstica "Pacha Mama". Porque si el Dios de la Revelación no existe como tal y todo es dios, entonces es el Hombre el único capaz de adivinar las necesidades y las "exigencias" de esa deidad muda. De ese ídolo, hablando en católico.

Una tercera causa que infla esta "burbuja climática" la señala claramente el autor:
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"y ahora el climatismo está impulsado por dinero” (p. 240)."
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Sospecho que es el mismo "impulso" que mueve en mi país a los "planes sociales", los cuales terminan entregando a sus beneficiarios sólo una parte de lo egresado de las cuentas fiscales, quedándose en buena medida (a veces más de la mitad) en "gastos de gestión" que se "pierden" por el camino. Lo cual lo sé por habérmelo dicho personalmente una diputada en ejercicio cuando, por una cuestión que no viene al caso, nos citó a varios dirigentes en su despacho en el Congreso de la Nación en el año 2.004.


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DIG: Gracias, Ricardo. Si no interpreto mal, Goreham piensa que el dinero sostiene hoy la "aventura climatista", pero no fue su causa primera.
17/05/14 9:01 PM
  
gringo
Así que al final del libro se habla de los pobres y el bloguero dice que escribió la reseña por una cuestión moral.
Se atreve el autor a decir que se debría gastar el dinero destinado a descarbonizar los sistemas energéticos a los pobres. ¿Y el dinero gastado en hidrocarburos?.

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DIG: El dinero gastado en hidrocarburos está bien gastado. No hay desarrollo económico sin una fuente de energía eficaz y eficiente.

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La Guerra de Iraq de 2003 ha sido cuantificada por el Nobel de economía Joseph Stiglitz en tres billones de dólares. ¿Se acabaría con el hambr emundial con ese dinero? ¡Ya lo creo!. Y por favor no nos engañen, la guerra fue solo por el petróleo.

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DIG: Ni Goreham ni yo hemos dicho nada respecto a las causas de las Guerras del Golfo Pérsico, así que mal podemos haber engañado a nadie al respecto.

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Y eso sin contar los muertos.
La guerra civil que vivió Argelia a principios de los noventa provocó más de 200.000 muertos, sin que Europa y especialmente Francia hicieran nada para evitarla (más bien la alentaron pues comenzó con un golpe militar contra los islamistas que ganaron las elecciones), porque dependemos del gas argelino.
Igualmente dependemos del gas ruso y Putin puede cerrarnos la llave cuando quiera, con lo que le dejamos hacer su voluntad cuando comete crímenes de guerra en Chechenia, o invade a sus vecinos de Georgia y Ucrania.
De la misma forma no se puede hablar en voz alta de derechos humanos a los reinos islámicos del Golfo que nadan en petróleo.
En Sudamérica tienen un historial de guerras y golpes de estado por hacerse con el petróleo (Guerra del Chaco, golpes en Venezuela).

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DIG: Aunque tus análisis sobre esas guerras puedan ser correctos (cosa sobre la que de momento no me pronuncio), eso no afecta en absoluto el alegato del libro reseñado. Tú pareces razonar así: aunque el calentamiento global antropogénico catastrófico no exista, resulta ser un engaño útil porque nos ayuda a sustituir los hidrocarburos por energía renovable, lo cual impedirá muchas guerras. Yo creo que la mentira (y menos una mentira tan grande y costosa) nunca podrá ser una base firme para la paz y la justicia. Las guerras tienen muchas causas, y el afán egoísta de hidrocarburos es sólo una de ellas. La raíz más honda de las guerras no es económica, sino moral y espiritual, por lo que la verdadera solución al problema de la guerra debe buscarse sobre todo a ese nivel.

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Si tan importante es la moral y el preocuparse por los pobres y la paz, aunque de momento sean más caras, habría que apoyar las energías renovables porque todos los países disponen de sol y viento, así no habría más guerras por las fuentes de hidrocarburos, ni más dictadores mimados, ni más países discriminados.

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DIG: Claro que si el petróleo ya no se usara, no habría más guerras por petróleo. Pero si el corazón de los hombres no cambia, habrá guerras por otros motivos parecidos. Hay más luz solar en los países tropicales que en los países más cercanos a los polos; hay más viento en algunas zonas que en otras; para poder aprovechar el sol y el viento se necesita tecnología, y algunos países desarrollan y venden tecnología y otros sólo la compran y la usan; y así sucesivamente...

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Algún día el acceso a energía barata y limpia debería reconocerse como un derecho humano fundamental, como el acceso al agua limpia o a la educación pública.
Pero aún dejando aparte la justicia social solo por un cálculo geoestratégico España y Europa en general necesitan independencia energética, no tenemos gas, el carbón ya no es rentable y el petróleo brent del Mar del Norte no es suficiente. Para no estar atados de manos por los árabes y los rusos necesitamos las renovables.

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DIG: Supongo que también podrían probar con el fracking, si dejaran de lado los prejuicios del ecologismo radical.
17/05/14 9:38 PM
  
Alf_3
Me quedo con mi incógnita: ¿Para qué todo este catastrofismo?
No me aparece muy fuerte la relación con toda la Cultura de la Muerte, ni con la Pachamama.
Pero sí veo el razonamiento del autor y confiando en lo estricto de su fundamentación, así como en la del autor del blog y la mía personal; pareciera que es una exageración considerable la teoría del Calentamiento Global, o un error.

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DIG: Gracias, Alfonso.

Me parece que la relación planteada entre climatismo y neomaltusianismo no es tenue. Apunto tres señales en esa dirección.

1) En grandes reuniones internacionales recientes se ha llegado a plantear abiertamente la conexión entre el combate al calentamiento global y el control de la población.

2) Uno de los principales alarmistas del clima es Paul Ehrlich, quien más hizo para agitar el fantasma de la explosión demográfica. Lo gracioso es que al principio Ehrlich nos quiso asustar con el cuco del enfriamiento global, pero luego lo cambió por el calentamiento global. En cualquier caso, la terapia de Ehrlich es la misma: limitar la población.

3) La cita del fundador del Club de Roma (autor del célebre informe alarmista "Los límites del crecimiento") es muy, muy significativa para mí. Esa élite buscaba un nuevo enemigo para unir y focalizar todas las fuerzas sociales contra él y se le ocurrió una idea brillante: ¡El nuevo enemigo del hombre es la humanidad misma! Aquí late toda la misantropía del actual ecologismo radical. Para salvar el planeta y a los osos polares: aborto, eutanasia, etc.
17/05/14 10:15 PM
  
Ricardo de Argentina
Efectivamente Daniel, Goreham no cree que el dinero fuese el primer motor del Climatismo, sino más bien el neomalthusianismo.

En este supuesto cabe acotar que la explosión de la "bomba demográfica" en la posguerra fue de tal envargadura, que ni Malthus hubiese sido capaz de imaginarla.
Y no sería para nada inverosímil que sus responsables, cual aprendices de brujo, se asustaran de la criatura y trataran de parar la multiplicación humana, aún apelando al ardid del Climatismo Catastrófico.

Creo que es pertinente señalar, en relación a la tan temida "explosión demográfica", que ella obedece en gran medida a los "logros" del liberalismo de dos siglos a esta parte. Logros benéficos en parte, pero otros muy criticables como por ejemplo: la ruptura traumática del tejido social, el derribo de las barreras morales, la destrucción de la familia, el combate y menosprecio de la religión con el consecuente olvido del debido culto a Dios, la masificación de la sociedades o el enriquecimiento sin límites de una poderosísima oligarquía a la que le conviene la creación de mercados de millones y millones de "consumidores".

Los liberales del XIX enseñaban que "Gobernar es poblar", pero sus herederos del XXI ya no saben qué cosa hacer con tanta gente. Antes el Presidente era padrino del séptimo hijo varón y Argentina era tierra de promisión para todos los pueblos del mundo. Ahora en cambio no se quiere saber nada ni con los nacidos ni con los inmigrantes.

Estoy convencido que este problema causado por el liberalismo no tiene solución, porque el problema es el mismo liberalismo.
O sea que solución tiene, pero fuera del sistema.

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DIG: Según lo que he leído, los demógrafos actuales ya no hablan de explosión demográfica sino de transición demográfica. La teoría de la transición demográfica es la siguiente. La baja de la mortalidad, debido a la mejora de las condiciones de vida y a los progresos de la medicina, provocó durante algunos siglos un crecimiento exponencial de la población. Pero ahora la natalidad también está bajando para ajustarse a la nueva situación, y pronto se llegará a un nuevo equilibrio demográfico.

Además, muchos demógrafos reconocen ya que el mayor problema demográfico actual es la reducción y el envejecimiento de la población de muchas naciones, entre ellas las europeas y el Uruguay.
18/05/14 4:27 AM
  
gringo

-Usar energías renovables es bueno, con o sin cambio climático antropogenico, no hace falta mentir a nadie.

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DIG: Y si no hay calentamiento global antropogénico catastrófico, el petróleo y el gas natural también son buenos. No están destruyendo el clima. Y la contaminación del aire en las grandes ciudades se puede solucionar sin cumbres mundiales ni tragedias globales.

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-No se puede decir que de todas formas habrá guerras y cruzarse de brazos.
Ese argumento curiosamente lo usan los abortistas, para qué prohibir el aborto si de todas formas habrá abortos clandestinos.

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DIG: Yo nunca dije que hay que cruzarse de brazos. Dije que la paz debe buscarse ante todo en el orden espiritual y moral; lo cual no quita que se trabaje también en otros niveles.

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No me imagino a los EEUU invadiendo un país de otro continente para robarle el sol.

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DIG: Yo tampoco, entre otras razones porque no lo necesita. Pero lo importante es que no cabe demonizar al petróleo, como si fuera la causa de las guerras. Siempre habrá diferencias de riqueza, recursos, tecnología, etc. entre las naciones y esas diferencias generarán tensiones. El manejo correcto de esas tensiones (para que no lleven ni a la guerra ni a la justicia) es un problema de orden moral. Sin una política más ética, seguirá habiendo guerras, con o sin petróleo. Los ejemplos abundan.

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-Presentáis el fracking como la panacea. Hay países como España que ni con fracking podrían obtener gas o petróleo suficiente, por no hablar del riesgo de terremotos en naciones como Japón.

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DIG: No digo que el fracking sea una panacea, sino que nos dará varios siglos de respiro para buscar soluciones mejores al problema energético (para cuando se acaben los hidrocarburos).

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-Creo que a lo largo de seis posteos no has hablado en serio de la energía solar y has hecho una caricatura, como la "estimación" absurda de los campos solares de más de 900 kilómetros cuadrados.

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DIG: Esa estimación no tiene nada de absurda. Ya la expliqué en un comentario anterior (al quinto post, creo).

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-Espero sinceramente que Dios le de salud para vivir muchos años y comprobar que se equivocaba en sus prejuicios, y que todos podamos criar a nuestros hijos en un mundo más limpio y más justo.

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DIG: Te deseo lo mismo (con la ventaja de que mi deseo no implica ninguna catástrofe). ¡Feliz Domingo!


18/05/14 11:38 AM
  
Daniel Iglesias
Después de diez días de un diálogo intenso e interesante, cierro los comentarios. Muchas gracias a todos por su participación. ¡Feliz Domingo!
18/05/14 12:35 PM

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