Obediencia, verdad y soberbia
Supongo que mis pacientes lectores se quejarán de que una vez más volvamos al tema de las recientes consagraciones episcopales realizadas por la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. Tendrán que entender que, al hilo de las interminables discusiones que se han suscitado, aparecen temas interesantes que merecen ser tratados aparte. Uno de estos temas, sin duda, es el de la obediencia y su relación con la verdad.
No es la primera vez que me refiero a este tema. Hace ya bastantes años publiqué esto refiriéndome a la cuestión concreta de la obediencia al Papa en el marco de propuestas como la de Amoris Laetitia.


Hace unos días se dio en España una situación que en parte es habitual y en parte poco frecuente. El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, atacó a los obispos en un mitin político. Esto es bastante frecuente, porque en España todo lo relacionado con la Iglesia se usa como distracción para tapar las habituales corrupciones de los gobiernos. Lo infrecuente es que, en este caso, las críticas de Sánchez respondían a algo que sí había hecho un obispo (sin que yo diga que estuviera bien o mal hecho).
Permítaseme abusar del “clickbait”, como llaman ahora los modernos a esto de poner titulares que sean provocativos y llamen la atención. Únicamente quiero hacer un breve comentario sobre un asunto que me ha llamado la atención en las recientes declaraciones del Cardenal Cupich acerca del sínodo. El resumen lo pueden leer

