¡Estos sacerdotes forman a nuestros laicos!

Una de los primeros objetivos de los “planes pastorales” del Cardenal Sistach desde el día de su llegada es la denominada “agrupación de parroquias”. El objetivo de este punto del Plan Pastoral no es, como podríamos suponer, la optimización de los recursos pastorales (sacerdotes, templos, movimientos, pastorales especializadas de la salud, de jóvenes, matrimonial, etc..) de los diversos arciprestazgos para una mejor racionalización y más provechosos resultados apostólicos en la acción pastoral de la Archidiócesis. No. El objetivo camuflado fue y es la puesta en marcha de un proyecto eclesial guiado en cada parroquia por los llamados “agentes pastorales” que dado el cambio eclesial que se nos viene encima por la radical mengua del número de sacerdotes debemos preparar. Bueno, no del todo así. Porque decían y dicen que en el fondo debemos hacerlo porque es consecuencia del Concilio y signo de la corresponsabilidad del laicado predicada por este. ¡Menudo cinismo!

Pues bien, como a estos “agentes de pastoral” hay que formarlos y prepararlos para su misión se encargó a Mn. Quim Cervera del CEP (Centre d´Estudis Pastorals)

El CEP depende en su gobierno y orientaciones de la Conferencia Episcopal Tarraconense (sic) que nombra a su Consejo de Dirección, formado por el Arzobispo Metropolitano y los delegados de las 10 diócesis catalanas, nombrados por cada Ordinario junto con dos religiosos –uno y una- nombrados por la Unión de Religiosos de Cataluña (URC). El Comité Ejecutivo está formado por el director que nombra la Tarraconense, el secretario y ocho miembros. El director actualmente es Mn. Josep Maria Domingo. Este centro pues lo pagamos todos y cada uno de los católicos de las 10 diócesis con sede episcopal en Cataluña: los paga Gerona, Lérida, Barcelona, Tarragona, Vich, Tortosa, Solsona, Urgel, Sant Feliu y Terrassa. Todos y cada uno de los obispos ordinarios de estas diócesis son responsables directos de lo que se forja y se publica (Qüaderns de Pastoral) desde allí.

No deseo hablar hoy de su director Mn. Domingo y de sus ensoñaciones nostálgicas. Aún tiene la cabeza puesta en la JOC sesentera y en su presunta y malograda niña-heredera de finales de los setenta, la JOBAC (Juventud Obrera de Barrios Cristianos).

Hoy quiero hablaros de Mn. Quim Cervera, este cura ya sesentón con perilla pijo-progre que veis en la foto y que acaba de publicar el volumen “Esglesia, Mare i Creu” (Iglesia, Madre y Cruz). Y que como es el cura de la parroquia del barrio de El Gornal en Hospitalet, la televisión local le hace una entrevista de casi 20 minutos, presentándolo además de párroco como teólogo y sociólogo. ¡Y tira millas!

Quim Cervera (el primero de la izquierda), algo más jovencito, concelebrando, sin ni siquiera estola en una Eucaristía (¿?) en los tiempos gloriosos de la Jobac

Todo lo que sale por su boquita, y que está escrito en ese su libro publicado por Edicions Saragossa, es una explanación de lo que lleva en su interior, con un análisis de lo que él llama “enfermedad colectiva de la Iglesia” y que ya nos podemos imaginar por donde va: la Iglesia del poder, la falta de imaginación de la jerarquía, la falta de adaptación a las realidades del mundo, no estar suficientemente en la calle, la frustración de las propuestas liberadoras del posconcilio, la involución actual, la marginación de los grupos minoritarios. Habla de la Iglesia que tiene estructuras pesadas y encorsetadas, como un “continente mediocre poco amable, catastrofista, demasiado politizado por la derecha y la ultraderecha”.

En la segunda parte hace propuestas para democratizar la Iglesia, desclericalizarla, mayor presencia de los núcleos de base y del laicado, de los Consejos Pastorales y de los “Equipos” y de las Agrupaciones Parroquiales.

Todas las propuestas de Cervera y de los suyos constituyen unas infatuaciones alucinantes que no constituyen otra cosa que los estertores de una gran frustración colectiva y personal de una generación y una ideología eclesial.

Pero el gran daño que se les ha hecho a ellos, hasta reducirlos a un juguete roto, lo ha realizado todos y cada uno de los obispos que les ha dado cuerda y campo para correr libremente por nuestras diócesis, dejando que se propusieran a sí mismos y los propusieran como el “futuro pastoral de nuestra iglesias diocesanas”.

Y el daño a los fieles, a las almas, a los buenos católicos es incalculable. Todos hemos sido testigos de como los arciprestes y los Vicarios Episcopales han paseado a estos “profetas pastorales” por los Consejos Pastorales, Arciprestales y Presbiterales, presentándolos como panacea universal de la Iglesia Diocesana.

El papel de la mujer, la aceptación de la homosexualidad, el replanteamiento del celibato todo en entredicho, todo discutido.

Contraposición clara de lo que la Iglesia es como lobby de presión y de poder en vez de lo que tendría que ser: una oferta de espiritualidad y de la experiencia de conectar con el amor de Dios y la solidaridad con todos los hombres.

Para acabar publicitación de su Fundación La Vinya, que agrupa la acción social de las tres parroquias de Bellvitge y el Gornal. Otro día ya os hablaré de ella. Por hoy, demasiado para el cuerpo.

Todo dicho y contado, como podéis ver, con un falta de vigor e ilusión, con un tono declamativo menor, con un estilo arrastrapenas y una sosez indescriptible.

Aquellos que deseen darse un baño en el magma progre que se vean los dos videos. Yo paso de traducirlo palabra por palabra. Mis niveles de colesterol, triglicéridos y glucosa en sangre no lo soportan.

Pero lo grave, es que sí lo soportan y los sostienen los obispos de Cataluña.

Ninguno les para los pies, ninguno se desentiende, ninguno descarta dejar de contribuir económicamente, de nombrar representante en el CEP, de darles coba, en una palabra de seguir alimentando el monstruo. Aunque este les devore empezando por los pies. Todos se hacen el longuis, todos miran para otro lado, todos hacen la sonrisita.

Todos, excepto nosotros. Por eso nuestros adversarios nos abominan y nuestros afines nos hacen ascos. Ai, uix!


VIDEOS PARA CONOCER EL PENSAMIENTO DE QUIM CERVERA

Prudentius de Bárcino