[DE] Capitulo 4 º: La basílica latina y su estructura (2ª Parte)
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No obstante la basílica, cuanto más revelaba al exterior su pobreza constructiva y arquitectónica, tanto más se imponía interiormente por la suntuosidad y el esfuerzo de los ornamentos y de la decoración . El cielo raso estaba pintado y decorado; preciosos mármoles variados revestían las paredes inferiores; mosaicos policromados con fondo de oro estaban incrustados en los muros de la nave del medio y en el ábside; dos pulimentadas filas de columnas, que sostenía una riquísima viga, se reflejaban sobre el pavimento, finamente taraceado por artífices alejandrinos; cortinas de seda y de brocado y tapices históricos estaban colocados entre las columnas; una gran multitud de candelabros y de lámparas, ya suspendidos ya apoyados, de bronce, de plata, a veces de oro, iluminados con centenares de llamitas, esparcían por la vasta aula una luz tranquila, que reflejaban vivamente el oro y las piedras preciosas de los objetos sagrados -cruces, coronas, cálices, patenas- colocados sobre el altar y alrededor del ciborio.

Mosaico del cortejo de las vírgenes en San Apolinar el Nuevo en Rávena
De esos polvos vinieron estos lodos. De un episcopado y de un espíritu como el que engendró ese documento e inspiró la pastoral de la Iglesia en Cataluña durante el último cuarto de siglo, no se podía esperar más que ruina y desolación. Es una suerte que hoy el episcopado catalán en su conjunto esté tan alejado de ese espíritu, que haya guardado silencio en la conmemoración de este manifiesto.
Oriol Domingo el domingo pasado en La Vanguardia (





