Porqué necesitamos Democracia Cristiana y no partidos católicos (I)
Existen católicos españoles, muy voluntariosos y seguramente mejores personas que éste que escribe, que cuando hablan de Política es para ponerse a temblar.
A pesar de vivir en sociedades donde no se puede escamotear al individuo su derecho natural a participar de algún modo más o menos intenso en las decisiones colectivas, continúan insistiendo en soluciones basadas en una cultura política mas propia del tiempo de los visigodos.
La situación se complica cuando en demasiadas ocasiones dicha cultura política “visigótica” coincide en personas defensoras de manera enérgica, valiente y activa de la Vida y la Familia tal como la Iglesia nos indica, como en el campo de la lucha contra el aborto; o que dan apoyo al movimiento de restauración y dignificación litúrgica, e incluso del sacerdocio católico, en la orientación que va marcando el Magisterio y praxis del actual Pontífice, que Dios guarde muchos años.

Parece que nuestro arzobispo ha cogido el gusto por viajar. A su reciente viaje de once días por tierras dominicanas le ha seguido un viaje a tierras italianas, concretamente a Milán. Allí participó en un Congreso organizado por aquella archidiócesis sobre las respuestas de la Iglesia a la crisis económica. Quizá n.s.b.a. cardenal Martínez Sistach, como muchos presidentes de gobierno, está buscando contrastar una mala popularidad en su propia tierra con una muy buena imagen internacional. Además nuestro prelado tenía que quitarse la espina de su última visita a aquella diócesis, cuando por una mala organización y previsión de su viaje (algo habitual en su persona y en su gobierno diocesano) se quedó sin ni siquiera poder saludar a S.E.R. el cardenal Dionigi Tettamanzi. En aquella ocasión iba acompañado de su queridísimo Rvdo. Josep Maria Turull y de otros sacerdotes de las últimas generaciones y en ésta se acompañó del Rvdo. Salvador Bacardit, a quien hemos podido volver a ver vestido sacerdotalmente (foto de abajo), ¡quien lo ha visto y quien lo ve!, pensar que cuando era formador del Seminario recomendaba a los seminaristas la lectura del libro de Jacques Gaillot: "Una iglesia que no sirve, no sirve para nada"…
El entierro del obispo Deig en la catedral de Solsona
A escasos 15 meses de que nuestro n.s.b.a. Cardenal presente la preceptiva renuncia como Arzobispo de Barcelona la situación en la que se encuentra nuestra Diócesis es de coma casi irreversible. Y de ello se dan cuenta desde el primero hasta el último de los agentes pastorales de esta Iglesia, sean estos laicos o sacerdotes. Lo perciben los seglares de todas las corrientes y sectores, desde los que trabajan en las parroquias y arciprestazgos hasta los más estrechos colaboradores de los ámbitos de acción pastoral diocesana, parálisis de ilusiones, encefalograma plano en los proyectos y sobredosis de autocomplacencia en las palabras y actitudes del Cardenal, pagado de sí y de sus logros. Típico del autócrata que no toca con las manos la realidad, que no pisa con los pies en el suelo. Demasiado empacho para poderlo digerir. ¿Punto del plan Pastoral para este año? Como conocer, vivir y celebrar mejor la Palabra de Dios. Con conferencias de Salvador Pié y de alguno de estos biblistas tipo el pesado de Rius Camps arriba y abajo, amén que alguna otra monja iluminada. Y sonrisa de Netol y mirada de corneja… 