Elijan la razonabilidad y estarán eligiendo a Cristo


“Aunque veáis algo malo, no juzguéis al instante a vuestro prójimo, sino más bien excusadle en vuestro interior. Excusad la intención si no podéis excusar la acción”.

San Bernardo. Sermón 40 Sobre los Cantares, “La intención es la cara del alma", Capítulo 5 (Completo), pág 282, BAC, 1955.



Confieso que en ocasiones me hago un lío para escribir estas entradas y, nada más, porque –hallando tanta relación como la existe entre tanta cosa- se me dificulta llegar al meollo de la cuestión; pero bien, mientras llegue, estaré cumpliendo con lo que me propongo. Así que, manos a la obra.

Anoche, viendo el programa de televisión llamado Dr. House, sobre el cual -siempre que lo veo- me pregunto por qué me resulta adictivo, caí en la cuenta de que es porque el afamado médico, con lo ateo que es, es un hombre de profunda fe en el ser humano (en el programa de ayer ayudándole a su paciente a ser razonable le salvó la vida) al tal punto que podría decirse que si no fuera por sus prejuicios hacia Dios y la religión, sería un magnífico creyente.

La razonabilidad, sin duda, nos aproxima a Dios, lo contrario, nos aleja. Eso es lo que deja claro san Bernardo en la cita con la que abrí esta entrada.

El santo de Claraval nos exhorta a detenernos ante el impulso de juzgar. Eso implica controlar nuestros afectos y emociones antes de elaborar un juicio. Con qué propósito? Con el propósito de que la razón considere todos los factores de la realidad y llegue a un juicio veraz, esto sería: excusar la intención con la que nuestros semejantes actúan.

Qué se obtiene de esto? Aparte de una gran paz, un chorro de nada despreciables virtudes las cuales nos ayudarán a crear vínculos de fraternidad, pero sobre todo, la Gracia inmerecida de semejarnos cada vez más a Cristo en su silencio hacia el Calvario.

Doy un par de ejemplos. Hace unas semanas llamó un sacerdote diocesano para “argumentar” a gritos por teléfono en contra de la misa en latín. Hace un par de días llamó también un laico “tradicionalista” extranjero para insultar a favor de la misa en latín.

Bien, dejando de lado que tal parece que aún no he dejado clara mi posición, ambos casos evidencian que reaccionamos impulsivamente; esto es: renunciando a la razonabilidad y por ende a la caridad. Por este camino, Cristo, como dijo don Giuss, se convierte en un mero nombre.

A estas personas, tal como a varios que han procedido de la misma forma, los he aprendido a “excusar en su intención” por lo que ahora conservo la paz en este tipo de situaciones.

Si mal no recuerdo y, si bien no llegó hasta el punto de faltarme al respeto como sucedió en los casos mencionados, con el padre Sixto Varela y por el chat de facebook (el en Roma y yo en la sala de mi casa en Costa Rica) tuve grandes encontronazos por esto de la misa; sin embargo, no lo van a creer, ahora nos llevamos la mar de bien.

Con el esfuerzo de razonabilidad que hizo para escuchar lo que un laico como yo tenía que decir y yo, poniendo de mi parte, dimos espacio a Cristo en nuestras vidas.

Al día de hoy, con esto de la Liturgia y, sin proponérnoslo realmente, hacemos yunta.

Recién antes de ayer me enteré de un subsidio que redactó y puso a disposición de su Obispo Mons. Ángel San Casimiro de la Diócesis de Alajuela quien le ha pedido entregárselo a los laicos para colaborar con ellos en darles a conocer y comprender lo que les corresponde en las celebraciones en ausencia de presbítero, el cual –dicho sea de paso- me he dado a la tarea de divulgar.

Se que, tanto al padre Sixto como a mi, nunca nos faltarán hermanos que se nos echen encima con sus prejuicios; pero, estoy segura que, tanto para el apreciado padre Varela como para mi, la etapa de reaccionar hacia ellos de la misma forma ha sido superada con la ayuda de la razón, lo cual –como está visto- es Cristo vivo entre nosotros, al final de cuentas.

Ese es el trabajo que les espera a tantos laicos, obispos y sacerdotes alrededor del mundo para cuando la FSSPX acepte regresar a casa; ese será, también, el gran desafío que le espera a la Fraternidad y a sus allegados.

Es posible. No se desanimen. Elijan la razonabilidad y estarán eligiendo a Cristo.


NOTA: Agradezco la cita de san Bernardo a Cristina Llano.

4 comentarios

  
Andrés
Hola, me gustan tus reflexiones, yo como laico y asistente a las Misas de la FSSPX, puedo decirte que he reencontardo mi Fe allí.

Yo espero la total regularización Canónica de la FSSPX, pero me da miedo de aquellos furibundos modernistas que pegarán el grito por el regreso de la Tradición a la Iglesia, esperemos no se falte a la caridad, saludos!

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Claro, Andrés, pero para que no falte la caridad primero ha de haber razonabilidad. Que nunca falte la razón! Que nunca dejemos a Cristo por fuera!
Dios te bendiga.
23/03/12 2:15 PM
  
Tulkas

[editado]

La regularización canónica es la puesta en claro, negro sobre blanco, de la crisis eclesiástica y sus causas.

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Y, de sus consecuencias, lo cual es que la FSSPX aún no regresa a casa.
23/03/12 4:02 PM
  
Anónimo...
Tiene razón cuando la intención de juzgar es para sentenciar, no para opinar o corregir.
Haber si me explico bien, ya que el Señor permite que corrijamos a nuestros hermanos (o amigos) y les dejemos alguna verdad o algo bueno.
Si juzgar es atribuir un valor a un hecho o a una idea está claro que eso es lo que solemos hacer todos (y en casi todo momento) cuando emitimos una opinión, coincidente o no, con aquello sobre lo que opinamos ('o juzgamos' -entre comillas-). Que detrás de unos hechos (o ideas) se encuentren personas responsables de ellas (o irresponsables -por actos involuntarios-) en nada cambia la verdadera esencia de una opinión.
Por tanto, si pensar es juzgar (y opinar también), ¿por qué tanto mosqueo cuando esto se realiza con respecto a hechos o ideas… no a personas?
¿No es, precisamente eso, la verdadera esencia en la búsqueda de la verdad?

(espero haberme explicado bien)

: )

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Anónimo,
De lo que indica, lo cual no niego que sea razonable sin embargo existe un abismo entre defender una opinión de la manera que sea y ser uno en Cristo en el Calvario.
Intente alguna vez no decir lo que piensa aunque sea teniendo la razón. Practíquelo, de preferencia, luego de haber sido insultado.
23/03/12 5:51 PM
  
clavel
Por el P.O. y los pecados personales nuestra razón quedamuuy debilitada para conocer la verdad osea a Cristo y a su Igleisa. La razón humana es divina en cuanto mana de Dios pues Dios es la vida del alma. Por eso no hay mayor irracionalidad que el pecar. Para ir recuperando la racioanlidad es necesario confesarnos frecuentemente, pues así apartamos el pecado que es la carcoma de la razón y de la voluntad.
24/03/12 6:46 PM

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