La Opción Pelayo

Que vivimos tiempos oscuros y turbulentos tanto fuera como dentro de la Iglesia resulta incuestionable y evidente. Y ya se ha escrito mucho sobre el tema. Tenemos un enemigo externo – el Pensamiento Único – y un enemigo interno (que hemos venido en denominar como “Modernismo Religioso” o Iglesia del Nuevo Paradigma).

Escribe Rod Dreher en su best seller La Opción Benedictina[1]:

La borrasca lleva décadas formándose, pero la mayoría de los creyentes hemos actuado bajo la quimera de que escamparía. La desarticulación de la familia natural, la pérdida de los valores morales tradicionales y la fragmentación de las comunidades nos preocupaban ciertamente, pero pensábamos que cambiarían las tornas y no pusimos en tela de juicio cómo nos planteábamos nuestra fe. […]

Un nihilismo secular hostil ha triunfado en el gobierno de la nación y la cultura enseña los dientes a los cristianos tradicionales. No paramos de repetirnos a nosotros mismos que estos acontecimientos son la imposición de una élite liberal, pero lo hacemos para autoengañarnos, porque la verdad es difícil de digerir: tienen el consentimiento del pueblo americano, ya sea activo o pasivo.

Durante años, los derechos civiles de los homosexuales han avanzado con paso lento, pero firme, al compás de la socavación de la libertad religiosa de los creyentes que no comulgan con la agenda LGTB. El fallo del caso Obergefell vs Hodges en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, que reconocía el matrimonio homosexual como un derecho constitucional, fue el Waterloo del conservadurismo religioso. La Revolución Sexual se alzó con una victoria decisiva y culminó la guerra cultural tal y como la conocíamos desde los sesenta. A raíz del caso Obergefell, la creencia cristiana en la complementariedad sexual en el matrimonio pasó a considerarse un prejuicio abominable, si no punible en muchos casos. Hemos perdido el espacio público.

La situación de los Estados Unidos es perfectamente comparable con la de Europa, donde estamos igual de mal o incluso peor. Sobre el Pensamiento Único, yo mismo he escrito ya mucho y, si quieren leer más sobre el tema, les remito a otros artículos:

Dentro de la Iglesia, el panorama resulta igualmente desolador. Don Dreher aporta una cita demoledora del teólogo anglicano Ephraim Radner: “a los cristianos no nos queda ni un solo lugar seguro en la tierra, ni siquiera nuestras Iglesias lo son. Es una nueva Era”.

Sobre la crisis modernista de la Iglesia Católica también creo haber escrito ya todo lo que tenía que escribir:

Los intentos de diálogo y adaptación de la fe católica a la modernidad nos han conducido a la apostasía clamorosa que hoy podemos constatar. Esos intentos de aggiornamento han pasado, en el plano filosófico, por el Personalismo filosófico de Maritain, Mounier y compañía; y en el ámbito político, el Personalismo se plasma en esa cuadratura del círculo que llamamos “Democracia Cristiana”, que pretende conjugar lo inconjugable: el liberalismo y el cristianismo. Tener a Cristo como Señor de mi vida es incompatible con el principio de autodeterminación (o de libertad negativa) personalista. Proclamar que Cristo es Rey (la Soberanía Social de Cristo) y admitir que el multiculturalismo o el error de las religiones falsas pueden y deben estar a la misma altura que la única religión verdadera es imposible. El único Salvador es Cristo. No hay redención fuera de la Iglesia. Si creemos que todos van al cielo y todas las religiones son igual de buenas, que la moral depende de la libertad de la persona y no de la soberanía de Dios, llegamos al relativismo y al nihilismo actuales; a una apostasía y un desprecio de la moral cristiana que se obstina en imponer una ley moral universal, una ley natural, que el hombre moderno no está dispuesto a acatar de ninguna manera porque se opone a su derecho a autodeterminarse de Dios, a cuestionar la Verdad y a combatir el Bien.

Pero la cuestión es ¿y ahora qué hacemos?

I. La Opción Benedictina

Ron Dreher propone una especie de rendición ante la modernidad. “Hemos perdido el espacio público”. Por lo tanto, a los católicos tradicionales no nos queda otra opción que volver a las catacumbas. Somos pocos. “La crisis espiritual que atraviesa Occidente es la más seria desde la caída del Imperio Romano, allá por el final del siglo V. La luz del cristianismo se desvanece en Occidente”. “Hablamos un idioma que cada vez más gente considera ofensivo y que pocos pueden escuchar”.

“¿Y si la mejor manera de plantar cara al diluvio es dejar de plantar cara? […]”

“En lugar de gastar recursos y energías en batallas políticas que están perdidas de antemano, lo que deberíamos hacer es construir comunidades, establecer instituciones y organizar una resistencia astuta que pueda preservar hasta que levante el estado de sitio".

“¡No hemos de tener miedo! Ya hemos toreado en plazas así. En los primeros siglos del cristianismo, la Iglesia primitiva logró sobrevivir y crecer en Occidente durante la persecución romana y tras la caída del Imperio. Los cristianos de hoy en día tenemos que aprender de su ejemplo, especialmente del de San Benito”.

“El ejemplo de San Benito nos llena de esperanza hoy en día porque nos revela lo que pequeños grupos de creyentes pueden conseguir al reaccionar de una manera creativa ante los retos que les plantean su tiempo y espacio.”

Se trata de dejar atrás “una ciudad imperial en ruinas” (el Occidente apóstata), “como peregrinos de la vía de San Benito”, “para dirigirse a un lugar en calma en el que puedan aprender a escuchar la voz de su Maestro. Encontramos a otros como nosotros y construimos comunidades, escuelas al servicio del Señor. No lo hacemos para salvar el mundo: el único motivo que nos mueve es el amor a Dios y sabernos necesitados de una comunidad y de una vida ordenada para entregarnos a Él por completo”.

Vivimos plenamente la liturgia, narramos el relato sagrado en el culto en nuestros cantos. Ayunamos y celebramos. Nos casamos y casamos a nuestros hijos y, aunque estemos exiliados, contribuimos a que la ciudad viva en paz. Damos la bienvenida a los recién nacidos y enterramos a nuestros muertos. Leemos la Biblia y hablamos a nuestros hijos de los santos. Y también de Ulises, Aquiles, Eneas, Dante, Don Quijote, Frodo y Gandalf, así como de todas las historias que transmiten el verdadero significado que entraña ser un hombre o una mujer en Occidente.

Trabajamos, rezamos, nos confesamos, mostramos misericordia, acogemos a los forasteros y cumplimos los mandamientos. Cuando sufrimos, especialmente cuando lo hacemos a causa de Cristo, damos gracias, porque eso es lo que tiene que hacer un cristiano.”

Con estos párrafos se puede resumir la propuesta de Dreher. Apartarse del mundo, dejar de luchar contra él y exiliarse de la modernidad para construir verdaderas comunidades cristianas que puedan vivir su fe de verdad.

John Senior, en su libro La Restauración de la Cultura Cristiana[2], nos invitaba a seguir el mismo camino que ahora propone Dreher:

“¡Huyan, por el amor de Dios, huyan de los débiles terraplenes del éxito! Vayan a arruinados barrios y pueblos de su infancia y reconstrúyanlos.”

“Si varias familias, compartiendo este humilde secreto, compraran casa antiguas en un mismo suburbio y se establecieran allí, habrán reconstruido el pueblo de Goldsmith en medio de sus ciudades en ruinas y habrán comenzado la restauración de aquella cosa ordinaria, saludable y humana que es el vecindario. Los niños, alejados del televisor, comenzarán a jugar afuera nuevamente; varias familias podrán sostener un pequeño colegio privado donde puedan aprender a leer y a escribir en vez de educación vial y cómo prevenirse de las enfermedades venéreas.”

La agenda católica, para Senior, pasa por “vivir y trabajar en un oficio honesto en un pueblo católico, reservar el diezmo del tiempo para la oración y ofrecer todos nuestros trabajos, oraciones, gozos y sufrimientos en sacrificio al Señor”. “Es tiempo de regresar […] a los barrios y pueblos en los que podamos caminar a una velocidad humana normal, comprar en comercios amistosos donde el carnicero y el almacenero conozcan a sus clientes, enviar a nuestros hijos a colegios donde los padres conozcan a los maestros y los maestros amen su oficio y a sus alumnos”.

Y señala acertadamente John Senior que “cualquier cosa que hagamos en el orden político y social, debe tener su fundamento indispensable en la oración, el corazón de la cual es el santo sacrificio de la misa”. “¿Qué es la cultura cristiana? Esencialmente la Misa”. “La Cristiandad, que el secularismo llama Civilización Occidental, es la Misa y todo el aparato que la protege y favorece. Toda la arquitectura, el arte, las instituciones políticas y sociales; toda la economía, las formas de vivir, de sentir y de pensar de los pueblos; su música y su literatura; todas estas realidades, cuando son buenas, son medios de favorecer y de proteger el santo sacrificio de la Misa”.

“Debemos grabar en nuestro corazón la primera ley fundamental de la economía cristiana: el fin del trabajo no es la ganancia, sino la oración; y la primera ley de la ética cristiana: vivir  para Cristo, no para nosotros mismos. Y vivir en Él es amar. Si guardamos los diez mandamientos, evitaremos el infierno; si amas a Dios y al prójimo como a ti mismo, cumplirás la ley de la justicia. Pero la vida cristiana no consiste solamente en evitar el infierno, aunque se esencial. Porque la vida misma es el Reino de los Cielos que consiste en amar a Cristo y a nuestro prójimo como Él nos ama”.

Trabajo, oración y sacrificio. Estos son los tres ítems de la agenda católica”.

Senior propone volver a Santo Tomás y a su Summa Theologica, que es “la medida de toda la teología católica. Los católicos deben creer que Tomás de Aquino es el Doctor Común de la Iglesia con el mismo grado de certeza con el que creen que es santo”. “No estoy preconizando nada que se parezca a una renovación tomista. Creo que es imposible en las presentes condiciones. El tomismo está en el lugar en el que debe estar. Santo Tomás no debe renacer, por el simple hecho de que no ha muerto”.

Sigue la estela de John Senior la escritora española Natalia Sanmartín Fenollera en su novela El despertar de la señorita Prim[3]. La importancia que da la escritora al tomismo – igual que John Senior – queda patente en este diálogo entre “el hombre del sillón” y la señorita Prim:

– Tranquilícese, Prudencia. Ningún hombre puede convertirse a sí mismo o a otro con la propia voluntad como única herramienta, no se inquiete por ello. Somos causas segundas, ¿recuerda? Por mucho que nos empeñemos, la iniciativa no es nuestra.

– No soy tomista – respondió la bibliotecaria con sequedad, contrariada de haber dejado traslucir sus temores.

Sorprendido, él la miró como un padre mira a una niña que se enorgullece de no saber leer.

– Ése, señorita Prim, es su gran problema.

En otro momento, el señor del sillón critica la educación moderna:

– ¿Que si soy riguroso? Soy un enamorado del método escolástico, señorita Prim, no espere de mí que critique la exigencia académica. No tengo demasiada buen opinión de la educación de los últimos cincuenta años, no voy a mentirle.

San Ireneo de Arnois es un pueblo de exiliados de la modernidad, según lo propuesto por Senior. “He tenido la inmensa suerte de que aquí, en San Ireneo, se me haya permitido ser dueña de mi tiempo”, dice una de las exiliadas.

La propia señorita Prim reconoce que se siente mal en el mundo moderno:

“No todo el mundo vivía, como ella lo hacía, con la permanente sensación de haber nacido en un momento y en un ambiente equivocados. Ni siquiera todo el mundo podía ser consciente, como ella lo era, de que todo lo que valía la pena admirar, todo lo hermoso, todo lo excelso, parecía estar desapareciendo sin apenas dejar rastro. El mundo, se quejaba Prudencia Prim, había perdido el gusto por la armonía, el equilibrio, la belleza. Y no todos podían ver esa verdad, como tampoco podían sentir todos en su interior la firme resolución de resistir”.

Y más adelante, Prudencia le confiesa al señor del sillón:

“Antes, no hace demasiado tiempo, solía pensar que tenía una sensibilidad propia de otro siglo, estaba convencida de que había nacido en el momento equivocado y de que por eso me molestaba tanto la vulgaridad, la fealdad, la falta de delicadeza. Creía que esa nostalgia tenía que ver con el anhelo de una belleza que ya no existe, de una época que un buen día nos dijo adiós y desapareció”.

“San Ireneo es un pequeño reducto para exiliados de la confusión y agitación modernas”, señala Horacio Delàs, uno de los personajes secundarios de la novela.

“Utopía sería pensar que el mundo puede dar marcha atrás y reorganizarse de nuevo en su totalidad. Pero no hay nada de utopía en este pequeño pueblo, Prudencia, lo que hay es un enorme privilegio. Hoy en día para vivir de una forma tranquila y sencilla hay que refugiarse en una pequeña comunidad, en una aldea, en un pueblecito adonde no lleguen el estruendo y la hostilidad de esas urbes desmesuradas”.

Y en otro lugar señala:

– Supongo que se puede decir que han huido ustedes de la ciudad. Son una especie de forajidos románticos, ¿no es cierto?”

– Hemos huido de la ciudad, en eso tiene razón, pero no todos lo hemos hecho por los mismos motivos. Alguno, como el viejo juez Basett y yo, tomamos la decisión después de haber sacado todo el jugo posible a la vida, porque sabemos bien que encontrar un ambiente tranquilo y cultivado como el que ese ha formado aquí es un raro privilegio. Otros, como Herminia Treaumont, son reformistas, ni más ni menos. Han llegado a la conclusión de que el estilo de vida actual desgasta a las mujeres, desnaturaliza a las familias y pulveriza la capacidad de reflexión humana, y desean probar otras fórmulas. Y hay un tercer grupo, al que pertenece el hombre del sillón, cuyo objetivo es huir, literalmente, del dragón. Quieren proteger a sus hijos del influjo del mundo, volver a la pureza de costumbres, recuperar el esplendor de la vieja cultura.

Horacio Delàs hizo una pausa para servirse otra copa.

– A ver si entiende lo que trato de decirle, Prudencia: uno no puede construirse un mundo a medida, pero lo que sí puede hacer es construirse un pueblo. Aquí todos pertenecemos, por decirlo así, a un club de refugiados.

Un pequeño pueblo, un grupo de exiliados de la modernidad, una abadía benedictina… Este es el modelo de vida que proponen Dreher, Senior y Natalia Sanmartín. Apartarse del mundo, dejar de luchar contra él, exiliarse y reconstruir comunidades donde se pueda vivir conforme a la cultura cristiana tradicional. Esta es una de las propuestas más tentadoras que se nos presentan ante el actual panorama.

Pero esta no es la única salida posible. No todos renuncian a luchar contra el diluvio de la modernidad. Otros prefieren luchar.

II. La Opción Pelayo

Hay quien discute la oportunidad de la opción Benedicto y optan por el combate frente a la modernidad y frente al modernismo religioso. Es el caso de Roberto de Mattei. Es de lectura obligatoria su reciente artículo, publicado en Correspondencia Romana, titulado La Iglesia en crisis: el acto final del Concilio Vaticano II :

La opción benedictina se muestra como un fruto del rechazo al concepto combativo del cristianismo que se ha difundido a raíz del Concilio. Hay que sustituir los muros por puentes, porque ya no hay cosmovisiones contrapuestas, y las diversas confesiones religiosas pueden unirse basadas en un sentimiento genérico de trascendencia. Esta estrategia de huida del mundo moderno es muy distinta de la del verdadero San Benito.

La vocación de los monjes se complementó con la de los caballeros. Monjes y caballeros construyeron la sociedad cristiana medieval. La expresión más alta del Medievo fueron precisamente los monjes caballeros, como los Templarios, cuya regla redactó San Bernardo de Claraval. Hoy en día necesitamos hombres así, y sobre todo de ese espíritu. Por el contrario, diríase que la idea de Dreher es, por el contrario, preparar a los católicos para soportar con paciencia la persecución a la espera de tiempos mejores; volver, en espíritu, a la época de las catacumbas porque no se vislumbra un inminente triunfo de la Iglesia sobre el mundo moderno. Ahora bien, ¿realmente es así?

Así de contundente, de Mattei rechaza de un plumazo la opción benedictina. Hay que combatir. Hay que recuperar el espíritu de los templarios o de los cruzados.

De Mattei reivindica el espíritu del joven Constantino:

Constantino, un joven caudillo que se disputa con Majencio el trono de Roma, tiene una visión. Aparece en el cielo una cruz resplandeciente con la leyenda In hoc Signo vinces: con esta señal, en nombre de esta señal –la Cruz– vencerás. Y más tarde, según relatan Eusebio y Lactancio, el Señor se le apareció en la noche a Constantino y lo exhortó a inscribir esa Cruz en los lábaros de sus legiones. Bajo el signo de la Cruz, Constantino se enfrentó a Majencio y en el Puente Milvio, a las puertas de Roma, derrotó al ejército enemigo y ascendió al trono imperial. Esta fecha supuso un giro radical en la historia que algunos han llamado cambio constantiniano.

El lema In hoc Signo vinces une el símbolo de la Cruz a la victoria: ya no se trata sólo de una victoria interior sobre las pasiones desordenadas y el pecado, sino de una victoria histórica que confirma que el cristianismo ha recibido de Cristo la misión de plantar la Cruz en el espacio público; de no contentarse con conquistar las almas, sino igualmente la sociedad con sus instituciones y costumbres, creando de ese modo la Cristiandad.

Y concluye el profesor de Mattei:

Nosotros somos también pocos hoy en día. Estamos desprovistos de los medios materiales que proporcionan los poderes políticos, económicos y mediáticos. Estamos cubiertos de heridas infligidas por nuestros pecados. Se nos aísla y nos trata como a leprosos por nuestra fidelidad a la Tradición. No obstante, si tenemos valor para resistir, para no retroceder, para atacar al enemigo que avanza, como los perros ladradores de los que habla el cronista medieval, la victoria será nuestra, porque nuestro amor a la Iglesia y la Civilización Cristiana es más fuerte que la muerte. Y como dice el Cantar de los Cantares, «no valen las muchas aguas para apagar el amor ni los ríos pueden ahogarlo» (Cant.8, 6-7).

Por eso, no queremos volver a las catacumbas. Hoy en día, el lábaro de Constantino, como los estandartes de las Cruzadas y de Lepanto, no es el pabellón de una guerra armada, sino el símbolo de una actitud espiritual. Es la disposición de ánimo de quien está convencido de que, como dice San Pío X, «La civilización del mundo es civilización cristiana: tanto es más verdadera, durable y fecunda en preciosos frutos, cuanto es más genuinamente cristiana». Es el estado de ánimo de quien tiene el convencimiento de que la civilización cristiana no es un sueño que pasó a la historia, sino la solución a la crisis de un mundo en descomposición; es el reinado de Jesús y de María en las almas y en la sociedad, que anunció Nuestra Señora en Fátima y por el cual seguimos luchando cada día con confianza y valentía.

Esta actitud combativa, en España, estaría perfectamente representada por el Rey Pelayo. Bajo la bandera de la Cruz, como había hecho antes Constantino, Pelayo le hace frente a la media luna y salva a Occidente de la dominación islámica, que parecía avanzar imparable hacia la conquista de toda Europa. También eran pocos. Los rebeldes asturianos no tenían nada que hacer frente al poderoso ejército mahometano. Los musulmanes habían conquistado en muy pocos años la práctica totalidad de la Península Ibérica y habían acabado con el Reino Hispano Visigodo de Toledo. La mayoría de los cristianos había claudicado. Se habían rendido a la evidencia: había que adaptarse a los nuevos señores y esperar tiempos mejores. Solo un puñado de rebeldes plantó cara al invasor en los montes de Covadonga. Así lo cuenta la página La Aventura de la Historia

La batalla de Covadonga fue relatada de forma muy diferente por las crónicas musulmanas y las cristianas. Los árabes cuentan que, tras reducir a los astures, “no había quedado sino la roca donde se refugió el rey llamado Pelayo con trescientos hombres, y no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían qué comer sino la miel que tomaban de la dejada por las abejas en la hendidura de la roca. La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron diciendo: ‘Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?’”.

En la versión cristiana, la batalla de Covadonga se desarrolló tras una conversación de “altos vuelos políticos” en lo alto de la cueva de Covadonga entre Pelayo y el obispo Don Oppas, uno de los visigodos que había acompañado al ejército árabe con la esperanza de convencer a los astures, en particular a Pelayo, de desistir de la lucha contra un ejército tan poderoso como el árabe.

Ante la petición del obispo, Pelayo contestó: “Cristo es nuestra esperanza; que por este pequeño montículo que ves sea España salvada y reparado el ejército de los godos… confiando en la misericordia de Jesucristo, desprecio esa multitud y no temo el combate con que nos amenazas”.

El obispo, vuelto entonces al ejército, dijo: “Acercaos y pelead… Alqama mandó entonces comenzar el combate, y los soldados tomaron las armas. Se levantaron los fundíbulos, se prepararon las hondas, brillaron las espadas, se encresparon las lanzas e incesantemente se lanzaron saetas. Pero al punto se mostraron las magnificencias del Señor: las piedras que salían de los fundíbulos y llegaban a la casa de la Virgen Santa María, que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los caldeos (los musulmanes)”.

Los historiadores no se ponen de acuerdo a la hora de contestar a la pregunta de quién era realmente Pelayo. Para unos, se trataría de un caudillo astur. Para otros, de un noble visigodo que huye de Toledo y se refugia en las montañas asturianas, donde planta resistencia al invasor. El caso es que con Don Pelayo comienza la Reconquista y nace el Reino de Asturias: solo un puñado de hombres, con la Cruz como bandera, hacen frente al poderoso ejército sarraceno y lo derrotan. Un milagro.

Sí. Un milagro. Sobre todo teniendo en cuenta la situación de la Iglesia Toledana en este momento histórico. Así lo cuenta José Javier Esparza en su magnífica obra de divulgación histórica titulada La gran aventura del Reino de Asturias[4]:

A la llegada de los moros, la Iglesia española atraviesa un seria crisis doctrinal. Hay desde antiguo una herejía, el adopcionismo, que sostiene que Cristo no es Dios, sino un hombre adoptado por Dios – literalmente, un hijo adoptivo, divinizado después de la muerte – y, que niega así la Encarnación. Esta herejía sintoniza particularmente con la visión islámica de las cosas, donde Jesús no es Dios, sino un profeta más de esa lista de elegidos que concluye con Mahoma. Por otra parte, esa nueva versión de la herejía adopcionista enlaza con aquella otra del arrianismo, muy extendida entre los visigodos. Por eso habrá una inmediata simpatía política entre ciertas élites godos y los invasores islámicos. Tanta que veremos a un obispo toledano, Don Oppas, intervenir en Covadonga al lado de los sarracenos contra los rebeldes cristianos.

 

Los cristianos eran pocos y hay un enemigo interno que juega el papel de quintacolumnista. Los herejes son colaboracionistas de los poderosos: ¿les suena esta situación? ¿No les parece algo muy, muy actual? En aquella época, había obispos herejes, como el de Toledo, Elipando. Y será un pobre monje irrelevante quien plante cara nada más y nada menos que al obispo de Toledo: Beato de Liébana. “Lejos de amilanarse”, señala Esparza, “(Beato y Eterio) decidieron combatir al obispo hereje”. Beato llamaba al hereje Elipando “testículo del Anticristo”. Y Beato triunfó frente al todopoderoso obispo de Toledo…

Una minoría insignificante de cristianos, luchando bajo el signo de la Cruz, son capaces de derrotar a los poderosos de su época; poderosos que estaban apoyados por todos los herejes, los apóstatas y los colaboracionistas del sistema. Y todo ello bajo el amparo de la Virgen María, bajo su advocación de Covadonga.

La Virgen de Fátima nos lo prometió: “Al final mi Corazón Inmaculado triunfará”.

Y también el P. Hoyos, el 14 de mayo de 1733, fiesta de la Ascensión, recibió la gran promesa:

“Después de comulgar, refiere Bernardo, tuve la misma visión del Corazón… rodeado con la corona de espinas y con una cruz en la extremidad de arriba… Dióme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí solo, sino que por mí las gustasen otros. Pedí a toda la Santísima Trinidad la consecución de nuestros deseos. Y pidiendo está fiesta (del Corazón de Jesús) en especial para España, en que ni aun memoria parece que hay de ella, me dijo Jesús: REINARÉ EN ESPAÑA Y CON MÁS VENERACIÓN QUE EN OTRAS PARTES”. 

Somos pocos pero contamos con Cristo Rey, con el Señor del Universo, combatiendo a nuestro lado bajo el estandarte de la Cruz. Y contamos con el amparo y la protección de nuestra Reina, la Santísima Virgen María, la Inmaculada Concepción. ¿Qué vamos a temer? ¿Vamos a retirarnos sin luchar? No mientras nos quede una piedra por tirar. Yo soy asturiano. Soy de Pelayo. Cristo es nuestra esperanza.

No hay otra salida que reivindicar el Tradicionalismo Hispánico, que es la forma española de la Cristiandad. Como señala Javier Barraycoa, “la gran tentación que nos pondrá el diablo será la sensación de estar solos y ser “raros”. ¿Qué importa? Como dice Roberto de Mattei “la civilización cristiana no es un sueño que pasó a la historia, sino la solución a la crisis de un mundo en descomposición; es el reinado de Jesús y de María en las almas y en la sociedad”. España se define por la defensa de la Cruz. Si el Pensamiento Único pretende acabar con la cruz, a mí me va a encontrar siempre de frente. España, sin la Cruz, deja de ser España y desaparece. Y eso es lo quieren socialistas, comunistas y separatistas: acabar con España y acabar con la Cruz. Pues no lo van a tener fácil. Muchos católicos han apostatado y se han rendido a la cultura moderna. Pero basta que un puñado de hombres y mujeres plantemos cara para que sus intenciones sean desbaratadas. Porque Dios está con nosotros. Y la Virgen nos defiende. Recordad Covadonga.

Nuestras armas son las que señala el Apóstol San Pablo en su Carta a los Efesios:

Utilizad todas las armas que Dios os proporciona, y así haréis frente con éxito a las estratagemas del diablo. Porque no estamos luchando contra enemigos de carne y hueso, sino contra las potencias invisibles que dominan en este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales del mal habitantes de un mundo supraterreno. Por eso es preciso que empuñéis las armas que Dios os proporciona, a fin de que podáis manteneros firmes en el momento crítico y superar todas las dificultades sin ceder un palmo de terreno. Estad, pues, listos para el combate: ceñida con la verdad vuestra cintura, protegido vuestro pecho con la coraza de la rectitud y calzados vuestros pies con el celo por anunciar el evangelio de la paz. Tened siempre embrazado el escudo de la fe, para que en él se apaguen todas las flechas incendiarias del maligno. Como casco, usad el de la salvación, y como espada, la del Espíritu, es decir, la palabra de Dios. Y todo esto hacedlo orando y suplicando sin cesar bajo la guía del Espíritu; renunciad incluso al sueño, si es preciso, y orad con insistencia por todos los creyentes.

Empleemos también la misma arma que utilizó Beato de Liébana: la pluma para defender la Verdad de la fe frente a los enemigos de Cristo y frente a los apóstatas y a los herejes. Debemos defender y recuperar, con el auxilio de Dios, las raíces cristianas de España y sus tradiciones propias, que fueron pisoteadas por los revolucionarios liberales. Debemos luchar por el Reinado Social de Cristo sin desfallecer: Él vive y reina por los siglos de los siglos. Suyo es el poder y la gloria por siempre.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Inmaculada Concepción!

 


[1] Dreher, Rod, La Opción Benedictina. Una estrategia para los cristianos en una sociedad poscristiana. Ediciones Encuentro. Madrid, 2018.

[2] Senior, John, La Restauración de la Cultura Cristiana. Homo Legens. Madrid, 2018

[3] Sanmartín Fenollera, Natalia, El despertar de la señorita Prim. Planeta. Barcelona, 2014.

[4] Esparza, José Javier, La Gran Aventura del Reino de Asturias. La Esfera de los Libros. Madrid, 2009.

71 comentarios

  
Antonio1
La opción buena es la opción Cristo, que no impuso si Palabra a nadie y que no cogió un arma en su vida. Lo demás es mundana ideología y mal diagnóstico.
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Pedro L. Llera
¿Qué decirle...?
13/01/19 6:57 PM
  
Joaquín
Problema de la “opción Pelayo”: que Pelayo no existió (quizá hubo un caudillo —no hubo reyes de Asturias hasta Alfonso II— con ese nombre pero el relato de su reinado que encontramos en las Crónicas de Alfonso III es pura leyenda) ni tampoco la batalla de Covadonga (el relato de ella es un corta y pega de Polibio, de la Biblia y de diversas vidas de santos). El Pelayo de la historia, si es que existió un Pelayo, era solo un jefe bárbaro del que no existe la menor constancia histórica fuera de un relato legendario escrito más de un siglo y medio después de su supuesta vida.
Ah, y el autor de la “opción benedictina” demuestra una cosa: no haber comprendido nada de lo que fue San Benito (desde luego, no un “refugio de la civilización frente a la barbarie” como trata de vendernos).
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Pedro L. Llera
No parece que los historiadores esté muy de acuerdo con su tesis de que Pelayo no existió. Hay un enlace en el artículo a la Página de la Academia de la Historia. Si lo pincha, tendrá más información.
13/01/19 7:24 PM
  
Libertódulo
"La situación de los Estados Unidos es perfectamente comparable con la de Europa, donde estamos igual de mal o incluso peor."

Que la situación de Europa es peor que la de EEUU no puede plantear duda seria de ninguna clase. En EEUU se han sufrido derrotas tan espectaculares o más que las nuestras desde hace décadas. Fue el punto de partida de la expansión de toda la ingeniería social "sextremista" que hoy nos azota y mueve a Occidente a apostatar tanto de la Fé como de la Razón. Y, sin embargo, hay una lucha mucho más intensa que la que se da en ningún país otrora cristiano, tanto más valiosa precisamente porque quienes la promueven son fundamental aunque no exclusivamente los cristianos más fervorosos y que más en serio se toman su religión de ese país, cualesquiera que sean sus denominaciones concretas.

Ni siquiera en Rusia o en los países que más esperanza despiertan de la Europa Oriental hay una lucha tan intensa. Esa es mi impresión, sobre todo a la vista del hecho de que Putin, Orban o Kaczynski no se han atrevido todavía (aunque los dos últimos hayan hecho algún amago sin demasiada convicción ni energía) a abolir completamente el aborto en sus respectivos países. Y ello pese a tener en sus manos el poder necesario para hacerlo, a tenor de sus contundentes victorias electorales, en algunos casos suficientemente amplias como para poner en sus manos inclusos las respectivas Constituciones de sus países (situación que ya quisieran los elementos cristianos de la política y la sociedad civil de EEUU, donde, pese a los avances registrados, el poder del enemigo es grandísimo). El que ha estado más cerca es Kaczynski, y aún éste no se ha atrevido.

En EEUU, actualmente, y pese a que el poder apóstata es tan grande o mayor de lo que pueda serlo en un país como España o de lo que fuera en un país como Irlanda (y desde hace mucho más tiempo), las todavía muy importantes masas cristianas del país jamás han cedido al desaliento, y este hecho por sí solo merece reconocimiento (haber cedido al desaliento y dado por irreversible la legislación impía tal vez sea nuestro peor pecado, directamente dirigido contra la virtud teologal de la esperanza).

Por eso un país en el que Roe v. Wade (famosa sentencia que consagró el aborto a base de pura prevaricación) fue aprobada por la Corte Suprema en 1973 por un margen de 7 a 2, es el mismo país en el que ahora, 45 años después, el activismo provida tan influyente en el Presidente Trump y en el Vicepresidente Pence ha conseguido configurar una mayoría conservadora que permite albergar la legítima esperanza de que tanto Roe v. Wade como Obergefell v. Hodges (famosa sentencia pro LGTBIQ+ mentada en el artículo) puedan ser revertidas a lo largo de estos próximos años.

Ojalá en España pudiera nuestra causa lucir un logro así (que no garantiza nada de cara al futuro, pero tampoco está escrito que haya de quedar en agua de borrajas). El mayor éxito hasta ahora logrado son los 12 escaños andaluces de VOX (que veremos en qué quedan y para qué sirven), mientras que en EEUU es hasta habitual que los Estados aprueben leyes restrictivas del aborto, y no cabe duda de que si se revierte Roe v. Wade este será prohibido (total o casi totalmente) y punibilizado en gran cantidad de Estados, tal vez incluso en más de la mitad del enorme país. Como diría Pablo Iglesias, es un país en el que "el miedo ha cambiado de bando".
13/01/19 8:01 PM
  
Rafa
El artículo de De Mattei es de obligada lectura. Éste también, por supuesto.
13/01/19 8:04 PM
  
María de las Nieves
El Señor ya ha triunfado, en la Cruz y el Golgota y montaña de Covadonga contemplaron la Resurrección Gloriosa.
El Señor envió Pentecostes al Cenaculo ,previo anuncio a sus discípulos de que esperaran la promesa de lo alto y nació la Iglesia .
Covadonga con Pelayo evitó que decayera el cristianismo eran pocos pero Fuertes .Cristo venció

Y un representante legítimo el Obispo iba con los invasores y Pelayo con Cristo y un puñado de hombres venció, la fuerza imparable del Señor de una realidad que parecía imposible y Santa María Reina ,ellos ya había vencido a la muerte
Tenemos nuevamente una Promesa de lo alto dicha al Beato Bernardo de Hoyos" Reinaré en España y con más Veneración que en otras partes."
Esto se cumplirá ,es su Palabra y como en Covadonga empezara la Reconquista de Nuestra Iglesia donde el Señor lo anunció, en el Santuario de la Gran Promesa de Valladolid, con un puñado de hombres y mujeres y niños pocos o muchos ,el lugar existe es Golgota es Covadonga, es Valladolid y es el cerro del los Ángeles donde se cumplirá el centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesus,
Santa Catalina nos visitó por varias diócesis de España anunciando lo nuevo y lo de siempre.La Extensión de Su Promesa.
Un privilegio tenemos para España ,seamos conscientes y extendamos el Reinado de Jesucristo desde Valladolid ,si España la quieren dividir Cristo y su madre la levantarán ,ellos son nosotros cuerpo místico,grupos de oración de la Promesa Reinaré
Jerusalén Belen ,Nazareth son lugares permanentescdebperegrinacion buscándole y adorándole,Valladolid es hoy para España el centro neurálgico de peregrinación de familias ,sacerdotes, laicos consagrados ,Niños y Ancianos Jesus siempre cumple REINARE iremos a buscarle donde el anunció está en la Eucaristia y en ese santuario reina y vence ya que así lo ha decidido escuchemos y adoremosbybevangelizar.
13/01/19 8:11 PM
  
Ricardo de Argentina
Gracias Pedro, excelente trabajo.
Así como acertadísima me ha parecido la comparación de lo que sucedió ayer en tiempos de Pelayo, con lo que sucede hoy.
Las hordas musulmanas soy hoy las hordas iluministas (comunistas, liberales) que ya tienen el control de casi todo.
Del clero que nos invita a rendirnos, mejor ni hablar, sobran ejemplos, son los que están "cómodos" con lo que pasa, y lo dicen sin sonrojarse.
La Gracia de Dios está ahí, tanto ayer como hoy y siempre, al alcance de quienes se hagan merecedora de ella.
Sólo nos falta Pelayo, que se echa en falta. Que no va a caer del cielo, sino será uno de los nuestros que se levantará en el momento que Dios lo disponga.
¿Quién será? Va a ser fácil distinguirlo cuando lance su grito de guerra: "¡Viva Cristo Rey!". Ahí ya no quedarán dudas de a quién deberemos seguir.
13/01/19 8:11 PM
  
Ricardo de Argentina
Libertódulo, VOX es la opción "conservadora" del sistema democrático liberal, lo mejorcito que hay en el horizonte por cierto, pero la "Opción Pelayo" nos exige luchar contra ese mismo sistema radicalmente, porque niega el Reinado social de Cristo.

Los mismos dirigentes de VOX se definen "aconfesionales", o sea que nada de Cristo Rey.

Si a los conservadores liberales de VOX los agreden por el sólo hecho de serlo, a quienes encarnen la "Opción Pelayo" les tocará pasar por lo del '36, como mínimo.
13/01/19 8:20 PM
  
Palas Atenea
D. Pelayo existió desde el momento que alguien, o algunos, impulsaron la Reconquista y eso es un hecho que no tiene discusión.
13/01/19 8:43 PM
  
Medievalista
Para Joaquín
Sus afirmaciones sobre la inexistencia de Pelayo y de la batalla de Covadonga, así como sobre la inexistencia del reino de Asturias hasta el reinado de Alfonso II, son completamente falsas. Ningún especialista, ni medievalista ni arabista, pone hoy en duda tales cosas, algo que puede fácilmente constatar si lee la bibliografía más actualizada sobre estas cuestiones. Le invito, en primer lugar, a leer el estudio de Luis García Moreno, catedrático en Alcalá de Henares y miembro de la Real Academia de la Historia, en el Boletín de esta institución, titulado "Covadonga, realidad y leyenda" (tomo 194, 1997, pp. 353-382) y, sobre todo, el impresionante volumen publicado en Oviedo en 2002, que recoge el coloquio auspiciado por el Departamento de Historia Medieval de esa Universidad en 2001, que se llama "La época de la Monarquía Asturiana", en el que participaron todos los grandes conocedores de la cuestión. En él se recogen perspectivas muy diferentes, pero nadie niega la existencia de Pelayo y Covadonga, y la consiguiente e inmediata creación de una realidad política con base astur pero intensa impronta goda, pues desde el principio el reino de Asturias se forjó mediante la consciente imitación y recreación del destruido reino de Toledo. Podría recomendarle otros muchos estudios de otros autores, pero no este el lugar apropiado para ello.
Lamento decirle que las tesis que usted defiende, que durante un tiempo tuvieron cierto seguimiento en medios académicos, en la estela de las tesis de Barbero y Vigil, están hoy completamente superadas, tanto por los testimonios cronísticos (asturianos y árabes), como por los documentales y arqueológicos.
13/01/19 8:48 PM
  
Anónimo
Totalmente de acuerdo con casi todo. La opción benedictina prefiero interpretarla como Roberto de Mattei. Creo que hoy no solo habrá que luchar contra las hordas de herejes y enemigos declarados , sino contra los pusilánimes, que son los peores porque han desfigurado tanto el cristianismo que creen que combatir es pecado y solo hay que ser amables y sonreír. Los pusilánimes representan el liberalismo de tercer grado que han firmado la paz con el mundo. Como dice Ricardo de Argentina, será fácil para el resto fiel reconocer a Pelayo cuando grite, viva Cristo Rey. La esperanza está en el tradicionalismo. La opción conservadora se ha hecho liberal.
13/01/19 9:05 PM
  
Alonso Gracián
Magnífico Pedro. Yo también lo veo claro, la solución no es desactivarse. La solución pasa por tener claro que, como recalcaba Luis Fernando en su último post, "o Cristo reina en todo, o estaremos bajo la autoridad del príncipe de este mundo, quien ya fue derrotado en la Cruz, pero sigue luchando contra la Iglesia para derribarla del lugar que le corresponde."

Los católicos debemos desprendernos de laicidades, de complicidades (sanas o insanas) con el Leviatán de tercer grado, y proclamar la necesidad de la realeza social de Cristo.

No sabemos cuánto durará la reconquista. Puede durar mucho tiempo. Pero hay que empezarla, y que dure lo que Dios disponga. Dios suscita héroes, Dios suscita ocasiones y victorias.

El mito de un Estado Personalista, aconfesional, humanitario y utópico, donde el orden de la ley natural y de la gracia estén separados del orden de las leyes, ha sufrido un colapso definitivo, mostrando su inconsistencia. Porque ha producido la ruina moral de la sociedad.

Como bien dices en el post,

"Debemos defender y recuperar, con el auxilio de Dios, las raíces cristianas de España y sus tradiciones propias, que fueron pisoteadas por los revolucionarios liberales. Debemos luchar por el Reinado Social de Cristo sin desfallecer: Él vive y reina por los siglos de los siglos. Suyo es el poder y la gloria por siempre.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Inmaculada Concepción!"
13/01/19 9:10 PM
  
Javier Gutiérrez Fernández-Cuervo
Pedro Luis, la gente habla de "libros de cabecera". Desde hoy consideraré éste como mi primer "artículo de cabecera". Sencillamente, el mejor. Ha puesto usted por escrito, aquí, la fórmula del anhelo de mi corazón, que llevaba tiempo queriendo ser tan magníficamente expresada. ¡Viva Cristo Rey!
13/01/19 9:30 PM
  
Mª Virginia
Extraordinario post, Pedro, ¡Dios te lo pague!!
¡¡¡Viva Cristo Rey y la Reina de la Hispanidad!!!!
13/01/19 10:05 PM
  
Palas Atenea
La discusión sobre si existió D. Pelayo o el Reino de Asturias es inane para la cuestión, en todo caso sería importante para la historia y no para el asunto de este post. Fuera cual fuera la forma en que la resistencia se conformó, y quién pudiera liderarla, es indiscutible que la hubo, dio fruto y se fue ampliando, que es lo que importa. Así que la "Opción Pelayo" que plantea D. Pedro es perfectamente entendible con ese nombre. Antes de leer el artículo el solo nombre "Opción Pelayo" para un español lo dice todo. La Reconquista para nosotros tiene dos nombres: D. Pelayo y los Reyes Católicos, que son el Alfa y la Omega en esta cuestión.
13/01/19 10:22 PM
  
Luis Fernando
Y les dijo:
-Cuando os envié sin bolsa ni alforjas ni calzado, ¿acaso os faltó algo?
-Nada -le respondieron.
Entonces les dijo:
-Ahora, en cambio, el que tenga bolsa, que la lleve; y lo mismo con la alforja; y el que no tenga, que venda su túnica y compre una espada.

Luc 22,35-36

---

... por quien hemos recibido la gracia y el apostolado para la obediencia de la fe entre todas las gentes para gloria de su nombre
Rom 1,5

Viva Cristo Rey
13/01/19 10:53 PM
  
Luis Fernando
Ah, y recordad:

"Los verdaderos amigos del pueblo no son ni revolucionarios ni innovadores, sino tradicionalistas"
San Pío X
13/01/19 10:56 PM
  
ayante
No veo la oposición entre la opción benedictina y la opción Pelayo. Al fin y al cabo, lo primero que hizo Pelayo fue hacerse fuerte junto con otros cristianos, bajo la protección de las montañas del norte. La Reconquista no empezó en Córdoba.
Tampoco me parece acertada la referencia de Mattei a los cruzados, que procedían de un catolicismo exuberante y hegemónico en la sociedad europea de entonces.
13/01/19 11:13 PM
  
Javier Olivera Ravasi
Lo felicito. Por lo que dice y por la caridad con que lo dice. Dios lo guarde. Padre Javier
_________________
Pedro L. Llera
Muchas gracias, padre.
13/01/19 11:33 PM
  
Francisco de México
¡Excelente y muy oportuno post!

¡Santiago y Cierra, España!
13/01/19 11:41 PM
  
Jackino
Entiendo poco de filosofías contemporáneas pero me gustaría decir que el Concilio Vaticano II dice que el catolicismo tiene todas las formas de salvación y que otras religiones cristianas tienen elementos de gracia sin estar en plena comunión con el catolicismo. Lo que equivale a decir que la religión católica esta por encima de las otras. También dice que los padres tienen la potestad de educar a sus hijos en su religión, derecho que no se respeta. Yo creo que falta respeto de los modernistas hacia los cristianos porque no conocen sus creencias. A mi me gustan las películas en blanco y negro que suelen ser más conservadoras que las modernas.
14/01/19 12:36 AM
  
Ricardo de Argentina
Ayante, cuando los cristianos se hicieron del control político de Roma, los politeístas hicieron su "opción benedictina": se fueron al campo ("pagus" en latín, de ahí su nombre de "paganos), donde terminaron por desaparecer.

En cambio los primeros cristianos jamás hicieron opción por aislarse, y las catacumbas eran algo a lo que forzosamente tuvieron que apelar. Y tanto es así ¡que se colaron hasta en el mismísimo palacio imperial! (el Evangelio por testigo), así que de "opción benedictina", nadita de ná.

14/01/19 1:44 AM
  
Daniel Argentina
Pedro, estimado, me hizo reflexionar tu artículo. Ojo que solo soy alguien que recibió la Confirmacion, no tengo estudios de exégesis u otros formales.
Dicho esto, me parece que las teorías humanas hay que contrastarlas con el Evangelio. Y Nuestro Señor allí lo que hace es advertir y preparar para persecuciones por venir. Y no creo que en todos los casos este hablando de la inmediata destrucción de Jerusalem.
En este sentido, y en el de que pronto deberemos afrontar la cárcel por solo no estar de acuerdo con el pensamiento uniforme, creo que la situación mas representativa es la de la Iglesia de las Catacumbas.
14/01/19 1:51 AM
  
Sergio
Leí el libro de contrabando y por arriba. Mientras los ojeaba me imaginé un barrio de puertas cerradas ("country" en la Argentina) en torno del tema "catolicismo"; después imaginé políticas de convivencia - tal como pasa en los que existen, pero reemplazando el "no dejar tiradas las bicicletas en los antejardines" por "no hay internet" o "rezo de vísperas a las 18:00". La cosa no me gustó.

Vivo en un mundo en el que juego en contra - ya lo consulté con un presbítero de corte tradicionalista. Me dijo "hable con su confesor". Después de un tiempo me dì cuenta que no se le había pasado por la cabeza pensar en mi rol de apologeta, cosa que me exige ese mundo con el que no comulgo (tuve este descubrimiento después de ir a misa en el convento de los Dominicos).

Así que en ocasiones me encuentro explicando, aclarando o defendiendo nuestra Fe y la Iglesia a aquellos que o no la estiman o la aborrecen - casi todas las veces por ignorancias mayúsculas. Debo admitirlo, me divierte mucho a tal punto que la idea de estar rodeado de gente como yo me sugiere un aburrimiento muy grande.

Esa es mi realidad. Conozco fieles que viven en su opción benedictina. Nada malo en esto: solo hay que reconocer que hay de todo y para todos. Y quien no lo vea y saque provecho de esta variedad tan rica, creo, muestra amargura, carencia de fe y caridad - al fin y al cabo, corregir al que yerra es una de las obras de misericordia.
14/01/19 1:51 AM
  
Jorge Alberto
¿No estamos esperando la caída de la gran Babilonia, del reinado del Anticristo, a causa de las siete copas de la ira? ¿No estamos esperando también a Elías tesbita?
14/01/19 3:05 AM
  
Jackino
Yo soy mas fan de el Cid Campeador interpretado por Charlton Heston.
14/01/19 4:37 AM
  
Luis Fernando
Jorge Alberto, sí, llevamos unos 20 siglos esperando.
Sólo Dios sabe el día y la hora. Y en todo caso, toca obrar como si quedarán otros 20 siglos aunque sospechamos que estamos ya en los últimos tiempos.
14/01/19 10:50 AM
  
Pablo
La verdad sí es definitiva. Quizá no lo sea el conocimiento de la verdad, pero la verdad sí lo es. La potencia del ser no existe sin un previo ser en acto. Si conozco el ser en acto, entonces, conozco su potencia de ser. Se conoce la realidad por su esencia, nunca por su potencia. De una cerilla puede surgir una llama pero ésta puede tener origen en diversas causas. Sólo cuando la potencia, la llama, se encuentra en acto puede averiguarse la causa que la produce.

Cuando se juzgan las cosas, las personas o lo pueblos por su potencia desligada de la verdad se cometen las mayores barbaridades. El acto es limitado pero la potencia -sin acto- no tiene límites. La potencia, así, desdibuja las fronteras y se acaba imponiendo por la fuerza del poder. La existencia del Occidente cristiano es la garantía de supervivencia de todos aquellos que no pertenecen a él porque limita su potencia a su acto de ser.

Si no fuera de este modo, la vacuidad de la potencia, el poder por el poder, se impondría sobre todos, cristianos y no cristianos, dando lugar a lo que llamamos nihilismo o postverdad. Como todos sabemos esto no es algo nuevo y conocemos bien sus consecuencias. Igual que el granito adquiere su dureza por la diversidad de sus componentes así ocurre con las entidades supranacionales. Eso no significa que no existan otras rocas de diversa naturaleza o que, incluso, existan componentes comunes.

El legado musulmán o judío en España conforma su idiosincrasia cristiana como las comunidades judías son parte de la Turquía islámica o los cristianos lo son en Arabia Saudí. No se puede obviar la existencia de una sustancia preponderante (feldespato) pero tampoco la necesidad para el conjunto de las sustancias menores (mica).
14/01/19 10:58 AM
  
Cos
Joaquín
Problema de la “opción Pelayo”: que Pelayo no existió (quizá hubo un caudillo —no hubo reyes de Asturias hasta Alfonso II.

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O sea que hubo un Alfonso II pero no un Alfonso I.
14/01/19 11:04 AM
  
Ricardo de Argentina
La Santa Religión enseña que "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y al próximo como a ti mismo". Con lo cual te vacuna definitivamente contra cualquier asomo de egoísmo.
Y también te enseña cómo salvarte para conseguir una felicidad absoluta, por una cantidad de años un poco mayor que los que has vivido aquí en la tierra, multiplicada por infinito.
Encima Dios te da la fe para creerlo, así que si no eres opa, pones todas las fichas en el intento.
Pero por la primera enseñanza, reforzada por una orden expresa de NSJC, estás obligado a llevar la Buena Nueva (tan buena como siempre, pero hoy en día, más novedosa que nunca para las multitudes con el coco comido) a todos los hombres. A todos, vecinos, ateos, inmigrantes musulmanes, masones y marxistas/liberales. ¡Incluso a los que nos gobiernan!.

Frente a todo esto, la opción benedictina huele a egoísmo, a no entender bien el Evangelio.
14/01/19 11:41 AM
  
Fray Escoba Bcn
Antológico post! Munición de primera para leer y releer, estudiar y meditar a fondo.

Creo que ambas iniciativas son válidas y complementarias. Recemos
14/01/19 12:37 PM
  
Francisco de México
"O sea que hubo un Alfonso II pero no un Alfonso I."

Don Pedro, ahora le felicito también por su manera de contestar. Demoledora en un solo renglón.
14/01/19 12:50 PM
  
Palas Atenea
Cos: No es ningún problema la existencia de D. Pelayo o no, ya lo he dicho, porque si fue Alfonso II el que inició la reconquista porque Alfonso I se perdió en la noche de los tiempos, no es él que ostenta el nombre que todos entendemos como resistente inicial. Esa es una discusión bizantina sobre el sexo de los ángeles. ¡Viva D. Pelayo!
14/01/19 1:39 PM
  
Luis Fernando
Cos cita a Joaquín y le responde. En ese caso no ha sido Pedro, 😎
14/01/19 1:55 PM
  
David
Lo que propone Dreher es discutible, pero tiene una ventaja: propone algo concreto, ofrece una hoja de ruta más o menos precisa que podemos ir mejorando. Mattei, en cambio, no propone si no una "actitud" de cruzada, pero no nos dice como podemos llevar a cabo esa resistencia: complicado llamar a la guerra sin decir nada sobre la estrategia, táctica ni logísitca.

En ese sentido, como dijo Ayante, no es contradictorio la resistencia con una estrategia de repliegue y reagrupación de nuestras fuerzas, que bien puede generar una "guerrilla" de comunidades frente al sistema actual o unas "zonas liberadas" que puedan a futuro desplegarse con fuerza.

Por lo demás, Mattei peca de voluntarista y hasta parece presumir de la gracia divina, en circunstancias que milagros como la conversión del Imperio romano siempre podemos pedirlos a Dios, pero no darlos por sentado. Entiendo que la propuesta de Dreher pretende orientarnos en lo que podemos hacer.



14/01/19 2:15 PM
  
Francisco de México
Luis Fernando:

Gracias por la aclaración.....
14/01/19 2:17 PM
  
Leandro
Creo que la huída de la modernidad (San Ireneo, la opción benito) y la lucha contra ésta (la opción Pelayo), se corresponden mutuamente.

Son inseparables para quienes tienen a Dios, la Patria y la Familia como Principios.

No veo posible que exista San Ireneo sin lucha, ni lucha sin San Ireneo.
El caso de los monjes del Cristo Orante lo demuestra en estos momentos.
14/01/19 4:54 PM
  
Luis Fernando
David, proponer algo concreto equivocado no tiene ventaja alguna.

En todo caso, lo más interesante de Dreher es su reciente reconocimiento de que su Opción Benito es en realidad la Opción Ratzinger. No es casual que Ratzinger, siendo ya Benedicto XVI, renunciara. O sea, se retiró a rezar.

Al liberalismo le interesa mucho un catolicismo retirado del campo de batalla, acuartelado, que se conforme con dar buen ejemplo dentro de sus fronteras auto impuestas.

El único problema de la opción Pelayo es que de momento, no hay Pelayo. Pero quién sabe. Lo mismo Dios nos lo da.
______________________________________
Pedro L. Llera
Al final todo lo que sea, será por la gracia de Dios. Si luchamos, luchemos por la gracia de Dios. Seamos santos y procuremos llevar todas las almas a Cristo. Nuestro Caudillo sea Cristo, nuestra reina sea la Santísima Virgen María. Y bajo el signo de la cruz, venceremos.
14/01/19 4:56 PM
  
José Díaz
Extraordinario, d. Pedro, como todo lo que escribe. Permítame destacar el comentario de mi maestro, que no es otro que AG., cuando dice que el Estado personalista y aconfesional, que disocia el orden natural y el de la gracia del de las leyes, ha sufrido un colapso definitivo que tiende hacia la ruina total. Como en alguna ocasión comentamos en su blog, la Modernidad es un Moloc capaz de devorarse a sí mismo. No tiene salida.
Y por último, quiero destacar uno de los comentarios de L.F: "Sólo Dios sabe el día y la hora. Y en todo caso, toca obrar como si quedarán otros 20 siglos aunque sospechamos que estamos ya en los últimos tiempos". Certero como siempre. Gracias a los tres.
La Opción Pelayo, sin duda. También la Opción Teresa, la Opción Ignacio. Y la Opción Syllabus. Y la Opción Pascendi. Y la Opción Juan Pablo. Y la Opción Benedicto (el XVI).
Bendiciones de Cristo Rey y de Santa María Inmaculada
14/01/19 6:20 PM
  
Carlos Bockor
Creo como dijo Don Leonardo Castellani al Padre Furlong ante la pregunta de este último si serían muchas las almas que se salvan "vos crees que Dios hace tan mal las cosas. Y creo profundamente que ni esposa evangélica pero ahora enamorada de la Virgen entrará mucho antes al Cielo que los que escriben aqui. Una cosa ea afirmar que la salvación se alcanza dentro de la Iglesia católica (Hoy en duda) Y otra que ninguno fuera de ella se salvará. Leer el concilio Vaticano Í. Y además quien los constituyó a ustedes comi jueces? Quiera el Señor presente en el Sagrario despojarnos de toda soberbia intelectual.
14/01/19 7:23 PM
  
Luis Fernando
Carlos, me temo que no se ha enterado usted de nada. Literalmente de nada.

Y del CVII -no I-, tampoco. Nos pide que lo leamos. Léalo usted:

El sagrado Concilio fija su atención en primer lugar en los fieles católicos. Y enseña, fundado en la Sagrada Escritura y en la Tradición, que esta Iglesia peregrinante es necesaria para la salvación. El único Mediador y camino de salvación es Cristo, quien se hace presente a todos nosotros en su Cuerpo, que es la Iglesia. El mismo, al inculcar con palabras explícitas la necesidad de la fe y el bautismo (cf. Mc 16,16; Jn 3,5), confirmó al mismo tiempo la necesidad de la Iglesia, en la que los hombres entran por el bautismo como por una puerta. Por lo cual no podrían salvarse aquellos hombres que, conociendo que la Iglesia católica fue instituida por Dios a través de Jesucristo como necesaria, sin embargo, se negasen a entrar o a perseverar en ella.
Lumen Gentium, 14

Quiera el Señor conceder a su mujer la conversión a la fe católica. Si ama a la Virgen María va por buen camino.
14/01/19 8:39 PM
  
María de las Nieves
En la carta de San Pablo a los Efesios nos habla de las armas disponibles que debemos usar contra el maligno, la lucha es contra potencias invisibles de un mundo supramundano.

Dios Todopoderoso está a nuestro favor El el la Verdad y tenemos la Fe esperanza y Caridad y la Palabra Reveladora de Dios salida de los labios de Jesucristo que es Camino hacia el Padre Celestial y nuestra Salvación y sin El nada podemos hacer por eso El debe reinar para siempre.

Nosotros debemos invocarlo en la oración y resistir las insinuaciones del maligno que tanto daño están haciendo a los seres humanos. Jesucristo en su Iglesia nos hace hijos de Dios por el misterio Trinitario.

Nota.- en mi comentario anterior donde puse Catalina debe decir Santa Margarita María de Alacoque que visitó Diócesis de España para preparar el programa de actos del Centenario de la Consagración al Sagrado Corazón de Jesus.
REINARÉ y ya te esperamos Señor.
14/01/19 9:44 PM
  
Ramvel
Es un tema complejo y a la vez apasionante.
Como no está permitido escribir un comentario más largo que el post, me contentaré con solo una pregunta:
¿Cómo se puede argumentar (a alguien no-cristiano) que no solo los católicos son beneficiados en una sociedad donde impera el Reinado Social de Cristo?


______________________________________
Pedro L. Llera
¿Hay alguna ley fundamental mejor que la Caridad? ¿Hay una constitución mejor que la que busca siempre el bien común y la justicia? ¿Qué pasaría si todas las leyes positivas (las que aprueba un parlamento) tuvieran como fundamento la Ley Natural? Pues pasaría que no se consentiría la mentira, ni la corrupción ni el asesinato, ni el adulterio, ni el aborto, ni la pornografía...
El Reinado Social de Cristo no implica que de golpe seamos perfectos o im-pecables. Seguiremos siendo pecadores. Pero si Cristo es el Rey de mi vida y el único Rey Verdadero, siempre estaremos en peligro inminente de santidad... Santidad personal y santidad social, donde prevalezcan la Verdad, el Bien y la Belleza. El Reinado Social de Cristo es la mejor garantía para que se respete la dignidad sagrada de los hijos de Dios.
¿Qué pasaría si las obras de misericordia(las corporales y las espirituales) fueran el programa de gobierno? ¿Qué pasaría si los políticos, en lugar de proceder según el maquiavelismo clásico (el fin justifica los medios: vale todo con tal de conservar el poder), tuvieran claro que gobernar es servir y amar (en vez de servirse para medrar).
En fin, esto sería muy largo y daría para otro post o para uno o varios libros.
14/01/19 9:49 PM
  
Rubén (de Argentina)
Carlos Bockor:

Creo como dijo Don Leonardo Castellani al Padre Furlong ante la pregunta de este último si serían muchas las almas que se salvan "vos crees que Dios hace tan mal las cosas". Y creo profundamente que ni esposa evangélica pero ahora enamorada de la Virgen entrará mucho antes al Cielo que los que escriben aqui.
Más allá de lo que haya querido significar el P. Castellani con su respuesta, tal vez te resulten más significativas las palabras del Señor:

Porque muchos son llamados, pero pocos son escogidos.
Y también esto otro:

Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
De modo que el mismísimo Salvador nos está diciendo, te está diciendo, que son pocos los que hallan el sendero de vida y que son muchos los que transitan el camino de la perdición. Y en cuanto a que tu esposa evangélica entrará al cielo mucho antes de los que escriben aquí, pues Carlos, mucho me temo que estás cometiendo el pecado de presunción. En CIC puedes leer:

“Hay dos clases de presunción. O bien el hombre presume de sus capacidades (esperando poder salvarse sin la ayuda de lo alto), o bien presume de la omnipotencia o de la misericordia divinas (esperando obtener su perdón sin conversión y la gloria sin mérito” (CIC 2092).
Y creo que el que nos está juzgando eres tú, cuando dices:

¿Y además quien los constituyó a ustedes como jueces?
Si nosotros opináramos por nuestra cuenta, nuestra opinión no tendría mayor sustento (más o menos como tus creencias respecto de lo que expusiste), pero cuando afirmamos que fuera de la religión católica no hay salvación, no lo decimos nosotros, nosotros simplemente nos limitamos a repetir aquello que enseñó la Iglesia Católica durante veinte siglos. Tú nos dices que leamos lo que se manifestó en el CVI; pues bien, el mismo afirmó lo siguiente:

Tenemos que aceptar como principio de fé, que fuera de la Iglesia Apostólica Romana no hay salvación; que ella es la única arca de la salvación, y quién no está en ella perezerá en el diluvio; pero debemos también por otra parte, reconocer con certeza que aquellos que están en total ignorancia de la verdadera religión, no son culpables por ello a los ojos del Señor. ¿Quién podrá presumir de establecer los límites de esta ignorancia de acuerdo al carácter y la diversidad de personas, ciudades, mentes y lo demás?
Como ves, a menos de que se dé el caso de ignorancia invencible quien está fuera de la Iglesia Católica no puede salvarse. No lo decimos nosotros, simplemente repetimos lo que afirmó el Papa Pío IX. ¿Está tu esposa evangélica en situación de ignorancia invencible? (Es una pregunta retórica). Con todo, si como dices está enamorada de la Virgen, ten por seguro de que Ella le hará ver su error y la llevará a la verdadera religión. Y para terminar, en el "Syllabus" se nos dice que ES UN ERROR CREER QUE:

La Iglesia carece de la potestad de definir dogmáticamente que la Religión de la Iglesia católica sea únicamente la verdadera Religión.
Y el "Syllabus" emanó de un acto infalible de Pío IX. Carlos, eres tú quien nos está juzgando y malamente. Y son tus creencias las que están bastante alejadas de las de un verdadero católico.
14/01/19 10:27 PM
  
keparoff
La opción benedictina me parece la acertada. Necesitamos un refugio, es lo primero que debe buscar un ejercito derrotado y en desbandada, y necesitamos reagruparnos.

Necesitamos purgarnos de traidores e infiltrados, y dejar de sufrir bajas y deserciones, y para eso es necesario tener una comunidad donde la fe pueda transmitirse también horizontalmente entre las generaciones y no solo de padres a hijos, casi siempre de padres a algún hijo, mientras el resto pasan a engrosar la apostasía.

Necesitamos como el comer matrimonios cristianos, y para eso hacen falta dos novios cristianos, y amigos cristianos, y colegios cristianos, y además, me parece que comunidades así serían lo más parecido posible al cielo en la tierra y serían un foco de atracción enorme para los no cristianos.

La opción Pelayo... no sé, tal vez sea algo viable para dentro de un par de generaciones, tras consolidar una mínima retaguardia, y dejar de perder soldados en masa, pasar a la ofensiva.

Pero tal como estamos lo veo descabellado. ¿Cómo vamos a dar ninguna batalla cultural cuando nos estamos disolviendo como un azucarillo en la modernidad basurienta?
14/01/19 11:35 PM
  
Luis Fernando
Keparoff, dos cosas:

1- No hay tiempo. La guerra es hoy, no dentro de dos generaciones.

2- Es muy, muy ingenuo pensar que el sistema va a permitir crear refugios así. Desde luego en Europa no. No hay más que ver la sentencia de Estrasburgo sobre las familias cristianas que querían hacer homeschooling en Alemania.
15/01/19 8:18 AM
  
Francisco de México
La historia de España, sin duda, una de las mas gloriosa cuantas naciones han existido está llena de épicas gloriosas.

Situaciones en que, aunque toda la evidencia hacía creer que estaba todo perdido, siempre hubo hombres valientes que se lucharon contra quienes intentaban destruirla: la batalla de Covadonga, la de las Navas de Tolosa son ejemplos notables de la reconquista. También hay ejemplos recientes del siglo XX, pero mejor no mencionarlos para no desviar el tema.

2019 será un año en que las huestes anticristianas volverán a ser derrotadas, usarán la mentira para desmoralizarnos y la violencia para doblegarnos. Tienen miedo, creían que la guerra estaba ganada y se dieron cuenta que España ha despertado y que apenas comienza.

¡Santiago y cierra, España!
15/01/19 12:40 PM
  
Santiago Pizano
La Opción Benedictina sólo es admisible si esos reductos de exiliados sirven para recargar energías y como parcelas de territorios ganadas al enemigo. Me sumo a la iniciativa Pelayo. Un abrazo desde Argentina.
15/01/19 1:28 PM
  
Pepe Jacobo
No se que incompatibilidad hay. La opción Pelayo en su momento no se diferencio mucho de la opción Benito... Don Pelayo y sus caballeros lucharon para tener un pequeño refugio en el que poder seguir siendo cristianos sin interferencias. Es de eso de lo que habla la Opción Benedictina. De hecho sería mucho mas propio llamar opción Pelayo que opción San Benito a lo que escribe Dreher.
15/01/19 2:39 PM
  
Pepe Jacobo
Hay que decir que lo que propone Dreher es más fácil en un país libre como USA que en Europa, como ha dicho Luis Fernando.
15/01/19 2:42 PM
  
Pepe Jacobo
Santiago Pizano, el reino de Asturias a la muerte de Don Pelayo ERA un reducto de exiliados. Y fue ese reducto de exiliados el que reconquisto España. En casi 800 años...
Atacar directamente el sistema ahora sería mas bien la opción don Rodrigo. Opción muy noble y en la que seguramente don Pelayo participó como buen soldado, pero que no llevo a nada.
15/01/19 2:48 PM
  
maru
Me hago eco de su artículo, cuando cita q en la época primera de la Reconquista, habia herejes, como el.obispi de Toledo que decían que Jesús, sólo era un profeta. Mire por donde, ayer mismo, en un periódico de tirada diaria, viene un artículo de un historiador (al parecer bien documentado en Historia antigua), diciendo que Jesús es histórico, no así Jesucristo, porque éste , era sólo un carpintero judío. Como vemos, la historia se repite, ''ayer, se negaba a Jesús como Dios y, hoy, se sigue haciendo lo mismo y ya sabemos lo que ocurre cuando negamos a Dios.
15/01/19 2:50 PM
  
GS
Ustedes los católicos se retuercen con aquella tesis del pensamiento único.
Pero la iglesia comandó mil años de pensamiento único, toda la edad media fue el pensamiento único de la iglesia católica, toda disidencia en ese milenio fue eliminada sistemáticamente, toda voz diferente fue acallada. Los opositores fueron literalmente aniquilados. Ahora se quejan de la dictadura de un supuesto pensamiento único, pero no lo hacen porque esto sea en si mismo malo, es decir, no lo hacen por defensa de la libertad, por considerar que toda dictadura que ataque la diferencia es mala, no lo hacen por eso, Lo hacen por que la dictadura del pensamiento único no es la de ustedes, así de sencillo. Me parece que hay mucha hipocresía en esto.
____________________________
Pedro L. Llera
Tiene usted razón. Cuando vi su comentario, a punto estuve de mandarlo a la papelera. Pero prefiero enviarlo a la hoguera de mi indiferencia.
15/01/19 4:21 PM
  
gringo
"...y calzados vuestros pies con el celo por anunciar el Evangelio de la paz".
¿Y no es un poco contradictorio tener un Evangelio de la paz, y reivindicar dos batallas la del puente Milvio y la de Covadonga?.
Y veo que la manía de indentificar España y la Cruz, la Cruz y España y que los enemigos de la una sean los de la otra... ¿No se puede ser independentista y católico?.
Juanjo Romero en su blog una vez dijo algo muy sensato: "Las fronteras nacionales no pertenecen al depósito de la fe".
Antes los separatistas españoles eran los mexicanos, peruanos, argentinos, y no creo que la Iglesia los excomulgara por herejes y querer ser independientes.
En los últimos doscientos años han aparecido casi tantos nuevos países, muchos de ellos separados de naciones cristianas, y no creo que la independencia de México de España, Brasil de Portugal, Haití de Francia, o la República Democrática del Congo de Bélgica, rompieran la Cruz.
A la hora de mezclar política y religión tengan cuidado, que en España ya estamos escarmentados.
Y otra cosa. Mi padre es un hombre que toda su vida ha trabajado como un mulo. No es que sea un beato pero es creyente, y es comunista porque siempre ha opinado que ese partido defendería mejor sus intereses como trabajador. Y es españo y patriota como el que más.
Porque eso de que los comunistas y socialistas son (somos) enemigos de España simplemente es mentira, y parece sacado de un guión del NODO.
Opten por Pelayo o Benito, pero si van a predicar el Evangelio diciendo a la gente que por tener ideas políticas independentistas, o de izquierdas no solamente van a ser malos cristianos sino encima malos españoles, no os auguro mucho éxito.
Porque me parece que en el fondo a algunos les gustaría la opción Francisco (y ya sabéis que no hablo del argentino ni del de Asís ).
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Pedro L. Llera
Yo soy muy de Francisco Gento: ¡Qué gran extremo, cómo corría la banda izquierda!
15/01/19 10:55 PM
  
Francisco de México
"Antes los separatistas españoles eran los mexicanos...."

Miguel Hidalgo, quien se considera el iniciador del movimiento "separatista" mexicano, arengó dando vivas a la Virgen de Guadalupe y a Fernando VII. Claro que los masones tramaban debilitar a España, pero el pueblo solo se movía si se aseguraba lealtad al Rey, ya que la revuelta nació bajo el signo de luchar contra el usurpador José I hermano de Napoleón Bonaparte.

La cosa no ha cambiado mucho desde entonces, seguimos viendo a España como madre: amándola, admirándola y respetándola.




16/01/19 12:40 AM
  
Palas Atenea
GS: Sí, lo que nos distingue es la hipocresía ¡qué gran acierto el tuyo! llevamos ostentando la primacía en esa categoría siglos ¡y lo que que te rondaré, morena! Sobre todo desde que existen organismos prístinos y veraces como la ONU y la UE cuyos intereses no están aquejados de esa plaga bíblica.
16/01/19 9:00 PM
  
Santiago Pizano
Gringo, con todo respeto pero no se puede ser patriota, creyente y comunista a la vez. Es contradictorio. Ya que hablamos de batallas, ¿le suena la doctrina de la guerra justa y de la resistencia a la opresión?
16/01/19 11:50 PM
  
GS
Palas:
Es que es muy curioso:
Primero, el término de Pensamiento único es un término (desde su uso contemporáneo) proveniente de la izquierda, a la que tanto critican aquí y a la cuál parecen algunos quererla volver sinónimo de pensamiento único. En otras palabras, el concepto de pensamiento único es un término prestado por algunos católicos de derecha, que no saben que el término fue acuñado por la izquierda, quejándose del pensamiento único de la derecha.

Segundo, yo me pongo a leer los artículos de Don Pedro Llera sobre el pensamiento único y en general lo que aquí (en Infocatólica) se habla sobre eso y lo que encuentro paradojicamente es que la queja es porque NO hay un pensamiento único. La queja reiterada de Don Pedro y de algunos aquí, es sobre la locura del mundo contemporaneo, la falta de realidad, la destrucción de las instituciones tradicionales etc, etc, pero eso es TODO LO CONTRARIO a un pensamiento único, eso es más bien la realidad liquida de Bauman, donde el orden y la certeza antigua no existen más, donde todo cambia y no hay nada fijo, generando la añoranza por un pensamiento dominante que ponga todo en orden, que acabe con el caos y que de seguridad eternas, es decir un pensamiento único.

Tercero, ese deseo de pensamiento único se ve obstaculizado no solo por las fuerzas económicas y consumistas, (esas si malas) sino y desgraciadamente para muchos, por la concepción de la democracia pluralista y sobre todo por la conquista de los derechos del individuo. Entonces lo que Muchos católicos y religiosos conservadores no han entendido, es que el mundo (democrático) NO acepta hoy en día que se vaya en contra de esos derechos del individuo y por eso se quejan de una supuesta dictadura del pensamiento único. Aquí lo que hay que preguntar es si esos derechos que se han impuesto por fortuna en gran parte del mundo, son irracionales frutos de la emotividad o de un voluntarismo ciego, tal y como continuamente aseveran, o al contrario, tienen un fundamento verdaderamente racional, basados en la dignidad del individuo que a su vez se fundamenta en su libertad, voluntad y racionalidad, las cuales son cosas reales, hechos indiscutibles al contrario de lo que sucede con aquellas "verdades" fundamentadas en la fe y en la "revelación".
Entonces finalmente lo que molesta, es que los derechos del individuo se impongan y no se acepte lo contrario. Por ejemplo, que aun creyendo que la homosexualidad es inmoral, se diga como dice Ayn Rand, que " La ley no debe interferir en las relaciones personales entre dos adultos cuando hay consentimiento mutuo", la vida privada de gente libre, no coaccionada, adulta y consciente, es eso, su vida privada, aunque no nos guste y aunque lo consideremos locura.
Gracias por no censurar mi opinión crítica Don Pedro, aunque la desprecie y sea indiferente hacia ella.
17/01/19 7:29 AM
  
GS
Santiago Pizano, ¿Qué no se puede ser, comunista, patriota y creyente a la vez? ¿Por qué no? sería bueno que aclarara, porque sino, no sabremos si eso lo dijo usted o Cantinflas.
17/01/19 7:32 AM
  
Luis Fernando
Yo soy partidario y defensor de la unidad católica de España. La unidad de una España apóstata, entregada al laicismo de izquierdas o de derechas -misma basura- me importa un carajo.

O sea, me sitúo en la tesis profética de Marcelino Menéndez Pelayo:

«España, evangelizadora de la mitad del orbe; España martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vetones o de los reyes de taifas. A este término vamos caminando más o menos apresuradamente, y ciego será quien no lo vea»

Ahora bien, mientras quede un remanente dispuesto a luchar por la España auténtica, aquella donde la Cristiandad consiguió sobrevivir cuando había desaparecido de prácticamente toda Europa, no todo estará perdido, como no lo estuvo en tiempos de Don Pelayo.
17/01/19 8:45 AM
  
gringo
Menéndez Pelayo escribió algo que suena muy bien pero que no soporta ni medio minuto de reflexión.
Que me digan a mí en qué parte de los evangelios Jesús dice que Pedro (Roma, la Iglesia) tenga que tener una espada (al contrario le ordena guadarla: Mt 26,52 ) y dónde dice que con los herejes haya que usar el martillo.
(También omite don Marcelino que España a veces fue espada CONTRA Roma, y esa es otra: Pedro señor feudal con ejércitos ).
Y dónde que el Reino que no es de este mundo debe dominar a los reinos terrenales, y que la gente sea católica por decreto, coaccionada para bautizarse con el exilio como los judíos o directamente bautizados a la fuerza como los moros de Granada. Y claro, cuando haces a la gente católica por narices pasa lo que pasa: la guerra de las Alpujarras y la expulsión de los moriscos.
El que esté orgulloso de eso es su problema
La España Imperial tuvo sus cosas buenas, que sí que la Escuela de Salamanca y el derecho de gentes, y las universidades en América y etc.
Pero también tenía el feudalismo, la esclavitud,la Inquisición, la limpieza étnica.
Y es que hay dos formas de ser cristiano: evangélico e identitario.
Hay cristianos que viven el Evangelio y son un ejemplo moral, y hay cristianos que usan a Jesús como un estandarte de combate y dicen "yo soy cristiano, tú no lo eres, esta es tierra de cristianos tú aquí no pintas nada, o te conviertes o te largas".
Y lo mismo pasa en otros lugares, donde igual que se dice que si España no es católica no es España, se piensa que si India no es hinduista no es India, si Japón no es sintoista no es Japón, si Israel no es judío no es Israel, si Arabia no es musulmana no es Arabia, si Rusia no es ortodoxa no es Rusia, si Birmania no es budista no es Birmania, y en todos esos lugares los católicos y otras minorías son hostigados. Y entonces sí nos quejamos de la intolerancia.
Porque alguno se cree que cuando te bautizan o te someten a cualquier otro rito te dan el pasaporte.
Que los católicos sean mayoría en un lugar y lógicamente influyan en la sociedad y esta sea católica en sus costumbres y leyes, es normal.
Que se trate de imponer cualquier creencia y que un ciudadano pase a ser sospechoso de traidor, o ciudadano de segunda por no seguir las creencias de la mayoría, no es justo y me atrevería a decir que no es realmente cristiano.
Y en el fondo las opciones Benito y Pelayo son dos caras de la misma moneda, ambas incluyen la idea de que los cristianos son los únicos que tiene derecho a vivir en sociedad,sea esta una comunidad rural o un país entero.
17/01/19 12:17 PM
  
Santiago Pizano
Muy simple GS. El comunismo es la negación de la propia patria y de la religión. En mi Argentina los que pedían y aún piden por el aborto son los mismos que no cantan el himno (son marxistas) y defienden a las que pretenden quemar iglesias. Así que sí: los enemigos de la Iglesia son los enemigos de la nación. Que me desmientan María Virginia y el padre Javier Olivera Ravasi si lo que digo no es cierto. Ellos tienen más años de militancia católica.
17/01/19 1:12 PM
  
Ricardo de Argentina
GS, tienes una gran confusión.

Pensamiento único se llama a la doctrina que proviene de ciertas usinas ideológicas y que niega la Verdad.

¿Cuál Verdad? Cristo, o sea Dios, o sea los 10 mandamientos, o sea el orden natural.

El Pensamiento único te permite pensar cualquier cosa, es cierto, menos la Verdad.
18/01/19 1:43 AM
  
GS
Ricardo, mira, creo que hay una gran confusión en ustedes. Las voces de la iglesia que hablan de la dictadura del pensamiento único, lo hacen refiriendose al "relativismo", pero cuándo quieren absolutizar ese concepto como el "Único de la sociedad contemporanea" se contradicen sin saberlo (a mi juicio).
Ratzinger decia lo siguiente:
"¡Cuántos vientos de doctrina hemos conocido durante estos últimos decenios!, ¡cuántas corrientes ideológicas!, ¡cuántas modas de pensamiento!… La pequeña barca del pensamiento de muchos cristianos ha sido zarandeada a menudo por estas olas, llevada de un extremo al otro: del marxismo al liberalismo, hasta el libertinaje; del colectivismo al individualismo radical; del ateísmo a un vago misticismo religioso; del agnosticismo al sincretismo, etc. Cada día nacen nuevas sectas y se realiza lo que dice san Pablo sobre el engaño de los hombres, sobre la astucia que tiende a inducir a error (cf. Ef 4, 14). A quien tiene una fe clara, según el Credo de la Iglesia, a menudo se le aplica la etiqueta de fundamentalismo. Mientras que el relativismo, es decir, dejarse «llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina», parece ser la única actitud adecuada en los tiempos actuales. Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos."

Entonces mira cual es el problema: "dejarse llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina, parece ser la única actitud adecuada en los tiempos actuales" Es decir, parafraseando: según ustedes, el pensamiento único es el pensamiento que admite la pluralidad y no admite la imposición de un solo pensamiento", ¿no es eso contradictorio?, entonces ¿cuál es la alternativa?, pues la dictadura de un pensamiento que no acepte diversidad de pensamientos, ¿cuál de los dos es más único? ¿cuál de los dos es más dictadura? ¿Cuál proponen ustedes?. Porque finalmente la queja por ser llamados fundamentalistas, no es simplemente porque tienen una creencias, porque tienen una fe, sino porque consideran que todos los que no creen en eso, están equivocados, están en el error y detrás de esta posición, hay evidentemente una declaración de imposición frente al que no piensa igual o tiene las mismas creencias y por lo tanto el deseo de uniformidad, de que todos piensen de UNA misma forma. Ahora, entonces dicen que simplemente es que ustedes sí saben cuál es la verdad, sí saben cuál es la realidad, ¡¡¡¡menudo problema!!! pues hasta ahora nunca fueron capaces de demostrarlo, todo lo contrario, pero claro seguramente es que todos los demás tienen oscurecida la mente por el enemigo, son brutos o están locos.
18/01/19 8:32 PM
  
c1
GS

La idea de pensamiento único no es como dice.

El pensamiento único es lo que se impone por el mundo, también recibe el nombre eufemístico de 'lo políticamente correcto'.

Y no significa que sea inamovible, sino que va cambiando e imponiendo diversas cosas según los años.

Aunque va en una dirección bastante inmutable: a deshacer la doctrina católica.
19/01/19 3:11 AM
  
hornero (Argentina)
No es fácil ponerse de acuerdo, ni galopar en la cancha embarrada. Si de verdad queremos salir del pozo, de la ciénaga que amenaza tragar á todos, vayamos a la Virgen, o no sabemos, o no creemos que Ella sea la encargada de pisar las cabeza del dragón? Cómo entendemos su anuncio en Fátima de que "Al fin triunfará Mi Corazón Inmaculado?
Pretendemos resolver por cuenta nuestra lo que la Iglesia no puede detener desde varios siglos atrás, esto es, la ofensiva del demonio? El pecado de presunción es ademas miopía intelectual.
_____________________________
Pedro L. Llera
En mi artículo hay referencias explícitas y nada ambiguas al respecto de lo que usted señala.
“la civilización cristiana no es un sueño que pasó a la historia, sino la solución a la crisis de un mundo en descomposición; es el reinado de Jesús y de María en las almas y en la sociedad”

La Virgen de Fátima nos lo prometió: “Al final mi Corazón Inmaculado triunfará”.

Y también el P. Hoyos, el 14 de mayo de 1733, fiesta de la Ascensión, recibió la gran promesa:

“Después de comulgar, refiere Bernardo, tuve la misma visión del Corazón… rodeado con la corona de espinas y con una cruz en la extremidad de arriba… Dióme a entender que no se me daban a gustar las riquezas de este Corazón para mí solo, sino que por mí las gustasen otros. Pedí a toda la Santísima Trinidad la consecución de nuestros deseos. Y pidiendo está fiesta (del Corazón de Jesús) en especial para España, en que ni aun memoria parece que hay de ella, me dijo Jesús: REINARÉ EN ESPAÑA Y CON MÁS VENERACIÓN QUE EN OTRAS PARTES”.

Somos pocos pero contamos con Cristo Rey, con el Señor del Universo, combatiendo a nuestro lado bajo el estandarte de la Cruz. Y contamos con el amparo y la protección de nuestra Reina, la Santísima Virgen María, la Inmaculada Concepción. ¿Qué vamos a temer? ¿Vamos a retirarnos sin luchar? No mientras nos quede una piedra por tirar. Yo soy asturiano. Soy de Pelayo. Cristo es nuestra esperanza.

Por lo tanto, espero que ese "pecado de presunción" que usted denuncia no se refiera a mí...
19/01/19 11:18 AM
  
hornero (Argentina)
Estimado Don Pedro Llera: gracias por su respuesta. Sin duda ella deja sentado lo que en ningún momento he dudado: su vocación cristiana y mariana de verdadero luchador por la causa de Cristo y de María. Tampoco, mi afirmación sobre el "pecado de presunción" alude a nadie en particular, porque creo absolutamente que todos quienes colaboran con Infocatólica y la casi totalidad de sus comentaristas son verdaderos católicos, por tanto, devotos sinceros de la Virgen. Lo que quiero expresar es que se advierte de modo ostensible, ante todo en los documentos o en declaraciones de nuestros Pastores, un llamativo silencio acerca de la crisis de la Iglesia entendida como una ofensiva violenta y general por parte del demonio, tal como la Virgen la viene definiendo desde La Salette, Fátima y sus actuales manifestaciones y mensajes, ofensiva contra la cual la Virgen está llevando adelante un combate decisivo y final que concluirá con la derrota absoluta de satanás y sus secuaces, combate en el que intervienen las milicias angélicas, los bienaventurados y quienes constituyen en la tierra el ejército victorioso que María ha formado con sus hijos fieles. Ante esta epopeya celestial presidida por nuestra Madre, que viene enviada por Su Hijo para auxiliar a la Iglesia impotente ante el demonio, y a toda la humanidad víctima de ataques devastadores, no se oyen voces que la proclamen y convoquen a los valientes a combatir junto a la Virgen, que enarbolen las banderas de la victoria, que declaren derrotados a los enemigos, que intimen su rendición porque el derrumbe de la Babilonia es inevitable y próximo. María debe ser proclamada por la Iglesia como la Señora Vestida de Sol que preside la batalla contra las fuerzas desatadas por el infierno, encabezadas por el anti-cristo, la Conductora de las milicias angélicas que superan a los demonios, la Madre y Reina de la Iglesia que la protege de ser aniquilada por esta ofensiva que visiblemente la ha superado hasta postrarla, hasta “parecer una barca que hace agua por todas partes, y amenazara hundirse” (Benedicto XVI); la Iglesia debe reconocer solemne y humildemente su impotencia, que le ha sobrevenido a causa de su apostasía, su mundanización, su “presunción” de “negociar” con el mundo, de admirar “los prodigios” de éste, lo cual es pecado de idolatría. La Iglesia debe apelar al auxilio de María, Medianera e Intercesora ante Cristo, reconocer con fe y gratitud la defensa que está recibiendo de Ella, y convocar a todos los fieles a sumarnos al ejército de la Virgen. María nos revela que se han iniciado “los tiempos nuevos”, los de su Aurora, en los que está haciendo “manifestarse” en nosotros el “hombre nuevo” recibido en el bautismo. María, nos dice en San Nicolás (Argentina): “Causa de la Aurora más esplendorosa es el Señor, Yo haré que la veáis”. La Virgen afirma que viene a preparar la Venida del Señor, a preparar la restauración del Paraíso terrenal (Pío XII habló de la “restauración de la armonía primitiva” (Mens. Navidad 1957; San J.P.II pedía “Cruzar el umbral de la Esperanza”). Todo indica que algo muy grande se está preparando, mientras el enemigo ha perdido toda estrategia, se bate en retirada atolondrado, arrasando, es lo más que puede hacer, mientras la anarquía internacional le impide apoderarse del mundo como quisiera el NOM, porque cuando en su ofuscación lo intente, sus propias armas nucleares lo aniquilarán, es decir, arrasarán la Babilonia y la bestia será sepultada en el infierno, tal como lo prevé el Apocalipsis. Si se dicen estas cosas, se comprende lo que acontece, se da ánimo a tantos afligidos, desconcertados, descorazonados. Y sobre todo, se sigue a María tomados de Sus Manos en una marcha de victoria que nos permite vislumbrar el mundo nuevo que viene, para el que debemos trabajar desde ahora.



19/01/19 2:04 PM
  
Néstor
Es un sueño inocente. Con la tecnología que hay hoy nadie puede apartarse de nada, y "ellos" han mostrado muy a las claras que no quieren simplemente que los dejemos en paz, sino que quieren que adoptemos sus aberraciones.

Saludos cordiales.
19/01/19 6:08 PM
  
El gato con botas
Efectivamente, yo también pienso que hay que combatir, y no recluirse en "monasterio" alguno. Y para combatir hay que tener armas y las nuestras son la Verdad y los medios para difundirla. Debemos exigir a la jerarquía que saque los "tanques", y no deje al soldado con fusiles y sin munición. Son ellos los que disponen de colegios, universidades, medios de comunicación y púlpitos, también los pulpitos, sí, para dar munición intelectual a los soldados que están ardientes de usarla. Si se callan los nombres de los cientos de científicos católicos, ¿cómo no extrañarse de la creencia general de que la Iglesia es enemiga de la ciencia como incansablemente difunden masones e izquierda? Si se calla que fueron los ateos los causantes de las matanzas del siglo XX incluída la del aborto ¿cómo no extrañarse de que la gente crea que las religiones son motivos de enfrentamientos entre los pueblos, como difunden masones e izquierda?.
Por lo tanto a mi juicio, la pregunta es ¿cómo darle una patada en los cojones a la jerarquía para que reaccione y use los tanques?
21/01/19 2:05 PM
  
Álex
Para algunos, lo que hizo Don Pelayo era de gilipollas.
23/01/19 11:14 PM
  
E.S.
Si la opción benedictina implica un cerrazón plena al mundo, me parece no solo inviable sino dañina, pues hacemos nuestra aldea de elegidos. Juntarme con un conocido/a o un matrimonio que no sea católico se convierte, por ejemplo, no solo en una pérdida de tiempo, sino en un peligro latente. Así nunca seremos sal ni luz del mundo.
Si la opción Pelayo implica participar en política partidaria para alcanzar el bastardiado (por lo mismos católicos) reinado social de Cristo, me parece sumamente peligroso. Ya tenemos de sobra políticos católicos que después se comprobó que no eran tan católicos. En Argentina abundan; sin ir más lejos, el Senador Esteban Bulrich se pronunció a favor del aborto de Esperanza, la bebita que había sido concebida por una violación.
Por supuesto que no se puede hablar absolutamente en estos ámbitos tan prudenciales. Podrá haber gente para quien que interactuar solo con los que piensan exactamente como ellos será lo menos malo (no digo lo mejor) y podrá haber alguna vez un político católico que no negocie los principios morales y de la fe.
Pero sigo pensando que son excepciones.
Para poner un contrajemplo en política, lo del Dr. pediatra Abel Albino en Argentina me pareció un testimonio cristiano impresionante. Pero así le fue, le incineraron cualquier posibilidad de participar en política.
Dios nos ilumine. Recemos para ello y por lo pronto hagamos lo mejor que podamos lo que nos toca y seamos ejemplo de caridad para todos.
07/02/19 5:57 PM
  
Ivan Stefanoff
Buen post, lástima la dialéctica (moderna) con la que está escrito.
07/02/19 11:46 PM

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