La Fundación Komen no resiste y vuelve a financiar abortos
El 31 de enero la Fundación Komen, dedicada a la lucha contra el cáncer de mama, decidía dejar de financiar a la multinacional del aborto, la IPPF –International Planned Parenthood Federation–.
La decisión parecía coherente con el reciente estudio que mostraba que el aborto incrementa en casi 200 por ciento el riesgo de cáncer de mama. El movimiento pro-vida estadounidense estaba de enhorabuena. La IPPF es, por encima de cualquier otra consideración, un inmenso negocio y una poderosa máquina al servicio de la ideología de la «cultura de la muerte». La bestia necesita dinero, que proviene de donativos y de las ayudas públicas ofrecidas por Obama.
Desde el mismo momento del anuncio, la fundación ha sido blanco de furibundos e histéricos ataques, a todos los niveles: redes sociales, ataques web, prensa en papel –NYT y demás patulea–. El alcalde de Nueva York y el sindicato de la ceja obamita se lanzaron a pedir apoyos para la IPPF. Numerosas organizaciones pro-vida cerraron filas para que Komen resistiese.
Parece que las dudas estaban fundadas. Hoy, sorpresivamente, se somete, ganaron los matones:

Las demandas «Wrongful life» –’una vida injusta’– todavía no son muy frecuentes en USA y Canadá. Al menos no tan habituales como las de daños por electrodomésticos o tan abundantes como las de «negligencia médica».
Murió Steve Jobs y es la hora de las elegías. La verdad es que se merece un puesto en la historia, revolucionó por dos veces la interacción hombre máquina. No sé si llegar a: «el Thomas Edison de este siglo», o «el da Vinci de nuestro tiempo», o «el Marshall McLuhan de los últimos tiempos»
La semana no estuvo cuajada de buenas noticias, no sólo los membretes (esas
El uso de los ecógrafos como instrumentos de muerte se va extendiendo. Muchas parejas esperan saber el sexo de la criatura para emitir sentencia de muerte. La opción es siempre la misma: si es niña, se elimina y se vuelve a probar. ¿Reacciones de las feministas? Esperad sentados, que para eso ni están ni se les espera.






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