La Calenda de Navidad: Cristo, Señor de la Historia
Queridos lectores de Infocatólica, Feliz Navidad.
El pasado 25 de diciembre hice una transmisión en el canal de YouTube de La Sacristía de La Vendée hablando sobre la llamada Calenda o Pregón de Navidad. Un texto que señala el momento histórico del Nacimiento del Salvador con una serie de referencias bíblicas y culturales muy interesantes. En el vídeo señalo el cambio que ha habido en el texto tras la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II. Algunos cambios son comprensibles desde la visión más moderna de la historia del cosmos y algunos cambios en la cronología bíblica, aunque perfectamente podrían haberse mantenido las fechas tradicionales. Peor me parece la omisión de la mención a la sexta edad del mundo, que es un tema agustiniano que fundamenta las distintas menciones de la historia bíblica que aparecen en el texto.
En el vídeo, hecho con un poco de improvisación, por lo que contiene algunos lapsus y torpezas en la exposición, analizo el significado teológico de este texto como una meditación para estos días de la octava de Navidad.

Como era de esperar, desde ayer se vienen sucediendo múltiples reacciones a la declaración Fiducia supplicans del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Voy a intentar añadir a los análisis que ya se han hecho un punto que me parece de capital importancia para entender la relevancia de este documento.
La noticia de que Ana Obregón, famosa actriz española de 68 años, ha adoptado una niña concebida por vientre de alquiler o gestación subrogada, ha levantado un fuerte debate entre los que se posicionan a favor y en contra de esta práctica. Aprovechando esta polémica, intentaré explicar en este artículo las claves de la doctrina católica sobre este tema.
A nadie que conozca un poco la historia de la Iglesia en el s. XX le resulta un secreto que una de las metas principales del progresismo eclesial es derribar la Humanae Vitae. No basta con el hecho de que ya desde su publicación una gran cantidad de teólogos y obispos se negaran a aceptarla y manifestaran abiertamente su intención de enseñar en sentido contrario, por cierto, sin consecuencia alguna para ninguno de ellos. No. Haber defendido la doctrina de la Iglesia sobre la apertura a la vida del acto matrimonial es visto como una sombra para un pontificado que ha pretendido ser «canonizado» a la par que el Papa (en un obvio error a la hora de entender cómo funcionan las canonizaciones).







