No "to er mundo é güeno"
En los años setenta y ochenta se puso muy de moda poner pegatinas con frases en la parte trasera de los coches. Seguro que recuerdan “I love Villazarcillo de Abajo”, “Yo veraneo en Playamonte del Sol", “To er mundo é gúeno", que hasta dio título a una película del inolvidable Summers.
Hoy sigue habiendo gente que sigue afirmando eso de que todo el mundo es bueno. Unos, por memos, que los hay y en abundancia. Otros por demasiado listos, como forma de manipular sin que nos demos demasiada cuenta.
Escuchamos hoy en el evangelio del día la parábola del trigo y la cizaña. A ver si somos conscientes de que, efectivamente, hay mucha gente buena. Mucha, pero también los hay malos, y estos de dos clases.

Verano. Parroquias, órdenes y congregaciones religiosas, movimientos, instituciones. Todos poniendo en marcha actividades y campamentos de verano para niños y jóvenes. El catolicismo de estas iniciativas se supone, aunque en ocasiones sea mucho suponer. Conozco, por ejemplo, campamentos y colonias organizados por congregaciones religiosas donde los niños no van a misa los domingos. La cosa del respeto, ya saben.
O subida de sotana, que para el efecto deseado viene a ser lo mismo.
La liturgia de la palabra es algo muy simple. Acaba la oración colecta, la asamblea toma asiento y comienzan lo que vulgarmente decimos “las lecturas". Quizá alguna monición previa, y al grano.
Es una de las joyas que tengo en mis manos. Lo que fue la antigua vivienda del sacerdote en Braojos hoy se ha convertido en un lugar de acogida para grupos católicos que aquí acuden para sus actividades pastorales, rtiros, momentos de encuentro y convivencia.





