Clausura del Año Sacerdotal
En el día de hoy, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el Santo Padre clausura el Año Sacerdotal convocado coincidiendo con el 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianney. Lógicamente nuestro cardenal y su séquito se encuentran allí, en este año en que nuestro arzobispo quiere estar al lado del Pontífice en todas partes. Llama la atención la "romanidad" de la que algunos de los colaborades del cardenal presumen estos días, sobre todo teniendo en cuenta que cuando están en Barcelona son muy poco romanos por no decir anti-romanos.
Este año sacerdotal ha pasado en Barcelona sin pena ni gloria, como casi todo lo que viene de Roma. Se cumple con los mínimos para salvaguardar la imagen del cardenal pero se nota que no hay interés en celebrar a fondo este tipo de acontecimientos. Al mismo Sr. Cardenal le ha ido de perlas la beatificación del Dr. Samsó, al que nosotros queremos y admiramos profundamente, pero esa ha sido la excusa perfecta para hablar de un sacerdote diocesano y olvidarnos del verdadero protagonista del Año Sacerdotal que no es otro que San Juan María Vianney, que ha sido el gran desconocido en Barcelona en este año.
Y es que al cardenal y a sus colaboradores progresistas no les interesa hablar de un sacerdote que se pasaba el día confesando y que vencía continuamente las tentaciones del demonio. Era una gran ocasión para revitalizar el sacramento de la Penitencia en nuestra diócesis, probablemente una de las peores diócesis de la catolicidad en cuanto a confesiones individuales, pero lejos de eso, se ha seguido permitiendo que se siga incumpliendo las normas del sacramento y muchos sacerdotes, empezando por colaboradores directos del cardenal, continuen absolviendo colectivamente.

Los catalanes católicos nos hemos “enmirallat” (hemos querido emular con admiración) en la Iglesia en Francia desde los años sesenta. El tremendo impacto de la Nouvelle Théologie en Cataluña se explica por la existencia de un presupuesto cultural interno que tendía a ver a Francia como la madre buena, culta y europea desplazada por la madrastra España, ignorante, gris, franquista y opresora.
El párroco de Santa María de Mataró autoriza que se grabe en su parroquia
Este domingo de Corpus amaneció lluvioso en Barcelona. Fue una lluvia fina, suave, persistente; que cesó totalmente a partir del mediodía. A las 18,30 h. estaba programada la tradicional procesión del Corpus por las calles adyacentes a la Catedral. La celebración de la Misa estaba prevista en la propia plaza de la Seu. Al aire libre. ¡Qué gran alegría! Una celebración católica en la calle. Después de las protestas por las beatificaciones intra muros del Doctor Samsó y del Padre Tous, se iba a celebrar públicamente una misa en las calles de Barcelona. Ciertamente, por la mañana la llovizna parecía amenazar la suspensión del acto. Pero, repito, antes de las cuatro de la tarde ya había parado de llover y salió tímidamente el sol. Las nubes alternaban con los claros y se descartaba cualquier amenaza de chubasco. Nadie se iba a mojar en la plaza de la Catedral. Eso creíamos los que nos desplazamos allí. Ingenuos. El acto se suspendió, pese a la bonanza atmosférica que se observa en la foto, tomada poco antes de la hora en que estaba señalado su inicio. La misa se celebró en el interior de la Basílica así como la procesión que finalizó en el claustro. La verdad es que la asistencia de fieles fue numerosísima, teniendo que cerrar las puertas de la Catedral. Pero Jesús Sacramentado no salió a las calles de Barcelona. Ahí se quedó la tarima para la misa, con su funda ya completamente seca. 




