19.02.21

Sólo por el Bautismo somos Hijos de Dios

El Cardenal Burke publicó un artículo en la Brújula Cotidiana [1] el pasado 16 de febrero, en el que señalaba lo siguiente:

“Una manifestación alarmante de la actual cultura de la mentira y la confusión en la Iglesia es la confusión sobre la propia naturaleza de la Iglesia y su relación con el mundo. Hoy escuchamos cada vez más a menudo que todos los hombres son hijos de Dios y que los católicos tienen que relacionarse con las personas de otras religiones y de ninguna religión como si fueran hijos de Dios. Ésta es una mentira fundamental y fuente de una de las confusiones más graves.

Todos los hombres han sido creados a imagen y semejanza de Dios, pero desde la caída de nuestros primeros padres, con la consiguiente herencia del pecado original, los hombres sólo pueden llegar a ser hijos de Dios en Jesucristo, Dios Hijo, a quien Dios Padre envió al mundo para que los hombres volvieran a ser sus hijos por medio de la fe y el Bautismo. Sólo a través del sacramento del Bautismo nos convertimos en hijos de Dios, en hijos adoptivos de Dios en su Hijo unigénito. En nuestras relaciones con las personas de otras religiones o sin religión ninguna debemos mostrarles el respeto que merecen quienes han sido creados a imagen y semejanza de Dios, pero, al mismo tiempo, debemos dar testimonio de la verdad del pecado original y de la justificación por el Bautismo. De lo contrario, la misión de Cristo, su encarnación redentora y la continuación de su misión en la Iglesia carecen de sentido.

No es cierto que Dios quiera una pluralidad de religiones. Envió a su único Hijo al mundo para salvar al mundo. Jesucristo, Dios Hijo Encarnado, es el único Salvador del mundo. En nuestras relaciones con los demás, debemos dar siempre testimonio de la verdad sobre Cristo y la Iglesia, para que los que siguen una religión falsa o no tienen religión alguna reciban el don de la fe y busquen el Sacramento del Bautismo.

(Los subrayados son míos).

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7.02.21

Non possumus

Advertencia importante: este artículo, en su mayor parte, es una paráfrasis – una especie de versión personal traida al presente – de Notre charge apostolique de San Pío X. Les recomiendo que lean el texto original. Lo que no es de San Pío X – o sea, lo malo del texto – es mío. Lo digo para que no me vayan a acusar de plagio… Avisados quedan. 


No podemos permanecer callados. Tenemos que levantar la voz para preservar la fe de los fieles de los peligros del error y del mal, mayormente cuando el error y el mal se presentan con un lenguaje atrayente que, cubriendo la vaguedad de las ideas y el equivoco de las expresiones con el ardor del sentimiento y la sonoridad de las palabras, puede inflamar los corazones en el amor de causas seductoras pero funestas. Tales fueron las doctrinas de los seudofilósofos del siglo XVIII, las de la Revolución Francesa y el Liberalismo; y las del Comunismo, tantas veces condenadas todas ellas por la Iglesia.

Hoy en día se está extendiendo un error respecto a la noción de la fraternidad, cuya base colocan en la justicia social y en el cuidado de la casa común mediante una “ecología integral”; una fraternidad que se sitúa por encima de todas las filosofías y de todas las religiones, fundada en la simple noción de humanidad, englobando así en un mismo amor y en una igual tolerancia a todos los hombres con todas sus miserias, tanto intelectuales y morales como físicas y temporales. Se nos está diciendo que “o nos salvamos todos o no se salva nadie” y que lo importante es preservar el medio ambiente y salvar el planeta. Hay que construir un mundo más justo y solidario en el que todos vivamos en armonía con la Pachamama – la Madre Naturaleza. Y que todas las religiones son igualmente queridas por Dios…

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12.01.21

Redes Sociales: al servicio de la tiranía globalista

He cerrado mis cuentas de Facebook y de Twitter. Las llamadas “redes sociales” se han convertido en un instrumento más de control social y de manipulación a escala global. La disidencia no se admite y no tardarán mucho en perseguir legalmente a quienes se atrevan a disentir del Pensamiento Único.

Los poderosos de este mundo quieren resetear el mundo a escala global: apagar y volver a iniciarlo todo de nuevo. Cuando se nos estropea el ordenador, es lo primero que hacemos. Y en la mayoría de las ocasiones, lo que causaba problemas deja de causarlos y el ordenador vuelva a funcionar. Pues eso es lo que quieren hacer con la sociedad a escala global los poderosos de este mundo: la ONU, el Foro Económico Mundial (más conocido como Foro de Davos) y la Iglesia del Nuevo Paradigma. Como el mundo no marcha bien, vamos a pararlo y a volver a empezar, cambiando lo que antes no funcionaba por un nuevo orden mundial que garantice una convivencia en paz en una sociedad feliz, respetuosa con la naturaleza, en el que todos seremos hermanos. Y quien no quiera ser hermano, que se vaya preparando… Y si no te gusta ese mundo nuevo maravilloso es que eres un fascista, trumpista, ultracatólico, reaccionario con cara de pepinillo en vinagre. Lo que viene a ser un aguafiestas, un integrista y un fanático reaccionario.

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6.01.21

Y arrodillándose, lo adoraron

Cuando era pequeño esperaba nervioso la llegada de los Reyes Magos con sus regalos. Los niños siguen aguardando hoy sus regalos con la misma ilusión de siempre, gracias a Dios. Hay tradiciones que la Modernidad todavía no ha sido capaz de corromper del todo. Pero pocos conocen el verdadero regalo de la Navidad, ese regalo que nos enseñan los Reyes.

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22.12.20

Esperando el Regreso del Rey

“Sé que todos los tiempos son peligrosos y que en todas las épocas, las mentes serias preocupadas, atentas al honor de Dios y a las necesidades del hombre, son proclives a pensar que ninguna época ha sido tan peligrosa como la propia. Sin embargo, aún admitiendo esto, pienso que las pruebas que tenemos por delante son tales que habrían espantado y confundido corazones tan valerosos como los de San Atanasio, San Gregorio I o San Gregorio VII. Y que ellos confesarían que, por más oscura que haya sido la perspectiva de sus respectivas épocas, la nuestra posee una oscuridad de un género diferente a cuanto haya existido antes.”  Eso escribía San Juan Enrique Newman. Y sus palabras no pueden resonar más actuales ni podrían describir mejor lo que nos está tocando vivir a nosotros en estas primeras décadas del siglo XXI.

Todo suceso histórico, visto desde la fe, resulta providencial, casi sacramental, y forma parte de un designio divino anterior a la misma existencia de la historia. La actual pandemia también. Parece que en nuestros tiempos ha llegado la hora de un despertar de las potencias del mal, predicha explícitamente por la Sagrada Escritura. En el liberalismo burgués, Newman vislumbraba un esfuerzo posiblemente supremo de las potencias del mal por eliminar del mundo las energías salvadoras de la cruz. Y no le faltaba razón a la vista del actual estado de cosas.

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