Al servicio de la Iglesia de hoy y del mañana
Exhortación digital de Prudentius de Bárcino (Ad internauticum rete)
Muchos de los que incansablemente y de continuo se llenan la boca con el “espíritu del Concilio” y los grandes cambios aportados por el Vaticano II, especialmente si éstos son obispos y sacerdotes, comparten una visión reduccionista, alicorta y sesgada de la teología del pueblo de Dios.
Es el caso de nuestro n.s.b.a. Cardenal Arzobispo y de una muy buena parte de sus “adláteres” (Novell refert). Viven en una teología del laicado que les ha llevado a ver en el seglar una especie de puente entre la Iglesia y el mundo, pero en dirección única. Así pues, según esta visión, gracias a los seglares, y bajo la dirección única de la jerarquía (es decir, de ellos), la Iglesia podría llegar a donde los sacerdotes y los obispos no pueden llegar. No han considerado ni remotamente la posibilidad de usar el puente en la otra dirección, en el sentido contrario, es decir considerar que a través del seglar puedan llegar a toda la Iglesia (especialmente la jerárquica) las inquietudes y los problemas del mundo y de los mismos cristianos que a veces no se sienten atendidos y comprendidos por sus pastores. En una palabra, no acaban de creer en lo que Pablo VI llamó “la necesidad de su testimonio en el ámbito eclesial” en su discurso en Nazaret del 3 de enero de 1964; o en otras palabras del mismo discurso “su testimonio profano en el interior de la Iglesia” .

Los últimos accesorios del altar son: las flores, las sacras (tabella secretarum ) y el atril.
Estamos en un mundo realmente desquiciado; y más vale que tengamos clara conciencia de que es el mundo el que está salido de sus goznes, porque así podremos afrontar la realidad con mejor conocimiento de causa. Ha sido tan intenso y tan eficaz el trabajo que han hecho desde todas sus plataformas los promotores de la muerte, que hoy ya lo “normal” es estar a favor del aborto y de la eutanasia; mientras que lo estrafalario, lo sospechoso y lo anormal es estar a favor de la vida. De ahí que sea lo más cómodo y lo que más gente hace, dejarse llevar por la corriente. Pero es pertinente que los católicos nos preguntemos cuántos de los que lleva esa corriente impetuosa, están a favor de ella, y cuántos simplemente se dejan arrastrar por no tener el valor suficiente para ir contra corriente.
Ahora que José Manuel Vidal nos dedica
La religiosa benedictina Sor Teresa Forcades no deja de ser noticia. Día sí, día también, aparece en los medios de comunicación, y eso que se supone que es religiosa de vida contemplativa monástica. Salvando las distancias sucede un poco lo mismo que ya aconteció con el famoso Padre Apeles, aunque en una linea ideológica inversa, que por el hecho de ser sacerdote y mediático estuvo en todas las salsas y hasta le salieron imitadores. Sor Forcades, vestida con hábito (aunque sea moderno, que a veces incluye pantalones) se hizo famosa por su actitud de guerrillera contra las empresas farmacéuticas y desde entonces que no para de salir en todos los medios. También ayuda el hecho de ser heterodoxa, es decir, defender posturas (aborto, anticonceptivos, feminismo radical…) contrarias al Magisterio de la Iglesia, algo que vende mucho en los tiempos que corren, y si además recibes un "monitum" desde Roma (concretamente del cardenal Rodé) entonces ya tienes la fama asegurada.




