La Jornada Sacerdotal y las "vacas sagradas"


El pasado lunes se celebró en el edificio del Seminario Conciliar de Barcelona la Jornada Sacerdotal del clero de las diócesis de Barcelona, Terrassa y Sant Feliu, de la que no pude participar por encontrarme ese día lejos de la ciudad, aunque sinceramente tengo que decir que aunque hubiera estado, probablemente no habría ido, primero porque no me provoca mucho interés ir a escuchar al Rvdo. Salvador Pié y segundo porque no entiendo la falta de coordinación entre los obispos que te convocan a una Jornada Sacerdotal en Barcelona (para la Provincia Eclesiástica Barcelonense) y en el mismo mes otra en Tarragona (Para las Provincias Eclesiásticas Tarraconense y Barcelonense).

Lo del Dr. Pié tiene delito, ¿Qué hemos hecho los sacerdotes de Barcelona, para tener que escuchar continuamente a este señor?. No puedo entender como con la cantidad de personas que pueden dar una buena charla a los sacerdotes tenga que repetir la misma persona. Sólo puedo entenderlo desde la perspectiva de alguien (como es el caso de n.s.b.a. cardenal Martínez Sistach) que se emperra en que ciertas personas de su confianza, los tengamos hasta en la sopa. El caso más claro el del Rvdo. Turull, que ahora además se convierte en el cerebro de estos encuentros ya que el arzobispo decidió cambiar de ubicación y trasladarlos a “Casa Turull” (el Seminario).

El caso del Rvdo. Pié me hace pensar en esas “vacas sagradas” que tenemos en nuestra diócesis, esas personas que están en todas partes y son los encargados de todo, como ya dije en otro de mis artículos: “los mismos perros para todos los collares”. Lo más grave del caso es que algunos de ellos resisten el cambio de obispos como si nada, cambian y cambian de cargos y de funciones pero siempre están en el candelero. Recuerdo como el joven profesor Pié ya sonaba para obispo en las Islas Baleares cuando aún estaba Don Narcís Jubany de arzobispo. De algunos de ellos ya hemos hablado como del Dr. Matabosch, el Rvdo. Aymar y tantos otros. Alguno se preguntará como es que no son obispos con tanta promoción y estando siempre arriba. Pues no será porque no los han propuesto, pero en Roma parece que no les gusta la vida “secular” que llevan, Pié y Matabosch viven en sus pisos particulares sin ninguna adscripción parroquial, y Aymar, aunque tiene parroquia, prefiere residir en el monasterio de San Jerónimo de la Murtra, donde compartió estancia hace años con otros aspirantes a sacerdote de la Casa Santiago conjuntamente con las que se preparaban para religiosas “Clara-Eulalias”.

Por cierto que hablando de Clara-Eulalias quiero tener un recuerdo cariñoso y una oración para Rosa Deulofeu, que empezó vinculada a la Casa Santiago pero que supo rectificar oportunamente y se convirtió en una buena colaboradora de Don Ricardo Carles desde la delegación de Juventud. Estos días hace cinco años de su muerte.

Esta diócesis necesita un verdadero cambio generacional y una apuesta por nuevas personas y nuevas caras, pero no por opciones de maquillaje como las que realiza nuestro cardenal, poniendo sacerdotes jóvenes en puestos sin ninguna trascendencia o que nadie quiere, pero sin mover las piezas más importantes que siguen estando en las manos de los de siempre o en las de los hijos espirituales de estos, apoyados y promocionados por ellos.

Antoninus Pius

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