Obediencia, verdad y soberbia

Sacrificio de IsaacSupongo que mis pacientes lectores se quejarán de que una vez más volvamos al tema de las recientes consagraciones episcopales realizadas por la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. Tendrán que entender que, al hilo de las interminables discusiones que se han suscitado, aparecen temas interesantes que merecen ser tratados aparte. Uno de estos temas, sin duda, es el de la obediencia y su relación con la verdad.

No es la primera vez que me refiero a este tema. Hace ya bastantes años publiqué esto refiriéndome a la cuestión concreta de la obediencia al Papa en el marco de propuestas como la de Amoris Laetitia.

Ahora quisiera responder a algunos de los argumentos o frases que se suelen usar cuando se trata del tema de la obediencia. Es muy habitual escuchar frases como «la obediencia debe estar subordinada a la verdad» o «la autoridad debe basarse en la verdad». En concreto, un usuario de X posteaba hace poco la siguiente frase: «si hay que elegir entre verdad y obediencia, siempre elegiré la verdad». Mi respuesta apuntaba a lo que me parece el núcleo del problema: cuando se plantea así la cuestión, normalmente no se está eligiendo entre verdad y obediencia, sino entre una verdad obediente y una soberbia que reviste el propio criterio privado con apariencia de verdad absoluta.

Naturalmente, decir esto exige muchas precisiones, porque nadie con un mínimo sentido católico puede defender una obediencia voluntarista, irracional o servil, como si la autoridad humana pudiera ocupar el lugar de Dios. Las frases que hemos presentado son, en un sentido, frases verdaderas:

  • La obediencia debe estar subordinada a la verdad, porque ninguna autoridad humana puede mandar legítimamente contra Dios, contra la ley natural, contra la fe o contra una verdad cierta.
  • Y la autoridad debe basarse en la verdad, porque la autoridad no es pura fuerza, ni puro poder, ni la voluntad desnuda de quien manda, sino una participación en el orden querido por Dios para conducir a los hombres hacia su bien propio.

Pero precisamente porque esas frases son verdaderas en abstracto, pueden volverse muy peligrosas cuando se usan sin distinguir:

  • Que la obediencia debe estar subordinada a la verdad no significa que la obediencia quede subordinada a cualquier juicio privado que el súbdito tenga por verdadero.
  • Que la autoridad debe basarse en la verdad no significa que mi propia apreciación de una situación concreta pueda convertirse en el criterio último que decide cuándo la autoridad obliga y cuándo deja de obligar.

La obediencia en cuanto virtud

La obediencia es una virtud especial, parte de la justicia. Consiste en la disposición de la voluntad para someterse al mandato legítimo del superior. No se trata simplemente de ejecutar órdenes exteriormente, como podría hacerlo un esclavo por miedo o un funcionario por cálculo, sino de aceptar el gobierno del superior dentro del orden querido por Dios. Por eso la obediencia tiene una grandeza especial: porque entrega no sólo cosas exteriores, sino la propia voluntad. Esa entrega se hace a Dios, que gobierna providentemente por medio de causas segundas que, en un orden social concreto, son los superiores.

En la obediencia, el súbdito se deja mover por otro en aquello en que ese otro tiene autoridad para moverle. Para que haya obediencia verdadera, no basta con que alguien mande. Tiene que mandar quien es superior, dentro del ámbito en que es superior, sobre una materia que cae bajo su autoridad, y sin contradecir una ley o mandato superior. Si esas condiciones faltan, puede haber ejecución material de una orden, pero no virtud de obediencia.

Se debe entender que la obediencia no es el justo medio entre dos extremos viciosos, como explica certeramente Santo Tomás. La obediencia sólo tiene como vicio el defecto, es decir, la desobediencia, que sería la resistencia para cumplir el mandato legítimo del superior. Esa desobediencia —se entiende que al mandato legítimo— es siempre pecado. Sin embargo, no tiene exceso, porque uno podría obedecer el mandato que no estuviera obligado a cumplir por obediencia y esto no sería vicioso ni pecaminoso, a no ser que el mismo mandato lo fuera por sí mismo o el fin por el que se acatara el mandato fuera malo. En algunos casos uno podría someterse al juicio de una persona a la que no debe obediencia o incluso al de un irracional cuando quiere salir de una perplejidad sobre cómo actuar. Por ejemplo, el famoso caso de San Ignacio, la mula y el moro.

La obediencia a Dios es absoluta, porque Dios no opina, no yerra y no manda nada injusto. Dios es la Verdad misma y su voluntad no puede entrar en contradicción con su sabiduría. Cuando Dios manda, no estamos ante una posibilidad discutible entre varias, ni ante una decisión prudencial que pueda ser mejor o peor, sino ante una voluntad infalible. En cambio, la obediencia a un superior humano no es absoluta. El superior humano puede equivocarse, puede mandar imprudentemente, puede excederse en su competencia, puede imponer cargas poco razonables, puede incluso mandar algo injusto. Por eso la obediencia humana sólo obliga dentro del ámbito propio de la autoridad del superior y nunca puede obligar a pecar, a negar una verdad cierta o a actuar contra la ley natural o divina. Si un superior humano mandara negar la fe, cometer pecado, violar la ley de Dios o actuar contra una verdad evidente de orden superior, ese mandato no sería materia de obediencia y no podría aplicársele ni siquiera ese nombre.

Verdad y obediencia

Ahora bien, precisamente por eso, el campo propio de la obediencia humana no es el de las verdades evidentes que no pueden ser negadas, sino el de las materias prácticas, prudenciales, disciplinares u opinables. Por «opinable» no entiendo aquí lo arbitrario, lo indiferente o lo que carece de importancia, sino aquello que legítimamente puede hacerse de diversas maneras sin que una de ellas sea evidentemente contraria a la ley divina o natural. Un superior puede mandar algo que al súbdito le parezca menos prudente, menos práctico, menos oportuno o incluso poco lógico, siempre que mande dentro de su competencia y siempre que lo mandado no sea malo en sí mismo ni contradiga claramente un mandato superior. De hecho, ahí es donde la obediencia se pone realmente a prueba. Si yo sólo obedezco cuando ya estoy de acuerdo con el superior, o cuando veo con evidencia que lo mandado es lo mejor, entonces no estoy entregando mi voluntad: estoy siguiendo mi propio juicio. La obediencia aparece precisamente cuando mi juicio prudencial se inclina en un sentido, pero el superior legítimo manda en otro dentro del ámbito de su autoridad.

La obediencia, en sentido estricto, no significa que el súbdito deba apagar la razón o fingir que lo imprudente es prudente. Puede pensar que el superior se equivoca e incluso, en muchos casos, puede tener la obligación de manifestar respetuosamente las razones por las que cree que una orden es inoportuna, dañina o difícil de cumplir. Pero mientras no conste con claridad que el mandato es ilegítimo, pecaminoso o contrario a una verdad superior, su juicio privado no basta para dejar sin efecto la obediencia. La obediencia humana no consiste en negar la verdad, pero tampoco queda anulada cada vez que el súbdito cree tener mejores razones que el superior. Si bastara con invocar «la verdad» entendida como mi propia conclusión prudencial, la obediencia desaparecería. Sólo obedeceríamos cuando quisiéramos obedecer.

San Ignacio y la tradición jesuítica indican aquí que, una vez establecido el juicio del superior, la forma más perfecta de obediencia supondría someter el juicio propio al juicio del superior. Esto es posible precisamente por la naturaleza de los mandatos tal como la hemos descrito. Puesto que la razón práctica del súbdito no estaría necesariamente ligada a una de las opciones consideradas —lo que es propio de la opinión—, entonces la voluntad podría mover al entendimiento a aceptar otro juicio en la misma medida en que antes se había decidido por el contrario. No obstante, este tema no es esencial aquí y profundizar en él haría la exposición innecesariamente compleja.

Obediencia y soberbia

Lo que sí queda claro es que la oposición fácil entre «verdad» y «obediencia» es falsa. Si una autoridad humana mandara negar la fe o cometer pecado, habría que obedecer a Dios antes que a los hombres. En ese caso, insisto, el mandato no sería propiamente obedecible. Pero cuando estamos ante materias prácticas y prudenciales, donde caben varias soluciones legítimas, no puedo convertir mi juicio privado en una verdad absoluta para dispensarme de obedecer. Muchas veces el dilema real no es verdad contra obediencia, sino obediencia contra desobediencia. O, más profundamente, obediencia contra soberbia: la soberbia de tratar como evidente, demostrada y necesaria una conclusión que en realidad sigue siendo discutible. La obediencia está subordinada a la verdad, sí; pero no está subordinada a la soberbia de llamar «verdad» a mi propio criterio cuando éste no alcanza evidencia suficiente para imponerse contra la autoridad.

Esto es especialmente peligroso en materia eclesial. Porque en la Iglesia la autoridad no es un simple mecanismo externo de organización, sino que pertenece al modo concreto en que Cristo ha querido gobernar a su Iglesia. La autoridad visible de la Iglesia no sustituye a la verdad, pero tampoco es un accesorio prescindible cada vez que alguien se considera más fiel, más lúcido o más tradicional que sus superiores. La tentación es muy antigua: identificar la fidelidad con mi propio juicio sobre la situación de la Iglesia, y después medir la legitimidad de la autoridad por su coincidencia con ese juicio. En ese momento, la autoridad queda teóricamente subordinada a la verdad, pero en la práctica queda subordinada a mí. Y entonces uno puede acabar llamando «fidelidad a la verdad» a lo que en realidad es la entronización del propio criterio frente a la autoridad visible de la Iglesia.

Si alguno está ya cansado de hablar de las cuestiones de la FSSPX, lo cual es totalmente comprensible, puede dejar la lectura aquí, porque mi tesis está suficientemente planteada. Ahora aplicaré todo esto al caso concreto de las consagraciones episcopales del pasado 1 de julio.

Sobre el caso concreto de las consagraciones episcopales

Aplicado al caso de las consagraciones episcopales sin mandato pontificio, la oposición entre «verdad» y «obediencia» está mal planteada. La autoridad del Papa en esta materia es indiscutible: corresponde al Romano Pontífice conceder el mandato apostólico para la consagración legítima de obispos. No estamos ante un asunto secundario, ni ante una preferencia litúrgica, ni ante una medida administrativa cualquiera. La consagración de obispos afecta directamente a la constitución jerárquica de la Iglesia y a la comunión visible con la Sede Apostólica. Por eso la cuestión no puede presentarse como si se tratara simplemente de elegir entre una vivencia espiritual profunda y una norma burocrática molesta.

La FSSPX sostiene que, en un estado de necesidad, consagrar obispos sin mandato del Papa no sería delito ni cisma. Pero ahí está precisamente el problema: esa no es una verdad evidente, sino un juicio prudencial sobre una situación concreta. No estamos hablando de una proposición dogmática como «Cristo es Dios» o «la Misa es sacrificio». Estamos hablando de una decisión práctica: consagrar cuatro obispos, en Écône, el 1 de julio, sin mandato pontificio y contra la voluntad expresa del Papa.

¿Por qué cuatro y no dos? ¿Por qué el 1 de julio y no el 1 de diciembre? ¿Por qué no esperar? ¿Por qué no continuar el diálogo? ¿Por qué considerar proporcionado actuar contra la voluntad expresa del Romano Pontífice? Por supuesto, las autoridades de la FSSPX pueden contestar a todas estas preguntas, como de hecho lo han hecho en distintas ocasiones. Pero difícilmente podrá sostenerse que esas respuestas sean demostrativas o necesarias. Y si no son demostrativas ni necesarias, estamos en materia prudencial, discutible, no evidente. Precisamente ahí entra la obediencia.

En este caso, además, la voluntad de la autoridad competente fue clara. No había mandato pontificio para esas consagraciones, la Santa Sede había advertido de la gravedad del acto, y el Papa pidió expresamente que se diera marcha atrás. Aunque el Papa formulara su petición paternalmente como una súplica, no estamos ante un consejo privado ni ante una recomendación sin consecuencias. En ese contexto —negativa del mandato apostólico, advertencia canónica y petición expresa de desistir— la voluntad del superior competente quedaba claramente manifestada. Por tanto, no se trataba de elegir entre verdad y obediencia. Se trataba de elegir entre someter una decisión prudencial propia a la autoridad legítima de la Iglesia o elevar esa decisión propia al rango de verdad necesaria. Y eso es exactamente lo que muchas veces se oculta bajo el falso dilema «verdad contra obediencia»: no la defensa heroica de una verdad evidente, sino la absolutización del propio juicio.

El estado de necesidad

Llegados aquí, se invoca de nuevo el estado de necesidad como eximente canónico y moral. Y hay que distinguir. Efectivamente, las circunstancias pueden modificar la gravedad subjetiva, la imputabilidad o incluso la aplicación de una pena canónica. Puede alegarse ignorancia, miedo, error de conciencia, estado de necesidad, intención subjetiva de servir a la Iglesia o de preservar la Tradición. Todo eso debe ser considerado con seriedad en el foro correspondiente. Pero esas circunstancias no cambian sin más el objeto objetivo del acto: hacer precisamente lo que la autoridad competente ha prohibido en una materia que pertenece a su competencia. Si el mandato es legítimo y obliga —y aquí la competencia del Papa en la materia no es discutible—, el pecado se especifica como desobediencia. La única salida sería demostrar que ese mandato no obligaba por una razón superior evidente. Pero eso es precisamente lo que no se puede dar por supuesto.

Este punto es decisivo. No basta con decir: «hay estado de necesidad». Hay que demostrar que esa necesidad es tal que hace inobedecible el mandato del Papa. Y no basta demostrar que la situación de la Iglesia es grave, que hay abusos, que existen errores difundidos, que muchos pastores han fallado o que la Tradición litúrgica y doctrinal ha sufrido persecuciones injustas. Todo eso puede formar parte del diagnóstico. Pero de ahí no se sigue automáticamente que sea lícito consagrar obispos sin mandato pontificio en una fecha concreta, en un número concreto y contra una prohibición concreta. Ese paso exige un juicio prudencial adicional. Y si ese juicio prudencial no es evidente ni necesario, no puede presentarse como una verdad superior que anula la obediencia debida al Papa.

Y eso es lo que no se puede simplemente presuponer. La FSSPX puede decir que actuó por necesidad. Puede ofrecer razones históricas, doctrinales, pastorales y litúrgicas. Puede sostener que sin obispos propios no podría asegurar su continuidad. Puede afirmar que la crisis de la Iglesia justifica medidas extraordinarias. Pero todo eso sigue perteneciendo al orden del juicio prudencial sobre una situación concreta. No es una verdad revelada. No es un dogma. No es una conclusión necesaria. Y un juicio prudencial discutible no puede elevarse sin más a norma absoluta para dejar sin efecto la obediencia debida a la autoridad competente.

Al margen está, por supuesto, la cuestión canónica, en la que no voy a entrar ahora. Porque incluso si una circunstancia atenuante o eximente hiciera inaplicable la pena canónica que conllevan las consagraciones episcopales sin mandato pontificio, eso no querría decir que no se estuviera cometiendo un pecado objetivo de desobediencia en materia grave.

Conclusión

Por eso, cuando alguien dice «si hay que elegir entre verdad y obediencia, elijo la verdad», hay que responder: si de verdad hubiera que elegir entre Dios y un mandato humano contrario a Dios, no habría duda. Pero no todo desacuerdo con la autoridad es una elección entre Dios y los hombres. No toda apreciación personal de una crisis convierte mi decisión en verdad evidente. No toda invocación de la Tradición transforma mi juicio prudencial en ley suprema. La obediencia no está por encima de la verdad; pero mi opinión tampoco está por encima de la obediencia.

La autoridad debe basarse en la verdad. La obediencia debe estar subordinada a la verdad. Pero la verdad no se identifica sin más con mi juicio privado contra la autoridad. Si la autoridad sin verdad puede degenerar en tiranía, la «verdad» reducida al criterio privado degenera en anarquía espiritual. Y en la Iglesia, esa anarquía se reviste con frecuencia de palabras muy nobles: fidelidad, tradición, resistencia, necesidad, conciencia. Pero ninguna de esas palabras puede servir para borrar el principio elemental de la obediencia cristiana: cuando el superior competente manda legítimamente en una materia propia, y lo mandado no contradice evidentemente una ley superior, el súbdito debe obedecer.

Al final, el falso dilema entre verdad y obediencia suele ocultar una pregunta mucho más incómoda: ¿estoy defendiendo una verdad evidente contra un mandato inobedecible, o estoy absolutizando mi juicio prudencial para no someter mi voluntad? En el primer caso, no habría desobediencia, porque no se debe obediencia a lo que no puede ser legítimamente mandado. En el segundo, sí hay desobediencia, aunque se vista de heroísmo. Y quizá por eso conviene ser muy prudentes antes de presentarse como mártires de la verdad cuando lo que está en juego es, sencillamente, si aceptamos o no que Cristo gobierna su Iglesia también mediante superiores visibles cuya autoridad no desaparece cada vez que nuestro propio criterio se juzga más puro, más lúcido o más fiel que el suyo.

92 comentarios

  
Pablo
Conclusión.... sí pero, no pero, a veces, en el caso de, depende....
Como el Señor no nos de discernimiento no hay quien se aclare.
14/07/26 7:34 PM
  
María de los Ángeles
Padre Francisco, he leído su artículo ( ya había tocado usted este tema en otras ocasiones) y pienso que tiene razón. Pero me suscita siempre un interrogante : el que ejerce la autoridad, además de la verdad, no debería tener en cuenta la justicia y el derecho?.

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FJD: Claro, si el que manda lo hace contra la justicia o el derecho, entonces su mandato es ilegítimo. En ese caso no se le debe obediencia, salvo que la no ejecución de lo mandado pueda causar escándalo, y esto sólo en el caso de mandatos que no vayan contra el derecho divino. En este último caso nunca se debe hacer lo mandado.
14/07/26 7:57 PM
  
Marcelo Fernando Gerstner
Tan simple como el hecho de que el dia en que me llegue la muerte, solita mi alma desnuda delante del Señor para el Juicio Particular Inapelable que decidira para siempre mi destino eterno, NO VA A ESTAR UD. ni ningun otro FACINEROSO que ha luchado durante años con TENACIDAD para DESVIARLA, CORROMPERLA y HACERLE TODO EL MAL POSIBLE IMAGINABLE en nombre del bien y para colmo de los colmos. De manera que al dia de hoy tengo la plena certeza de que en ese momento agradecere ENORMEMENTE al Señor la Gracia de, NO HABER TERMINADO DE LEER SU ARTICULO. Entre otras tantas cosas

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FJD: Le deseo una pronta recuperación de lo que sea que le pase. Un saludo.
14/07/26 8:01 PM
  
Juan Mariner
Cuando a través de los años ves que sólo el que desobedece saca tajada, es una tentación difícil de resistir.
14/07/26 8:10 PM
  
Josep
Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.

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FJD: Gracias por citar algo que digo en el artículo. Espero que se haya leído lo demás, aunque me quedan bastantes dudas.
14/07/26 9:06 PM
  
3 en Mambré
De hecho, ahí es donde la obediencia se pone realmente a prueba. Si yo sólo obedezco cuando ya estoy de acuerdo con el superior, o cuando veo con evidencia que lo mandado es lo mejor, entonces no estoy entregando mi voluntad: estoy siguiendo mi propio juicio. La obediencia aparece precisamente cuando mi juicio prudencial se inclina en un sentido, pero el superior legítimo manda en otro dentro del ámbito de su autoridad.

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Magnífica reflexión sobre la obediencia!

Una cuestion de obediencia que dirijo a los lefebvristas del foro.
Cuando un obispo de la Iglesia católica aprueba, tras años de investigación, un presunto milagro eucarístico, ¿están ustedes dispuestos a aceptarlo con obediencia al juicio de la Iglesia, o la respuesta será siempre que "es falso" porque contradice su tesis?

Porque tiene que ser muy duro sostener que uno pertenece al único "resto fiel" mientras la Providencia parece empeñarse en enviar los signos precisamente al lugar del que uno dice que Dios se ha marchado.

Desde 1970, los principales milagros eucarísticos contemporáneos se han producido en iglesias en plena comunión con la Iglesia católica. Y, para mayor ironía, en celebraciones del Novus Ordo, la misma liturgia que algunos califican de modernista, protestantizada, nociva o poco menos que ofensiva para Dios. Mientras tanto, en más de medio siglo de capillas lefebvristas repartidas por el mundo, el marcador de milagros eucarísticos públicamente reconocidos sigue en un elocuente cero. Si uno repasa los casos más conocidos de los dos últimos siglos, el incremento ronda el 250% respecto al periodo anterior que suele tomarse como referencia.

Imagino la escena. Pasa 1992-94 y 96: Buenos Aires DONDE una Hostia consagrada acaba presentando tejido que diversos análisis identifican como músculo del miocardio humano. "Casualidad?". Llega 2006: Tixtla donde nuevamente estudios que describen tejido cardíaco humano y sangre. "No será auténtico". Después 2008: Sokolka donde una Hostia aparece unida a tejido con características compatibles con miocardio humano. "Seguro que hay otra explicación". Más tarde 2013: Legnica en donde otra Hostia con estudios que vuelven a apuntar a tejido del músculo cardíaco y sangre del grupo AB. "También será falso". Año tras año, década tras década, el Cielo sigue obrando donde, según la teoría, ya no debería estar; y donde, según esa misma teoría, debería confirmar al verdadero resto... un silencio absoluto.

Cuando toda una construcción doctrinal descansa en que Dios habría abandonado a su Iglesia visible, resulta cuanto menos incómodo que los signos extraordinarios sigan apareciendo exactamente allí donde esa teoría asegura que Dios ya no actúa.

OBEDEZCAN EL CRITERIO DE LA IGLESIA ! LA IGLESIA VERDADERA ESTÁ DONDE SE SIGUEN PRODUCIENDO MILAGROS EUCARISTICOS. NO DONDE EL MARCADOR DE MILAGROS ESTÁ A CERO.
14/07/26 9:37 PM
  
A. nonimo
Excelente la reflexión de 3 de Mambre. No se me había ocurrido. Solo aventuro una cosa. Aún cuando no hubiera milagros eucarísticos, debemos mirar siempre al sucesor de Pedro y escucharle, haciendo lo que nos ordena. Difícil, si. Pero con oración y sacramentos se hace llevadero.
14/07/26 10:26 PM
  
franciscus
No sé, noto que usted mismo no está tranquilo con el tema.

El popio Papa declara que la FSSPX hace mucho bien, pero que existe un problema doctrinal (el ecumenismo, libertad religiosa, etc), al que la FSSPX no quiere someterse. Es decir, el mismo pone errores como condición de regularidad. La obediencia por sobre la verdad.

"Hay que demostrar que esa necesidad es tal que hace inobedecible el mandato del Papa".

Le pongo mi propia necesidad por delante: sin la FSSPX no tendría ni la misa tradicional -que es la misa de la doctrina tradicional, porque no nos engañemos Padre, el ordo nuevo se creo de laboratorio, por teológos progresistas, para tener un rito ecuménico, que oscureciera al punto de la verdad católica sobre su fin propiciatorio, al punto de eliminar toda mención explícita sobre la misma- ni la doctrina tradicional y me vería expuesto yo y mis hijos al modernismo reinante de las parroquias promedio y, todo eso, bajo una autoridad también de dudosa ortodoxia (supongo eso es de publica notoriedad), frente a la cual no puedo recurrir para solucionar el problema.

El simil que más se me ocurre es el de un general que ordena a sus tropas atacar a su propio país. Si soy capitán no sólo DEBO "desobedecer" sino propcurar los medios para el cumplimiento básico de mi función como soldado, capitan o lo que fuere, que es luchar contra el ejército contrario.

En fin, no le den más vueltas al tema, ustedes actúan como si el Papa reinante fuera San Pío X, donde estuvieramos desobedeciendo una orden considerada injusta sobre un medio cualquiera, cuando, en realidad, se trata de un clero manifiestamente modernista que, quiera o no, atenta contra los fines mismos de la autoridad que Jesucristo dio a su Iglesia.


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FJD: Su símil es señal de que no ha entendido nada del artículo. Lo lamento. Lo puedo hacer más largo, pero no más claro.
14/07/26 10:56 PM
  
María de África
Yo solo digo que ésta cuestión es espinosa y me alegro en el alma que no me afecte a mí porque no pertenezco a ninguna fraternidad, ni a los kikos, ni a Hakuna, ni al Opus Dei, de manera que la obediencia mía al Papa no se ve afectada aunque vea un estado, que si no es de necesidad, se le parece bastante a tenor de la noticia que encabeza Infocatólica en estos momentos referente a Alemania: "Menos fieles, más dinero". No sé qué puede ser un estado crítico, pero si Alemania no está en ese estado que venga Dios y lo vea, nunca mejor dicho.
14/07/26 11:01 PM
  
Rob
El estado de NECEDAD, ni la Fe, ni la Tradición, ni la Liturgia usus antiquior, están en peligro, si uno piensa que lo están, simplemente no está confiando en las Promesas de Jesucristo señor nuestro, quien guía, protege, y procura por su Iglesia. Viva Cristo Rey!! Viva Santa María de Guadalupe! Viva la Iglesia Católica!!!
14/07/26 11:12 PM
  
franciscus
Yo creo que es usted el que se da vueltas con disquisiciones farisaicas que no lo dejan tranquilo, sólo para justificar el actuar de autoridades de la misma talla que las que expulsaron al propio Cristo de las Sinagogas. No olvide que estamos hablando de gente que bendice uniones homosexuales, que recibe bendiciones de obispesas anglicanas y que besa un corán, y que es ese clero el que quere que se sometan a errores tan gruesos y grotescos como ese, y dicen que no hay estado de necesidad. Sáquense primero la viga que tienen en el ojo.
14/07/26 11:16 PM
  
3 en Mambré
franciscus

porque no nos engañemos Padre, el ordo nuevo se creo de laboratorio, por teológos progresistas, para tener un rito ecuménico, que oscureciera al punto de la verdad católica sobre su fin propiciatorio, al punto de eliminar toda mención explícita sobre la misma- ni la doctrina tradicional y me vería expuesto yo y mis hijos al modernismo reinante de las parroquias promedio y,

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Pues ya me explicará usted cómo es que, desde 1970, todos los supuestos milagros eucarísticos reconocidos o investigados han ocurrido en celebraciones según el Novus Ordo Missae, mientras que en más de medio siglo no tenemos ninguno en una misa según el misal de 1962. Curioso, ¿no?

Si algunos sostienen que la Misa de san Pablo VI es poco menos que un desastre litúrgico, que desagrada a Dios o que apenas transmite la gracia, cabría esperar precisamente lo contrario: que el Cielo respaldara de forma extraordinaria la liturgia tradicional y no la reformada.

Y retomando el hilo argumental del blogger en el post:

Si Dios ha querido confirmar la presencia real de Cristo mediante milagros eucarísticos precisamente SIEMPRE DESDE 1970 en la forma ordinaria del rito romano Y NUNCA EN LA MISA EN LATIN DESDE 1970 , despreciar sistemáticamente ese hecho no es una muestra de discernimiento, sino de resistencia al propio lenguaje con el que Dios parece hablar en la historia. Los cristianos estamos llamados a leer los signos de los tiempos, no a descartarlos cuando contradicen nuestras preferencias.

Cuando los hechos desafían nuestras teorías, la actitud humilde consiste en revisar las teorías; la soberbia consiste en pretender que los hechos deben acomodarse a ellas. Y si esos hechos son, precisamente, signos extraordinarios que muchos interpretan como providenciales, ignorarlos porque incomodan a un esquema previo revela una soberbia espiritual de enorme gravedad: la de anteponer el propio juicio a aquello que se afirma querer obedecer.

14/07/26 11:21 PM
  
Pedro Porro
El argumento es torpe y cínico, porque usted mismo no lo sigue: si le ordenan bendecir homosexuales usted no lo hace, y si le ordenan no decir que está mal, supongo tampoco, y hace lo opuesto. Pero, según su “argumento”, ” no cabe al sujeto valorar en concreto la legitimidad de una orden.

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FJD: Quiero pensar que no te has leído el artículo. Si no, es posible que estés demasiado cansado para entenderlo.
14/07/26 11:26 PM
  
Franciscus
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FJD: No se moleste en mandar más comentarios. Ha sido su último insulto.
14/07/26 11:53 PM
  
Jordan
Está muy bien hablar desde el Derecho Canónico, el discernimiento y la prudencia de la obediencia. Desde la teoría doctrinal y jurídica. Pero aterricemos: de los 1400 millones de católicos del planeta, el porcentaje que distingue un decreto de excomunión de una rúbrica litúrgica es microscópico. Al resto de los mortales, ante escándalos y acrobacias cismáticas como las de la FSSPX, solo nos queda aferrarnos al Papa y esperar que el Cielo nos mande alguna señal de humo para no perder la cabeza entre tanto revuelo.

Y resulta que el Cielo no es precisamente sutil.

Si todos los milagros eucarísticos rigurosamente documentados y analizados desde 1970 han ocurrido en altares donde sólo se celebra el Novus Ordo Missae, y exactamente cero han tenido lugar bajo el amparo de la FSSPX, el panorama es de un pragmatismo aplastante. Es el duelo del Monte Carmelo en versión moderna: el Dios de Elías respondiendo con fuego en un altar, mientras los sacerdotes de Baal se quedan gritando al vacío.

Por si esto no fuera suficiente, el santoral reciente nos remata el argumento. El Cielo ha decidido elevar a los altares a un nativo digital como Carlo Acutis y a una mística estigmatizada como Natuzza Evola. ¿Su denominador común litúrgico? Ambos eran asiduos única y exclusivamente al denostado Novus Ordo.

Parece que Dios, en su infinita condescendencia con los sencillos, prefiere la pedagogía de los hechos consumados antes que los tratados de derecho litúrgico. La Iglesia verdadera está donde florecen los milagros. Y, por lo visto, el Altísimo no comparte en absoluto los escrúpulos estéticos de algunos con el rito ordinario.
15/07/26 12:51 AM
  
ROBERTO IBARRA
Padre Francisco, clarísimo su artículo. Si no lo quieren entender, es porque la verdad es que han fundado otra Iglesia, en donde la autoridad ya no es el sucesor de Pedro, quien dentro del ámbito de su competencia les la mandado no ordenar Obispos. (No es tan difícil de entender) Ellos han obedecido al superior de la Fraternidad, que es el sucesor de Lefebre, y bajo ese mandato han ordenado 4 Obispos. Esa ya no puede ser la Iglesia Católica. Como dice la escritura. "El que tenga oidor para oír, que oiga" La Paz.
15/07/26 3:35 AM
  
Jordán
Y quizá por eso conviene ser muy prudentes antes de presentarse como mártires de la verdad cuando lo que está en juego es, sencillamente, si aceptamos o no que Cristo gobierna su Iglesia también mediante superiores visibles cuya autoridad no desaparece cada vez que nuestro propio criterio se juzga más puro, más lúcido o más fiel que el suyo.

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Magistral el final del post.

Este fragmento de la plegaria que escuché el otro dia merece la pena remarcarlo:



"Porque nos concedes en cada momento lo que más conviene
y diriges sabiamente la nave de tu Iglesia,
asistiéndola siempre"




Lex orandi lex credendi. Dios da en cada momento lo que más nos conviene, a ver si nos enteremos.
15/07/26 5:21 AM
  
JSP
1. Padre FJ Delgado, observo a lectores convalecientes que necesitan de cura espiritual de NS Jesucristo, de Su Gracia, de Su Iglesia sacramentada y sacramental, porque no es lo mismo un paciente lector que un lector paciente. Y con esto de la FSSPX el demonio está aprovechando para atacar como león rugiente.
2. Pues, por este aguijón se pierden almas y debemos cooperar en la salvación de las almas poniendo la Luz encima de la Mesa y la sal del Evangelio en el mundo. Este artículo lo veo en este sentido de salvación de las almas.
3. Dios es la Primera Realidad, el Absoluto, por lo que hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. Ahora bien, Dios se ha Encarnado. Cristo, verdadero Dios y hombre, es el Fin de la Ley eterna, natural y moral, Obediente hasta la Muerte y Muerte de Cruz. Cristo funda Su Iglesia y delega Su Autoridad en Pedro, Vicario de Cristo, con límites en su autoridad suprema universal. En el reinado social de Cristo Rey también existe obediencia a la autoridad civil.
4. En la obediencia humana al superior, por lo eclesial y civil, la desobediencia se da cuando se transgrede a Cristo, cuando se cruzan los límites por Él marcados.
5. Por lo eclesial, la obediencia a Dios y al superior del Papa hasta el monaguillo, la Iglesia, tiene los límites impuestos por Cristo: la Ley eterna, natural y moral; la Institución divina; y la Tradición.
6. Cruzar el Papa o cualquier bautizado sus delimitaciones deviene en crisis institucional y/o personal a cisma, herejía y/o apostasía.
7. Por ej. con el nuevo misal del rito latino se cruzó el límite de la Tradición de modificación orgánica de la liturgia. Nadie puede negar la crisis práctica litúrgica que ha devenido luego. La herejía fue Tradición combatirla para que no contaminara a las almas -San Ignacio de Loyola proponía 1 mes de rectificar antes de expulsarlo-. Hoy los herejes pululan como Pedro por su casa. El Vaticano II formula el cambio orgánico del rito latino en latín, ... aprobado y firmado por el Papa. Pablo VI, contra la Tradición y desobedeciéndose a sí mismo, se salta a la torera Sacrosanctum Concilium, y el Consilium litúrgico fabrica nuevo misal cuyo modelo es el anglicano. Amoris Laetitia y Fiducia Supplicans cruzan límites, desobediencia, de Ley eterna, natural y moral, y Tradición. Los desobedientes que piden sacerdotisas cruzan límite de la Institución divina o contra el Fundador. La FSSPX ordena obispos desobedeciendo al Papa, contra la Tradición. Por tanto, el único estado de necesidad y de resistencia al superior es cuando se cruza el límite que Cristo ha marcado a Su Iglesia.
15/07/26 8:40 AM
  
Tobias
Muchas gracias por su excelente artículo. La obediencia es el elemento clave en todo este asunto y sin embargo ha sido tratado demasiado superficialmente hasta ahora. Ha dejado de manifiesto la realidad prístina de la desobediencia de la Fraternidad.
Y es lógico que el orgullo intelectual sea la tentación en la podrían haber incurrido, ya que la soberbia es el último escollo a superar. La falsa "perfección" es el disfraz que muestra éste engaño ( para ensoberbecerte) en el que se puede caer si no se es suficientemente humilde.
15/07/26 9:58 AM
  
patriota
P. FJ Delgado, desconozco qué habrá escrito Franciscus para merecer la censura por su parte. Pero, por muy desafortunado que haya sido, me cuesta creer que supere lo que suele escribir JSP: a saber:


"6. Cruzar el Papa o cualquier bautizado sus delimitaciones deviene en crisis institucional y/o personal a cisma, herejía y/o apostasía.
7. Por ej. con el nuevo misal del rito latino se cruzó el límite de la Tradición de modificación orgánica de la liturgia."


una peculiar mezcla de humor involuntario, argumentos rocambolescos y ataques a la Iglesia por haber traspasado un misterioso límite que solo existe en su imaginación. El resultado es una combinación de afirmaciones tan extravagantes como falsas, donde la lógica parece haber pedido la baja hace tiempo.
15/07/26 10:35 AM
  
Virfierro
Coincido con Franciscus.

También tengo un comentario, a mi me parece que cuando Ntro Señor realizó el milagro eucaristico en Buenos Aires, Argentina; no lo hizo debido a la Fe de los fieles sino precisamente porque su Divino Cuerpo era pisado en el suelo ( sin querer) despues de recibirlo en la mano como se hace en el Novus Ordo Missae. Para que comprendamos que es al mismo Dios a quien pisamos y despreciamos al recibirlo con nuestras manos sucias, no consagradas. Para eso hizo nuestro Divino Salvador ese milagro eucaristico; para que retorne la Fe a la Iglesia Católica...
Saludos
15/07/26 11:09 AM
  
patriota


Mire, Sr. Virfierro: para despacharse con tanta ligereza sobre los milagros eucarísticos, es preciso ignorar de forma casi deliberada una de las obras providenciales más fascinantes y sutiles de la historia de la Iglesia.

Lo ocurrido en Buenos Aires no fue un destello aislado, sino una impecable trilogía celestial. Hablamos de tres milagros consecutivos (1992, 1994 y 1996) con una rigurosa cadencia matemática de dos años. Y es precisamente aquí donde la geografía de una vida entera y las decisiones de Roma confluyen en un nudo perfecto sobre la figura de Jorge Bergoglio, a través de varias vertientes que encajan como piezas de un orfebre:

Por un lado, la vertiente vaticana: Justo al cerrarse la secuencia con el tercer milagro en 1996, San Juan Pablo II nombra a Bergoglio arzobispo de Buenos Aires y le encomienda, precisamente a él, la delicada tarea de investigar oficialmente este triple prodigio.

Por otro, la vertiente íntima y cotidiana: Los tres milagros ocurrieron en la parroquia de Santa María, un templo que no le era ajeno en absoluto. El futuro Papa nació, creció y vivió en la Calle Varela 358, a un suspiro de esa misma iglesia. Santa María fue el decorado de su infancia, el paisaje conocido de su día a día y el templo más cercano a su propio hogar.

¿De verdad le parece una simple casualidad? Es una confluencia de caminos demasiado ruidosa para cualquier mente despierta.

Reducir esto a un suceso inconexo es no entender nada. La lectura es de una belleza y una trascendencia aplastantes: del mismo modo que Cristo le repitió tres veces a Pedro aquello de «Apacienta a mis ovejas», la Providencia pareció susurrarle tres veces a Bergoglio, casi en el felpudo de su casa y a través de los templos de su niñez, cuál iba a ser su destino definitivo.

Desconocer esta historia y su íntima conexión, Sr. Virfierro, no es solo ignorar la teología; es perderse, por completo, el fino e inteligente sentido del humor de Dios.
15/07/26 12:04 PM
  
Sancho
Marcelo, y otros críticos:

Probablemente el nombre de ese sacerdote sí este presente cuando comparezca ante el Señor, y le recrimine haberle llamado nada menos que facineroso, y no haber intentado comprender su razonamiento hasta el final. Le contaré una historia que quizá pueda ayudarle a comprender.

Vivía en un monasterio un monje virtuoso que no dejaba de reprochar al abad que permitiera a los monjes descuidar la oración comunitaria y llevar una vida inmoral. Un día el abad, harto de que el monje lo importunara, lo mandó a vivir en el cobertizo de los animales que les servían de alimento. El monje le recordó que eso era un abuso, y que tendría que rendir cuentas a Dios, pero obedeció inmediatamente. Pasado un tiempo, un incendio en el monasterio acabó con la vida de esos impíos.

Como ya he comentado en otras ocasiones, lo que ha hecho la FSSPX con las ordenaciones episcopales no solo es un acto de desobediencia indebida sino de escandalosa falta de confianza en Dios. ¡Ni que Dios fuera un anciano desvalido! Además, es absurdo que teniendo dos obispos, incluso más jóvenes que León XIV, se hayan obstinado en ordenar otros cuatro sin la autorización de la autoridad establecida. Ahora no tienen ninguno en comunión con la Iglesia.

15/07/26 12:17 PM
  
JSP
1. La Tradición distingue entre la autoridad legítima, que obliga en conciencia, y el abuso de autoridad, que no obliga cuando contradice un bien superior. Pero, ese juicio no puede hacerse arbitrariamente, ya que existen criterios teológicos y canónicos.
2. Desde la Teología y el Derecho canónico de la Iglesia Católica, podemos afirmar cuándo la autoridad eclesiástica ha sobrepasado sus límites (Ley divina, natural y moral; Constitución divina; y Tradición).
3. Esto sucedería cuando concurren, al menos, que (a) el mandato contradice objetivamente una norma superior (derecho divino, ley natural o una verdad de fe definida), y no sólo una valoración prudencial; (b) la contradicción es manifiesta, de modo que pueda ser reconocida con argumentos teológicos y canónicos serios, no únicamente por una convicción subjetiva; (c) la resistencia se limita a lo estrictamente necesario para evitar cooperar con el mal o salvaguardar un bien superior; y (d) no se niega la legitimidad de la autoridad como tal, sino únicamente la obligatoriedad de ese acto concreto por exceder sus competencias.
4. Precisamente la cuestión de la FSSPX gira en torno a (d): si las ordenaciones episcopales sin mandato pontificio fueron una resistencia limitada y necesaria ante una situación excepcional, o si, por el contrario, sobrepasaron ellas mismas los límites que la Tradición y el Derecho de la Iglesia imponen respecto a la comunión jerárquica con el Sucesor de Pedro. Esa cuestión sigue siendo objeto de una profunda controversia teológica y canónica entre quienes estudian el caso, porque es la cuestión más difícil de toda la eclesiología católica. Para mí, la desobediencia de la FSSPX cruzó el límite del Derecho divino, la Constitución divina y la Tradición.
15/07/26 12:42 PM
  
Pablo Areas
Para desobedecer sin pecar no es necesario que lo que se manda sea algo evidentemente inmoral. Si el oficial ordena al soldado disparar a un niño que se acerca, ese soldado tiene que decidir entre: a) el oficial es un asesino, el niño es inocente, y debo desobedecer; b) el oficial tiene información que yo no poseo (por ejemplo, que el niño lleva una bomba oculta), y como sé que es una persona honrada que siempre manda cosas sensatas, obedezco y mato al niño. Yo no veo la evidencia por ningún lado, y el soldado debe decidir según su prudencia (otro soldado, igual de virtuoso, podría decidir lo contrario).

Sobre que lo que mandan sea algo malo: si los papas y los obispos no son católicos (pecado mortal) lo lógico es pensar que mandarán cosas malas. Por ejemplo: ¿cuántos papas post-conciliares y cuantos obispos actuales aceptan la doctrina -probablemente infalible- contenida en el Syllabus? ¿cuántos aceptan que Dios no miente en los relatos del Génesis (Eva procede de Adán, el Diluvio, etc.)? Que yo sepa, ninguno.



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FJD: No se puede desobedecer sin pecar. La desobediencia es siempre pecado. Se puede no ejecutar el mandato del superior cuando éste no es obedecible, por lo que no ejecutarlo no sería desobediencia.
"Si los papas y los obispos no son católicos (pecado mortal) lo lógico es pensar que mandarán cosas malas". Eso se da de bruces contra la doctrina, que es Palabra de Dios, establecida por San Pablo en Romanos 13, donde no se habla de autoridades católicas, sino todo lo contrario. El Syllabus no es infalible y no hay ningún papa "post-conciliar" que haya dicho que Dios miente en los relatos del Génesis.
15/07/26 12:44 PM
  
JSP
1. Una errata: "Para mí, la desobediencia de la FSSPX cruzó el límite del Derecho divino, la Constitución divina y la Tradición." y quise decir: Para mí, la desobediencia de la FSSPX cruzó el límite del Derecho eclesiástico, la Constitución divina y la Tradición.
2. Pues, el mandato pontificio para la consagración de un obispo está regulado por el derecho eclesiástico (por ej., el canon 1013 del Código de 1983, hoy renumerado como canon 1014 tras la reforma del Libro VI, establece la necesidad del mandato pontificio para la consagración lícita).
3. La sanción por realizar una ordenación episcopal sin ese mandato también pertenece al Derecho eclesiástico.
15/07/26 12:56 PM
  
Francisco Javier
Sin querer entrar en polémica y concediendo que el argumento de la obediencia está muy bien planteado, en lo que respecta al argumento de los milagros eucarísticos, se le puede dar la vuelta. Aparentemente los milagros irían en contra de la FSSPX: allí no se producen y sí lo hacen en misas Novus Ordo. Pero si recordamos el origen de dichos milagros, el primero, el de Lanciano, se produce por falta de fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Lo mismo sucedió con el de Bolsena, origen de la celebración del Corpus Christi. Por tanto, se puede argumentar que son necesarios allí donde la fe flaquea, no siendo necesarios allí donde la fe en la presencia real es fuerte y no necesita pruebas o ayudas.
Es posible que se encuentren milagros que no sigan este criterio, pero eso no invalida el que, al menos dos de los más importantes, sí lo cumplan y den lugar a la defensa contraria a la que pretende el autor.
En todo caso, recemos para que se solucione pronto esta situación.
Unidos en Cristo
15/07/26 1:08 PM
  
Urbel
Es comprensible que muchos estén cansados de la controversia sobre las consagraciones episcopales sin madato pontificio. No en vano, en cuanto a la FSSPX se refiere, estalló en 1988 ...

Ya entonces muchos distinguieron con acierto entre la desobediencia grave y el pretendido cisma, que no se sabe cuándo terminó ni si ahora se repite.

Como escribió Jean Madiran, cuando hay un eclipse todos estamos a oscuras.

En 1988 Madiran no quiso respaldar aquel acto de desobediencia grave. Después reconoció, a la vista de la evolución de la espantosa crisis que padece la Iglesia, que quizá se había equivocado. Desde entonces el estado calamitoso de la Iglesia no ha mejorado, al contrario, ha empeorado, extendiéndose por ejemplo la confusión (Amoris laetitia, Fiducia supplicans) a ámbitos morales que habían quedado relativamente preservados. De manera que la necesidad de contribuir con todos los medios a la transmisión de la predicación íntegra de la fe y del sacerdocio católico se ha hecho incluso más acuciante.

Es mi opinión, en la oscuridad del eclipse.


15/07/26 1:25 PM
  
Pedro1
Hay varios argumentos mucho mejores que el que se cuestiona Francisco Javier, el de los milagros eucarísticos.
Uno de ellos es el argumento de que Cristo fundó una sola Iglesia y cuando decimos "unidos en Cristo" lo decimos indicando que hemos de estar unidos a su Iglesia. La Iglesia se entiende como su Cuerpo Místico, por lo que seguir al "Señor" implica necesariamente pertenecer y amar a la comunidad de creyentes. Los cismáticos no están en unión con Cristo porque al desobedecer al Papa se han separado de la Iglesia.
15/07/26 1:53 PM
  
María de África
Milagros Eucarísticos supongo que podremos encontrarlos a lo largo de la historia y no creo que estén relacionados exclusivamente con la Misa Novus Ordo. Tampoco el martirio está relacionado con ningún tipo de liturgia pero sí con una forma determinada de defender el depósito de la Fe. Hasta que no vea cómo mueren mártires los curas modernistas no me convenceré que entre ellos haya una fe muy potente y, que sepa, los que están muriendo o siendo oprimidos como uva en el lagar al día de hoy, son católicos a secas que no han ido proclamando por ahí cosas como el matrimonio de los sacerdotes, las mujeres sacerdotisas, las bendiciones a parejas de hecho, ni cosas por el estilo. Este tipo de católicos viven en lugares donde la persecución es externa: China, Uganda, Irak, etc...y no se distinguen por su progresismo sino por su perseverancia. La perseverancia no es una virtud moderna, es una virtud más antigua que la invención de la rueda y que, además, está sustentada en la roca no en arenas movedizas dependientes de la coyuntura social o epocal. Es evidente que es más fácil ser un sacerdote católico-patriótico chino que un sacerdote católico clandestino, así que, podemos deducir sin miedo a equivocarnos que los obispos alemanes no defenderian lo que defienden si estuvieran en China dónde ser baizuo está mal visto, lo defienden en Alemania con todos los vientos políticos a favor y eso hace difícil verlos como potenciales mártires.
15/07/26 2:14 PM
  
Pedro1
El autor de los milagros es Dios y los hace para manifestar su poder y su gloria y que puedan mover a la conversión. Pero los cismáticos o los herejes no pueden hacer milagros para demostrar su santidad, ya que los milagros son considerados sellos divinos que confirman la verdad de la fe católica que han rechazado los cismáticos. Dios no respalda con milagros doctrinas contrarias a la unidad de la Iglesia.
15/07/26 2:15 PM
  
Juanjo
Yo enfoco la cuestión desde otro punto de vista, más general. Es evidente que el tema de las ordenaciones de la FSSPX suscita grandísima controversia ¿por qué?.

Examinado con detalle, es lógico estar de acuerdo con el planteamiento general de don F.J. Delgado; pero si tratamos el asunto dentro del marco general de la crisis creciente de la Iglesia Católica, entonces todo chirría.

Estamos colando un mosquito (la desobediencia de la FSSPX) y nos estamos tragando camellos enteros (un sinnúmero de herejías).
Y no es que el "mosquito" sea de poca importancia ¡hay que colarlo!, pero no podemos resignarnos a tragar tantos camellos.

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FJD: No. Las consagraciones episcopales contra el mandato del Papa no son un mosquito, por más que las otras cosas también sean graves.
15/07/26 2:18 PM
  
3 en Mambré
Estimado Fco Javier

Hay algo aún más importante. Los milagros no solo sirven para fortalecer la fe de quien duda; en la Escritura también y sobre todo confirman la misión y la autoridad de quienes son enviados por Dios. Cristo hizo milagros, los Apóstoles hicieron milagros, y Dios confirmó con signos la predicación de la Iglesia naciente. Ese es el patrón bíblico que se repite actualmente.

Por eso el dato relevante no es únicamente que existan milagros, sino dónde ocurren. Desde 1970, los principales milagros eucarísticos contemporáneos han tenido lugar en iglesias en plena comunión con Roma y durante celebraciones del Novus Ordo, precisamente la liturgia que algunos califican de protestantizada o incluso ofensiva para Dios. Siguiendo el patrón bíblico la Providencia a través de esos milagros está confirmando que la autoridad reside en los superiores de esas diócesis donde ocurren los milagros y CERO en la FSPPX

Y, mientras tanto, el grupo que afirma ser el único custodio de la verdadera fe lleva TODA SU HISTORIA sin un solo milagro eucarístico.
15/07/26 2:23 PM
  
Ana Palacios
Padre Francisco Delgado: Evidentemente este es un tema prudencial, si así no fuera, no llevaríamos meses hablando sobre esto, unos a favor y otros en contra. Las soluciones a la crisis gravísima que estamos viviendo en la Iglesia, dependen de cada caso, de cada persona, congregación y sus circunstancias.
Entiendo también que usted habla desde su experiencia personal. Usted decidió someterse a la autoridad cuando le mandaban algo injusto.
Sin embargo, ninguno aquí es el Padre Pagliarani, Monseñor Fellay o de Galarreta.
No tenemos idea lo que es tener casi 1000 sacerdotes, consagrados o religiosos a cargo y 500,000, 600,000 personas que esperan de nosotros la fe, la doctrina católica, los sacramentos dignamente impartidos; no tenemos ni la más mínima idea de lo que eso significa como responsabilidad delante de Dios.
Y para el que diga que no hay estado de necesidad, pienso que es muy fácil, siendo sacerdote juzgarlo así, porque no tiene que padecer los desmanes que se viven en la calle de la Iglesia. Yo vivo en Argentina, tengo 11 hijos y no quiero que mis hijos pierdan la fe.
Éste es el motivo por el cual estoy tan agradecida con la fraternidad de San Pío X, porque realmente son una obra de Dios y de la Iglesia, y son sacerdotes fieles a Nuestro Señor, que lo único que hacen es servirle y confirmarnos en la fe.
15/07/26 3:02 PM
  
Urbel
En plena comunión con Roma y durante celebraciones del Novus Ordo, por tomar sus mismas palabras, también se cometen con enorme frecuencia y a lo largo y ancho de la Iglesia universal abusos y sacrilegios, se maltrata al Santísimo Sacramento y se predican herejías.

Todos tenemos experiencia de ello, cualquiera que no haya huido espantado del Novus Ordo. Para mí llegó el límite de lo insoportable, en expresión de Benedicto XVI, y ya únicamente lo sufro por obligaciones sociales como bodas y funerales (¡todos al cielo!).

En la misa tradicional ni se cometen abusos y sacrilegio con esa terrible frecuencia, ni se predican herejías.
15/07/26 3:09 PM
  
Raúl
Es interesante el artículo (digo en general, obviamente no solo afecta a la cuestión FSSPX). Sin embargo, adolece de un problema común en Teología Moral, y es su aplicabilidad, su casuística.
En cualquier campo de las ciencias (técnicas, sociales, jurídicas, etc.) se parte de unas leyes como cimiento, Pero el cómo se aplican esas leyes es dónde se resuelven los problemas concretos y dónde reside toda complicación práctica. Por eso existe la jurisprudencia, se estudian historias clínicas y nadie puede construir un rascacielos aunque conozca y entienda perfectamente las leyes de Newton.

La obediencia no es entrega de la voluntad, es decidir que MI voluntad (que sigue siendo mía) es hacer la voluntad del superior, que es distinto. La mera entrega de la voluntad no requiere el concurso del entendimiento. Obedecer así es una forma muy imperfecta de obedecer y, a veces equivocada y peligrosa. Suele ser propia de individuos que solo les incomoda las órdenes relacionadas con los gustos y sentidos (comer esto, madrugar, pasar frío, realizar una tarea molesta, etc) y ahí es donde creen que está el mérito. Es gente que entiende la obediencia, como Vd. dice, como marionetas. Este tipo de personas traslada de forma inmediata la responsabilidad de sus acciones al superior, así sin más. Son personas que la pueden liar parda y las ves sin el más mínimo remordimiento, incapaces de atender a razones, ni a las consecuencias de sus actos. A fuego tienen grabado que, el que hace lo que le dicen, no se equivoca nunca.

La obediencia requiere siempre realizar un juicio previo. Es imprescindible. Ya sé que lo ha dicho en el artículo, pero también ha dicho otras cosas y queda confuso. El que obedece es responsable de sus acciones, y, por lo tanto, está obligado a valorar según las condiciones que Vd. ha expuesto, no la eficacia de la orden, sino su licitud. Aquí es donde reside la dificultad principal; si la persona que es mandada, no tiene un conocimiento adecuado y una inteligencia formada adecuadamente, en algunos casos le puede ser imposible concluir si lo mandado es lícito o no. Y de esto, escasísimas veces se comenta nada.

Por eso, cuando se explica este tema, se pone el mayor acento, de una forma descompensada, en el que obedece, como si el que manda no tuviera mayor responsabilidad, obligado a tener en cuenta la capacidad de discernimiento del que obedece (conciencia le llaman de forma abstracta). En todas partes prefieren tener subordinados del primer tipo. En la Iglesia también. "No te pago para pensar" se dice en las películas. Así, en la Iglesia se pone de ejemplo, muchas veces, obediencias absurdas del tipo hacer y deshacer, realizar tareas de forma ilógica, como medio de avanzar en la virtud de la obediencia. El obispo manda y chitón, Da igual que afecte a responsabilidades adquiridas, temas económicos graves, relaciones con los feligreses, etc. O el párroco dice y punto pelota.

Este tipo de "superiores", suele causar un daño grave. Bien de forma inmediata, en un caso particular serio, o bien por acumulación de órdenes inconvenientes. No se puede estar poniendo a una persona en el brete de dudar sobre la licitud de una orden o poniéndole en el dilema de que si tanto si obedece como si no, peca. Vuelvo a repetir, las almas simplonas rechazan cómodamente hacer exámenes de conciencia, no se hacen problema (en esta vida) con estas cuestiones. Las de cierta sensibilidad necesitan estudiar y formarse correctamente la inteligencia, o el demonio aprovechará para romperlas.

El juicio privado podrá derivar en soberbia, o no. Eso no lo sabemos. pero conviene recalcar que la situación actual de desconcierto, de ambigüedad doctrinal y de nula formación católica en el recto entendimiento, afecta objetivamente a la capacidad de discernimiento de los fieles.

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FJD: Me pregunto qué artículo ha leído usted. El que yo he escrito parece que no. Porque usted afirma muchas cosas como dichas por mí que yo no digo. También me hace gracia que me diga que pongo el acento en el que obedece. Claro, es que hablo de la obediencia. Si hablara de la sabiduría o la prudencia política sería otra cosa.
15/07/26 3:10 PM
  
patriota
Me atrevo a postular, con la reconfortante certeza de quien no teme al error, que la Providencia jamás osará perturbar la milimétrica y pulcra perfección de la FSSPX con imprevistos sobrenaturales.

Sería de una tremenda falta de etiqueta que el Cielo osara manifestar un milagro eucarístico en sus altares; después de todo, un hecho de tal calibre obligaría a alterar el pulcro orden del día y a abrir un tedioso expediente de validación que no figura en los manuales litúrgicos de 1962. Dios libre a las rúbricas de semejante indiscreción improvisada.

Del mismo modo, la incorruptibilidad de la carne exige una flexibilidad metafísica incompatible con el rigor de la Fraternidad. Sus miembros, entrenados en la más severa tiesura doctrinal, optarán sin duda por la vía pragmática de la descomposición ordinaria antes que ceder a la excentricidad mística de mantener el tipo después de muertos.

¿Y los estigmas? Impensables. Semejante efusión de sangre y misticismo descontrolado no solo arruinaría la impecable mantelería de hilo y el encaje almidonado de las sobrepellices, sino que obligaría a buscar un encuadre legalista para unas llagas que, a todas luces, carecerían del preceptivo permiso por triplicado de la superioridad.

Dentro de un cuarto de siglo, la historia y la gracia volverán a poner a cada uno en su sitio. El Novus Ordo y las iglesias diocesanas seguirán siendo el terreno fértil donde el Espíritu Santo sople a su antojo, manifestándose en milagros eucarísticos portentosos y en la frescura de nuevos cuerpos incorruptos como el de Carlo Acutis. Porque la gracia divina busca la vida, el latido del presente y la comunión con la Iglesia viva.

Mientras tanto, en los altares de la FSSPX solo reinará un silencio estéril.
15/07/26 3:21 PM
  
3 en Mambré
María de África
Milagros Eucarísticos supongo que podremos encontrarlos a lo largo de la historia y no creo que estén relacionados exclusivamente con la Misa Novus Ord

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Usted sigue sin entender lo que lee, así que se lo voy a resumir de la manera más sencilla y contundente posible: no estoy diciendo que los milagros eucarísticos sean incompatibles con la liturgia tradicional. Sería absurdo, dado que antes de 1970 no existía otra cosa y el Cielo se manifestó con abundancia.

Lo que estoy afirmando es un hecho histórico y teológico incontestable: desde 1970, el goteo de milagros eucarísticos ha continuado exclusivamente en el seno de la Iglesia católica romana (bajo el rito Novus Ordo), mientras que el marcador en la FSSPX sigue rigurosamente en cero.

Si damos a los milagros eucarísticos el valor que la propia teología les asigna este dato no es una simple anécdota. Es de una gravedad y trascendencia considerable. Es la Providencia misma hablando a través de los hechos y dejando claro, con la autoridad de lo sobrenatural, dónde late hoy la Iglesia viva y dónde se ha levantado un muro de autoexclusión estéril.
15/07/26 3:33 PM
  
Raúl
"FJD: No se puede desobedecer sin pecar. La desobediencia es siempre pecado. Se puede no ejecutar el mandato del superior cuando éste no es obedecible, por lo que no ejecutarlo no sería desobediencia."

No juguemos con significados ambiguos. Desobedecer es no hacer lo que se ordena, no tiene un sentido exclusivamente eclesial. Que esa desobediencia sea pecado o no, es otra cosa.

Por otra parte, para que haya pecado tiene que haber pleno conocimiento. Puede haber una equivocación en no realizar una orden legítima, pero no tiene por qué ser siempre pecado. Ese tipo de afirmaciones hacen daño en personas que, por diferentes causas, tienen dudas importantes sobre la licitud de una orden.



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FJD: "Esa desobediencia con que se incumple el precepto de los superiores constituye un pecado mortal" (ST II-II, q. 105, a. 1).
15/07/26 3:37 PM
  
Raúl
"También me hace gracia que me diga que pongo el acento en el que obedece. Claro, es que hablo de la obediencia. "

En la obediencia hay tres elementos. El que manda, el que obedece y la orden. Por eso digo que poner el acento en el obedece (que se hace de forma general) es un acercamiento descompensado.

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FJD: El acercamiento descompensado lo tendrá usted cuando elige ignorar la cantidad de veces en el texto que insisto en que el que manda tiene que tener autoridad en lo que manda y que su mandato tiene que reunir una serie de condiciones para ser obedecido.
15/07/26 3:40 PM
  
Marcelo Bs As
Y Bueno entonces jesús faltó a esto, pues no fue obediente a la torah, la interpretó a su manera. Dale nomás que en cualquier momento lo veo bendiciendo a una pareja lgtbq por obediencia. Atte

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FJD: Ese argumento, que supongo que se lo pasan a ustedes en el boletín interno, es uno de los más estúpidos que se pueden usar. Y perdón que me exprese de esta forma, pero le aseguro que me estoy conteniendo.
15/07/26 3:55 PM
  
ROBERTO IBARRA VIDELA

3 en Mambré

Por favor, la validez y respeto por el Novus Ordo, liturgia ordinaria del Rito Romano, como la presencia real, en cuerpo, alma y divinidad de Cristo en las especies eucarísticas, no dicen relación alguna con los "milagros eucarísticos" cuya existencia no forma parte de la fe revelada. Son mera devociones particulares. La desobediencia de la Fraternidad no va por ese lado. Simplemente en su soberbia creen ser los únicos depositarios de la fe Católica, y se han fundado su propia Iglesia. No es mas complicado que eso.
15/07/26 4:41 PM
  
Mariano
Quizás para otro artículo sería oportuna su respuesta a esto, que concluye lo contrario de lo que usted concluye:

fsspx.news/es/news/resistir-un-papa-infalible-60120

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FJD: La respuesta está en el artículo. Todas las salvedades contra la obediencia que presentan se basan en la conclusión necesaria de que el Papa estaría destruyendo la Iglesia algo que, en este caso, la FSSPX no puede sostener más que como una opinión. De ahí la soberbia de pensar que tu opinión es evidente.
15/07/26 5:31 PM
  
Recemos x el papa
Oraciones por los papás fallecidos! Gracias
15/07/26 5:41 PM
  
María de África
Mambré: Las interpretaciones son interpretaciones, no tengo inconveniente en que alguien lo vea así siempre que no absolutice porque si se toma tal cosa como un absoluto podemos caer en la idea de que Dios ha dejado de lado el Vetus Ordo porque el culto que le daban los mismos mártires españoles del 36 ya no lo considera digno. Es decir, una conclusión muy arriesgada y difícil de sostener. Si yo en la parroquia de mi pueblo, con un sacerdote que se pasa en las moniciones, reinterpretaba el Credo hasta que le llamé la atención y pone una canción de Hakuna a la hora de la homilía, viera un Milagro Eucarístico tendría que meditarlo en mi corazón porque si interpreto tal cosa como un refrendo de esa liturgia despendolada, y no como una advertencia de que todos volvamos a la Fe, el próximo paso sería ponerme a bailar la jota en la iglesia, cantar a voz en cuello cualquier cosa y rezar un credo inventado para ver si así agradaba más a Dios.
Un Milagro Eucarístico se puede interpretar como la respuesta de Dios a la fe de los que lo contemplan o una manifestación de la presencia de Cristo en la Hostia Consagrada para que vuelvan a la Fe los que han perdido la creencia en la transubstanciación.
15/07/26 5:43 PM
  
3 en Mambré
Escúcheme una cosa, mi estimado Roberto Manuel: tiene usted una habilidad casi milagrosa para leer en mis palabras lo que solo existe en su imaginación. Es muy cómodo fabricarse un espantapájaros a medida para poder ganarle una discusión, pero a mí déjeme fuera de su guion
15/07/26 5:47 PM
  
Raúl
"FJD: "Esa desobediencia con que se incumple el precepto de los superiores constituye un pecado mortal" (ST II-II, q. 105, a. 1)."

Del Catecismo de la Iglesia Católica:

"1857 Para que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones: “Es pecado mortal lo que tiene como objeto una materia grave y que, además, es cometido con pleno conocimiento y deliberado consentimiento” (RP 17)."

"1860. La ignorancia involuntaria puede disminuir, y aún excusar, la imputabilidad de una falta grave, pero se supone que nadie ignora los principios de la ley moral que están inscritos en la conciencia de todo hombre. Los impulsos de la sensibilidad, las pasiones pueden igualmente reducir el carácter voluntario y libre de la falta, lo mismo que las presiones exteriores o los trastornos patológicos."

Vd. esos puntos del catecismo los conoce sobradamente. Lo que no entiendo es por qué, cuando he subrayado específicamente el pleno conocimiento, lo pasa por alto y contesta con una cita de ST, que se refiere a la gravedad de la materia.

Si, "Esa desobediencia con que se incumple el precepto de los superiores constituye un pecado mortal" siempre que haya "pleno conocimiento y deliberado consentimiento”. Si no, no es pecado mortal.

Hay mandatos que son legítimos sin duda alguna, otros que no lo son sin duda alguna y otros, los peores, que lamentablemente generan dudas muy razonables.

El juicio moral se lo dejo a Dios. Ya veremos quién es el soberbio, el cobarde, el arrogante, el pusilánime y el imprudente.

Gracias por sus comentarios.
15/07/26 5:59 PM
  
M. Angels
En resumen: si no es pecado, la autoridad es legítima y lo mandado cae dentro de su campo de autoridad, hay que obedecer.
Que yo veo las cosas de otra manera? Vale, pero eso no cambia las cosas.
A lo mejor por eso mismo Dios ha permitido que el que manda no sea yo.
No es tan difícil
Muy buen artículo, padre.
15/07/26 6:34 PM
  
Pablo Areas
Padre, no me creo que Ud. piense en serio que "toda desobediencia es pecado mortal".

M. Angels: no solo se puede desobedecer cuando lo que se manda es pecado. Si tu padre te manda ir a la playa no tienes que obedecer (ir a la playa no es un pecado en sí, es ocasión de pecado, y de hecho hay ocasiones en las que se puede ir sin pecar: un policía que patrulla, un médico que acude a una urgencia, una persona que tiene completo control de su vista, etc.). Tampoco tienes que obedecer si lo que te mandan supone un riesgo para la fe (por ejemplo, leer un mal libro o asistir a una misa en la que el aspecto sacrificial se oculta).

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FJD: La cita es de Santo Tomás.
15/07/26 8:25 PM
  
Carlos de Zamora
El fin último de la Iglesia es la salvación de las almas.
La iglesia sinodal con su mayoritaria jerarquía que cada vez sostiene graves pecados como buenos.....están creando un fuego inmenso y llevando muuuuuchas almas al infierno.

Entonces.....si los bomberos dicen que el fuego es bueno ....resulta que en vez de apagar el fuego y salvar almas .....hay que obedecer.

Pues mi opinión es que LOS VALIENTES DEBEN APAGAR EL FUEGO y los cobardes se escudarán en la falsa obediencia.
Y creo que a Dios le gustan los valientes como así está explicado mil veces en la Biblia.
15/07/26 11:30 PM
  
Carlos de Zamora
Yo creo que los valientes hermanos de la FSSPX son héroes y el tiempo lo dirá y que Mons Lefebre será canonizado y que después de la Gran Tribulación sólo quedará la Santa Misa de siempre y no el Novus Ordo.
Estaré por ello excomulgado sinodalmente de la iglesia sinodal ?
Otra cosa.......
Yo creo que siempre hay milagro Eucarístico porque soy católico......lo que hace el Señor cuando hace visible este MILAGRO lo hace para los que NO creen.
Pienso que en el Novus Ordo la apostasía es rampante hoy día......no tengo más que preguntar a mi alrededor y nafie cree ya en casi nada
15/07/26 11:36 PM
  
patriota
Mira, Carlos (de Zamora), te lo tengo que decir con total claridad: estás faltando a la verdad y tu diagnóstico de la Iglesia es un completo desastre.

Te empeñas en echarle la culpa de todos los males al Novus Ordo, pero tu teoría se cae a pedazos en cuanto levantas la mirada de tu burbuja occidental. Déjame sacarte de tu error con un dato incontestable: África.

En ese continente, donde no sufren de secularización asfixiante, ni de pérdida de autoridad, ni de ideologías woke, ni de pansexualismo, ni de consumismo egoista desaforado, la realidad eclesial te desmiente por completo. Allí, la fe y la devoción están viviendo una edad de oro con cotas de fervor iguales o incluso superiores a las mejores épocas de la Iglesia católica en sus 2000 años de historia.

La prueba del algodón en el continente africano:

Vigor vocacional: Mientras en Europa los seminarios se convierten en museos, en África están colapsados de jóvenes que quieren ser sacerdotes.

Participación en el culto: Las misas dominicales no son reuniones de cuatro gatos; son auténticas fiestas de fe comunitaria, masivas y vibrantes.

Formación doctrinal: Hay un respeto absoluto y un estudio riguroso del catecismo y de la doctrina de siempre.

Y aquí viene el detalle que desmonta tu teoría: En África se celebra casi al 100% el Novus Ordo Missae.

Si el rito de Pablo VI fuera el causante de la apostasía y de la destrucción de la fe, como sostienes, África tendría que ser un desierto espiritual. Y resulta que es exactamente todo lo contrario: es el pulmón que mantiene viva a la Iglesia universal.

Yerras estrepitosamente en el diagnóstico, Carlos. Confundes la decadencia cultural de una parte de Occidente con la salud de la Iglesia global.

Solo nos queda rezar para que, el día que te pongas enfermito (que Dios no lo quiera), no te toque un médico tan malo dando diagnósticos como lo eres tú opinando sobre algo tan serio como la fe de la Iglesia católica y sus problemas reales.

En fin, Carlos, mientras tú sigues en tu búnker de incienso esperando que caiga el fuego del cielo —y que el Espíritu Santo se baje un diccionario de latín para poder validar la fe de millones de africanos—, el resto de la Iglesia sigue caminando. Cuidado, no vaya a ser que de tanto empeño en defender la liturgia de espaldas al pueblo, termines dándole la espalda al mismísimo Dios que se hace presente en el altar de la parroquia de al lado. Pero oye, tú a lo tuyo: sigue midiendo la gracia divina con el centímetro del encaje de la casulla; seguro que en el Juicio Final te examinan de rúbricas de 1962 y no de caridad.
16/07/26 12:47 AM
  
Lector
No sé qué garantías rodean a los "milagros eucarísticos del Novus Ordo" que tanto se invocan aquí. Si el aval de esos milagros deriva de su aprobación por parte de la misma jerarquía que ha santificado de golpe a todos los papas del Concilio, me parece muy poco convincente. Y desde luego menos que el milagro a ojos vista del florecimiento religioso de la FSSPX --como, por ejemplo, se desprende de los vídeos titulados "Traditio"--, a pesar de todo lo que se les ha hostigado. Si algo no se puede negar de cuanto dijo Pagliarani en la hermosa homilía de las consagraciones, era aquello que aseguró dos veces: que Dios no les ha abandonado desde 1988.
16/07/26 1:05 AM
  
Carlos de Zamora
Sr patriota, un saludo muy cordial.
Nunca fuí a una Misa Vetus Ordo aunque tengo ganas de ir a Salamanca que allí celebran.
Jamás eché la culpa de todo al Novus Ordo.
Sólo he constatado que a mí alrededor .....que es todo Novus Ordo .....la apostasía es más que brutal.
El resto lo ha puesto usted.
Por cierto....la Misa de siempre no es de espaldas al pueblo si no que es de cara al Señor y ad Orienten. A ver si dejamos de expresarnos con frases enemigas que estamos del mismo lado. Es una pena que dé la impresión que se alegran muchos de que enviaran al infierno a cerca de un millón de fieles.
Es todo muy surrealista señores. Si nos dedicáramos a salvar almas como creo que hace muy bien y valientes mis hermanos de la FSSPX ......otro gallo nos cantaría y a mi el primero. Pero soy muy cobarde .
16/07/26 1:17 AM
  
patriota
Mira, "lector",

Dices que las aprobaciones de los milagros eucarísticos en el Novus Ordo no te convencen porque vienen de la misma jerarquía que canoniza a los papas del Concilio. Curioso argumento. O sea, que para ti, los análisis científicos de laboratorio, los informes de médicos forenses independientes (muchos de ellos ateos) que analizan muestras de tejido cardíaco vivo en esos milagros —como en Buenos Aires o Tixtla— no valen nada porque el obispo de turno te cae mal.

Pero, en cambio, tu prueba irrefutable de la bendición de Dios es... ¿un vídeo de YouTube titulado "Traditio"?

Hombre, por favor. Si medimos el favor divino por los vídeos promocionales con auto bombo, por la estética cuidada, las sotanas impecables y la música sacra de fondo, entonces Hollywood tendría línea directa con el Espíritu Santo. Confundir la espectacularidad visual y el márketing identitario con un aval divino es de una ingenuidad pasmosa.


Sostienes que el florecimiento religioso de la FSSPX es un "milagro a ojos vista". Vamos a poner los pies en la tierra. La Fraternidad crece, sí, pero crece en un nicho de mercado muy específico: el de los católicos occidentales asustados, escandalizados (con razón muchas veces) por los abusos litúrgicos y la deriva doctrinal de ciertas diócesis.

Eso no es un milagro sobrenatural; es sociología pura. Si el crecimiento numérico fuera prueba de la verdad doctrinal y del favor de Dios, entonces:

Los mormones y los musulmanes tendrían el doble de bendición divina, porque crecen a un ritmo muchísimo mayor.

El Novus Ordo en África, como ya he dicho, sería el milagro más grande de la historia de la humanidad, porque allí los seminarios revientan y las iglesias no dan abasto, todo bajo el rito de Pablo VI.

¿Por qué el crecimiento de la FSSPX es un "milagro" y el de la Iglesia en África bajo el Novus Ordo no te dice nada? Ese providencialismo a la carta es hipócrita al máximo Lector, ... y lo sabes.


Mencionas la homilía del Don Davide Pagliarani asegurando que Dios no los ha abandonado desde 1988. Faltaría más que Dios los hubiera abandonado; Dios no abandona a nadie, ni a los lefebvristas, ni a los protestantes, ni a los pecadores públicos. Su gracia opera misteriosamente en todas partes.

Pero que Dios no te abandone no significa que bendiga tu cisma o tu desobediencia o te saque de la excomunión by the face. Dios tampoco abandonó a los ortodoxos tras su cisma, y ahí siguen con sacramentos válidos y liturgias preciosas mil años después. ¿Significa eso que el cisma de Oriente estuvo bien hecho? No. Significa que Dios es fiel a pesar de nuestras cabezonerías humanas.

En conclusión, querido "lector": rechazas los milagros analizados por la ciencia porque te incomoda la jerarquía actual, pero aceptas como dogma de fe el "milagro" de una Fraternidad basándote en que salen muy guapos en sus vídeos y se autoproclaman los supervivientes del Apocalipsis.

Cuidado, que de tanto mirar las rúbricas y los vídeos de Traditio con gafas de sol ideológicas, te estás perdiendo la acción real, masiva y global del Espíritu Santo en la Iglesia Universal. Menos romanticismo audiovisual y un poquito más de rigor teológico
16/07/26 1:26 AM
  
Subjetivus
No es lo mismo la obediencia que la desobediencia, ya que en la obediencia la accion es solicitada por el superior y el subdito puede discrecionalmente mantenerse inmovil o aplazar. Por el contrario en la desobediencia la accion es iniciada por el subdito y no detenida a pesar de la orden del superior, por lo que la accion de facto esta ejecutandose. En ese sutil sentido, en la obediencia hay maneras de reflexionar, mientras que en la desobediencia la unica opcion es detener la accion. Filosoficamente es endeble el argumento, pero en la practica no tanto.... =)
16/07/26 5:50 AM
  
Lector
También las beatificaciones y canonizaciones actuales --separadas de los filtros que la Iglesia milenaria había ido arbitrando-- se apoyan en análisis "médicos" e informes técnicos "independientes" que demuestran, por ejemplo, que un accidente de tráfico es ahora un martirio, como en el caso del "beato" Angelelli. Y no, no los creo. En cambio sí creo a mis ojos cuando el día de las consagraciones me mostraron un pueblo comulgando genuflexo a pesar del barro, y una impresionante legión de monjas con hábito recogidas en oración, cuando mis últimos recuerdos de eso se remontan a la infancia.
16/07/26 7:01 AM
  
patriota
Señores! estamos de suerte !!

Aparte de urbel ahora se le ha sumado un segundo faro de advertencia, un nuevo maestro del que aprender por descarte y exclusión: el comentarista llamado Lector. Con su contumaz asentimiento del cisma, Lector ha dado un paso más allá en esta deriva al declarar abiertamente que no cree que Carlo Acutis y san Juan Pablo II estén válidamente canonizados.

Ya no tenemos solo una señal de peligro, sino dos balizas perfectamente alineadas que marcan un escollo insalvable. Porque hay luces que orientan el rumbo hacia puerto seguro y hay otras que, precisamente por su estridencia, nos advierten de dónde están las rocas para que no encallemos. La Providencia, en su infinita permite a Urbel y a Lector no para iluminar el camino a seguir, sino para delimitar con precisión milimétrica el precipicio que conviene evitar.

Cristo dijo que la luz no se enciende para ponerla debajo del celemín. Pues bien, la función providencial de estas dos voces es hacer visible la anatomía de la ruptura. En el caso de Lector, su rechazo a reconocer la santidad de san Juan Pablo II y del joven Carlo Acutis —cuyo proceso parece escocer sobremanera a cierta mentalidad cismática contumaz— no es más que la consecuencia lógica de su sistema: cuando la sospecha se eleva a dogma, la autoridad de la Iglesia solo es válida cuando coincide con las propias preferencias personales. Si el Papa canoniza a quien a mí no me gusta, entonces la canonización "no es válida". Es la infalibilidad del yo frente a la de la Cátedra de Pedro.

Al acercarse a estos discursos, uno descubre que el horizonte final de Urbel y Lector ya no es la catolicidad , sino una sectaria espiral de desconfianza. En su mundo, siempre hay una autoridad ilegítima, una canonización bajo sospecha, un milagro eucarístico "dudoso" o una traición eclesial por denunciar. Es el sutil pero implacable deslizamiento donde el amor a la liturgia se transforma en soberbia espiritual, asomándose sin vértigo al abismo del aislamiento y el cisma.

Por eso, si la Providencia realmente está sacando algún bien de la contumacia de Urbel y del asentimiento cismático de Lector, es el de servirnos como perfectas señales de peligro. Nos recuerdan, por puro contraste y exclusión, que es infinitamente más seguro y católico navegar en la barca de Pedro —con todas sus tempestades e imperfecciones humanas— que quedarse varado en el charco autorreferencial de la autosuficiencia espiritual.
16/07/26 7:40 AM
  
JSP
1. La obediencia cristiana perfecta nace del amor a Dios, de la virtud de la devoción en Su Caridad.
2. El modelo es Cristo: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos» (Jn 14,15). «Se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Flp 2,8).
3. La obediencia de Cristo tiene su raíz en su amor al Padre y en su amor por los hombres.
4. La caridad es superior a la obediencia, pero la verdadera obediencia es una expresión de la caridad.
5. La obediencia es una virtud excelente porque somete la voluntad a Dios, pero está informada y perfeccionada por la caridad, que es la forma de todas las virtudes.
6. Pues, sin caridad, incluso la obediencia pierde su perfección sobrenatural.
7. Por caridad se desobedece al superior cuando lo que se manda va contra Dios y Su Cristo, Fin de la Ley. Siempre y cuando el mandato contradiga objetivamente una norma superior y no se trate simplemente de una diferencia de juicio prudencial. Pues la obediencia tiene límites. No se debe obedecer a un superior cuando manda algo contrario a Dios, porque la obediencia a Dios es absoluta, mientras que la obediencia a los hombres es participada y limitada (Hch 5,29). En ese caso, la desobediencia no sólo puede ser lícita, sino que puede ser un deber de justicia y de caridad. La caridad es el amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo por Dios. Si obedecer un mandato humano implicara ofender a Dios, negar una verdad de fe, cooperar con el pecado o destruir un bien esencial de la Iglesia, la caridad exige permanecer fiel a Dios antes que al hombre. Por tanto, la FSSPX, los obispos rebeldes y su cúpula, debe analizar si el estado de necesidad argumentado, si la resistencia se justifica en las circunstancias eximidas de excomunión por negar el principio de la autoridad eclesiástica, cumple:

- La contradicción debe ser real y objetiva, no simplemente percibida por preferencia personal.
- Debe tratarse de una materia en la que la autoridad haya excedido efectivamente sus competencias o contradiga una norma superior.
- La resistencia debe limitarse a lo necesario y conservar, en la medida de lo posible, el respeto debido a la autoridad.

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FJD: La desobediencia siempre es contraria a la caridad. No es lo mismo desobedecer que no hacer lo mandado. La resistencia no es desobediencia.
16/07/26 7:51 AM
  
Lector
Deja ya de actuar, que sabes de sobra que no soy nuevo. Seguramente soy el comentarista decano de los portales católicos, pero que por tropezar siempre con los trolls residentes de aquí y allá, he acabado vetado en todos, sin haber salido jamás de mi teclado ni un insulto ni una mala palabra. Pero me da igual: como acabas de ver, he mantenido la fe.
16/07/26 7:56 AM
  
JSP
1. Padre FJ Delgado tiene usted toda la razón, gracias por la corrección fraterna, pues equivoqué el concepto usando un término incorrecto.
2. Así, pues, la desobediencia, en sentido propio, siempre es contraria a la caridad porque rechaza un mandato legítimo. En cambio, la resistencia a un mandato que objetivamente no obliga por ser contrario a una norma superior no constituye propiamente desobediencia, sino fidelidad a un bien superior.
3. En sentido propio, la desobediencia consiste en negarse a cumplir un mandato legítimo que obliga en conciencia. Si el mandato es verdaderamente legítimo, la desobediencia es contraria a la virtud de la obediencia y, por tanto, también a la caridad, porque la caridad informa y perfecciona todas las virtudes.
4. No hacer lo mandado no siempre equivale a desobedecer. Si el superior manda algo que excede su competencia o que contradice una ley superior (divina, natural o una obligación moral objetiva), entonces ese mandato carece de fuerza obligatoria en ese punto. En ese caso, la negativa no constituye propiamente un acto de desobediencia, porque no existe obligación moral de obedecer ese mandato.
16/07/26 8:15 AM
  
patriota
Vaya, "Lector", me dejas de piedra. No sabía que estaba ante el mismísimo decano de la resistencia digital, el veterano invicto de las batallas del foro católico, el único hombre sobre la faz de la tierra que ha logrado mantener la fe intacta a base de clicks, teclazos y vetos injustos. Es una narrativa preciosa, de verdad: el cruzado solitario e incomprendido, censurado por los "trolls residentes" que, por supuesto, no soportaban la luz de tu verdad.

Permíteme que analice esa medalla de honor que te acabas de colgar con una finísima y respetuosa aguja eclesial:

Dices que te han vetado en todos los portales católicos "sin haber salido jamás de tu teclado un insulto ni una mala palabra". Te creo, de verdad. Pero como "comentarista decano" deberías saber que para sembrar la discordia, la sospecha sistemática y el aroma a cisma no hace falta insultar.

El veneno más sutil se sirve siempre en copa de plata.

Se puede negar la legitimidad de las canonizaciones de la Iglesia, dudar de los milagros aprobados por Roma y coquetear descaradamente con la ruptura eclesial con una ortografía impecable y un tono de lo más educado. El problema no es el vocabulario, Lector; es el contenido. Si en todos los portales te acaban enseñando la puerta de salida, a lo mejor no es que haya una conspiración judeomasónica de "trolls" en internet, sino que tu insistencia en enmendarle la plana a la Iglesia universal resulta, canónicamente hablando, un poquito indigesta.

Aseguras con orgullo: "He mantenido la fe". Y aquí es donde la finura nos obliga a hacernos una pregunta crucial: ¿la fe en quién?

¿En la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, presidida por el Sucesor de Pedro y asistida por el Espíritu Santo?

¿O la fe en tu propio criterio, en tus rúbricas preferidas y en la infalibilidad de tu teclado?

Porque mantener la "fe" a base de desconfiar de las canonizaciones oficiales, de recelar de los milagros de la Iglesia de hoy y de aplaudir homilías cismáticas de la FSSPX no es mantener la fe católica. Es, más bien, haberte fabricado una religión a la carta, un confortable búnker digital donde tú eres el Papa, el prefecto de la Doctrina de la Fe y el tribunal de la Rota. Has mantenido la fe... pero en ti mismo.

Para terminar, noble decano, quiero que quede clara una cosa. Yo no te insulto. Dios me libre de manchar este intercambio con una sola palabra soez. No me hace ninguna falta. El insulto es el recurso del que se ha quedado sin argumentos y necesita gritar para hacerse notar

Sigue escribiendo con esa aparente neutralidad, pero ten cuidado: no vaya a ser que de tanto cuidar la caligrafía te olvides de que la comunión eclesial se vive obedeciendo a la Iglesia real, no a la que tú te has diseñado en la pantalla de tu ordenador. ¡Un saludo afectuoso de este humilde troll de la ortodoxia!
16/07/26 8:16 AM
  
Lector
Y como ves, tampoco he necesitado de la verborrea ajena a la ortodoxia de la que estás preso, para conservarla. Te devuelvo el saludo.
16/07/26 8:27 AM
  
María de África
Patriota: hablar de la iglesia africana como una victoria litúrgica del Novus Ordo nos lleva a celebrar a la iglesia alemana como otra victoria de la misma liturgia y, por ende, a que vamos por buen camino siempre que eliminemos el pernicioso Vetus Ordo.
16/07/26 10:57 AM
  
Simple cristiano
Gracias padre por su artículo, y por su interés en la formación de los fieles. Me da mucha pena que sacerdotes como el p. Murr y p. Calvo empezaron haciendo mucho bien con sus charlas en diferentes sitios, pero se han quedado permanentemente atacando al CVII y lo que vino después. De tal forma que ahora muchos tradicionalistas usan sus mismas expresiones y argumentos para atacar al Papa, a la Iglesia y apoyar a los lefebvrianos. Y aún ahora ambos sacerdotes continúan con ese discurso, que creo ya se volvió ideológico, echando continuamente más leña al fuego de la división creciente entre los católicos.
Gracias porque usted y otros procuran enseñar sin tanta carga negativa. Dios lo bendiga.
16/07/26 11:00 AM
  
templario
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FJD: No se admiten sedevacantistas o similares. Es un nivel de delirio que no estoy dispuesto a aguantar.
16/07/26 1:01 PM
  
Carlos de Zamora
Pues yo sigo pensando que cuando es el lobo el jefe del corral.....lo que hay que hacer es justo lo contrario de lo que manden. Sin más verborreas .
Si Si.....No No


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FJD: Si usted pretende eso es porque se erige a usted mismo en jefe del corral, sin darse cuenta de que quizá el lobo es usted.
16/07/26 1:56 PM
  
patriota
No hay dos varas de medir.

A toro pasado y contemplando el panorama, resulta llamativo cómo se aplica la pedagogía de la caña quebrada y el pabilo vacilante que la Sagrada Escritura atribuye al estilo del Señor. Si atendemos a ese estilo que nos ofrece la Escritura, se entiende mejor por qué no se ha formalizado un decreto de excomunión contra los sectores modernistas enredados en cuestiones de moral sexual y feminismo.

Al fin y al cabo, la realidad manda:

La presión europea: Los sacerdotes lidian hoy con una presión social enorme y con dramas humanos de difícil encaje (divorcios, nuevas uniones con hijos, homosexualidad). Ante esto, la respuesta eclesial ha optado por un tempo de paciencia infinita, donde la cuerda se estira tanto que parece no tener fin.

El contraste con la FSSPX

Sin embargo, el metrónomo cambia de ritmo cuando miramos a la FSSPX. Aquí no estamos ante una caña doblada por las circunstancias o una mecha debilitada que requiera mimo pastoral.

En este caso, el diagnóstico es bastante más sencillo: la fractura ha sido un trabajo de autor.

No ha hecho falta que nadie los excluya; ellos mismos, con una notable dosis de soberbia, decidieron quebrarse unilateralmente. Se han marginado de manera voluntaria, consciente y por duplicado. Mientras a unos se les consiente casi todo en nombre de la debilidad del pabilo, a los otros se les deja fuera simplemente porque ellos mismos se encargaron de cerrar la puerta por dentro.
16/07/26 3:54 PM
  
Lector
Y los frutos de esa inacabable 'política' que nadie que haya hojeado siquiera la Biblia reconoce, ¿dónde están? Agraces o directamente podridos. Pero, ea: el show debe continuar...
16/07/26 4:39 PM
  
Tirosa Laire
No termino de entender la posición de la FSSPX (sí comprendo su espanto a la crisis de la Iglesia. Yo también estoy espantado).

Pero lo que no entiendo por qué creen realmente que los Obispos que no han sido enviados por potestad eclesiástica ni canónica, pueden ser ministros legítimos para predicar y dar los sacramentos. No hay discusión posible en ese tema. No son ministros legítimos.
16/07/26 5:46 PM
  
María de África
patriota: Yo no creo que ni los obispos alemanes ni el sacerdote de mi pueblo, gran saltador de la normativa de la liturgia Novus Ordo, requieran mimo pastoral, lo que creo es que requieren meterlos de una vez en cintura porque con las cosas que hace el segundo no me queda otra que echar mano de mi propia conciencia para saber si me quedo en la Misa o me salgo. No hay derecho que yo atrase cada vez más las idas a mi pueblo porque no quiero dejar la Adoracion ni las Misas en el lugar dónde vivo que sí se ajustan a la norma. ¿No hay obispos que controlen o qué pasa?
La realidad no tiene nada que ver con lo que digo porque la sociedad no obliga a decir las misas mal, la prueba de ello es que en estos pueblos donde tengo la fortuna de vivir las dicen bien y según canon y no se juegan la vida por ello como si estuviéramos en Nigeria. Si el cura de mi pueblo se ajustara al canon litúrgico vigente no iban las masas a asaltar la iglesia, después de todo ya se llevaron las Hostias Consagradas del Sagrario sin tener en cuenta que es un cura de ese tipo que más quita la Fe que otra cosa. Si es por miedo a esta sociedad desacralizada ¿qué haríamos si nos persiguiera Boko Haram?
16/07/26 6:23 PM
  
Carlos de Zamora
Padre. Muy agradecido por no publicar mis comentarios.
Bendiciones.
16/07/26 6:29 PM
  
Raúl
Tirosa Laire:

Si no se mete en la ecuación las pasiones humanas y la acción del demonio, hay bastante de esta historia que no tiene sentido.

He visto bastantes artículos y comentarios dando toda clase de argumentos doctrinales y jurídicos, pero muy poco se habla de las animadversiones creadas durante años.

Es tan sencillo como pensar que si León XIV, Tucho y los líderes de la Fraternidad hubieran sido amigos más o menos cordiales, nada de esto hubiera sucedido y muy probablemente se hubiera llegado a una solución, por lo menos, temporal.

¿No vemos los comentarios, los artículos, las respuestas?. Desde hace bastantes años veo no solo mala educación e insultos, sino frialdad, condescendencia, arrogancia vestida de enseñanza. La caridad está desapareciendo a un ritmo enorme y todo eso tiene consecuencias.

Se tolera el mal y el mal enfría la caridad de muchos. Y nubla el entendimiento añadiría yo.

En ese contexto al demonio le es muy fácil hacer crecer la discordias de todo tipo.
16/07/26 7:42 PM
  
Miles Christi
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FJD: Se ha advertido que no se admiten comentarios sedevacantistas.
16/07/26 10:06 PM
  
Tirosa Laire
Raúl. Coincido. No me gusta el tono y/o modales que observo en muchos de ambos lados.

Eso que decía San Agustín: "en lo esencial, unidad; en lo dudoso, libertad; y en todo, caridad". En este caso, veo bastante falta de caridad en muchos. Celo amargo, que le llaman.

Pero mi planteo iba a que hay cosas que no son dudosas, y que por lo tanto no deberían ni siquiera plantearse. Como ejemplo, vale el que dí: un obispo SIN MANDATO eclesiástico/canónico no es un ministro legítimo para predicar o administrar los sacramentos.

Eso no admite discusión. Y sin embargo, lo discuten.
16/07/26 10:28 PM
  
José María
"desde 1970, el goteo de milagros eucarísticos ha continuado exclusivamente en el seno de la Iglesia católica romana (bajo el rito Novus Ordo), mientras que el marcador en la FSSPX sigue rigurosamente en cero."

¿En serio? El milagro eucarístico es fruto del sacramento, no de la liturgia. Nadie ha negado NUNCA que sacramentalmente el Novus Ordo no realice la consagración, siempre que respete, materia, forma e intención, claro, como en todo. Aunque andan detrás de cambiar las palabras de la consagración, y ahí ya sería otra cosa, pero no está todavía preparada la mentalidad para ese cambio. Lo que se imputa la Novus Ordo es que vaya cambiando la mentalidad católica a una deriva protestante, que hará posible el cambio de las palabras de consagración, tiempo al tiempo. Eso por un lado.

Por otro lado. Sociológicamente, mire las encuestas, el número de católicos que cree en la presencia real eucarística, de los que siguen el Novus Ordo va cuesta abajo y sin frenos. El milagro es un signo para conformar y confrontar, no para vanidad, así que dónde más se produce es dónde más se necesita.

Y finalmente. La FSSPX es parte de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Hay un Decreto de Excomunión en suspenso porque hay un recurso sobre el mismo, así que respete lo que dice en su artículo y sea usted más prudente, que mal que le pese hasta Lucía Caram y James Martin, S.J., son hermanos suyos en la misma Iglesia. Y si no pregunte al Papa a ver que le dice, si es que le dice algo, claro.

Humildemente suyo.

P.S.: Ahórrese la publicación de este comentario, no hace falta.


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FJD: Nada tiene que ver con lo que dice el post.
Aparte, la FSSPX tiene como doctrina oficial dudar objetivamente de la validez de las Misas celebradas con los ritos oficiales de la Iglesia, porque sostiene que es muy probable que el ministro que sigue tales ritos pierda la intención aunque sea bueno y los observe con piedad. Infórmese mejor.
17/07/26 7:38 AM
  
Juan Mariner
En todos los sistemas penales modernos y avanzados se ha eliminado la eximente o atenuante de la "obediencia debida", porque un subordinado jerárquico está, por encima de todo, obligado a conocer la ley y a someterse a ella, antes que obedecer órdenes ilegales de sus superiores.

Ya es raro que, últimamente, sólo se exija obediencia a los ortodoxos en la Iglesia, siendo que los heterodoxos, tras Benedicto XIV, ya no son llamados a capítulo en Roma.
17/07/26 8:41 AM
  
patriota
Jose María

¿En serio? El milagro eucarístico es fruto del sacramento, no de la liturgia. Nadie ha negado NUNCA que sacramentalmente el Novus Ordo no realice la consagración, siempre que respete, materia, forma e intención, claro, como en todo.

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Estimado caballero:

Su objeción no es solo errónea, sino de una miopía intelectual admirable. Ha esquivado usted el núcleo de mi argumento con tal precisión que casi parece deliberado. No estamos aquí para perdernos en minucias interpretativas, sino para analizar un hecho tan incontestable como incómodo: la fría y obstinada tozudez de los datos

Permítame deletrearle la lógica implícita: a lo largo de toda la historia de la Revelación, los signos portentosos y los milagros no se han enviado como mero entretenimiento visual, sino con un propósito político-divino muy preciso: señalar con el dedo de Dios dónde reside Su autoridad legítima. Son, por así decirlo, el sello de verificación oficial del Creador.

Aquí es donde la realidad choca frontalmente con la retórica de la Hermandad de San Pío X:

Si, como ellos sostienen con tanta solemnidad y nostalgia, ellos son el único y auténtico reducto de la verdadera Iglesia —mientras Roma flota en una supuesta deriva modernista—, resulta teológicamente inexplicable el sentido del humor de la Providencia. Desde el cisma de 1988, el cielo no ha dejado de multiplicar milagros eucarísticos de una contundencia física abrumadora (Buenos Aires, Tixtla, Sokolka, Legnica...). Y sin embargo, en un asombroso alarde de "despistado" favoritismo, Dios ha insistido en colocar todos y cada uno de estos milagros en los altares de la Iglesia que obedece a Roma, y ni uno solo en las capillas de la FSSPX.

Si la tesis de la Hermandad fuera cierta, estaríamos ante un escenario de lo más bizarro: un Dios que, para validar la "verdad", decide hacer milagros exclusivamente en los templos de los "descarriados", dejando a sus supuestos y únicos hijos fieles en el más absoluto y seco silencio sobrenatural.

Por tanto, no es una mera observación casual; es una ironía teológica insalvable para ellos. Desde 1988, cada hostia que sangra bajo la obediencia del Papa no hace sino restarle, con sutil pero implacable elocuencia, toda la razón de ser a la FSSPX.


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FJD: He permitido mucho tiempo esto de los milagros eucarísticos, que no tiene nada que ver con mi artículo. Pueden continuar su discusión en otra parte, por favor.
17/07/26 8:45 AM
  
María de África
He hecho una prueba con la IA a ver si me entendía: ¿Cuál es el prototipo de soberbia en las novelas de Dickens? y me ha contestado lo que esperaba: Uriah Heep, naturalmente dándome razones que ya sabía. Si los lefevbrianos son soberbios desde luego no corresponden a este prototipo, pero puede haber en la Iglesia quiénes lo sean del mismo modo que el personaje de la novela. La soberbia es un pecado que nos atañe a casi todos pero que solo se ve en los que se enfrentan a la autoridad, los trepas pueden ser soberbios, pero raramente nos damos cuenta de que lo son.
Esto no es defensa de nadie, es una reflexión sobre ese pecado verdaderamente luciferino y el más fácil de detectar en los demás sin que parezca tener que ver con nosotros.
Recuerdo que una vez me fui a confesar de soberbia intelectual y el sacerdote, poco ducho, me dijo que si era soberbia lo era en todo, pero la soberbia no tiene por qué ser total, puede ser parcial y afectar a algunas cosas y a otras no porque Uriah Heep no padecía soberbia intelectual. La de Uriah Heep nacía del rencor, la soberbia intelectual no tiene ahí su origen, puede nacer del hecho de ser muy purista y no soportar opiniones carentes de fundamento, faltando así a la Caridad. Benedicto XVI fue un intelectual de primer rango, pero todo el mundo percibía su humildad, por eso tengo que corregirme tomándole como modelo aunque casi nunca lo consigo, que Dios tenga compasión de mí. Aunque en la mayoría de las misas se haya eliminado el Confiteor una confesión pública sirve lo mismo.
El título del post es: "Obediencia, verdad y soberbia" y lo que quiero decir con todo esto es que el obedecer no nos libra de todos los tipos de soberbia, que son muchos.
17/07/26 2:10 PM
  
Raúl
Tirosa Laire:

Es que es un proceso complejo con innumerables factores y que lleva formando un tiempo muy largo. Es un síntoma de un problema general en la Iglesia.

Con el ánimo de dar dos pinceladas muy básicas, comento alguna cosilla. Por ejemplo, hoy en la Iglesia, está muy mal visto decir que la doctrina, especialmente en lo práctico, es complicada. Se dice a los cuatro vientos que Jesús vino a evangelizar a los sencillos de una forma simple. Por lo tanto, de cualquier cosa que resulte compleja, se recela o se rechaza. Sin embargo, pequeños matices pueden suponer grandes cambios, como se puede ver en este mismo artículos y comentarios.

Frente a la complejidad generalmente surgen dos reacciones erróneas y contrapuestas: el laxismo, que propone que en caso de duda, haga Vd. lo menos exigente, no se complique la vida, o el rigorismo, que confunde la santidad con la opción más problemática sin ponderar otras cuestiones.

Lefebvre vivió su juventud y primera madurez en un ambiente muy combativo al modernismo, donde la figura del Papa era intocable. Frente a los muy numerosos ataques a la doctrina de la Iglesia de las generaciones anteriores, se había creado una defensa basada en frases hechas sencillas. Una de ellas es que la doctrina no cambia. Sin embargo, incluso a día de hoy, no sabemos cómo conjugarlo exactamente con el hecho de que un Papa pueda ser ambiguo, confuso, equivocado o incluso hereje.

Muchos, desde entonces hasta el día de hoy, se quedaron con la idea de que un Papa debería morir o algo parecido antes que declarar un error. Hay muchas ideas como esa, que un fundador es, por lo menos, un semisanto, que los carismas aprobados tienen asegurado el aval del Espíritu Santo, que el aumento de miembros es signo indefectible de favor divino y cosas similares.

Por eso, muchos, no saben explicarse los cambios que han ido surgiendo. Hay que decir que la jerarquía ha ido potenciando ese tipo de pensamiento, a ellos les simplifica todo bastante, pero tiene un coste. De repente muchos obispos hacen y dicen cosas raras, incluso cardenales, incluso el Papa. El pensamiento de algunos de los que han creído sin fisuras durante toda la vida que eso no podría pasar, quiere explicaciones y se busca realizando la cuadratura del círculo. Lo hemos visto estos años. Que si Francisco no ha cambiado la doctrina, que si defectos jurídicos, que si tal o pascual. Y entonces surgen ideas: ¿y si el Papa no fuera Papa?, ¿Y si fuera un corrupto indigno del cargo? ¿Y si fuera el anticristo o su colaborador?. Ideas para dar sentido a esa doctrina que siempre han creído: que un Papa no podría ir en contra de la doctrina de siempre. Si va en contra de la doctrina entonces...

Ese tipo de convicciones tardan bastante tiempo en asentarse. Mientras tanto, en lo formal, parece que hay una relación normal, porque a nadie le interesa decirlo en público (o hasta que revientan como Viganó). Pero la decisión de asumir que ese Papa, esos cardenales, esas nuevas doctrinas no tienen nada que ver con ellos está tomada desde hace tiempo. Y cada nueva doctrina que aporte novedad "rara", irá asegurando más en sus mentes que no solo no tienen nada que ver con ellos, sino que además es digna de su desprecio y el de Dios.

Por eso consagraron obispos sin mandato, porque en su pensamiento rigorista, la opción más problemática no puede ser mala, es más, es la más meritoria. Ellos decidieron hace mucho que no querían arriesgarse a nuevas doctrinas más simples y sencillas, se quedaban en lo seguro costase lo que costase.



17/07/26 3:28 PM
  
Daniel
Le agradezco su razonamiento tan preciso y detallado sobre la relación entre obediencia y verdad y su aplicación en el caso reciente del declarado cisma de los lefebvrianos. Creo que la reacción de Roma sigue, sin manifestarlo, la enseñanza del Papa Francisco respecto el Sodalicio de Vida Cristiana. Está enseñanza se podría enunciar de este modo: si una orden, asociación, movimiento, tuvo como origen un fundador que cometió graves pecados ya al inicio de su fundación, no puede ser que lo fundado sea fruto de la inspiración divina. En consecuencia, es mejor disolverlo de derecho y de facto.
El decreto, la nota explicativa, el protocolo remitido a las nunciaturas, son la expresión de una voluntad. La de la Santa Sede que ya no espera nada definitivamente de esta fraternidad y considera que debe ser disuelta. Al no estar bajo su autoridad, una forma de disolución es considerarlos cismáticos (lo son). De este modo se les "expulsa" fuera, lo que en la práctica es igual a "disolverlos" de la Iglesia.
Esta voluntad actual de la Santa Sede no es contraria a la posibilidad de tenerla antes del cisma. El hecho de no otorgarles ningún obispo -siquiera titular de una diócesis extinta, como lo fueron los dos prelados del Opus Dei- ya apuntaba a que se quería limitar la existencia de esta fraternidad. Si no hay obispo que ordene sacerdotes, cuando mueran los sacerdotes actuales, no habrá fraternidad.
A esto se refiere la pertinaz defensa del "estado de necesidad". Este no era respecto la Iglesia, o la Tradición. Este se refería realmente a la existencia de la Fraternidad, que no sería querida, como tal, por la Santa Sede.
De nuevo, gracias por su trabajo y aclaraciones.
Un saludo y rezaré por usted, padre, en la Misa de toda mi vida: la del rito latino de la Iglesia Católica, en la cual Cristo sigue haciéndose presente a los hombres y sacrificándose incruentamente por ellos.
17/07/26 5:47 PM
  
Tirosa Laire
Raul. Coincido bastante con su apreciación. Y los entiendo, pero no comparto. En este caso, me parecen más coherentes (aunque equivocados) los sedevacantistas: no hay papa, sigo como si tal y punto.

La FSSPX sigue igual que los sedevacantistas, pero en forma totalmente contradictoria. Reconocen al papa y no le hacen caso justo en un punto que ya está definido en Trento (lo que demuestra que del cisma se pasa fácilmente a la herejía). Y eso es lo que no entiendo de ellos. Comprendo los argumentos, y creo que Ud, Raúl, da en la tecla. Pero es un tema ya cerrado: para ser ministro legitimo se necesita el mandato.

Me quedé pensando en eso luego de mi primer comentario, y me imaginaba algo ridículo: el Hijo escucha el clamor del pueblo judío que pide al Salvador, y como el Padre no lo envía aún, el Hijo se manda solo, porque hay estado de necesidad y la salvación de las almas es la ley suprema.

Obviamente, el planteo es una estupidez. Pero si lo trasladamos a la FSSPX, ¿Cómo pasan del "Así como el Padre me envió, Yo los envío a Uds" , a "yo me automando, por que yo digo que hay estado de necesidad"? (O se automandan entre ellos: yo digo que vos vas a ser obispo. Y yo acepto ser nombrado obispo). Ni Cristo, siendo Dios, dejó de esperar a ser envíado por el Padre.
17/07/26 7:40 PM
  
Federico
Gran artículo y pregunta para el autor: ¿el hecho de recurrir al supuesto "estado de necesidad" no debería suponer, aunque sea implícitamente, la obediencia a una instancia superior que pueda determinar si ese estado es real? Es obvio que nadie puede ser a la vez "beneficiario" de un supuesto estado de necesidad y juez para decidir si ese estado existe o no. Si así fuera, cualquier obispo tendría el derecho de creer que en su diócesis se necesita un obispo más y consangrar por ejemplo a su sobrino.

En otras palabras, ¿se podría recurrir al "estado de necesidad" para incumplir una orden, si después uno se somete al dictamen de la instancia superior? ¿El derecho canónico dice algo al respecto?

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FJD: El código no tiene que decir nada, porque el uso de eximentes o atenuantes es de derecho común. Un eximente o un atenuante se deben alegar cuando uno es sometido a juicio por un delito. Esto implica, obviamente, aceptar el juicio de la instancia superior. Lo absurdo es presentar el eximente como excusa para cometer un delito antes de cometerlo.
17/07/26 8:09 PM
  
Juan Mariner
No es nada casual que los malos pastores (por no decir otra cosa) siempre recurren a la "obediencia" (al "mando y ordeno" o al "trágala") para con sus fieles ortodoxos, y nunca jamás "a la razón y al convencimiento" (porque no tienen la verdad). Yo estoy harto de obedecer intereses y consignas espurias, lo siento.

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FJD: Pues lo siento por usted, pero sin la obediencia hasta la muerte Nuestro Señor no nos habría redimido.
17/07/26 8:14 PM
  
Carlos
El artículo es claro.
No así la desobediencia de la FSSPX.
La orden de no consagrar, se ve arbitraria e instrumental.
Los consagrados no son objetados por formación doctrinaria, heterodoxia, faltas graves a la castidad, indisciplina, mal vivir, etc.
La doctrina católica tradicional sobre protestantes y otros credos religiosos, el matrimonio indisoluble, la castidad, la homosexualidad, la sinodalidad y el rito vetus ordo, son el verdadero obstáculo papal con la FSSPX desde Pablo VI en adelante, exceptuado Benedicto XVI que cambió su postura de cuando era cardenal Ratzinger.
Así, se utiliza una razón de autoridad con un fin instrumental de dudosa legitimidad, como es extinguir el vetus ordo y la doctrina que se opone a las innovaciones del llamado espíritu conciliar.



18/07/26 1:57 AM
  
eclesiam day
Recuerda Carlos, que si tu hijo se casa en la FSPPX el sacramneto es ilicito e invalido, y lo mismo para las confesiones.
18/07/26 10:05 AM
  
Sancho
Que nadie se equivoque, ahora no están excomulgados por mantener la integridad de la fe, como san Atanasio, sino por obstinarse fanáticamente en ordenar obispos sin autorización, por meros cálculos humanos, ¡como si Dios necesitara de nuestra desobediencia!

Por cierto, es muy llamativo que en la prohibida ceremonia de ordenación, al aire libre, hubiera potentes truenos justo cuando tomaban la comunión los cuatro rebeldes y que, después, la fuerte lluvia obligara a suspender el reparto de la comunión entre los fieles. Como agudamente comentaba Religión en Libertad, el locutor en español de la FSSPX dijo entonces: "No se cuentan las condiciones necesarias para distribuir la comunión", sin darse cuenta de que las condiciones implican ¡estar en comunión con la Iglesia!
18/07/26 12:29 PM
  
Carlos
El artículo está claro.

La orden de la autoridad de no consagrar, también. Y esa orden prohibiendo las consagraciones ¿podría carecer de legitimidad?. Veamos.

Teniendo en cuenta que desde el papa Pablo VI en adelante, exceptuado Benedicto XVI que cambió su postura de cuando era cardenal Ratzinger, la FSSPX ha tratado de ser extinguida por mantener el vetus ordo, la doctrina católica de siempre e incomodar al ecumenismo, la moral LGTB, los experimentos sinodales y el llamado espíritu del CVII; quitar esta alternativa frente al modernismo, implica favorecer el espacio a la heterodoxia.

Si además los consagrados no son objetados por fallas como deficiente formación doctrinaria, faltas graves a la castidad, indisciplina, mal vivir, etc., entonces la prohibición tiene fines dudosos y legitimidad frágil.

Lamentablemente, el caso es muy complejo y el derecho parecería que se está usando como los doctores de la ley del antiguo testamento.

Un cordial saludo,



19/07/26 12:27 AM
  
ROBERTO IBARRA VIDELA
Carlos
¿podría carecer de legitimidad?.

La respuesta es no, pues fue dictada por la autoridad legítima dentro del ámbito de su competencia legítima. A un católico verdadero no le queda mas que confiar en Dios y cumplir la orden. No está en la Fraternidad salvar a la Iglesia. La Iglesia la salva Cristo que actúa en los católicos que se mantienen en comunión con el sucesor de Pedro, aunque éste no sea de tu gusto. En verdad Carlos, no es tan difícil de entender.
21/07/26 4:26 PM
  
Jordi
La Profesión de Fé de 154 artículos de 24.6.2026 en Menzingen por la FSSPX contiene puntos discutibles, pero hay unos que son ciertos, sin lugar a dudas.

Numeral 92. Tema católico: uniones adúlteras y contra natura no son bienes imperfectos ni bendecibles.
Ataca en Amoris Laetitia y Fiducia Supplicans: la presentación de uniones irregulares o homosexuales como etapas positivas o realidades susceptibles de bendición.

Numeral 93. Tema católico: exclusión de los sacramentos (especialmente Eucaristía) a quienes persisten públicamente en desorden moral.
Ataca en Amoris Laetitia: la admisión a la comunión de divorciados vueltos a casar mediante acompañamiento y discernimiento.

Numeral 94. Tema católico: inseparabilidad de doctrina y pastoral.
Ataca en Amoris Laetitia y Fiducia Supplicans: la separación pastoral que relativiza la doctrina bajo pretexto de misericordia.

Numeral 116. Tema católico: matrimonio como unión estable e indisoluble de hombre y mujer, con fin primario procreativo.
Ataca en Amoris Laetitia: cualquier debilitamiento de la indisolubilidad y de la jerarquía de fines del matrimonio.

Numeral 117. Tema católico: rechazo de uniones contrarias al matrimonio como participaciones imperfectas del mismo.
Ataca en Amoris Laetitia: la visión gradualista que considera las uniones irregulares participaciones reales aunque imperfectas, con riesgo de legitimar divorcio y anticoncepción.

Como se ve, pueden haber numerales muy discutidos, pero estos y otros muchos más, son proposiciones católicas que son ciertas: el Vaticano de la Roma de León XIV se ha desviado a la heterodoxia, y por ello, debe de rectificar.

¿Por qué León XIV se empecina con contumacia el conservar normas del pontificado de Francisco que fueron polémicas y que van a destruir nuestra unidad si las mantiene?

¿Por qué León XIV da argumentos a la separación?

Nadie obligó a Prevost a ser León XIV: o actúa con la verdad con parresía, o debería de dimitir y dejar que el cónclave resuelva el problema, pero una cosa está clara: estas normas no son obedecibles en absoluto, León XIV compromete todo su pontificado en éstas y otras normas de Francisco. ¿Por qué se empecina en mantenerlas erre que erre, causar división en la Iglesia y romper la unidad?

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FJD: La profesión de fe de la FSSPX contiene errores enseñados por la Fraternidad y oculta muchos otros. Cuando la Fraternidad corrija sus errores, algunos anatematizados por Trento, tendrá la legitimidad para tratar de corregir a la Santa Sede.
31/07/26 11:47 AM
  
Santiago Ll
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FJD: He advertido que se acabó el tema de los milagros eucarísticos.
04/08/26 11:26 AM
  
Ramon
La FSSPX opone a la obediencia no la verdad sino un juicio privado que tiene por verdadero (según el padre FJD). Bien ¿y esta afirmación la tiene el padre como verdad o como juicio privado que da por verdadero?

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FJD: En el fondo, aunque pueda parece un argumento ridículo (que lo es), lo que dice es importante. Cuando el P. Federico Highton acusa de protestantismo a la FSSPX se refiere a cosas como estas. Y el relativismo del que usted hace gala es uno de los síntomas del protestatismo.

Por cierto, su argumento es ridículo porque la naturaleza de la opinión, que es lo que yo hago, es precisamente decir algo con temor a que sea cierta la contradictoria. Por tanto, claro que es un juicio privado. Pero la postura de la FSSPX sería, en cualquier caso, otro juicio privado. Ahí se entra en la discusión sobre lo probable, que se conduce mediante argumentos (no trampas dialécticas como la suya). Su argumento no lo es, porque en el momento que yo no reclamo obediencia hacia lo que yo propongo, porque yo no tengo autoridad en la Iglesia ni expreso un mandato, la certeza de mi juicio es irrelevante.

Además, cuando la autoridad manda, tampoco tiene su mandato por verdadero en el sentido necesario, porque, como hemos dicho, ahí tampoco hay obediencia. Precisamente si manda es porque su juicio es privado. De ahí que el dilema en cuestiones opinables nunca es elegir entre obediencia y verdad, que es la tesis de mi artículo. Para la que yo tengo argumentos y usted, por lo que se ve, no tiene ninguno en contra.
16/08/26 10:47 AM

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