Los delincuentes de ortodoxia (I): Franz Joseph Buss
¿El catolicismo afrontó tarde el problema obrero?
El socialdemócrata August Bebel, uno de los fundadores del SPD afirmó en 1904 que el primer parlamentario alemán que alzó su voz en una cámara de diputados para defender la adopción de medidas sociales a favor de los obreros había sido Franz Josep Buss (1803-1878).
Con tan solo treinta y cuatro años, Buss había sido elegido diputado del Parlamento del Gran Ducado de Baden, en aquel momento un estado independiente. Era el mas joven de la cámara baja o segunda del Badische Ständeversammlung , el órgano legislativo de un país que desde 1818 era una monarquía parlamentaria. Esta excepción en el panorama de la restauración del Absolutismo de la Europa que salió del Congreso de Viena era posible gracias a una constitución liberal atorgada por el Gran Duque Karl Ludwig Friedrich a su pueblo y redactada por el jurisconsulto Karl Friedrich Nebenius.


Sabíamos que al progresismo eclesial le había sentado como una patada la posible excomunión del Rvdo. Manuel Pousa, y que iban a mostrar su enfado de una forma agresiva y disparando a matar contra todo aquello que no sea la defensa acérrima del sacerdote que ha reconocido públicamente por dos veces haber pagado abortos. Con el "Caso Pousa" se ha acabado el buen rollo de los "progres" hacia n.s.b.a. cardenal Martínez Sistach. Ahora él también está en la diana de sus ataques, ya ha dejado de ser el obispo tolerante y comprensivo que hasta ahora nos habían vendido. Por eso han buscado un obispo, para poner en contraposición con él, para que se vea clara la comparación: "Obispo bueno que defiende a Pousa" y "obispo malo que quiere excomulgarlo". Y lo han encontrado fácil y rápido: Don Joan Godayol, el controvertido obispo emérito de Ayaviri (Perú) actualmente residente en Barcelona.
Dijo en su día el Cardenal Tarancón que algunos obispos tenían torticolis de tanto mirar a Roma. Me ha venido a la mente la ingeniosa frase al contemplar el renacimiento papista que se está produciendo en estos predios catalanes. Lejos quedan las cartas de protesta contra Juan Pablo II;
En el esplendoroso marco de las clásicas conferencias cuaresmales de la parroquia de la Concepción, tuvimos la suerte de escuchar el domingo pasado a Monseñor Fisichella, la máxima autoridad del Dicasterio para la Nueva Evangelización. Se trataba de una alta jerarquía de la Iglesia, y como tal fue recibido. Media hora antes de su llegada, ante la puerta principal del templo, al pie de la escalinata, estaban esperándole los máximos representantes del clero parroquial, presididos por el señor Rector. Los 15 minutos de retraso sirvieron para acrecer la solemnidad y la expectativa en una iglesia totalmente llena de fieles ávidos por escuchar el mensaje de la Nueva Evangelización. El acto era realmente solemne, porque allí estaban también las autoridades municipales del distrito, a las que saludó monseñor Fisichella al iniciar su brillantísima conferencia.