20.06.26

Ay! Cuanto me gustan los perritos!

Episodio IV de la Serie “Hacerse viejo como buen hijo de Dios”

He titulado esta conversación de esta manera porque hoy día es muy popular que nos gusten los animalitos especialmente gatos y perritos.Nos gustan tanto que algunos se vuelven acumuladores y llegan a tener hasta más de una decena..

Otros, en cambio, los tratan como personas y les dan los cuidados que deberían dar a un hijo si lo estuvieran.

Con todo el afecto del mundo se refieren a ellos como "perrijos” o “gatijos".

Por otro lado, nosotros los católicos, también tenemos la responsabilidad de cuidar de la naturaleza, lo que incluye a estos animalitos que nos pone Dios por delante tanto como el aire que respiramos, ya que se les ve por todas partes y te llegan de no se sabe dónde, necesitando los cuidados que algún “padre o madre” no quisieron o supieron darle. Algunos llegan en bastante mala situación.

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14.06.26

Hacerse viejo como buen hijo de Dios (II)

Siguiendo la norma 
Maricruz, edad 66

Desde hace 3 años vengo ajustándome a la norma de estar enfermita de cualquier tontería que me presenta a Dios. 

Voy a escribir sobre el tema pero entiéndase que no es una queja sino un aporte, tanto para quienes están enfermos como para los que no, ya que podrían enfermarse en cualquier momento y podría ser que no tengan o les falte recursos espirituales y mentales para hacer frente a la situación. 

A mí es que me vienen capacitando desde niña ya que casi muero al nacer y después empecé a tener problemas respiratorios hasta el día de hoy. 

Pasé muchas horas de mi infancia solita en la cama leyendo, jugando con mis muñecas, reponiéndome de algún medicamento muy fuerte o escribiendo poemas a Dios o jugando con mi hermano pequeño. 

Muchas décadas de mi vida pasé bastante saludable pero tengo como una decada de ir decayendo y supongo que por la edad y debido al material con que me hicieron que tal vez no es de la mejor calidad, aunque totalmente digno y valioso.

De esta última década debo decir que también se me ha capacitado muy eficientemente de parte de María santísima ya que, primero, el Espíritu Santo me inspiró consagrarme a ella y, luego, rezar el rosario diariamente. 

María es el mejor recurso para conservarse en gracia y recibir de Dios los dones que tiene reservados para ti en cualquier momento, con la condición que pongas de tu parte, frecuentes la misa y los sacramentos. 

Estés o no estés enfermito, no puedes ni debes pasar por la vida sin frecuentar a la señora María (y a San José, ya lo veremos más adelante) porque tiene todo lo que una madre guarda en su corazón  todo para ti. 

Durante estos últimos años, de hecho, varias veces he tenido ganas de escribir sobre este tema pero lo desecho ya que suponía que nadie o muy pocos querrían estar leyendo sobre las dolencias de los demás. 

Yo he aprendido a hacerlo porque en las salas de espera de los hospitales casi lo único que se conversa es de lo que cada uno de nosotros padecemos y así es como aprende uno a compadecerse y a tenerse mayor paciencia. Uno aprende a escuchar y también a reconocer que no es el ombligo del mundo.

Repito, lo que yo tengo no es de gravedad aunque en una ocasión tuve un cáncer pequeño pero ya no. Lo que tengo me hace pasar dolor, quietud, soledad y varias otras cosas que a casi nadie nos gustan. Eso, nada más. 

Estoy consciente que existen personas infinitamente más enfermas que yo y basta que se me olvide para que Dios me presente alguna persona que ha superado cosas gravísimas; como aquel día que me sentía muy abrumada por esperar tanto en una fila y se me apareció una señora que ha tenido como tres infartos y dos cáncer y la extirpación de alguna cosa. Algo brutal y estaba ahí sin mayor problema mientras yo me retorcía del colerón por la larga espera. 

En verdad, es una parte muy graciosa y bella esa en la que Dios interviene para que no se te olvide el lugar que ocupas en el universo y ante su mirada. Que es una preciosidad cómo nos mira y nos comprende y nos apoya y nos consuela y nos alegra y nos da fuerza y nos da compasión y esperanza y otras tantas cosas que nos da todos los días desde que abrimos los ojos. 

Esa mirada de Dios que te mira contento de que sabes sufrir y lo haces lo mejor que puedes y que has podido entregarle todo lo que tienes y eres por el bien de las almas tanto como lo hizo su Hijo, aunque salvando las distancias, digo, esa mirada de Dios es una preciosidad. Por saber que así te mira darías la vida. 

Sí, Dios llega a mirarte muy contento y te das cuenta porque sientes una alegría preciosa y una gratitud infinita por estas enfermedades que Te llevaron más cerca suyo y te hicieron más semejante a Jesús, a quien ya perteneces y te lleva dentro de sus llagas.

Porque, resulta que un día que te sentías muy abrumado y dolorido por la enfermedad decidiste pedirle que te escondiera en sus llagas (como en el poema) y, así lo hizo desde aquel día, y así es como te lleva dentro suyo de manera que su sangre corre por tus venas y hace que cada vez más te le parezcas casi sin apenas notarlo y, obviamente, sin sentir orgullo, ya que sabes que todo, todo es obra de suya.

Otra cosa que estoy notando mientras escribo es que, cosa rara, es que Dios me dé hablar de estas cosas; pero la verdad, no tanto, porque ya me ha dado hablar sobre otras también un poco extrañas y no ha salido mal porque, como siempre, ha sido inspiración suya. Es cosa de Dios, absolutamente.

En fin, he tratado de contarles brevemente cómo han sido los últimos años y espero que también sirva un poco como justificación por haber dejado de ser tan prolífica en este blog. 

Doy muchas gracias a Dios que Juanjo Romero me reclutó y que junto a los suyos me quiere tanto porque eso me da ánimo, no solo durante la enfermedad, sino en vistas a mi futuro en este blog.

Ellos, allá en casa de Juanjo, dicen que me quieren mucho y yo digo que los quiero más. 

Es bueno saber que al otro lado del océano alguien te aguarda con el corazón inmenso lleno de cariño. 

Pues sí, la norma en ese periodo es estar enferma y doy gracias a Dios que puedo hablar de ello con naturalidad y espero que sea de bien para las personas que me lean. 

A Dios sea toda la gloria!

4.04.26

Sagrada Liturgia | La luz del carisma en ambas formas del rito romano

En Francia

El papa León hizo ver a los obispos franceses su deber como es, pensar en una solución a los conflictos relacionados con los grupos afines a la tradición litúrgica previa al Concilio Vaticano II

Muchos de los llamados tradicionalistas se lo han tomado como si no fuera solo para los franceses sino para el resto del mundo. Pese a que no fue así, no dejan de tener razón.

El papa no se dirigió al resto del catolicismo ya que el caso de Francia es particular, allí existen grupos de largo tiempo allegados al rito antiguo, me refiero a grupos que tienen más de cinco décadas celebrando de esa manera. No es el caso de todos, ni mucho menos.

En México

Alrededor del mundo existen grupos que, sencillamente, crecieron bajo la influencia del carisma de fraternidades sacerdotales como la de San Pedro en Guadalajara, dedicada a conservar y difundir el vetus ordo. Se instalaron en una parroquia céntrica autorizados por el obispo.
Los católicos a ellos cercanos, son gente del barrio y algunos que llegan de otros lugares de la ciudad. No me parece que tengan veinte años celebrando según el rito antiguo en esa ciudad y, además, tampoco creo que haya sido conflicto para ningún feligrés ya que la misa en latín toda se entiende y los cantos gregorianos, se pueden aprender. Puede verse su actividad en el Facebook bajo el nombre “Fraternidad Sacerdotal San Pedro en México”.

En Costa Rica

Por otro lado, existen casos como el de mi país, que, por haberse dispuesto un sacerdote diocesano a aprender la forma extraordinaria para atender a una comunidad que le solicitara la celebración tal como indica el documento Summorum Pontificum, se estuvo celebrando  por varios años según la forma antigua del rito latino.

El grupo tico que conocí estaba conformado por fieles de varias parroquias unidos por su amor a la Sagrada Liturgia desde diferentes movimientos; en su mayoría se formó bajo la influencia de Benedicto XVI, a la luz del Concilio Vaticano II y por la atracción que sobre ellos ejerce el carisma que contiene la santa misa de antes la que llegaron a conocer primero, por medios electrónicos; segundo, por viajes realizados.

La comunidad surgió de ninguna otra cosa que de un carisma que la gracia de Dios inspiró y sostuvo y que los movió, tanto a solicitar la misa según indicaba Benedicto XVI, sino a tomar como apostolado darla a conocer y difundirla inspirados en sus ideas.

Siempre he hablado de lo que conozco. Conozco el caso de Guadalajara y el de mi país. Desconozco comunidades que se hayan formado de otra manera que no sea por haberse dejado  guiar por el Papa Benedicto en su teología y espiritualidad.

Es cierto, todo el pontificado anterior transcurrió dentro de un medio hostil hacia la forma extraordinaria. Fue como si, para poner orden, fuera necesario castigar.

Dicha comunidad tica fue la única en el mundo entero a la que se le prohibió celebrar el vetus ordo así como cualquier variante que contuviera latín. Apenas unos días pasaron después de la publicación de Traditiones Custodes cuando nuestros amados obispos publicaron la prohibición y el envío del sacerdote a su remota provincia de origen.  Quedamos desolados pero obedecimos.

Desde el documento del papa Francisco en muchos lugares del mundo surgió división que hasta el día de hoy persiste aunque, gracias al papa León, se está dejando ver la dulzura y delicadeza del Santo Espíritu de Dios que todo lo sana.

Tal cosa la notamos quienes nos hemos acercado al rito antiguo debido a nuestra afinidad con papa Benedicto y, sobre todo, por cercanía con el carisma que emana de la forma extraordinaria. Existe un carisma ahí.

El rito como carisma

Me atrevo a decir que en los ritos el Espíritu Santo nos entrega un carisma (Cat n. 799-801)

Cada rito  católico contiene un carisma entregado a la Iglesia como gracias especiales del Espíritu Santo a personas y grupos para la edificación de la Iglesia, el bien de los hombres y las necesidades del mundo. Los ritos como carisma son regalo maravilloso que enriquece la vida apostólica y la santidad de todo el Cuerpo de Cristo.

Comprendido de esta forma, se puede decir que el rito de la santa misa contiene el carisma por antonomasia entre tantos como ha suscitado el Espíritu Santo.

Los ritos forman parte del conjunto de manifestaciones reales y concretas del Espíritu que deben ser acogidas con generosidad y gratitud.

La Santa Iglesia cuenta con 24 Iglesias sui iuris (autónomas), que utilizan diversos ritos litúrgicos.

El rito romano o latino (celebrado en Occidente) es el más extendido. Sin embargo, existen 23 ritos orientales en plena comunión con el Papa, divididos principalmente en las tradiciones bizantina, alejandrina, antioquena, armenia y caldea.

Es razonable considerar que el Espíritu Santo haya suscitado tantos ritos a  lo largo y el ancho del mundo y a través del tiempo con la finalidad de enriquecernos de acuerdo a la diversidad de los bautizados.

De esta manera comprendo que Dios haya suscitado la existencia de la forma antigua y nueva del rito latino.

En Occidente, la cultura cambió vertiginosamente, por lo que fue necesario aggionar por allá del año 1965 y de ahí, fue que Dios en su Providencia, inspiró lo valioso que contiene el Concilio Vaticano II y logró conservar la forma antigua en manos de las asociaciones de fieles y fraternidades sacerdotales que resultaron de aquél evento.

Dios pensó en todos

Dios pensó en todos, no obstante, muchos le han venido haciendo la guerra. No les ha parecido para nada bien que nuestro Dios, por un lado, haya permitido el aggiornamiento y, por otro lado, que conservara en las personas atracción hacia el carisma contenido en la misa de antes.

Lo que ha permitido Dios les ha parecido todo mal así como les pareció mal que nos haya dado al Papa Francisco, por mencionar un claro ejemplo de la inconformidad de muchos hacia lo que Dios permite.

Aceptemos agradecidos que Dios ha sido paciente y que, habiéndonos dado todo lo que necesitamos, no todos hayamos estado de acuerdo ni tampoco pedido perdón.

Demos gracias porque muchos hemos recibido conformes lo que se nos da o se nos retira. Sea Dios bendito.

Volviendo a los obispos (de Francia, de Costa Rica y el mundo entero)

Ya el Papa León puso las tildes sobre las íes a los obispos franceses. Hagan el favor de atenderle. Es imperativo que pongan su cabecita a pensar para resolver el entuerto que ustedes mismos han provocado por no permitirse ser dóciles y humildes.

Saliendo en su ayuda, quizá, he visto que algunos teólogos han expresado la idea de fundir ambas formas del rito romano lo que no encuentro sea la mejor opción siendo que ambas formas del rito contienen carismas diferentes que sirven a grupos diversos cuyas espiritualidades son afines ya sea, a la santa misa comprendida como a. Sacrificio (vetus ordo) o como b. Banquete (novus ordo).  Ambas formas de comprenderla no son excluyentes pero tampoco lo opuesto. Son expresión de carismas diversos. Es simple.

Reconocerlo, respetarlo, darle forma y fomentarlo es actuar acorde con lo que Dios ha venido haciendo con su Iglesia Santa a lo largo del tiempo.

La conversión viene a ser aceptar el cambio de mentalidad que Dios propone.

Me parece que el papa León estará de acuerdo conmigo.

Ambos carismas no son excluyentes pero tampoco lo contrario

Ambas formas del rito están centradas en Cristo. Son como dos brazos que unidos al cuerpo de Cristo, son su entro y culmen, trabajando con sentido en una misma dirección.

El brazo más antiguo recibe su fuerza del Sacrificio de Cristo, el otro brazo la recibe de la Resurrección.

El primero, posee un carisma que atrae a las almas por su centralidad en Cristo, Dios y hombre verdadero; el segundo, es la humanidad de Cristo la que consigue atraerlas.

En el primero, el sacerdote está de cara a Cristo. La asamblea toda es conducida de forma segura por manos del presbítero hasta ser colocada como ofrenda en las llagas de Cristo.

En el segundo, el sacerdote está de cara al pueblo. El sacerdote les muestra el fin glorioso al que conduce el muy humano sufrimiento del Redentor, tan humano como el suyo propio, tan glorioso como el del mismo Cristo que, por amor, entregó la vida a cambio.

Cristo se presenta diferente forma según la forma del rito y la particular necesidad de la asamblea.

Por eso los sacerdotes son distintos, fui distinto el llamado, fue distinta la formación pero no completamente diferente.

Ante ambas formas del rito, según el carisma de cada una, estamos ante dos tipos de sacerdotes, dos pastores distintos que cuidan de manera diferente y eficientemente el rebaño para, finalmente, entregarlo a Cristo.

El caso del Camino Neo-catecumenal

Recientemente leí la noticia de la inauguración del Seminario diocesano destinado a los seminaristas del Camino Neo-catecumenal

Esos jóvenes tuvieron el llamada siendo miembros del Camino y se mantendrán en el Camino durante toda su formación y, aunque asisten a formación en el seminario diocesano, la reciben también en su propio seminario en donde, además y, para conservar el carisma, continúan su vida de comunidad, conservando vivos todos los aspectos propios del carisma.

Cuando son ordenados, se mantienen bajo el cuidado del Arzobispo y le deben obediencia, sin embargo, el Camino puede proponer adónde enviarlos de misión. El obispo tiene la última palabra. De todas formas son ordenados como sacerdotes diocesanos. El Camino renuncia a ellos para enriquecer con su carisma al Pueblo de Dios.

El futuro

El futuro del carisma de ambas formas del rito latino podría llegar a seguir el modelo del Camino-Neocatecumenal.

Podría ser que alguna vez, un obispo invitara a una fraternidad sacerdotal a instalarse en su diócesis siguiendo para proponer seguir ese modelo (o semejante) o, bien, podría ser que la propia fraternidad se lo solicitara al obispo.

Los seminaristas se formarían tanto en el seminario diocesano como en el propio de la fraternidad. Llevarían la riqueza de su carisma al seminario diocesano y recibirían la riqueza del carisma del novus ordo. Sería un enriquecimiento mutuo tal cual propuso Benedicto.

Un obispo que así actuara sería uno que ha sabido escuchar y aplicar lo aprendido.

Una fraternidad y seminaristas que de esa forma se sujetaran al obispo, a su lado, estarían mostrando un alto grado de humildad, muy de agradecer a Dios e imitar.

Un obispo que actuara de esa manera, si es que todavía no se ha visto, estaría siendo pionero en esta nueva mentalidad que, indefectiblemente, vencería a muy corto plazo los obstáculos que impiden la paz litúrgica.

No se ustedes pero puedo, perfectamente, imaginar una diócesis en la que, tanto sacerdotes diocesanos como miembros de un carisma particular, se entremezclaran celebrando una u otra forma del rito latino, sin mayor dificultad o complicación. Si para eso los hizo Dios.

Un mundo utópico? No, un mundo que piensa según Dios.

Finalmente

Me doy cuenta que he escrito sobre asuntos que me sobrepasan y que, sobre lo dicho, si tuviera algún valor, hay mucho sobre lo que se debe hablar. No lo haré porque desconozco el tema, sin embargo, confío que habrá personas tan o más interesadas que yo en ofrecer soluciones a un asunto que nunca debió terminar en conflicto. Así lo quiera Dios.

 

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Cerraré comentarios. 

24.01.26

Llego al cielo cada domingo y me devuelvo

A la “Costa Rica profunda” se llega solo si se desea. Ella parece lejana, misteriosa, silenciosa, oculta, diferente. Se conoce de su existencia por sus manifestaciones y solo aquellos que buscan sentido en los orígenes, al conocerla, se enriquecen.

Este término lo escuché por primera vez del candidato a la presidencia el Lic. Fernando Zamora quien publico una imagen con ciudadanos costarricenses de esa región, la región “profunda"de mi pais..
Encantada con el término me voy a permitir presentar un símil con nuestra bella y amada Liturgia.

Fui parte de esa mayoría católica que va a misa sin tener buenas razones.
Yo sé que, dentro de nuestra cultura, será muy difícil que eso cambie ya que no parece que muchos piensen que las razones son necesarias, no solo para ir a misa, sino para conocerla, tal como se llega a conocer “lo profundo” de la conciencia, del oceáno, de las regiones montañosas y selváticas”.

Aun conociendo que existe, que aventurarse en lo profundo es bello y ofrece sentido, muchos no llegarán nunca a tener ni el primer deseo. A muchos, les bastará con lo que encuentran en por el camino, aunque, probablemente, después de un tiempo perderán la ruta completamente. 

Tengo una experiencia eclesial muy valiosa, según mi forma de entender a la Iglesia ya que, vivo en una comunidad que fue parroquia hasta hace menos de veinte años y que ha tenido párrocos de todo tipo. Además, la región se presta para que congregaciones como los Hermanos de La Salle se haya establecido aquí y también asociaciones como Los Heraldos del Evangelio.

En esta región, también, fue establecida la UCatólica a la que fui a estudiar una carrera corta de teología motivada por el padre Guido, uno de los párrocos. .

Allí fue mi encuentro con la Liturgia.

Le debo mucho al profesor padre Manuel Rojas y también a Benedicto XVI. De ambos comprendí lo valiosa que es la Liturgia.

Por su influencia, sucedió que, con algunos jóvenes y adultos, buscamos que fuera también celebrada de misa de antes, tal como promovía Summorum Pontificum.

La forma extraordinaria del rito latino fue celebrada durante algunos años hasta que nuestros obispos, unánimemente, establecieron prohibición para ese misal y el de Pablo VI.  

Al día de hoy, con estudios y mayor experiencia, finalmente acepté de Dios que la situación con la misa de antes haya sucedido así.

Me parece, que así como fue, todo salió bien ya que, de todas formas, contrario a los argumentos presentados, nunca existió apego hacia forma del rito, como no existe hacia el rito actual o, como tampoo tendríamos hacia el rito hispano-mozárabe o maronita, si los tuviéramos disponibles.

Nunca le encontré sentido al apego a los ritos, como si la santidad de uno fuera superior al otro. Ese agego es desordenado y no debería de existir, pero existe y es muy fuerte, al punto que produce bandos y conflictos. 

La lectura que hago de dicha conducta es que, como ya dije, existe un apego desordenado sin que siquiera se haya llegado a la Liturgia profunda, 

Esa es la Liturgia que casi todos desconocemos, tanto como desconocemos a Cristo.

Actualmente, la Liturgia, para la mayoría, ha llegado a ser un aspecto de la vida de fe que, poco o nada, tiene que ver con lo que la describió el Concilio Vaticano II  “centro y culmen de la vida de la Iglesia”; dicho a mi manera, la Liturgia es “la misma alma de Cristo en cuyas llagas el Espíritu Santo nos esconde para llevarnos ante el Padre, en el Hijo, como ofrenda (perfecta)".

Porque eso, e infinitamente más, es la Liturgia.  

En mi país, bendito sea Dios, la Liturgia profunda se puede vivir en el Santuario Nacional Catedral Metropolitana cuyo Cabildo está formado por varios ancianos y sabios sacerdotes muy amados. Uno de ellos, el padre Munguía. De ellos, Dios buenos, nos deja nutrir el alma.

Ahora bien, he conocido algunos, muy pocos sacerdotes a los que la Liturgia transforma; pasan de ser los animadores parroquiales a verdaderos “padre Pío” celebrando misa; pero esa transformación casi nadie la nota. Habría que conocer bastante al padre Pío para notarlo.

También he conocido algunos que les gusta la Liturgia, conocen y aman pero dejan ver que su principal inclinación es por la forma.

Andar por la superfice, ya lo dijimos, no facilita las cosas al Santo Espíritu de Dios para que, los queridos hijos, lleguemos por su mano a las honduras del alma a conocer a Jesús que allí espera. Porque si, para llegar a Jesús que espera, deben darse ciertas condiciones; tal como un alma en estado de gracia, voluntad, libertad, sinceridad, piedad, compunción, humildad, entre otros; sobre todo en el celebrante pero, igualmente, en la asamblea.

Pero en muchos lugares los presbíteros ni siquiera hablan de pecado, ni siquiera ofrecen la confesión y si la ofrecen es por cita; entonces, digo yo, cómo empezar siquiera a tener almas en estado de gracia para que inicien y recorran el camino hacia la “Liturgia profunda”?

Lo digo con mucha seriedad, es tan dramático ver en los presbíteros el desinterés por las almas en pecado que lo sentimientos son fuertes y a veces difíciles de sobrellevar, si no es por gracia.

Concedo que quizá en otros muchos lugares no es así, quizá es de ese modo solo es en mi parroquia.

Ni les digo la de generaciones y generaciones que en más de 40 años he visto perder aquí la fe.  Y también he visto, es la verdad, como –a pesar- de la mala administración de las cosas de Dios, tengo vecinos a los que el Señor no abandona. 

Dios es bendito, y nunca, nunca abandona.

Quién, jamás, hubiera esperado que, de amar así como amo a Cristo en la Liturgia, lo que amarlo me ha hecho sufrir pero también más amarlo, iba el Señor, Dios bueno, a dejarme llegar al cielo todos los domingos para, al final, devolverme a la casa a almorzar? Quién, por más fe que tuviera, lo habría imaginado?

Eso es lo que ha hecho el Señor conmigo. Me deja llegar a misa de 9:30am, prepararme media hora, sin ruido, con devoción, confesarme si hace falta. Cantar el Kyrie y demás oraciones de la misa de Angelis para llegar a esa parte en que, delante de mis ojos, baja de lo alto para posarse en mi alma como en la patena sobre sobre el altar. Escuchar su Palabra, las advertencias e instrucciones que cualquiera necesita para dejar a Dios hacer de la propia, una vida santa, llena de caridad y perdón, por todo y todos.

La Iglesia enseña que la Liturgia parroquial o cualquiera debe ser imagen de la Liturgia celestial, entre más cercana lo sea, tendrá el alma mayor deseo de santidad que buscará nutrir  con el don de Dios cada domingo. Qué otro modo necesitan presbíteros y obispos para asegurarse de estar cumpliendo su misión? Por qué han dejado de hacerlo? Perdieron la fe?

Yo sé que esto que hace el Señor conmigo no es común pero no por eso me engallo sino que más bien vivo contenta y agradezco ya que, lo mismo hace por aquél montón de padres y madres con sus hijos, jóvenes y ancianos que llegan al cielo conmigo cada domingo (aquí y en cualquier parte del mundo).

Obispos y presbíteros amados, los hijos de Dios necesitamos que nos hablen de pecado, que nos ofrezcan la oportunidad de reconocer las culpas, arrepentirnos y enmendar, que el efecto nos sirva como alimento básico para nutrir el alma que lleva de Dios su impronta divina.

 

25.11.25

Tu gran proyecto tras recibir la pensión

En mi caso, cobrar la primera pensión marcó el punto exacto en el que empecé a ser viejita.

Qué maravilla! Jamás habría sospechado que el Señor tendría un antes y un después para mi justo a los 65 años. Cosa de que Dios, todo lo hace bien.

Para llegar a viejo, lo que deseo a todos es que, lleguen con un vehemente deseo de ser santos, por su propio bien ya que, a partir de cierto punto, todo lo que te falta o se te añade, podría convertirse en prueba. Me refiero a que, por ejemplo, la falta de esposo o hijos, se te convierta en la necesidad de pedir ayuda a extraños o parientes no cercanos.

Así la cosa, hacerse viejo es –en verdad de la verdadera- la prueba final a la que te conviene llegar habiendo entendido ciertas cosas tal como que, de ahí para atrás, todo fue un milagro. Un milagro tu buena salud, tu trabajo, tus ahorros, tus estudios, tus entretenimientos, el ejercicio que hiciste, los amigos, los buenos vecinos, los parientes que llegaron a quererte, por mencionar algunas cosas estupendas que, lo largo de tu larga vida, llegaron a ti, muchas veces, sin esperarlo o merecerlo. Todo fue un  milagro.

De tal forma que, lo oportuno es que, junto a la pensión, empieces a dar gracias por el tiempo pasado y cada cosa sucedida que te hizo quien eres, para bien o para mal ya que, todavía queda tiempo para pedir perdón, corregir, reparar y, con ayuda de Dios, construir una vejez preciosa; digna de un hijo de Dios.

La gratitud es fundamental. Tendrías que tomártela junto a las primeras pastillas de la mañana.

La gratitud, sí, porque te abre la puerta a la humildad y sin ella, pues seguirás haciendo lo tuyo pensando que son cosas de Dios. Muy equivocado. Sumamente.

Con humildad, una que  ni siquiera tú puedas imaginar, se te abren las puertas del cielo y las del corazón de quienes te quieren y te cuidan, sean parientes y/o personal sanitario. Sí, porque a eso vas: dentro de poco o más, te estarán cuidando como cuando fuiste bebé. No hay escapatoria por lo que, para llegar ahí, la humildad que tengas te salvará la tanda.

Yo lo vengo a entender ahora, justo en este mi primer año de celebrada vejez en la que se me ha hecho necesario volver a escribir a mano en un diario solo las cosas positivas de la vida. Por salud física, mental y emocional, me lo han mandado los que saben con la mucha sabiduría de la que gozan por bondad de Dios.

Dicho lo anterior, lo que sigue es enfatizar en tu necesidad del deseo de ser santo ya que, si no fue hasta ahora que pones cerebro en considerarlo ya que dispones de tiempo (cof, cof), vendría bien que –de verdad de la verdadera- te lo propongas; de todos modos, no tendrás grandes proyectos en los ocupar tu tiempo, solo ser santo y con eso, sobra y basta.

Los grandes proyectos, que quizá tengas alguno entre manos o en mente, muy probablemente, termines dejándoselo a los más jóvenes, así que, conviene pensar que tu gran proyecto tras recibir la pensión sea, con ayuda de Dios, llegar al cielo con todas las de la ley. Te parece?