Memoria histórica: El anticlericalismo de la 2ª República (II)

SEGUNDO PERIODO: NOVIEMBRE 1933 A 16 FEBRERO DEL 1936. LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS

La derrota del partido socialista en las elecciones del 19 de noviembre de 1933 hizo prevalecer la corriente violenta que consideraba imposible hacer triunfar su ideología por las vías legales; la república burguesa no era instrumento apto para lograr los objetivos del proletariado. Y se comenzó a preparar la revolución armada. El malestar social -escribe Cárcel Ortí-, creció durante los meses de enero y febrero de 1934 con frecuentes huelgas, atracos e incendios de alguna iglesia y se agravó durante la primavera y el verano. El 4 de octubre de dicho año hubo una huelga general unida a un movimiento revolucionario en toda España, que triunfó en Asturias y Cataluña pero fracasó en el resto del país. El día 6 fue proclamado en Barcelona el Estat Catalá, pero solo duró diez horas, porque la sublevación quedó controlada por el Ejército; pero en Asturias los revolucionarios dominaron las cuencas mineras y el 6 de octubre se hicieron dueños de Oviedo (V. CÁRCEL ORTÍ, o.c., p. 61).

Se había creado un comité encargado de preparar la revolución formado por Largo Caballero (en la foto), Enrique de Francisco y Anastasio de Gracia. Besteiro y Prieto redactaron el programa político que debería actuarse después de la revolución (A. RAMOS OLIVEIRA, Historia de España, III, Méjico 1952, pp. 207, 208). Las milicias socialistas comenzaron su preparación. Vestían camisas rojas, se ejercitaban en el tiro. Fueron procurándose cantidades ingentes de armamento. En la Casa del Pueblo de Madrid se hallaron docenas de fusiles, revólveres, ametralladoras, 107 cajas de cartuchos, 37 cajas de bombas de mano. En otros muchos lugares se encontraron armas y talleres para la fabricación de bombas con dinamita.

La Revolución de Asturias (5-18 octubre 1934), fue el episodio más lamentable y sangriento de este período. Si la huelga general del 5 de octubre declarada por el partido socialista y la UGT. fracasó en la mayor parte de España -aunque en ciudades como Barcelona, Bilbao, San Sebastián, Eibar, Mondragón, Santander, León hubo lucha violenta que fue controlada y vencida en un par de días- sin embargo donde tomó carácter de verdadera tragedia, fue en Asturias. En la cuenca minera de Asturias los socialistas invitaron a los comunistas y anarquistas a tomar parte en la revolución; todos juntos ocuparon la cuenca minera el día 5 y se dirigieron a la capital Oviedo, a la que pusieron sitio y ocuparon parcialmente. El Gobierno envió fuerzas del ejercito de África que consiguieron controlar la situación el 12 de octubre, y el 18 se rendían los sublevados. Continuaron la lucha no pocos mineros huidos a los montes.

La violencia de la lucha en la que intervinieron alrededor de 25.000 revolucionarios armados, y 20.000 hombres del ejército, se deduce del número de bajas de las fuerzas del orden en la lucha: 220 muertos, 743 heridos y 46 desaparecidos. Según Gtregorio Marañón, la sublevación de Asturias en octubre de 1934 fue un intento en regla de ejecución del plan comunista de conquistar España (G. MARAÑON, Obras completas, t. IV, Madrid 1968, p. 378). La revolución de Asturias produjo raudales incomprensibles de sangre y mucho de odio. El ardor con que los mineros y los obreros se lanzaron a la pelea fue tan llamativo que llenó a todos de consternación. Los distintos comités locales constituidos al principio por socialistas y después entregados en la mayor parte de los lugares a miembros violentos del Partido Comunista, se incautaron de todo lo que podía representar algún valor. Prohibieron toda manifestación religiosa y quemaron templos y arrasaron casas particulares.

Los sacerdotes y religiosos fueron considerados enemigos del pueblo y se dio orden de detenerlos a todos. Los que no pudieron evadirse o esconderse fueron encerrados en cárceles improvisadas y sometidos a múltiples humillaciones y atropellos. No se tuvo en cuenta ni la edad ni cualquier otra consideración. Fueron 33 los sacerdotes y religiosos ejecutados durante las jornadas revolucionarias (V. CÁRCEL ORTÍ, o.c., p. 69.).

Estas y otras muertes dieron el tono anticristiano de la revolución. Pero no fueron sólo ellas. La destrucción de iglesias, el aniquilamiento de los signos religiosos, la rabia con que se bombardeó la misma catedral para reducir a los guardias civiles refugiados en ella, o la saña con que se quemó el palacio episcopal o el seminario indicaban lo que latía en muchos de los luchadores. Entre estos mártires de la Revolución de Asturias -entiéndase mártir en su acepción teológica de asesinado por motivo de odio a la religión, única que reconoce la Iglesia, y no por política, como ya hablaremos algún día de los curas vascos que tanto están dando que hablar últimamente- cabe destacar el de los 8 Hermanos de las Escuelas Cristianas y el P. Inocencio de la Inmaculada, Pasionista, detenidos en Turón y llevados a la Casa del Pueblo de donde fueron llevados al cementerio en la madrugada del 9 de octubre junto con dos jefes del ejército y allí fusilados ante una zanja ya preparada. Estos mártires fueron elevados a los altares por Juan Pablo II.

La llamada Revolución de Asturias fue en realidad el primer intento socialista de implantar violentamente la dictadura del proletariado en toda España.Los máximos responsables de la revolución, Largo Caballero y Prieto, consiguieron eludir la acción de la justicia: el primero negando cualquier género de participación, y el segundo refugiándose en Francia. Los responsables más cercanos condenados a muerte por los tribunales militares, fueron indultados por imposición del Presidente de la República, con excepción de dos inculpados sin ninguna significación política, que fueron ejecutados como reos de varios asesinatos.

Pero los socialistas no abandonaron la idea de hacer otro intento revolucionario. El mismo día de la rendición (18 octubre 1934) el Comité Provincial Revolucionario de Asturias se despedía de los trabajadores con estas palabras anunciadoras de un segundo acto:
“El 5 del mes en curso comenzó la insurrección gloriosa del proletariado contra la burguesía; después de probada la capacidad revolucionaria de las masas obreras para los objetivos de Gobierno, ofreciendo ataque y defensa ponderadas, estimamos necesaria una tregua en la lucha, deponiendo las armas en evitación de mayores males. (…) Esta retirada nuestra la consideramos honrosa por inevitable. (…) Es un alto en el camino, un paréntesis, un descanso reparador después de tanto surmenage. Nosotros, camaradas, os recordamos esta frase histórica: Al proletariado se le puede derrotar; pero jamás vencer. ¡Todos al trabajo y a continuar luchando por el triunfo!” (J. ARRARÁS, oc. II, pp. 640, 641.).

Uno de los que mejor vieron y valoraron las consecuencias de la revolución de Asturias fue, sin duda, Mons. Manuel Irurita, obispo de Barcelona que, apenas pasado un mes de dicha revolución, escribió en una Pastoral estas acertadísimas consideraciones:
“La revolución [de Asturias] fue vencida con rapidez asombrosa. ¿Qué hubiera sido de nosotros, si hubiera durado mucho tiempo? ¿Qué si hubiera triunfado? Toda España hubiera sido entonces Asturias; el furor infernal hubiera llevado por todas partes la destrucción, el horror y el espanto; la dinamita hubiera destruido nuestros templos y catedrales, el hierro hubiera segado a millares las vidas de los sacerdotes y religiosos y católicos de acción. Y, tras tantas ruinas, herida la Iglesia en su jerarquía y en sus órganos auxiliares más valiosos, muy pronto ya podría decirse con verdad lo que tanto codicia la masonería: ‘España ya no es católica’. El odio a Cristo no es popular, es masónico; el pueblo no odia a Jesucristo, le desconoce o no le conoce bien, y si va contra El es porque le empujan engañándole, porque se le dan malos ejemplos desde arriba. ¿Qué extraño es que arrojen al fuego los crucifijos, después que el laicismo los ha arrojado de las escuelas; que se asesine a los sacerdotes después que el laicismo les ha condenado a morir de hambre? Y ¿qué maravilla es que los de abajo se levanten contra los de arriba cuando han visto que los de arriba se han levantado contra Dios, y que saqueen los Bancos cuando han visto que se despoja de sus bienes a la Santa Iglesia, Esposa de Cristo?” (Boletín Oficial de la Diócesis de Barcelona, 30 noviembre 1934, p. 234.” (Continúa)

13 comentarios

  
pablo
¿De donde broto tanto odio? Aun hoy en dia me es inexplicable con que sangre fria asesinaban y se quedaban tan tranquilos. ¿Es que la iglesia no supo hacerse amar? Leo el discurso del obispo de Barcelona culpando a los manipuladores del pueblo, pero si el pueblo se dejo manipular es porque tampoco para el la iglesia significaba gran cosa, la identificaba con los ricos y poderosos.
Me gustaria que aprendieramos de esa leccion de la historia y miremos a Cristo, el unico que es digno de ser seguido y admirado.
Un saludo.
19/11/09 10:31 PM
  
Luis López
De hecho, como ha señalado algún historiador -y no precisamente de derechas- el origen de la Guerra Civil hay que ubicarlo en las revueltas antidemocráticas promovidas por la izquierda en el año 1.934 -fundamentalmente el PSOE, como reconoció Indalecio Prieto en su exilio mejicano en su libro "Convulsiones de españa"-. Ese fue el Prólogo de la catástrofe nacional de 1936-1939.
20/11/09 12:14 PM
  
Snolkocevic
Padre:
Muchas gracias y enhorabuena por sus articulos historicos, por la verdad que luce en ellos y por mostrarlos a la luz publica.
Espero con ansia el artículo que comenta, de los sacerdotes vascos, a fin de poder distinguir claramente el martir en concepto teológico, y el que concepto de martir que se quiere, con falsedades, imponer hoy.
Un saludo y que Dios le Bendiga
20/11/09 1:21 PM
  
Tulkas
Trágico ejemplo de qué es lo que pasa cuando la Iglesia no muestra el DIVINO ROSTRO REDENTOR en todas las realidades humanas: viene el ladrón y devora a las ovejas.

Las decenas de miles de mineros y trabajadores que fueron abducidos por unos líderes como Largo y Prieto y cuyas mentes fueron inseminadas de tanto error y tanto odio, no es BALADÍ.

A uno le pueden causar pena las decenas de religiosos asesinados, pero en mi caso la compasión va hacia las decenas de miles de BAUTIZADOS cuyo cristianismo también fue MASACRADO por la ideología.

En fin: cuando el ROSTRO REDENTOR NO BRILLA en todas las realides humanas,viene el ladró y devora a las ovejas.

¡Lección que hemos de aprender!
20/11/09 1:47 PM
  
félix floreal
La persecución religiosa contra la Iglesia católicaen España, desatada con inusitado furor durante los primeros meses de la Guerra Civil aunque ya iniciadacasi dos años antes en la Revolución de Asturias de 1934, alcanzó cotas e índices de vileza, odio y crueldad tan trágicos,que a quien estas líneas escribe, cómodamente sentado en su ordenador escuchando música (escucho a Kitaro, un músico japonés de tradición más bien sintoísta), le produce un cierto rubor referirse a tan trágicos episodios de nuestra reciente historia.
Ponderados juicios señalan que no ha habido en la historia del cristianismo, con la salvedad de algunos períodos muy concretos de las persecuciones contra los cristianos habidas en los tres primeros siglos de la era cristiana, una persecución más intensamente despiadada en tan poco espacio de tiempo como la que tuvo lugar en España al estallar la Guerra Civil(en verdad, fratricida e incivil). Ni en México, ni en la Rusia comunista...
Sin embargo, una principal causa explica aquel odio contra la Iglesia y contra la misma fe: la connivencia de la Iglesia católica con las clases privilegiadas de la sociedad, con la burguesía, con los terratenientes, con las derechas oligárquicas...
Cierto que la gran mayoría de los religiosos, religiosas, sacerdotes, monjes y monjas asesinados pertenecían a sectores de clase social pobre, campesina, o siquiera clase media. Cierto, igualmente, que, como hubo de reconocer el propio Miguel de Unamuno, testigo que fue hasta su muerte de los primeros meses de persecución religiosa contra la Iglesia en España (el ex rector de Salamanca murió el día 31 de diciembre de 1936, en plena Guerra Civil ya, y en situación de arresto domiciliario), los más de entre los más sanguinarios milicianos no actuaban tanto por fidelidad a una ideología cuanto sí por rencillas personales, por furor producto de resentimientos atávicos, o porque eran originariamente personas procedentes de la marginación; asimismo, no pocos de ellos y ellas debían estar muy influidos por una propaganda ideologizadora tremenda, por un auténtico "lavado de cerebro" ideológico marxistizante.
Con todo, la Iglesia no era vista por la gran masa proletaria (España entonces, Tercer Mundo: analfabetismo de la mayoría de la población; clase obrera empobrecida y embrutecida, obligada a vivir en condiciones infrahumanas, insalubres, con jornadas de hasta 12, 13 y catorce horas, sin cobertura de seguro alguna...) como "Iglesia de los pobres" sino como Iglesia amiga del orden burgués establecido.
Pensemos, si no, en los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona, de la que se cumple en este 2009 el primer centenario. Su desencadenante principal no fue otro que el hecho de que las familias obreras, que no podían pagar la excepción a la administración del Estado para que los hijos de las familias obreras no fueran enviados como soldados reclutas a la guerra de Marruecos(guerra colonial, claramente burguesa), veían cómo los hijos de las familias pudientes y burguesas sí se libraban, al poder pagar esa excepción que los libraba de entrar en el sorteo para el envío de tropas a Marruecos. Y el colmo era que muchas de las llamadas "damas blancas" de la caridad catalana, no pocas de ellas madres de esos jóvenes que se libraban de ser incluidos como soldados en los sucesivos envíos de tropas a Marruecos, eran tan buenas que a menudo iban a los barrios obreros, en los que la gente vivía muy mal (y ellas y sus familias por contra muy bien, al menos en lo económico)a repartir estampitas y escapularios. Ni que aclarar que el ser enviado a la guerra colonial en Marruecos era sinónimo de muerte casi segura, pues no en vano el Ejército español, aún desanimado por las derrotas en Cuba unas pocas décadas antes, no era precisamente un modelo de eficacia militar ni de entusiasmo.
En esa Semana Trágica de Barcelona, las enfervorecidas masas proletarias ya comenzaron a gritar ese trágico "la Iglesia católica no defiende nuestros intereses sino más bien los de las clases adineradas, burguesas y todopoderosas de la sociedad en España".Y claro, ya ahí hubo quemas de iglesias, conventos, algún religioso fallecido, profanación de momias en sepulturas en conventos...
20/11/09 7:52 PM
  
Luis López
Félix, el odio a la Iglesia no se originó por la connivencia de los clérigos con el orden burgés. La iglesia no tiene como misión destruir el orden social, sino llevar el Evangelio de Cristo al corazón de todo hombre. Y eso lo ha hecho siempre, antes y después de la guerra civil. El odio a la Iglesia nació de la propaganda del totalitarismo marxista, que llenó de resentimiento las cabezas de las masas obreras, y buscó en la Iglesia el chivo expiatorio de sus demonios. No busque excusas para justificar lo injustificable.
21/11/09 7:24 PM
  
héctor freire
Hay una cosa que siempre me ha hecho pensar.
Podrá discreparse con Franco y su proceso. Se podrá estar en contra de los excesos, pero siempre me ha parecido que Franco sabía que su regimen era efímero, sólo hasta su muerte.
Pero sabía que iba a frenar para siempre a los radicales.
El PSOE toma el poder en España, de hecho aún lo ostenta, pero es partido que no tiene nada que ver con los que tuvo enfrente el caudillo, o los de estas revueltas pre Frente Popular.
El PSOE no es procristiano, lo admito, pero nada es igual al horror de los 30´.
Cómo decía el hombre más brillante de la historia humana,Paulo de Tarso, nuestro amado San Pablo,hay algo que siempre se interpone al anticristo.
Hasta que un día, no estará.
Y ahí vendrá el fin.
21/11/09 9:22 PM
  
félix floreal
A Luis López:


Luego de la Guerra Civil española, en la historia de la Iglesia católica en Occidente aconteció el Concilio Vaticano II; antes y sobre todo después del Concilio, la aparición de los curas obreros. Y durante todo el siglo XX hasta nuestros días, la presencia de innúmeros misioneros y militantes cristianos en labores de evangelización y de solidaridad junto a los pobres. A poco de acabar la fratricida Guerra Civil española, se crea la HOAC en España; de Bélgica, los primeros grupos germinales de la futura JOC llegan a España...
Por cierto, indudabble que las masas proletarias estaban "envenedadas" de extremismo marxista. Sin embargo, la Iglesia "en su conjunto" no era vista por los desheredados de la sociedad como "Iglesia de ellos" sino de las clases burguesas, adineradas, empresariales, pudientes. Lea a Galdós, amigo, a Clarín, a Vicente Blasco Ibáñez; lea a otros escritores realistas y naturalistas españoles. Lea el testimonio de anarquistas ilustres como Fermín Salvochea, o el médico también anarquista Pedro Vallina, por ejemplo. Adéntrese en la lectura de los autores del 98; en la de los modernistas españoles,no solamente Valle-Inclán,sino también los más "malditos" de entre esos autores modernistasy regeneracionistas españoles. La Iglesia católica, indudablemente sin dejar de reconocer toda su labor eminentemente asistencial, no de promoción de militantes,en general era percibida por el pueblo como aliada de las clases dirigentes, de la nobleza, de la alta burguesía, de la realiza,de la monarquía; en definitiva, de la "reacción" (Restauración versus Revolución). Todo ello en un proceso, progresivamente radicalizado, anterior, en su génesis, a la eclosión del marxismo en Europa. Lea a los socialistas utópicos(Proudhon,Saint-Simon, Fourier...) y entérse de cómo percibían a la Iglesia; y sobre todo, de si la percibían como aliada de los poderosos de la sociedad o más bien aliada de las luchas de emancipación de los pobres.
Revise,si quiere, la obra del poeta Miguel Hernández. Hasta su marcha a Madrid, fue católico, muy amigo del trágicamente fallecido Ramón Sijé, su mentor. Con el tiempo y tras su paso por Madrid, Miguel Hernández pierde la fe católica de su infancia y primera juventud; se hace marxista, militante comunista,luchador por las libertades(conculcadas por el general Franco, personaje en general bien visto por la inmensa mayoría de los foristas de este portal de Internet). Y afirma que su catolicismo original le parece fruto de ñoñerías y conservadurismos provincianos y burgueses. Dice él; no lo digo yo, no es algo que yo me invente. Y además concluye Miguel Hernández con que su proceso ideológico fue consecuencia (su paso del catolicismo al marxismo o izquierdismo o humanismo laico sin más) de una toma de conciencia proletaria,obrera, de lucha por una sociedad más libre, fraterna, adulta, europeizada, modernizada, desclericalizada, "descatologizada" (descatologizar España era algo muy querido por D. Miguel de Unamuno).
Pero en fin, cada vez me extraña menos lo que uno puede encontrarse por aquí: una mayoría de foristas que exculpan a alguien como Francisco Franco, o que desean llevar a los altares nada menos que a un obispo franquista, integrista, antidemocrático,antimoderno, contrario a la libertad de conciencia, de religión y de pensamiento, y simpatizante que fue de la Fuerza Nueva del ultraderechista Blas Piñar (me estoy refiriendo, claro es, a monseñor José Guerra Campos, el último "cruzado"), en tanto siguen satanizando a Ignacio Ellacuría y a otros miles por el estilo porque se metieron en política y fueron marxistas...
23/11/09 3:17 PM
  
alfonso
felix,el mensaje de nuestro Señor no va dirigido solamente a las clases obreras o proletarias,sino al alma humana en general.Cuando predico el Evangelio del Amor y la Redencion muchos ricos se convirtieron y fueron discipulos suyos.Ahi tienes a Jose de Arimatea,Zaqueo,el apostol san Mateo,todos eran ricos pero siguieron a Jesus.En el AT esta el ejemplo del santo Job,y asi sucesivamente.El marxismo solo ha difundido,y sigue difundiendo,el odio,y el odio es todo lo contrario al amor,como el agua al fuego.Eso no quiere decir que existan estructuras sociales injustisimas,que ya fueron denunciadas hace años por su S.S.el Papa Leon XIII en su enciclica "Rerum Novarum" denunciando el injusto trato dado por el capitalismo de su epoca a los obreros y las inhumanas condiciones de vida en que vivian.Por cierto,en los archivos vaticanos,no se si algun contertulio sabe mas de esto,se guardan cartas que mantuvo en correspondencia privada Karl Marx con dicho Pontifice,sobre todo en temas referentes a la Justicia Social.De todos modos,es de sentido comun,que si la Iglesia fue virulentamente atacada en los años 30 en España,como lo fue el siglo XIX con la desamortizacion promovida por el mason Mendizabal,que por cierto,beneficio mas a las clases burguesas y pudientes que a las trabajadoras,al poder adquirir terrenos y propiedades de la Iglesia a precios de saldo,era logico que se pusiera de parte de quien la defendia,no de quien la acosaba.Y una vez mas volvio a repetirse la tragedia de persecucion contra los catolicos que años atras se produjo en Mejico cuando la revolucion de los cristeros y en Portugal,negando el gobierno mason de entonces credito a las apariciones de nuestra Señora en Fatima
23/11/09 8:21 PM
  
cipriano polo
Yo no adio a los masones (conozco a algunos que luchan más a favor de la justicia, la igualdad y la solidaridad que muchos que se dicen católicos de comunión frecuente). Por aquí empero, por InfoCatolica.com, suelen asoman algunos que manifiestan tener, como mínimo, si no odio hacia los masones, sí al menos una obsecación tal hacia o contra los masones digna de Francisco Franco en sus mejores tiempos. Los masones son hijos e hijas de Dios, por más que no sean católicos o que lo traten de ser a su manera, como Dios les da a entender, o como ellos quieran dejarse interpelar, como las circunstancias les permitan, o comoquiera que sea.
Por cierto, el pensamiento social de la famosa "Rerum Novarum", confrontado con lo mejor del pensamiento libertario (Prodhon, Kropotkin, Leon Tolstoi...) no pasa de ser un planteamiento buenista, interclasista, posibilitista... Ah, claro, se me olvidaba: los anarquistas no valen aquí, pues no creían en Dios y muchos menos en los curas (casi siempre entonces aliados con la derecha política, social y económica), eran violentos y ponían bombas, libertarios en el sexo (pero a menudo mucho más fieles y pudorosos que muchos católicos de la época más bien burgueses; los anarquistas cerraron muchos burdeles, como un poco toscamente se ve en la película española de Vicente Aranda, "Libertarias"), librepensadores y masones en algunos casos, desafectos a la autoridad, practicantes del naturismo-nudismo (para escándalo de las conciencias católicas bien pensantes, devotas y de derechas, como debe ser).
Confío en no ser satanizado o demonizado por los inquisidores de siempre por causa de lo que acabo de decir
29/11/09 4:06 PM
  
cipriano polo
Alfonso:

No puede parecerme mal que tú quieras ser un buen católco y que de hecho lo seas. Dios te lo premiará, sin duda, en el juicio de nos habla el evangelista Mateo (Mt 25, 31-46). Sin embargo, yo por mi parte conozco a personas que no van a misa ni confiesan ni comulgan y que manifiestan poner más en práctica la enseñanza contenida en esa perícopa del evangelista san Mateo que no pocos fieles católicos de misa frecuente. Por ejemplo, sin querer entrar a juzgar sus conciencias (las de esas mujeres), he de decir que tengo un amigo que, en plena crisis económica y laboral, desea abandonar un trabajo cuyas responsables principales son mujeres muy devotas, muy católicas, portadoras de cadenas piadosas al cuello y estampitas de san José María Escrivá de Balaguer. Hay días,además muy continuados a lo largo de la semana laboral, en que trabaja ese chico hasta once y doce horas (en un trabajo de azafato y relaciones públicas) por 750 euros mensuales. Se siente discriminado y mirado por debajo del hombre, especialmente por parte de esas mujeres devotas y piadosas, que no parecen precisamente mujeres de conciencia solidaria ni sindicalista.
Yo soy un simple pecador al margen de cualquier cátedra desde la que pontificar; sin embargo, desde InfoCatolica.com asoman con frecuencia foristas tan rigoristas que enseguida espetan anatemas contra cualquier clase de disidencia doctrinal,espiritual,ideológica, pastoral...
30/11/09 3:21 PM
  
fer
Aún no está claro,por lo que he podido comprobar en los libros de Historia,quiénes fueron,en realidad, los inductores de la quema de conventos de mayo de 1931, si es que fué organizada de antemano.Esto debería ser aclarado por parte de los especialistas en tema.Aunque se han hecho algunos avances parciales.
14/06/12 11:30 PM
  
kantabriko
? De donde broto tanto odio hacia la fe y hacia la religion catolica ? , dedusco que ese odio provino del marxismo liberal socialista que ya estaba incrustado en la sociedad espanola de la epoca ,teniendo en cuenta el atropello genocida hacia la figura de Jose Antonio P.de Rivera ,la quema de patromonios de la santa iglesia por parte de anarquistas y el atropello de Paracuellos , o sease una historia en la que el vacio marxista ruso tuvo que ver ,el marxismo es la mayor mentira que existe .
12/12/12 12:24 AM

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