Progresismo es "FIDELIDAD"
Desde hace ya bastantes años, conocidos todos ellos por vívidos y sufridos -que han venido finos-, los que tenemos una edad comprobamos que, desgraciadamente, tanto por lo civil como por lo eclesial, el lenguaje lo marcan -lo tergiversan, lo innovan, lo manipulan, lo embarran, lo inventan, lo pervierten y lo imponen-, ese oscuro mundillo marxistoide-masonico, anticatólico por más señas -ahi estará siempre el Genocidio de La Vendée como evidencia y acusación-, y demás aficionados. Que los hay, y abundan.
Con gran éxito, por cierto. No debido a la oscura y dañina zafiedad de lo que “inventan", agrandada con una perversa intención -que respiremos a su diktat-, sino muy en especial por la “tontuna” -cada uno puede poner las expresiones que le hagan más tilin- de los que ceden, inexplicablemente, ante tamaños engendros. Desde hace muchos años: insisto de intento.


