21.06.20

La Iglesia Católica y las «sacerdotas», o así...

La progrez “eclesial", que ya solo es PROGREZ -más cutre aún que la política y la “kultural", que ya es decir-, pero a la que pongo este calificativo de ECLESIAL para señalar que vive en las penumbras de lo “eclesiástico” -tal como este mundillo se manifiesta a día de hoy: un auténtico GATUPERIO, simplemente HERÉTICO-, lleva un tiempo largo con la matraca de “la mujer” y/en la Iglesia. Y, como no podemos callar más tiempo, vamos a entrarle al tema.

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La tal PROGREZ pretende denunciar, con esa murga que aburre hasta a las vacas -¡y mira que son paciencientes!-, que “la mujer” -tal cual: toda mujer- está siendo pero que muy maltratada por la Iglesia -incluso mucho más que por otros mundillos a los que, “curiosamente", todo se les perdona: son de “los suyos"-, por el hecho de que ni admite ni consiente que “la mujer", por serlo, sea “persona ordenada", con sus ministerios eclesiales propios, “igual que los varones": que es el trampantojo y el caballo de Troya que [email protected] tales enarbolan.

Y ahí están, con sus “caceroladas virtuales", que las páginas más vitriólicas -"Vidal, veneno mortal", por ejemplo- no paran de amplificar: -“Oyes, que igual alguien pica, ¡vete tú a saber…! ¿No han picado con lo de la Amazonia? Pues eso”. Y ahí están, a piñón fijó, que es lo único que tienen los de este mundillo; perricas aparte, que también: por eso se dedican a esto. Fobias y recorridos personales -decepcionantes y desgraciados todos-, también aparte.

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5.06.20

¡Complejos fuera: la VERDAD existe! Parte Iª

Creo que deberíamos estar más que hartos -y rebelarnos: basta de silencio-, frente a todos estos insipiens, como los llama la Escritura Santa. Traducido a lo llano y directo: imbéciles; los que no saben nada de todo. Lo señala la propia Caridad de Dios, por cierto, que es Infinita.

Y no digamos frente a los que han creado un “sistema” -político, social y kultural- en el que LA MENTIRA “ES” el SISTEMA; y con ella, la CORRUPCIÓN y la VIOLENCIA. Hablo de políticos, en primer lugar; pero también de periodistas, educadores e intelectuales en general…

De entrada, con la admisión de la mentira como referente único y exclusivo, toda corrupción está ya como mínimo incoada y, por tanto, admitida: tiene las puertas bien abiertas. Es más, se la desea “como agua de mayo": por eso se miente. Y además, para lograrlo, se gastan los dineros que haga falta. ¡Será por dinero!

De salida, la misma mentira es también violencia, aunque no haya sangre, que es muy escandalosa; pero, indudablemente, mentir es faltar al respeto, ningunear y avasallar a los demás. No es ningún secreto que la violencia no es solo física: la hay también moral. Que es el caso.

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4.06.20

¿Salir de las sacristías?

Es una expresión, junto a otras del mismo cuño -iglesia en salida, salir a la calle, dejar de mirarse a sí misma, ir hacia fuera-, que aunque podría parecer que está en línea con el mandato de Jesus: id por todo el mundo, predicad el Evangelio… no es oro todo lo que reluce, la verdad.

Antes, en y tras el CV II se acusó a la Iglesia -a grandes voces- de estar encerrada en sí misma. Incluso hoy se oyen estas “rajadas” que, si nunca correspondían con la realidad, hoy menos aún: más fuera de si misma no puede estar: está enajenada y fuera de sí. A veces, al intentar mirar a la Iglesia, da incluso la impresión de que no se la ve por ningún lado. ¿Exageración…?

Son voces que solo sirven para alimentar esa (IM)postura de la “salida", que es la que le interesa al Enemigo. Máxime, cuando no se sabe ni hacia dónde, ni por qué, ni para qué…, o sí, pero sin decirlo abiertamente: las “nebulosas” siempre le sirven al mismo Enemigo. En el fondo, la Iglesia solo tiene uno: Satanás y sus acólitos, que los tiene; y enfervorizados muchos de ellos.

Todo viene a propósito de apartar y sacar a la Iglesia de su lugar propio: Jesucristo. De este modo, se pretende romper -de hecho, en emplios sectores eclesiales, ya se ha roto- su vínculo con el Señor, y lo que es y representa: tanto el Señor como la Iglesia.

“Salir de las sacristías”. Vamos a meternos por ahí, que me da que hay cosas que aclarar y profundizar.

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30.05.20

"La piedra que desecharon los arquitectos..." (Mt 21, 42)

Esta es la crisis de Fe en/de la Iglesia, por obra y gracia de eclesiásticos de todo rango, pelaje y motivación, que de todo hay en la viña del Señor: han despreciado al mismo Jesucristo, la verdadera y única PIEDRA ANGULAR de la Iglesia y, por tanto, del mundo. Bien entendido este, como lugar teológico del encuentro del hombre con Dios. Y sin ninguna otra connotación.

Por descontado: no hay ningún otro sitio en el que buscar y presentarnos para este encuentro: porque ya nos ha puesto el Señor en él.

Como decía santa Teresa de Jesús a sus monjas: “El Señor está también entre los pucheros”. O, como afirmaba san Josemaría, Fundador del Opus Dei, con una rotundidad de Fe: “No hay otro camino, hijos míos: o sabemos encontrar en nuestra vida ordinaria al Señor, o no lo encontraremos nunca”.

Ni que decir tiene, por supuesto, que Jesucristo es la piedra angular de todo hombre. Claro que primero hay que conocerlo y quererle. Para esto, tratarle. Y, nunca, arrojarlo lejos de nosotros.

Pero tal como están las cosas, ¿qué pasa? Pues que lees o escuchas las declaraciones más “motivadas” de los jerarcas más puestos al día, y… ¡es que ni nombran a Jesús! Un ejemplo: un señor obispo español larga: “En la Iglesia deberíamos mirar en primer lugar a los últimos”. No te digo…

Declarada que, aparte de no decir nada -excepto hacer poesía: sonar suena bien y además se lleva este género-, tampoco acaba de concretar nada eso sí: desdeña o, como mínimo, ningunea y “olvida” a Jesús -¿de intento? ¿lapsus?- como el primer lugar al que mirar en y desde la Iglesia. Y desde donde puedan mirar, y escuchar y hablar con Él, en la propia Iglesia. Y así nos va, y les va. ¡Es que ni se acuerdan de que existe!

Y mira que Jesús -ahí está toda la Biblia, también para los miembros de la Jerarquía Católica- es claro y rotundo al respecto. Copio:  Jesús es la piedra que desechásteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos (Hch 4, 10-12).

Y esto no va como reproche, no: va como lo siguiente. Es lo que responde Pedro ante los principales de los sacerdotes judíos que pretendían prohibirles, a él y a todo el Colegio Apostólico, que siguiesen hablando de Jesús nada menos: del Señor su Dios.

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25.05.20

Cree el que quiere creer, y solo él (parte 2)

Seguimos con el tema de la Fe y la Crisis de la misma; ahora, más a nivel eclesial que personal. Que nos quedan cosas en el tintero.

Cuando una persona, por los motivos que sean, rechaza al Dios verdadero, al Dios que no solo nos ha hablado, que eso es la REVELACIÓN: Palabra de Dios, recogida en primerísimo lugar en la Biblia; sino que también sabemos por qué lo ha hecho: porque nos quiere “a muerte”.

Y lo de “a muerte” va tan en serio, que NOS ENTREGÓ A SU PROPIO HIJO, a Jesucristo. Dios Padre es el “verdadero y único Abraham", que sacrifica a su propio Hijo -la Santidad y la Inocencia más absolutas-, para rescatarnos, a nosotros, de nuestros pecados y de la condenación eterna.

De hecho, es lo que actualizamos, vivimos y celebramos litúrgicamente en/con cada Santa Misa.

Cuando se rechaza al Dios verdadero -vuelvo al hilo del comienzo-, necesariamente el hombre se vuelve y se vuelca -exactamente, y a decir de los Evangelios, “se revuelca” como la cerda recién lavada, en su propio cieno-, en sus pecados, primero: el hombre sin Dios se queda con lo peor de sí mismo: sus debilidades y pecados; y sin posibilidad alguna de liberarse y salir de ahí: de redimirse; y se queda -se inventa- con sus ÍDOLOS después.

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