InfoCatólica / Deo Omnis Gloria / Categoría: Una, santa, católica y apostólica

6.01.22

De cuando rezo el Rosario (X) / Imitadores de Cristo

Mucho antes de que la conferencia episcopal de mi país prohibiera la misa según la forma extraordinaria venía diciéndome que el final de mis días estaba cerca pero, que va!, vivo y sigo viviendo y nada que parece llegar el final. 

Un poco de esa espera ha salido el día tras día postergar escribir en el blog pero, dado que sigo esperando, o sea, viviendo, tal vez mejor sigo escribiendo.

Para empezar, recordarles que a partir de la cirugía de marzo pasado he quedado rara.

Ahora mis cavilaciones suenan un poco disparatadas, quizá un poco más que antes tal como, por ejemplo: el otro día me figuraba que, como en Dios no hay tiempo ni espacio que -entonces- la oración, vivida en gracia, viene a ser como una conexión con la eternidad de Dios; tal como nos explica Sacrosanctum concilium la teología de la liturgia.

Leer más... »

30.09.21

Jóvenes y adultos de Costa Rica que han asistido a misa tridentina durante tanto tiempo

Escribo con el corazon en la mano y espero que sirva también para jóvenes y adultos en otros países que, al igual que nosotros, se puedan ver privados de la misa de antes.

Les adelanto que aquí leerán algo de sensiblería pero también un poco de lo que debe ser dicho.

-O-

Parte I

Sepan que comprendo que para ustedes es como haber estado en el cielo y que los regresen a la tierra; pero por eso mismo están mejor capacitados que muchos para moverse por el mundo como portadores de esa luz que conocieron.

Miren a esa luz que es el mismo Cristo y la verán en otras celebraciones litúrgicas pero principalmente dentro de sus almas en estado de gracia.

Ya saben, el cielo que aparentemente perdieron está en sus almas.

No estén tristes.

Leer más... »

9.08.21

Riquezas que aparecen y desaparecen.

El otro día, el apreciado Alonso Gracián me mandó el libro de visiones de la beata Ana Catalina Emmerich sobre La Pasión del Señor.

La cuarta meditación trata sobre el cáliz que utilizó nuestro Señor en la última cena. 

Observé que el cáliz existe desde tiempo inmemorial y, aunque pasó por muchas manos, el Señor siempre contó con custodios de la tradición para hacerlo llegar a manos de Jesús esa noche memorable.

“Porque Dios así lo quiso", dice la beata, “se encontró este cáliz Santo".

Aquella visión me pareció muy aleccionadora en relación a cómo aparece y desaparece la forma extraordinaria de la santa misa en nuestro país.

“Porque Dios así lo quiso", desapareció sin dejar rastro después del concilio Vaticano II, apareció de nuevo para estar presente entre nosotros durante ocho años y, desaparece de nuevo, sin aparente buena razón.

El caso es que el Señor es el único que sabe cuándo aparecer el cáliz y esconderlo para cuando ha cumplido con su deber; lo mismo sucede entre nosotros con la santa misa de antes.

Y, como falta mucho para la Parusía, es probable que volveremos a ver la forma extraordinaria entre nosotros.

Estaremos a la espera!

Sea a Dios toda la gloria!
Deo omnis gloria!

24.07.21

13.11.20

De cuando rezo el rosario (IX) María con la Iglesia en brazos

De un tiempo acá estoy pintando.

Lo estuve haciendo como pasatiempo durante los años que cuidé de papá pero lo abandoné; luego, cuando me puse a hacer cup cakes para vender, un amigo español llamado Joaquín de profesión chef  que vive en mi país, viendo mis trabajo un día me dijo: “Y, tú, pintando así vas a dedicarte a hacer quequitos?”

De ahí, que hoy en día, estoy pintando. Los quequitos solo para darme un gusto una vez por mes.

De lo último que estoy pintando es una Sagrada Familia; nunca he pintado arte religioso ni tampoco considero que mi estilo de pintura se preste a ello, sin embargo, me atreví y –ciertamente- me está costando mucho en comparación con lo rápido que salen otros cuadros. En este he tardado tanto que un día, riéndome de la frustración, me dije: Bueno, si a los grandes artistas les tomaba años, a mí, bien puede tomarme un mes terminar alguna cosita.   

Ayer en la tarde me puse a rezar el rosario en la salita donde pinto ya que hacía una tarde preciosa. La Sagrada Familia la tenía enfrente y detrás, una hermosísima vista del valle.

Miré con mucho afecto a María con Jesús en brazos y me dio un vuelco el corazón porque ahi mismo entendí que en Jesús, lleva a la Iglesia y que la misma, tiene su origen y culminación en El. La Iglesia existe desde siempre, lo mismo que el Verbo y, no tendrá fin.

María, no solo lleva en brazos a la Iglesia en Jesús sino que, en El, a cada uno que busca con vehemencia ser figura del Hijo por gracia de Dios. A cada uno que le da voto de confianza y se dona como hostia viva al Padre. A todo aquél que, como María, ha dicho “Hágase en mi según tu Palabra ” 

Es un misterio tremendo la distinción que ha otorgado el Señor Dios a María y, ella, como si tal cosa; cumple su deber hacia la Iglesia y hacia cada uno, tal como lo hizo con Jesús. 

San José, a su lado, la mira afectuosamente sobrecogido, como diciendo, tal como digo yo. “Es posible que esté ante de tanta maravilla! En verdad, me está sucediendo?”

Sí, me sucede como a San José, porque en brazos de María estoy, Ella me cuida como verdadera Madre y nunca me deja. Ni a mí ni a ninguno de sus hijos. 

Y puedo ver también que cuida de la Iglesia; que para ello, pide y espera asistencia de San José quien, como siempre, responde solícitamente. 

Viendo tanta cosa que veo en mi pintura, con el salmista digo: “Que es el hombre para que te fijes en el?” Quién el ser humano para darle poder de sostener a la Iglesia e hijos en brazos?

En verdad que somos creados a imagen y semejanza de Dios para, por gracia de Dios, reproducir la figura del Hijo pero además, para que María, otro ser humano, sea capacitada con la plenitud de la gracia para ser Reina y Señora de todo lo creado y para que, desde la autoridad concedida, administre para bien  nuestro y de la Iglesia, lo que de Dios recibe.

Este cuadro que no termino y que, de cierta forma está quedando algo raro, en comparación con los cuadros que pinto regularmente, contiene elementos que deseo tener siempre delante de mí para no olvidarlos. Empezando por el bonito y muy judío rostro de San José. Nunca he visto un San José como el mío y, me encanta.