Las extrañas alianzas cardenalícias de Sistach
Ayer mi buen amigo Oriolt comentaba la posibilidad de que n.s.b.a. cardenal Martínez Sistach podría convertirse en vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española. Formaría tandem con S.E.R el cardenal Antonio Mª Rouco que ocuparía la presidencia. Esta opción estaría bien vista desde Roma, porque significaría por una parte dar una imagen de unidad en el episcopado español y porque representaría un final conjunto de ambos cardenales en sus diócesis (las más importantes de España) y en la cúpula de la Conferencia Episcopal, propiciando a continuación una verdadera y clara renovación de los pesos pesados de la Iglesia en nuestro país, es decir un final de ciclo.
Personalmente esta opción me parece catatrófica porque significaría prorrogar aún más la agonía de nuestra castigada diócesis de Barcelona, porque se alargaría el pontificado de nuestro arzobispo que además estaría más tiempo fuera que dentro de la archidiócesis. Algo parecido sucedió ya con la vicepresidencia de Don Ricardo Carles, pero entonces habían aquí cinco obispos auxiliares (aunque algunos pésimos), actualmente sólo hay uno (Don Sebastià Taltavull) y nuestro cardenal no le deja ni dar un paso sin su permiso.

Se puede confirmar ya (salvo sorpresa de última hora) que en la próxima asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal , que arranca el venidero 28 de febrero, se va a reelegir al cardenal Rouco como presidente. No existiría impedimento estatutario alguno en reelegir, para otro trienio, al actual vicepresidente, Monseñor Ricardo Blázquez. Sin embargo tal posibilidad se descartó desde un inicio. Hasta hace pocos días se venía postulando firmemente la candidatura del arzobispo de Valencia, Carlos Osoro. Por el contrario, al final, el arzobispo de Madrid ha optado porque su número dos sea el cardenal Martínez Sistach. Malas lenguas insinúan que se ha obstruido la candidatura del prelado valenciano, dado que Rouco no veía con buenos ojos su ansías de promoción, ya sea en pos de una futura presidencia de la CEE o de su sucesión en la archidiócesis madrileña. En estos momentos, Sistach no representa ninguna amenaza para el poder de Rouco. Además, la idea de incluirlo en la candidatura partió del propio obispo barcelonés, a lo que el madrileño respondió encantado. Efectivamente: al cardenal de Barcelona le caducaba su cometido en el comité ejecutivo de la CEE , el verdadero centro de poder de Añastro. Al único puesto al que podría optar (descartada la presidencia) es a la vicepresidencia. Su elección colmará su conocido ego, que habría sufrido evidente menoscabo, al quedar como único cardenal sin presencia real en donde se cuecen las decisiones más trascendentales de la Iglesia en España. 








